Tuesday, July 27, 2010

USTED ABUSO



Hoy estaba triste y busqué canciones tristes en You Tube, canciones de Maria Creuza, como esta, "Vose Abusou", porque se abusa del amor de uno, sacan partido de uno cuando ama y uno siempre parece quedar atrapado en la culpa por el amado, sometido a ese abuso del amor que es el reproche. En esas tristezas estoy cuando, para cambiarme el humor, encuentro esta versión nueva de la misma canción triste y esta bella mujer brasileña bailando, con ese ritmo... y casi me pongo a bailar también. Y pienso entonces que lo que hay que hacer es mandar a esa persona que te abusa, que te hace sentir mal, a cualquiera que trate de tirar partido de tí (como cantaba Vinicius) "A tonga da mironga do kaburete".

Sunday, July 25, 2010

EL VIAJE DE KUTZ



Acaba de ponerse el sol en la playa de Fuentebravìa. Los dorados de la orilla, se han convertido en un color violeta. Ahora todo está en paz. Al fondo las luces de Cadiz.
La casualidad nos trajo hasta aquí un día. Siempre pensé que era curioso que, con los años, hubiera acabado veraneando en una playa de nombre tan parecido a la que, seguramente, fue la primera que conocí. A Fuenterrabía nos llevaba mi madre siendo pequeños, a mí y a mi hermana, desde Pamplona, en viajes domingueros de ida y vuelta.
Sabía que aquí se levantó hace años el hotel Fuentebrabía, que ahora daba nombre a la playa. Un hotel cuya imagen rescato de entre las páginas de un blog sobre Personajes del Puerto.



Lo que no sabía y luego he sabido es que fue un navarro el que compró el terreno y levantó el hotel.La página que consulto aporta otros datos. Se llamaba Jose Luis Kutz Muñagorri. Un navarro como yo. Y el hotel, conocido como El Parador, se llamó (o él quiso llamarle) Fuenterrabía, trayéndose un poco así su tierra para acà. Eligió este lugar después de recorrer todo el litoral. Creyó -según contaba con humor- que debía ser el mejor lugar del mundo, al estar situado entre los jesuítas y los americanos.
Recuerdo ahora esta curiosa historia de navarros, mientras miro la playa que él conoció y en la que decidió invertir su dinero. La playa que ahora lleva el nombre de otra playa lejana, allá en el País Vasco, tan querida para los pamploneses. Una playa en la que, como en aquella lejana, las puestas de sol son una maravillosa sinfonía de colores, un lujo para la vista y una cura para el alma.



Aquí vino a parar Kutz. Fue el final de su viaje al Sur. Aquí se quedó recordando quizás las playas del Norte, las playas de su infancia.

Wednesday, July 21, 2010

LA PIEDAD SILENCIADA DE CARVER



Yo había leído a Carver. Me pareció brutal y fascinante. Sus relatos, intensos, hechos a tajos, con frases cortantes, no parecían dejar lugar a los sentimientos. Había algo muy duro ahí y apenas podía aflorar un atisbo de piedad. Carver había muerto joven, de un cancer de fumador que se le extendió al cerebro. Murió cuando había encontrado al fin el amor de su vida. La exigua obra del autor se debía a su muerte prematura que nos había privado de la madurez de un escritor brillante y prometedor.

Luego he sabido que los cuentos de Carver no fueron escritos tal como aparecieron publicados. El Carver que hemos conocido es el resultado de la poda, de la tala sistemática de su editor, Gordon Lish, editor en el sentido anglosajón del término, es decir, un sujeto con licencia para meter la tijera y rehacer el texto para amoldarlo a las exigencias del mercado o a sus gustos personales (un editor con ínfulas de autor). En esta labor "creativa" el editor llegó a cambiar finales y a reducir algunos textos hasta en un cincuenta por ciento del original. Esa desfiguración consigió venderla como un nuevo movimiento literario: el "minimalismo". El autor, preso en la dependencia alcohólica durante años, falto de autoestima, aceptó las imposiciones de su editor-descubridor durante años, renunciando a la integridad de su obra. Su viuda se encontró ante un estilo reconocido y consagrado, que en un principio no se atrevió a desenmascarar.

Ahora se empiezan a publicar los otros textos, los que Carver escribiera: los que Gordon Lish mutiló. Y se comparan los resultados. Según el escritor Alessandro Baricco -tomo esta cita de Wikipedia- después de revisar sus manuscritos se puede decir que Carver «construía paisajes de hielo pero luego los veteaba de sentimientos, como si tuviera necesidad de convencerse de que, a pesar de todo aquel hielo, eran habitables.» La opinión de Baricco es que las versiones de Carver —en un momento u otro edulcoradas por emociones que Lish sistemáticamente suprimía— añadían humanidad a los personajes y permitían vislumbrar en Carver algo «terrible pero también fascinante.»

Podría ser que, una vez desvelado el verdadero corazón de Carver, incluso los mismos cuentos con idénticas palabras, nos vengan a decir cosas muy distintas. Cambia la voz del autor, esa voz silenciada por Lish, esa voz con un punto de piedad acallada, quebrada, la voz humana y dolorida del Carver-hombre, una voz que a mí me interesa más que la distante y seca voz del Carver editado. Los textos maximalistas de Carver. Esos textos que sin el desvelo de Lish -y sin su marketing- nunca hubieran salido a la luz.

