Thursday, October 21, 2010

SALANDER



Alguien que no cree en el amor. Un vida demasiado dura. Alguien que sabe protegerse. Que tiene a su disposición toda la fuerza necesaria para utilizarla cuando se siente en peligro. Dueña de su fuerza, pero enajenada de su ternura. Nunca baja la guardia. Y sin embargo…

No había leído la novela, alguien me la quitó de las manos en casa cuando apenas la habìa empezado. Seguro que es mucho mejor el libro. Pero la película me ha enganchado. Sobre todo, por una vez, hace mucho tiempo, el amor no es aquí prosaico deseo físico. No es tan fácil en la realidad. Al revés. No te lo explicas normalmente qué pasó. Surge. Aparece. Es algo contradictorio. Mezcla de sentimientos que se confunden. Amistad. Admiración. Instinto protector. Soledad. Camaradería. Y Salander es capaz de obedecer esas instrucciones confusas de su alma machacada. Aún sin entender que le atrae de ese tipo. Porqué ella, lesbiana según creía, se ve atraída por ese hombre. Sin dar ni pedir explicaciones. Sin preámbulos de romanticismo.

Mikael Blomkvist tiene, a su vez, algo envidiable: se le presesnta un parón en su vida. Durante seis meses será completamente libre. Podrá dedicarse a pensar las cosas. A parar el reloj, hacer deporte. Podrá dedicar su tiempo a algo que le absorbe.

Y ¿qué es lo que despierta el interés de Lisbeth Salander en este hombre? Le cautiva –creo yo- su honestidad. También quizás el hecho de haber caído, como ella misma, en una trampa. Su vulnerabilidad. Luego, cuando decide acostarse con él, Mikael es capaz de preguntarle si está segura de que quiere hacerlo, es capaz de pensar en ella incluso en ese momento. Nunca la agobia: simplemente le dice lo que siente: me gustaría dormir a tu lado. Quizás es el primer hombre en su vida que ha pedido disculpas por algo (no recuerda por qué). Quizás por primera vez en su vida alguien siente que le ha podido hacer daño. Y le dice que no quiere hacerle daño.

Sunday, October 17, 2010

EL GIGANTE INDEFENSO



El escritor desaparece. La literatura no existe. No se interpone en la lectura. Nada es más importante que Emil. En Emil no hay nada que entender. No hay nada complicado. Se resiste a hacer las cosas, las hace un poco a la fuerza. Luego, le gusta. Se aficiona a lo que hace. Se aficiona a las rutinas. A las personas. Va encajando lo que la necesidad le impone. Los hechos van primero, pero él se acomoda. Y -como sin querer- lo hace siempre bien. Gana, vuelve a ganar. Se entrena. Nadie le obliga. No tiene entrenador. Él hace de entrenador consigo mismo -tampoco ha tenido un padre o una figura de autoridad en su vida- y se impone sus propios retos, inventa sus propias técnicas. Se excede -claro- se machaca. No se reserva fuerzas para el día de mañana. El sufrimiento, el dolor, es su escuela: cuando consiga vencerlo, podrá vencer a todos los que sucumben ante el dolor. Echenoz no se interpone en el relato de esa vida anodina, insustancial. Porque cualquiera puede ser un héroe como Emil. Basta hacer frente a lo que te toca, e intentar hacerlo bien. Tú no eliges. Las circunstancias te imponen una partitura que tienes que tocar. Y ahí es donde eliges cómo tocarla. Emil no sabe correr, corre mal, sin estilo, gesticulante, braceando, es angustioso verle correr en esa forma inconexa, deslabazada, agónica. Pero siempre gana. De forma incluso aburrida va ganando, sin contrapartidas, sin énfasis, modestamente, sin que cambie su vida de funcionario, de militar del ejército checo.



Luego, un día, empieza a declinar, empieza a perder. Lo hace con la misma naturalidad con que vencía, sin dar importancia a algo que es natural. Empieza la cuesta abajo, con treinta y seis años ya es viejo para los cinco mil, también va siéndolo para los diez mil. Acaba echando las potas en sus terceros Juegos Olímpicos. En Melbourne. Y sabe salirse de escena, con la misma indiferencia que entró. Es lo que toca. Sale con una victoria crepuscular, precisamente en España, en San Sebastián. Y se vuelve al anonimato. En su país, su aureola de héroe nacional le valdrá la depuración política cuando los rusos restablezcan el orden socialista. Sin ganas, como siempre, le habían arrancado palabras de apoyo a Dubcek. Y es degradado, vejado con destinos de carretillero, de barrendero. En todos ellos muestra la misma eficacia, la misma profesionalidad. Es su trabajo, como cuando corría. Es lo que ahora toca. Y se adapta a ello. Sin problemas firma la declaración en que asume sus errores, sus desviaciones de la ortodoxia. Qué más le da. Desde que los alemanes invadieron hacía cuarenta años su tierra siempre ha sabido sobrevivir, entre deportaciones, juicios políticos, delación y ahorcamientos. Él solo ha sido uno más, como todos, que quiso trabajar honradamente y sobrevivir. Un hombre que, por esos azares de la vida, fue mundialmente conocido y reconocido, pero que nunca dejó de ser un mandado, un tipo sumiso, un tipo que nunca quiso dar una nota más alta que otra. Y este Jean Echenoz, al escribir su historia, lo hace de una forma igualmente plana, entre la admiración y la perplejidad, ante este hombre común y a la vez gigantesco.

