Monday, April 01, 2013

PREVISIÓN METEOROLÓGICA




Cada vez me pasa más. Salgo de casa en un día claro y ya en la calle veo a todo el mundo con el paraguas preparado. Entonces calculo que se han informado del día que va a hacer por Internet y conocen el futuro inmediato que yo ignoro. Se sienten dueños de lo que antes escapaba a su control. Hoy "se sabe" que lloverá a las doce. Y solo los incautos salen de casa sin paraguas. Precisamente escribo viendo entrar el sol por la ventana, en son de triunfo, porque debería estar lloviendo y me dejé el paraguas en casa. Escribo en son de júbilo, porque no todo está escrito. Queda una posibilidad de esperar lo inesperado. Y este sol se ríe de la previsión por horas de las precipitaciones. No quiero saberlo todo, estar seguro de todo. Y, claro, parece irracional hablar así. Porque al final ¿qué es mejor mojarse o pasear el paraguas bajo el sol?

Monday, March 18, 2013

NECESARIO PERO IMPOSIBLE


Es sorprendente, en estos tiempo, que un filósofo se atreva a publicar un libro sobre la posibilidad de la vida después de la muerte. Es todavía más sorprendente que -evitando cualquier adscripción o impregnación religiosa- el filósofo haga de Jesús, el profeta de Galilea, centro de una esperanza. De algo "Necesario pero imposible". Javier Gomá Lanzón, en su último libro, desarrolla en su totalidad el concepto de "ejemplaridad". Cuando me piden -dice- qué es la honradez, yo señalo a un hombre honrado. Cuando me piden qué es la bondad, señalo a una persona bondadosa. En el caso de Jesús, cuando me preguntan que sería la vida después de la vida, sólo tengo el testimonio de los Evangelios: a los suyos se les apareción después de muerto. Era él mismo. Con su cuerpo herido. Pero no era el mismo. Él mismo, pero diferente. La resurrección como piedra de escándalo para los filósofos modernos. Un tema tabú. Y sin embargo, desde la antigüedad los filósofos se ocuparon de estas cosas: de qué es el alma, de si hay algo inmortal en el hombre, de qué es la eternidad.

Javier no habla del Cristo. Este término es religioso, se refiere al Jesús confesado como Salvador. Pero ¿cómo salva Jesús? Francisco, el nuevo Papa bueno, hablaba ayer de "misericordia" (un poco de misericordia -dijo- puede cambiar el mundo). Misere corde: poner el corazón en el otro. Jesús ponía su corazón en el otro y lo rescataba a un lugar de dignidad (así, la mujer adúltera del evangelio de ayer). Si entiendo a Gomá, Jesús tiene tal dignidad en su vida, que su muerte resulta indigna. Su muerte aplasta, destruye esa obra que Jesús ha hecho de su vida. Sería necesario (pero es imposible) que la muerte no destruyera esa obra (ese es nuestro sentimiento y nuestra protesta ante cualquier muerte, porque sentimos esa dignidad única e insustituible del que muere y esa indignidad absoluta del acabarse definitivo). Pero en el caso de Jesús, como algo excepcional en la Historia, tenemos ese testimonio de permanencia. Bajo otra forma, pero conservando su identidad y siendo él, pudiendo decir "yo soy", sentirse, vivirse, después de la muerte (no diluirse en el eter cósmico).  

No creo que sea necesario descubrir lo que es un misterio. Incluso creo que la razón no puede penetrar en ese recinto sagrado de la fe. Prescindiendo de la vieja dialéctica entre fe y razón, si son o no compatibles. Yo creo que la fe salva. No la razón. La razón me lleva a aceptar la muerte como parte de la vida, con la misma naturalidad. Pero la fe cree en los milagros, en lo desconocido e inexplicable.