Sunday, July 18, 2010

PEQUEÑAS ÁLEGRÍAS



¡Subidón! He completado mi primer Sudoku "difícil" en El País. Nunca lo había intentado. Siempre me pareció absurdo gastar tiempo en esa tontería. Pero este fin de semana, tumbado en el sofá, me he dicho ¿por qué tengo que renunciar a hacerlo por el sólo hecho de que lo califiquen de difícil? Había resuelto alguno de los fáciles y sí, me había dado gustillo terminarlos. Pero nunca un placer comparable al de ayer, cuando todo empezó a encajar, número tras número, todo encajando poco a poco, rellenando huecos y huecos, hasta completarlo (después dicho sea de paso, de soltar durante un tiempo el periódico, asqueado e impotente). ¡Ahhh! Estoy feliz. Me siento bien. He llamado de inmediato a mi amigo Luis, ese que sólo resuelve los difíciles (los otros son -dice- una chorrada y no tienen interés para él). Se lo cuento y me dice que él hace los de El Mundo, que son los difíciles de verdad. Bueno...me da igual. Estoy feliz y nadie puede minar este sentimiento de plenitud, esta satisfacción que siento. De repente, creo que soy capaz de cualquier cosa...si me lo propongo, claro. Todo es posible (vaya que sí). Aunque sea de letras, mi cabeza funciona como la de cualquiera. Es echarle horas al asunto. Ponerme. Lo que digo, ¡un subidón, tio!

Friday, July 16, 2010

HACE UN AÑO



Hace un año que murió. En los periódicos apareció esta foto suya en el hospital, con Ryan O'Neal a su cabecera. Él, alcohólico, no fue un buen marido, como no había sido un buen padre. Se habló de malos tratos, violencia. Ahí está, a su lado pero incapaz de acompañarla, muy lejos, sin entender lo que sucede. Ella le mira, serena, ya cerca del final. Conserva algo de esa belleza juvenil que enamoró a toda una generación de americanos. (El proceso de la enfermedad quedó recogido en un documental, "Farrah Story" que se estrenó meses antes y fue candidato al Grammy).
Es una imagen llena de vida y llena de muerte, llena de impotencia y a la vez llena de plenitud. Yo he sido mirado de esa manera y he sentido ese alejarse, como cuando el tren en marcha emprende su viaje y nos quedamos diciendo adiós desde el andén. Tantas cosas se dicen en una mirada...Y Farrah Fawcett, en su fragilidad, es tan fuerte...tan bonita. Con esa clase de belleza que se no merece un destino de polvo y busca la eternidad.

Thursday, July 01, 2010

UNA PAUSA



Me ha gustado esta foto que oculta a André Breton. Como si lo que uno escribiese fuese un vano intento de reproducirse él en el papel. Y lo que queda no es sino una caricatura que oculta la verdad. Me ha gustado porque Breton juega a desaparecer, por el procedimiento de ponerse él delante de la página en blanco. Luego (o quizás antes) leo una cita de este gran surrealista: "Lo mágico siempre es bello, cualquier mágico es bello, de hecho sólo lo mágico es bello". Y me doy cuenta de que echo de menos esa poquita de magia. Quizás en lo que uno escribe intenta descubrir (o crear) esa magia que a veces asoma en los días, una magia que engancha y te deja con ganas de más. Pero la magia aparece cuando ella quiere y tarda siempre demasiado. Y por supuesto nunca llega si uno la requiere como prótesis para sobrevivir. Hay que ser capaz de vivir -y de escribir- sin magia, para que ésta venga a uno alguna vez.

He visto esa cita en un libro de Kundera (no sé si antes o después de buscar la foto de Breton). El libro, de ensayos, se titula "Un encuentro" y me gustó mucho -recuerdo- cuando lo leí: ahora repaso algunos textos subrayados y me encuentro con éste: "Un verso libre era también una unidad musical ininterrumpida, terminada por una pausa. Hay que hacer que se oiga esta pausa". Se refiere a la música de su compatriota Janácek. Entiendo que parte del arte de este compositor, para Kundera, está en la expresividad de los silencios (las pausas). Y entonces me doy cuenta de que la vida es una sucesión de notas vulgares, a las que puede dar sentido precisamente el silencio. Una pausa puede aportar la magia que falta. El arte estaría en lo que no se dice, en lo que no suena.

Y en esto, llega el verano. Llega esa pausa anual. Para mí es como un cambio de pellejo. Hasta final de septiembre, vivo como una lagartija. Hibernando en verano como un oso lo hace en invierno. Vitalidad reducida al mínimo. Pausa que espero de sentido a la melodía de este año que finalizo (yo finalizo los años en Julio y los empiezo en Octubre). Ese silencio forma parte de la melodía. Y en tal caso, no está mal reirse de todo lo escrito y, en lugar de seguir hablando de mí, dejar puesto aquí a este señor (que puedo ser yo mismo, que de hecho quizás sea yo -recuerdo vagamente haberme colocado una máscara como esa- ) y quedarme así -sobresaliendo de la página en blanco y mirándote con esa mirada miope- sin conseguir traspasar de verdad el papel para llegar al otro lado, atrapado en el artificio de los textos, a la expectativa del verano silente, para ver si esta pausa viene con magia o sin ella, con belleza o sin ella, para ver si el muñeco se echa a andar o sigue ahí sentado y oculto.

Y como coda, releo a Kundera y surge un recuerdo para Bramstoker, que intenta reconocerme en la foto: "Sólo la música puede dejar entrever el dolor oculto".