Friday, October 15, 2010

FALSETE



Cinco sentidos tenemos. ¿Cuál es el sentido de la memoria? Creo que el olfato tiene una gran capacidad de reminiscencia. Un olor de la infancia inmediatamente te transporta a la infancia. Pero también la música está asociada a un momento de nuestra vida. Esta canción, cantada a duo por alguién que va a morir (alguien con su peluca infame, su lujo infame e inútil) y una joven estrella emergente (recientemente triunfante en Sevilla), es una prueba de la historicidad de la música. Yo acunaba a mi hija pequeña con esta canción. Era el último corte del disco y mi hija solía caer (solía dormirse) con esta canción (cuarenta minutos de balanceo en brazos). Y yo -ya ella dormida- disfrutaba con esta canción, la última del disco. Disfrutaba sobre todo con esa libertad de Bono frente a Frank, libertad para ser Bono junto a Frank y no intentar parecerse a Frank, no tener miedo de hacer gallitos y sonar sucio, imperfecto, al lado del ídolo. Yo, con mi hija en brazos, a punto de dormirse, resistiéndose a dormir lo que se notaba en esos ojos que volvían a abrirse, esos ojos medio cerrados (porque quería vivir), esperando su sueño, esperaba también los gorjeos de Bono que me parecían maravillosos y que marcaban el momento en que ya mi hija se había dormido y podía llevarla a su cuna y yo era ya libre para poder prolongar un rato la velada y escuchar mi música. Esos gorjeos eran para mí lo mejor del disco, aunque a algunos el falsete les asqueara. Yo reconocia la maravillosa voz de Frank. Pero admiraba la personalidad de Bono, la imperfección de Bono, esa forma de arrastrar la voz, como alguien que vive sin ganas. Bono, que era capaz de ensuciar una canción clásica de Frank Sinatra. Y eso me hacía sentir capaz de ensuciar cualquier otra cosa perfecta, capaz de vivir arrastrando mi falta de ganas de vivir, como Bono cuando cantaba. Era lícito considerar maravilloso el falsete en este mundo. Uno puede dar un gallo de vez en cuando y mejorar las cosas. Frankie reconoció esa imperfección que él no practicaba. El falsete de Bono es lo mejor del dueto con Frank.

Saturday, October 09, 2010

JABIER MUGURUZA: LA ESENCIA VASCA



Lo he descubierto ahora. Primero me gustó su música. Este señor de edad madura ya,no guapo, presentándose sin artificio, tal cual. Me transmite transparencia, naturalidad ante uno mismo y los demás. Es lo que hay, sin trucos. Y su música, es una poesía de lo pausado. Lo que no tiene prisa en concluir y se demora plácidamente en la belleza. Luego, yo que pude saber vasco y no lo sé (aunque he comprado mi diccionario para poder traducir mis apellidos), siento una ternura tímida y callada -para mi una esencia de lo vasco- en esta letra. El hombre que nunca dice te quiero. Porque lo que se dice no tiene la fuerza de lo que se guarda oculto. Ese hombre que trabaja en altos hornos, duro, frío, pero que es un agricultor de corazón y asa pimientos rojos con su soldador. Maravillosa metáfora. Ese hombre cuya palabra asusta, ese hombre que es un hombre de gestos. Y durante años va pensando en construir un regalo para cuando su hija se vaya de la casa, poco a poco, sin que nadie se entere. Va construyendo en secreto algo que regalará un día a su hija, y que llevará todo el amor del mundo, sin tener que decir te quiero.