Friday, March 08, 2013

LOS TÍTULOS


Esta mañana venía pensando en el título de la última película de Almodóvar: "Los amantes pasajeros". Es uno de esos títulos de doble sentido, por que la película se desarrolla en un avión perdido por el cielo, donde se hacen el amor los pasajeros; pero por otro lado, también es cierto que todos somos amantes y por desgracia todos somos pasajeros. Y más pasajero que me sentía al pasar por el puente de Triana y mirar la torre de la Giralda, como la han visto tantos y tantos que amaron y que también se fueron y pasaron. MORITURI TE SALUTANT: "los que van a morir te saludan", como decían los legionarios romanos desfilando ante César. Pero todos somos MORITURI.
El gran poder de los títulos es su brevedad. No dicen tanto como insinúan. Los buenos, nunca quedan cerrados, siempre permiten pensar más al lector, meterse más en su mundo, que no lo que hay detrás. Decía Marcel Duchamp que a él le bastaba el primer verso de un poema. A mí me basta uno cualquiera. "En soledad no se vive", de Aleixandre, es una frase que me ha acompañado siempre. Lo que importa es lo que se nos queda dentro de las cosas (de la literatura, del cine). Lo que importa es lo que crece luego dentro, lo que destila con el tiempo. Eso es nuestro. Y no puede ser mía toda una obra. Pero sí un título, un rayo minúsculo de luz. "Para nacer he nacido", "Confieso que he vivido".

Siguiendo con mi paseo, como cada mañana, miro los rótulos de los establecimientos de la calle Pagés del Corro. Frases. Breves obras maestras, como esa tienda de importaciones: "Cosas que importan", pasando delante de ella, siempre miro el cartel y sonrío. No sé que importan estos, pero sé que no son tantas las cosas que importan de verdad. Son muy poquitas, de hecho, y hoy las tengo. Tengo esas cosas que importan, aunque perdí otras que me importaron mucho. Frases. Frases evocadoras, sugerentes, que inician con uno un diálogo que prosigue luego. Las encuentras aquí y allí. En mi mesilla voy cambiando los libros, no porque los lea, sino porque me acompañan esos títulos, esos objetos-título. Como ese "Lecciones de ilusión" (¿quién es el maestro?) que promete un contenido que yo me invento (no hace falta leer más) y que imagino en sus páginas. Inventar, prefiero inventar, escribirlo en el aire de mis pensamientos.

Permiso para inventar, para crear, para tomar prestado lo que nos venga bien y transformarlo todo, mezclarlo y confundirlo: ¿qué más da? Si hace buena sopa. 

Monday, February 25, 2013

EL VIAJERO MÁS LENTO




Creo que fue Priestley quien escribió un librito sobre sus pequeños placeres cotidianos. El hedonismo ha sido malinterpretado, porque sencillamente los pequeños placeres son los que nos salvan. Ayer en el cine, viendo la película "Amor" me hacía ver mi acompañante con extrañeza que los protagonistas "siempre comen lo mismo". No apreciar la comida debe ser terrible. En efecto, la variación me parece esencial para la felicidad (aunque una cierta monotonía a veces es como la cadencia que ayuda a seguir la melodía).

Esta mañana venía pensando en la película de anoche: sin exteriores, siempre en el interior del mismo piso burgués, abigarrado, con acumulación de años en él, poso del tiempo en los libros, los casettes de música, en los muebles...Lo que se nos va amontonando de la vida. Claustrofóbico. Sobre todo pensando en ese Paris ahí afuera, tan bello. La certeza de la belleza de los bulebares hace más terrible ese encierro o esa encerrona de la vida cuando uno pierde la movilidad o simplemente se hace viejo. Y cuando los pequeños placeres van desapareciendo: las comidas, escuchar un disco, leer...o mantener una conversación.

Ahora la luz entra por el balcón. Veo el azul del cielo sevillano. Estoy sano. Siguen a mi disposición los pequeños placeres. El placer de dar puntadas sin hilo, el placer de no acabar nunca nada, de ser ese viajero más lento, que se demora y huele y saborea, que hoy atravesará las calles de Triana, al mediodía, de vuelta a casa, dejándose por el camino los ojos en las naranjas amargas que englanan de color el verdor de los árboles en la calle Betis, escrutando ya los botones del azahar que promete aromatizar Sevilla en la primavera. Pasar por allí, de paso, despacio, junto a los que toman su aperitivo, al sol cálido de estos días despejados del invierno. Pequeños placeres eternos, de ventanas abiertas a este barrio, con sus Vírgenes, con sus niños a la salida de los colegios, con su Pureza y su Esperanza y su Estrella. Y pienso que yo abriría de par en par las ventanas un día como hoy y al menos sentiría todo eso. No me lo perdería. Como un viajero que se queda absorto ante todas las maravillas fugaces del viaje, como si nunca fuera a volver de él.