Saturday, October 02, 2010

PEREGRINO EN PAMPLONA



Con la mochila al hombro, entré peregrino a la ciudad donde nací. Pamplona. Desde Roncesvalles, pasando por delante de la Clínica San Francisco Javier, donde me parieron. Con la mochila al hombro y los bastones, tras atravesar los Hayedos de Zubiri, los robledales y los chopos. Comimos en La Servicial vinícola -donde tomaba yo mis vinos en los recreos del Instituto- y hubo en la sobremesa canciones de siempre, acompañadas con la guitarra y el acordeón, entre amigos nuevos y viejos. Cantamos a dos voces con el dueño de la tasca, entre copas de pacharán. Buena juerga... La noche nos dió en la Plaza del Castillo, resistiendo al sueño. En Puente la Reina había mercado de pimientos y ajos, maravillosas verduras, y luego, para comer unas pochas exquisitas. Fue al siguiente día quizás, cargado con la mochila, por tierras de Estella, cuando me enteré de la muerte de Labordeta. De inmediato me acorde de Marta y su libro, en cuya presentación alguien leyó las palabras que él no pudo decir, y que había escrito en el Hospital. Labordeta era amigo de mis amigos de Zaragoza, aunque no lo llegué a conocer. Pero estos días yo he vivido un poco como el Labordeta que conocimos todos por la tele, andando por los campos, en plena naturaleza, entrando en los pueblos, visitando las Iglesias, preguntando a las gentes, metidos en el puro presente del andar y de los dolores del andar, libres, como fuera del tiempo, alegres, compartiendo sudores y vinos y canciones. Una forma de vivir posible, la posibilidad de esa vida -pensé- que quizás Labordeta acertó a elegir. Una forma de vivir verdadera. Con una identidad, una voz. La suya. Entre los demás. Cantando su canción, con esa voz rajada, algo hosco de entrada, pero noble, cargando con pocas cosas, sólo lo justo, en la mochila. No entro en ideas ni en política. Pero el Camino me dice que la vida es esto, andar con los demás, "echar un pie para delante y luego otro", andar aunque duela. Ese dolor que -como me decía un amigo- es circular, va cambiando a cada rato (te duele el gemelo, luego la planta del pie, o los muslos, la ampolla del dedo pequeño...) y que te hace estar muy metido en tu cuerpo, muy consciente de que tú eres ese cuerpo que te lleva por los caminos de la vida, ese cuerpo al que das agua, alimentas y cuidas para que no te falle. Peregrino, con pocas cosas en la mochila, andando por los caminos, entre amigos nuevos y viejos, disfrutando de los frutos del camino (higos, almendras, uvas, moras, castañas...), del vino, de las canciones, del sol y de los cielos nublados.

Friday, September 17, 2010

CAMINO



Es la hora de la siesta. Dentro de unas pocas horas comenzamos el Camino de Santiago. Parto de cero. O menos cero. Quiero decir que estoy en ese nivel de angustia inherente a mi edad y mi condición. Al miedo que siento cada mañana, como tantos, caminando entre mendigos por las calles, gente que te aborda para pedirte dinero para un bocadillo, o gente que ya se resignó a no pedir y duemen en los jardines o deambulan descalzos, cubiertos de suciedad, ya apenas hombres, o entre sus bultos de basura, pesadamente acarreada de aquí para allá como sus únicas pertenecias. Ante el miedo que me producen estas gentes, esta sociedad que genera esta cantidad de dolor ¿qué buscar en el Camino Santo de los siglos pasados? Cuando la fe y la esperanza. Pero hoy...Ya no puedo coger el Evangelio entre las manos. Cojo, en mi vacío, el primer libro que pillo. Porque creo que debería pensar en algo durante estos días de andar y más andar. Debería ser un tiempo de penitencia, de replanteo de vida. Un tiempo hacia el noble silencio. Un tiempo convencido de saltar ya de todos los andamiajes conceptuales que nos tienen por encima de la realidad miserable que nos rodea. Y en tal caso, sin artificios, cojo el primer libro. Es el libro de la estantería, el que sobresale en la segunda columna (todo me da igual últimamente, amigos), y resulta ser de un premio Nobel. Para sentirme más cercano a él busco en Google la foto de su tumba, sus miserables restos después del engreimiento de hombre culto, de pensador. Y busco al azar frases subrayadas (cuando lo leí), frases que no recuerdo, que no significan nada para mí. Pongo el dedo en la página que sale, pidiendo a mi númen que me oriente: a dónde ir ahora. El geniecillo maligno que me tiene entretenido todos estos años con juegos y más juegos, hace que mi dedo se pare en estas frases:
- Siendo ya muy viejo, cambio de lenguaje y empezó de nuevo.
- Verdades a las que uno no se ha atrevido. Han quedado detenidas en una especie de antecámara del infierno.
- ¡A quién debemos resultar aceptables!
- Se paga mucho por la falsa pintura de la felicidad.
- Empieza de una vez a plantear las preguntas a las que nunca llegarás a responder. Lo has evitado durante demasiado tiempo.


Estas son las propuestas para este Camino. El azar me plantea este temario. Parece que hay que cambiar de lenguaje (de ideas) para afrontar el futuro. Que hay que responder cuestiones planteadas, pero evitadas, que hay algo falso en mi vida, que hay un miedo a ser rechazado, un miedo a enfrentarme, hay un lenguaje por encima que condena y limita, un lenguaje viejo...Vaya textos.

Y yo, asustado ante la dimensión del reto, pregunto de nuevo. Cierro el libro y abro por donde mi maestro me lleve...
...
...
"Un libro de anotaciones. El texto viene más tarde" Primero tú, tus notas, tus comentarios. Tú haces el texto. Tú únicamente, tienes el derecho a escribirlo, la responsabilidad de escribirlo.

Caminar. Quizás el camino quiera hablarme, si me pongo a escuchar. Estoy vacío y esa es la condición de toda creatividad. Vaciarse para llenarse. Desde la tumba torturada de Canetti, que escribió esas frases que hoy me hablan, emprendo el Camino.

Wednesday, September 01, 2010

LE MANOIR DU VAUMADEUC



Pero allí está el Manoir du Vaumadeuc. Allí debe hacer ya frío. Allí está el bosque rodeando la mansión. La frescura de esos árboles que tanto dinero cuesta mantener. Esa hilera de árboles, por donde salíamos a pasear cada mañana, por Plevén, el pueblecito cercano, saludando a los vecinos madrugadores. Ese fresquito de la mañana, abierta entre la profusión de flores que adornan y engalanan los pueblos de la Bretaña, con sus maceteros en las calles, flores y más flores, belleza de colores para la mañana. Allí estará su propietario. Un ingeniero que dejó la civilización, para civilizarse en el campo, en la belleza de esta casa, este lugar visitado por fantasmas encantadores, en el que ahora nos sirve el desayuno, como lo serviría un aristócrata a sus invitados, enrollándose con los españoles en nuestro idioma, que domina y ama, dándonos buenos consejos viajeros, usando con nosotros de esa cultura de los franceses, que es exquisita educación y a la vez desenfadado sentido del humor, finura de connaiseur. Un lugar mágico (a pesar de que no apareció el fantasma). El lago cercano, el jardín francés, con sus rosales y sus setos perfilados, su lugar para el cafe y el descanso. Un lugar para descansar y luego recordar, aquí, cuando el calor persiste y no quiere irse del todo. Aquí cuando todos vuelven a lo cotidiano. Bretaña, Normandía. Amor a la naturaleza. Bellas casas, bellos pueblos, magníficas ostras en sus puertos, lujuriosas almejas en caldo de cebolla. Allí estará y lo recuerdo ahora, el caserón del Manoir. Allí quedará nuestra despedida en el libro de visitas: nos ha quedado Rochefort. Tenemos que volver.

Tuesday, August 31, 2010

11 DE JULIO DE 2O11: TODO ES POSIBLE



Esto fue lo mejor en muchos años. Algo que parecía que nunca llegaría. Lo imposible realidad. Unanimidad de banderas y emociones. Sufrimiento, talento, equipo, humildad. Y un poquito de suerte. Y para coronar todo eso, el beso de un hombre a una mujer bella, pero sobre todo compañera, un beso lleno de ternura y cariño. El beso de un nuevo paradigma. Allí todo el mundo que compartimos ese momento, saltando y abrazándonos, hubieramos querido besar así, ser besados así. Valió la pena tanta frustración, tanto complejo de incapacidad, para llegar a este momento: todo es posible, todo está al alcance de la mano, todo llegará un día. Seremos bendecidos los que sufrimos, los que lloramos podremos reir, los que tuvimos vergüenza podremos sacar pecho. Somos los pupas, pero eso no es definitivo. Somos bajitos, pero podemos ganar a los alemanes. Somos brutos, pero podemos besar así.

PS. Puse 2011 y era 2010. Pero está bien y lo dejo. Cuando todo ha sido posible y se ha hecho realidad (Nadal, Formula I, Tour de Francia, Mundial de Baloncesto), es que todo es posible en el futuro. Todo será posible siempre (incluso el amor). España -y yo y tú- podemos conseguir lo que ahora no nos atrevemos a soñar (eso que tú estás pensando: pleno empleo, una sociedad más justa, menos asustada). Si mantenemos el fuego de la fe en nosotros mismos. Si -contra viento y marea- seguimos creyendo que somos los mejores.