Tuesday, February 19, 2013

EL ARTE DE NO ACABAR NADA




En mi mesilla de noche apilo libros y libretas. Casi siempre escribo antes de dormir. Algo sobre el día que termina, algo que me sacó del marasmo cotidiano. Los libros están más bien por sus títulos, por sus portadas, como objetos benéficos que cambian mi humor. "El arte de no acabar nada" es un título de Vila-Matas - creo (no me apetece ahora comprobarlo en Google)-, que me gusta especialmente. Porque -como dice ahora Javier Gomá- la vida es reconciliarse con la imperfección. Pero también porque lo imperfecto es más acogedor, más humano.
Hablando de Vila-Matas, yo también me reconozco en eso que él contaba sobre su vocación. A veces quisieras ser escritor (o profesor), para vivir como vive un escritor, pero luego te das cuenta que para ser escritor, además, hay que escribir. Esa es la imperfección de las cosas. Porque lo que nos gusta del escritor son las conferencias, las presentaciones de libros, la apostura que proporciona el talento (frente a las mujeres sobre todo, pero también frente a los hombres). Mastroianni, desganado, prepara en la chaise-long su intervención en una presentación literaria. Todo lo envidiable del caso (para muchos de nosotros), es desmentido por esa expresión contrariada: él quisiera hacer otra cosa (el preferiría no hacerlo), y que otras personas se ocupasen de esos enojosos detalles que conlleva "ser escritor" las veinticuatro horas del día.
"El arte de no acabar nunca nada" reivindica la necesidad de libertad hasta la necesidad de liberarnos del perfeccionismo maldito. El perfeccionismo que nos impide quitarnos ropa cuando nos molesta (por ejemplo, para tumbarnos en una chaise-longe y NO LEER si no nos apetece y NO PREPARAR ningún discurso). La posibilidad de ir por la vida con ropa cómoda, de improvisar de repente, de hacerlo francamente mal y perder todo el auditorio que un día tuvimos. Y es que, de todas formas, nada se acaba y todo acaba por terminar inconcluso.

Wednesday, February 13, 2013

NATURALEZA EN PAZ


En la naturaleza, bajo los árboles.
"Cosas que importan".
Fundirse con el sol.
Paz.
"Polvo eres", es la frase de hoy.
Hemos sido hechos para esto.
Para la tierra.
Es nuestro lugar.
Ahí al lado, en el parque, reencuentras ese verdor.
Ese lugar tranquilo al que aspira tu alma.
Exiliado en la agitación.
Exiliado de tí mismo tantas horas inciertas.
Vuelves a escribir.
Y la página en blanco es paz también.
Un lugar donde volcar tus ansias de paz.
Y volver al ser puro.
Esencial alegría que recuperas.
Cuando el sol te deslíe bajo los árboles.


Wednesday, February 06, 2013

EL REALISMO DE LAS MUJERES


Propuso que fueramos al mismo bar en que dejó olvidado su paraguas el día anterior. Llovía. Ella entró a preguntar, yo me quedé fuera (estaba el local lleno). Al cabo de un rato salió con un paraguas que no era el suyo. Me dijo que se habían llevado su paraguas...seguramente la misma persona a quien pertenecía el paraguas que ella cogió.

Tuesday, February 05, 2013

ESCALERA


Estaba oscuro. Y no se veía el final. Dolores de parto.