Tuesday, August 24, 2010

BODHISATTVAS



Bodhisattvas, venid en nuestra ayuda.
Bodhisattvas, descended del nirvana y volved aquí.
Este mundo necesita vuestra luz.
Bodhisattvas, renunciad a la gloria eterna
y regresad junto a mí.

Sunday, August 22, 2010

ELECTRA ES SARA



Esta mañana, mientras desayunaba, en la mesa de al lado estaba Electra.
La muchacha que ayer me estremeció, zarandeada por todos, la niña inocente de la que tiraban unos y otros, estaba junto a mí, sonriendo al lado de Ferrán Madico, el director de la obra.

Por un momento me había desorientado al bajar a la cafetería la presencia en una mesa de Pantoja, el odioso Pantoja, sentado frente a un ordenador portatil. Pero hoy es domingo y la función fue anoche. Esto es Mérida y estamos en el Hotel Mérida Palace. La chica del top marrón, espalda desnuda y sandalias planas, morena y menuda, gafas de miope y sonrisa franca es Sara Casasnovas y el cruel Pantoja, no es otro que Antonio Valero, el actor, desayunando, mientras leen las reseñas de prensa.

La sorpresa fue anoche. La obra se titula Electra, pero fue escrita por Benito Perez Galdós y estrenada en 1901. Quizás sea dificil justificar esta pieza en un Festival de Teatro Clásico, e incluso pueda haberse provocado una confusión entre el público asiduo. Pero superada la sorpresa, creo que es un acierto recuperar al Galdós dramaturgo, un Galdós desconocido, en esta versión de Francisco Nieva (otro clásico en vida). No es Teatro clásico, pero el drama que se representa es de todos los tiempos: los mayores quieren conducir la vida de los jóvenes; los que ya hicieron su vida, quieren dirigir la vida de los que vienen detrás. El miedo a la libertad conduce a hacer violencia a la libertad de los demás.

Sara está impresionante. Sara es Electra. Inocente, llena de vida entre muertos, llena de verdad entre mentirosos. Disputada por quienes se creen dueños y señores de su destino, con derecho a escribir por ella su vida, su aparición, intentando mantener el equilibrio sobre unos patines, desequilibrada por la violencia de la sociedad que la rodea, es uno de los aciertos de este montaje.

La obra fue considerada en su tiempo anticlerical, pero también Jesús se alzó contra el fariseismo y la simonía, pecados a los que no ha escapado su Iglesia, muchas veces demasiado cerca de los poderosos de este mundo.

Cuando el santurrón Pantoja intenta confundir los sentimientos de Electra, sus palabras hacen daño de verdad, como si se tratase de bofetadas. La violencia que trata de hacerle con sus ideas de salvación se expresa en el cuerpo de Electra, sacudido y como yerto, a merced del adulto, y al acabar, cae como si hubiera sido machacada por una brutal paliza.



Varias coreografías a lo largo de la representación tratan de suplir la ausencia de acción dramática, en una obra quizás excesivamente lenta y literaria para nuestros gustos de hoy. Una de las coreografías escenifica la ceremonia de una misa, componiendo los personajes un cortejo de ciegos (los ojos vendados), que caminan de rodillas en pos de su guía. Es una imagen poderosa que rescata la imaginería del maestro Zuloaga.

Un pero. No acierto a comprender el uso que se hace de la bandera, que lo mismo sirve como mantel, que es esgrimida como una especie de arma con la que Max pretendiera acabar con Pantoja. Es un simbolismo confuso y por lo mismo desacertado.

Electra, al final, escapa en medio del público. Electra ya es para todos Sara Casasnovas. Un recital interpretativo, una actriz impresionante que transmite y traspasa y consigue el milagro de dar vida a un personaje escrito hace más de cien años, salvando un texto que quizás hoy resulte anacrónico.

Thursday, August 19, 2010

ROUEN, CIUDAD DE IMPRESIONISTAS

En Rouén, se exponen pinturas de los impresionistas que vinieron a esta ciudad buscando nuevos motivos para su pintura: Monet, Pissaro y Gauguin vivieron en Rouén. Monet y Pissarro en un céntrico hotel. Gauguin, con su mujer y sus cinco hijos, recien abandonado su trabajo para dedicarse al oficio de pintor, en una barriada exterior.
Me levanto por la mañana y, desde el hotel, se ve la fachada de la catedral de Rouén, que sirvió a Monet para explorar las luces a distintas horas del día, la tarde y la noche. Me gusta esa luz del atardecer (esa luz dorada, que apenas refulge unos minutos, antes de apagarse), y también esa luz plena y cegadora del mediodía.



Admiro también los cuadros de Pissarro. Pissarro transmite la realidad que ve. Una ciudad de la época industrial, con sus chimeneas, sus humos, su tráfago. La ciudad se presenta ante él como algo a representar. Y pinta los mismos puentes una y otra vez. Es una ciudad fría, desagradablemente burguesa.



Gauguin llega después. Él vive en Rouén, pero no se nota. Él no necesita Rouén para pintar. Pinta lo que está ahí, cualquier cosa, sin necesidad de salir de su casa. El patio de al lado. Porque lo que le interesa es pintar. No representar nada. No traducir algo a un código de formas y colores. Su trabajo es interior. Lucha con los colores y las formas que encuentra dentro de sí mismo. Sus cuadros son de cualquier lugar, inmune a las bellezas convenionales de Rouén. No son de lugar alguno, porque él inicia una forma de pintar nueva: pinta su corazón.



Estos días, por los caminos de Normandía, el paisaje saltaba a mi coche como un cuadro impresionista, con la luz y los colores de aquellos pintores, amarillos de trigales, cielos azules entre las nubes, verde de árboles y praderas. Los impresionistas nos han enseñado a ver esa luz, esos colores, a gozar de esas maravillas cotidianas de las nubes y la luz del atardecer. Pero me quedo con Gauguin, con el introspectivo buscador de formas y colores. Gauguin, demasiado torpe para hacer vida social, menos hábil que sus profesores, viviendo en el suburbio, en el anonimato artístico y comercial. Gauguin pintando cosas absurdas, cosas corrientes, sin ninguna belleza (trozos de patios, árboles aislados), incapaz de condescender al gusto de los ciudadanos de Rouén, ajeno a las bellezas de su ciudad, las bellezas cantadas por los otros impresionistas. Él ya no es un pintor. Es un explorador de su alma.

Tuesday, August 17, 2010

SIN PALABRAS



Rinko Kikuchi. Un imagen. Oriente. Oración, éxtasis, misticismo, dolor. Deseo. Una expresión que intriga, una imagen sin significado, dispuesta a recibir de nosotros -en su vaciedad- lo que nosotros pongamos al mirarla. La realidad a la que damos forma y sentido.

Thursday, August 12, 2010

ORACIÓN



A veces te escondes tanto
que no sabemos nada, no entendemos nada
y miramos al Cielo sin respuestas.
No podemos ver tu rostro.
No encontramos salida
en el absurdo laberinto
en que nos sitúa cada muerte.
¿Dónde estás, si nos amas, dónde estás?
¿Por qué la muerte de los niños?
¿Dónde está tu ternura, Padre?
¿Por qué nos das y luego nos quitas lo que más queremos?
En nuestra oscuridad estás tú,
como una luz que alumbra una esperanza.
Espero, en el silencio y la paz,
la nueva vida que nos prometiste.
Espero la vida eterna
-no sabemos cómo-
porque no muere el amor que nos tuvimos.

Tuesday, July 27, 2010

USTED ABUSO



Hoy estaba triste y busqué canciones tristes en You Tube, canciones de Maria Creuza, como esta, "Vose Abusou", porque se abusa del amor de uno, sacan partido de uno cuando ama y uno siempre parece quedar atrapado en la culpa por el amado, sometido a ese abuso del amor que es el reproche. En esas tristezas estoy cuando, para cambiarme el humor, encuentro esta versión nueva de la misma canción triste y esta bella mujer brasileña bailando, con ese ritmo... y casi me pongo a bailar también. Y pienso entonces que lo que hay que hacer es mandar a esa persona que te abusa, que te hace sentir mal, a cualquiera que trate de tirar partido de tí (como cantaba Vinicius) "A tonga da mironga do kaburete".

Sunday, July 25, 2010

EL VIAJE DE KUTZ



Acaba de ponerse el sol en la playa de Fuentebravìa. Los dorados de la orilla, se han convertido en un color violeta. Ahora todo está en paz. Al fondo las luces de Cadiz.
La casualidad nos trajo hasta aquí un día. Siempre pensé que era curioso que, con los años, hubiera acabado veraneando en una playa de nombre tan parecido a la que, seguramente, fue la primera que conocí. A Fuenterrabía nos llevaba mi madre siendo pequeños, a mí y a mi hermana, desde Pamplona, en viajes domingueros de ida y vuelta.
Sabía que aquí se levantó hace años el hotel Fuentebrabía, que ahora daba nombre a la playa. Un hotel cuya imagen rescato de entre las páginas de un blog sobre Personajes del Puerto.