Friday, January 11, 2013

UN DÍA DE AQUELLOS


¿Qué pasó esos días? La gente temía el fin del mundo para una fecha señalada hace cientos de años por los sabios mayas. Difícil de creer, pero parecía encajar con la catastrofe general, con el agotamiento de las esperanzas. Era la fecha en la que los blogs recuperaban su vocación literaria, pues para chatear se había impuesto el Watsap, gratuito e inmediato. Coincidió con el sorteo de Navidad. El fin del mundo, digo. Yo había vuelto a escribir para mí, en distintas agendas repartidas por la casa, donde ponía lo que me pasaba, para entenderlo y hacerme, a mí mismo, ver con más luz. Me había encargado del niño hace tiempo. Las fotos de esos días previos (ahora repaso el IPhone) eran de árboles que habían perdido las hojas y entrelazaban sus ramas desnudas como queriendo abrazarse (y me abrazaban también). Era Navidad y estaba preparando en mi corazón el nacimiento del niño, de la inocencia y el asombro ante todo lo del mundo, todo lo viejo pero nuevo para el que abre los ojos por primera vez a su esplendor. Y recordaba a los pastores, humildes, sencillos. Y añoraba esa duración más lenta de la vida, que también añoraba Battiato al cantar los trenes africanos (tu madre se asoma a la ventana y se acuerda de tí). Battiato me acompañaba al fin del mundo. También Antonio Vega, el sitio de mi recreo. Ahora recuerdo esos días en que volvía a leer Cuentos de Navidad de Dickens. También el señor Scrooge veía todo con nuevos ojos después de asistir a su propio funeral. Los fantasmas pueden ser felices al fin. De esos días tranquilos me queda el recuerdo de una paz y un abandono, paseando con mi perra por la noche de las calles de la ciudad, bajo un cielo limpio lleno de estrellas. "Dios hizo el sol para la mañana...y estrellas para presidir la noche", para acompañarnos en la noche. Hay consuelo, consolaciones. Y mi perra revolotea a mi alrededor y soy su dios bondadoso y a veces, cuando su juego me cansa ya, su dios enojado. Estoy de vuelta del fin del mundo. Fue uno de esos días (22 o 23 no recuerdo) cuando empezó de nuevo el mundo.

Tuesday, December 11, 2012

UNA MÁS DE LA FAMILIA


Ha entrado a formar parte de la casa. Cuando llego del trabajo se enreda entre mis piernas y empieza a saltar y a mover la cola: se alegra de verme de nuevo.

Monday, December 03, 2012

RECUERDO DE ISABEL NUÑEZ


Me entero de la muerte de Isabel Nuñez. Ahí al lado está el enlace a su blog. De alguna manera, aunque no nos conocíamos, tuvimos una relación, nos dijimos cosas alguna vez (como pasa entre blogueros, una relación etérea, especular). Me impresiona su última entrada premonitoria ("Alea jacta est"), en la que se enfrenta a una cita incierta de la que no ha regresado. Y en medio de esa angustia, se acerca a Varanasi (Benarés), al río eterno que fluye, se acerca espiritualmente a ese lugar en donde la muerte se mezcla amigablemente con la vida, en paz. Hace unos días Vila-Matas envidiaba en su blog el último libro de Isabel, sobre Barcelona, y yo envidiaba a ambos. Un escritor nos deja lo que ha escrito. Ahora ella sabe lo que hay del otro lado y nosotros seguimos explorando las sombras y las luces.

Tuesday, November 13, 2012

LEÍDO EN LA PARED



Dejarse sorprender.. ¿He perdido la capacidad de sorpresa? Porque la sorpresa ilumina lo gris y monótono. La monotonía y la grisura en que uno se va envolviendo, para protegerse de cualquier cambio inesperado. Va uno muy metido en su cueva infranqueable. Y de repente las cosas ya no resuenan, han perdido su capacidad de conmover. Ya no es capaz uno de improvisar. Se dejo atrás la espontaneidad. Y ahora nos desarma cualquier imprevisto. No sabemos bajar las armas. Bastaría dejarse invitar a todos los bailes. Bastaría abrazar cualquier debilidad que nos aborda por la calle. Bastaría abandonarse a la ternura siempre cercana. Y dejarse querer. Dejarse hacer. Que la vida se realice a diario, sin argumento, sin esquemas, como todas las buenas historias, en las que cualquier cosa puede pasar. Bastaría el deseo de servir a la trama humildemente, sin esfuerzarse mucho en nada, sin enmendar la pose, dejando que las cosas pasen y se sucedan las ocurrencias del narrador, permitirle todas sus locuras, su relato desbocado, trepidante, dulce o amargo, triste o alegre, doloroso o gozoso, heróico o cruel, siempre inesperado. Espera lo inesperado. Vive en primera persona un relato emocionante, sin lógica, no premeditado, que va haciéndose según avanza el día. Vivir. Dejar que nos pille y nos derribe, gozosamente desarmados, el amor, en cualquier abrazo, en cualquier encuentro, en cualquier esquina.