Lo que no sabía y luego he sabido es que fue un navarro el que compró el terreno y levantó el hotel.La página que consulto aporta otros datos. Se llamaba Jose Luis Kutz Muñagorri. Un navarro como yo. Y el hotel, conocido como El Parador, se llamó (o él quiso llamarle) Fuenterrabía, trayéndose un poco así su tierra para acà. Eligió este lugar después de recorrer todo el litoral. Creyó -según contaba con humor- que debía ser el mejor lugar del mundo, al estar situado entre los jesuítas y los americanos.
Recuerdo ahora esta curiosa historia de navarros, mientras miro la playa que él conoció y en la que decidió invertir su dinero. La playa que ahora lleva el nombre de otra playa lejana, allá en el País Vasco, tan querida para los pamploneses. Una playa en la que, como en aquella lejana, las puestas de sol son una maravillosa sinfonía de colores, un lujo para la vista y una cura para el alma.



Aquí vino a parar Kutz. Fue el final de su viaje al Sur. Aquí se quedó recordando quizás las playas del Norte, las playas de su infancia.

Wednesday, July 21, 2010

LA PIEDAD SILENCIADA DE CARVER



Yo había leído a Carver. Me pareció brutal y fascinante. Sus relatos, intensos, hechos a tajos, con frases cortantes, no parecían dejar lugar a los sentimientos. Había algo muy duro ahí y apenas podía aflorar un atisbo de piedad. Carver había muerto joven, de un cancer de fumador que se le extendió al cerebro. Murió cuando había encontrado al fin el amor de su vida. La exigua obra del autor se debía a su muerte prematura que nos había privado de la madurez de un escritor brillante y prometedor.

Luego he sabido que los cuentos de Carver no fueron escritos tal como aparecieron publicados. El Carver que hemos conocido es el resultado de la poda, de la tala sistemática de su editor, Gordon Lish, editor en el sentido anglosajón del término, es decir, un sujeto con licencia para meter la tijera y rehacer el texto para amoldarlo a las exigencias del mercado o a sus gustos personales (un editor con ínfulas de autor). En esta labor "creativa" el editor llegó a cambiar finales y a reducir algunos textos hasta en un cincuenta por ciento del original. Esa desfiguración consigió venderla como un nuevo movimiento literario: el "minimalismo". El autor, preso en la dependencia alcohólica durante años, falto de autoestima, aceptó las imposiciones de su editor-descubridor durante años, renunciando a la integridad de su obra. Su viuda se encontró ante un estilo reconocido y consagrado, que en un principio no se atrevió a desenmascarar.

Ahora se empiezan a publicar los otros textos, los que Carver escribiera: los que Gordon Lish mutiló. Y se comparan los resultados. Según el escritor Alessandro Baricco -tomo esta cita de Wikipedia- después de revisar sus manuscritos se puede decir que Carver «construía paisajes de hielo pero luego los veteaba de sentimientos, como si tuviera necesidad de convencerse de que, a pesar de todo aquel hielo, eran habitables.» La opinión de Baricco es que las versiones de Carver —en un momento u otro edulcoradas por emociones que Lish sistemáticamente suprimía— añadían humanidad a los personajes y permitían vislumbrar en Carver algo «terrible pero también fascinante.»

Podría ser que, una vez desvelado el verdadero corazón de Carver, incluso los mismos cuentos con idénticas palabras, nos vengan a decir cosas muy distintas. Cambia la voz del autor, esa voz silenciada por Lish, esa voz con un punto de piedad acallada, quebrada, la voz humana y dolorida del Carver-hombre, una voz que a mí me interesa más que la distante y seca voz del Carver editado. Los textos maximalistas de Carver. Esos textos que sin el desvelo de Lish -y sin su marketing- nunca hubieran salido a la luz.

Sunday, July 18, 2010

PEQUEÑAS ÁLEGRÍAS



¡Subidón! He completado mi primer Sudoku "difícil" en El País. Nunca lo había intentado. Siempre me pareció absurdo gastar tiempo en esa tontería. Pero este fin de semana, tumbado en el sofá, me he dicho ¿por qué tengo que renunciar a hacerlo por el sólo hecho de que lo califiquen de difícil? Había resuelto alguno de los fáciles y sí, me había dado gustillo terminarlos. Pero nunca un placer comparable al de ayer, cuando todo empezó a encajar, número tras número, todo encajando poco a poco, rellenando huecos y huecos, hasta completarlo (después dicho sea de paso, de soltar durante un tiempo el periódico, asqueado e impotente). ¡Ahhh! Estoy feliz. Me siento bien. He llamado de inmediato a mi amigo Luis, ese que sólo resuelve los difíciles (los otros son -dice- una chorrada y no tienen interés para él). Se lo cuento y me dice que él hace los de El Mundo, que son los difíciles de verdad. Bueno...me da igual. Estoy feliz y nadie puede minar este sentimiento de plenitud, esta satisfacción que siento. De repente, creo que soy capaz de cualquier cosa...si me lo propongo, claro. Todo es posible (vaya que sí). Aunque sea de letras, mi cabeza funciona como la de cualquiera. Es echarle horas al asunto. Ponerme. Lo que digo, ¡un subidón, tio!

Friday, July 16, 2010

HACE UN AÑO



Hace un año que murió. En los periódicos apareció esta foto suya en el hospital, con Ryan O'Neal a su cabecera. Él, alcohólico, no fue un buen marido, como no había sido un buen padre. Se habló de malos tratos, violencia. Ahí está, a su lado pero incapaz de acompañarla, muy lejos, sin entender lo que sucede. Ella le mira, serena, ya cerca del final. Conserva algo de esa belleza juvenil que enamoró a toda una generación de americanos. (El proceso de la enfermedad quedó recogido en un documental, "Farrah Story" que se estrenó meses antes y fue candidato al Grammy).
Es una imagen llena de vida y llena de muerte, llena de impotencia y a la vez llena de plenitud. Yo he sido mirado de esa manera y he sentido ese alejarse, como cuando el tren en marcha emprende su viaje y nos quedamos diciendo adiós desde el andén. Tantas cosas se dicen en una mirada...Y Farrah Fawcett, en su fragilidad, es tan fuerte...tan bonita. Con esa clase de belleza que se no merece un destino de polvo y busca la eternidad.

Thursday, July 15, 2010

Thursday, July 01, 2010

UNA PAUSA



Me ha gustado esta foto que oculta a André Breton. Como si lo que uno escribiese fuese un vano intento de reproducirse él en el papel. Y lo que queda no es sino una caricatura que oculta la verdad. Me ha gustado porque Breton juega a desaparecer, por el procedimiento de ponerse él delante de la página en blanco. Luego (o quizás antes) leo una cita de este gran surrealista: "Lo mágico siempre es bello, cualquier mágico es bello, de hecho sólo lo mágico es bello". Y me doy cuenta de que echo de menos esa poquita de magia. Quizás en lo que uno escribe intenta descubrir (o crear) esa magia que a veces asoma en los días, una magia que engancha y te deja con ganas de más. Pero la magia aparece cuando ella quiere y tarda siempre demasiado. Y por supuesto nunca llega si uno la requiere como prótesis para sobrevivir. Hay que ser capaz de vivir -y de escribir- sin magia, para que ésta venga a uno alguna vez.

He visto esa cita en un libro de Kundera (no sé si antes o después de buscar la foto de Breton). El libro, de ensayos, se titula "Un encuentro" y me gustó mucho -recuerdo- cuando lo leí: ahora repaso algunos textos subrayados y me encuentro con éste: "Un verso libre era también una unidad musical ininterrumpida, terminada por una pausa. Hay que hacer que se oiga esta pausa". Se refiere a la música de su compatriota Janácek. Entiendo que parte del arte de este compositor, para Kundera, está en la expresividad de los silencios (las pausas). Y entonces me doy cuenta de que la vida es una sucesión de notas vulgares, a las que puede dar sentido precisamente el silencio. Una pausa puede aportar la magia que falta. El arte estaría en lo que no se dice, en lo que no suena.

Y en esto, llega el verano. Llega esa pausa anual. Para mí es como un cambio de pellejo. Hasta final de septiembre, vivo como una lagartija. Hibernando en verano como un oso lo hace en invierno. Vitalidad reducida al mínimo. Pausa que espero de sentido a la melodía de este año que finalizo (yo finalizo los años en Julio y los empiezo en Octubre). Ese silencio forma parte de la melodía. Y en tal caso, no está mal reirse de todo lo escrito y, en lugar de seguir hablando de mí, dejar puesto aquí a este señor (que puedo ser yo mismo, que de hecho quizás sea yo -recuerdo vagamente haberme colocado una máscara como esa- ) y quedarme así -sobresaliendo de la página en blanco y mirándote con esa mirada miope- sin conseguir traspasar de verdad el papel para llegar al otro lado, atrapado en el artificio de los textos, a la expectativa del verano silente, para ver si esta pausa viene con magia o sin ella, con belleza o sin ella, para ver si el muñeco se echa a andar o sigue ahí sentado y oculto.

Y como coda, releo a Kundera y surge un recuerdo para Bramstoker, que intenta reconocerme en la foto: "Sólo la música puede dejar entrever el dolor oculto".