Monday, October 22, 2012

EL CHICO DE LAS TORTILLAS


El muchacho de las tortillas siempre sonreía. Solo él para tanta gente, iba manejando sus tres sartenes con calma, pasando el aceite de una a la otra. Los huéspedes en la cola nos impacientábamos. Como occidentales no sabíamos disfrutar de la espera. El muchacho de las tortillas era laborioso pero tranquilo. Sabía hacer su trabajo y lo hacía sin pausa pero sin tensión. Dejaba que las tortillas se cuajaran bien, se tomaba el tiempo preciso para ello. Solo cuando la tortilla estaba terminada, levantaba la cabeza. Entonces le acercabas el plato y él la separaba de la sarten con su paleta y te la depositaba cuidadosamente en plato con una sonrisa tenue y sencilla. Para mí fue un espectáculo verle cada mañana durante esos días, impasible ante las colas bulliciosas, con ese aplomo y esa naturalidad que da el no poder hacer sino lo que haces. Sus tortillas de champiñón le salían muy ricas y yo, cada mañana, disfrutaba en la cola viéndole hacerlas con esa paz y luego, al recogerla, mirándole a los ojos le devolvía la sonrisa y le daba las gracias. Al salir a la calle llevaba yo también una sonrisa parecida a la suya, un poco tonta, como si me hubiera hecho con su humildad un pequeño regalo, iba llevando ese regalo mínimo por entre todos los otros asuntos importantes del día.

Wednesday, October 17, 2012

UNA VIDA FANTASMAL


Cuando le condujeron a la habitación de su tía, aquella mujer enorme condenada en aquella cama enorme, inmóvil, giró hacia él la cabeza, miró al niño y se puso a llorar y a gritar, histéricamente: "Mi hermanico!, Mi hermanico!", ahogándose entre hipidos tremendos. El niño paralizado por el susto permanecía junto a la cama. Fue entonces cuando descubrió su destino de fantasma. Era el fantasma de su padre muerto, al que no pudo conocer. Era idéntico al muerto y siempre se lo iba a recordar a los que le conocieron y amaron. Él era esa tarde su padre, apareciéndose a su hermana, en el lecho de su enfermedad. El niño dejó entonces de existir. Era ya un trasunto del muerto, que en él recobraba vida.

Ya con canas y mucho menos pelo, pasaría a convertirse en el fantasma del niño que fuera y cuando iba a visitar a su anciana madre ella se iba siempre a emocionar porque él inevitablemente le iba a recordar al otro, al niño que dejó de ser hacía tantos años y al que sólo ella recordaba ahora. El rato que pasaba a su lado se entregaba dócilmente a escuchar lo que ella le decía al otro, al niño, aguantando regañinas y reproches. Él seguía sin contar. No se podía decir con propiedad que estuviera allí. Era invisible ( aunque siempre evocador). Y de esa forma seguía cumpliendo puntualmente su inexorable (y ya asumido) destino de fantasma.

Saturday, October 13, 2012

INFRALEVE

Infraleve, como un reflejo de luz en la tarde que declina.
Como las úlimas luces doradas.
Ya sólo podía escribir frases cortas. Infraleves.
Las circunstancias le impedían hilar más de unas pocas palabras.
Pero cada vez se convencía más de que no era necesario extenderse en pormenores.
Aún así. Todo era sagrado como un gran silencio sobre el agua.

SUELO


El arte y la belleza se encuentran en cualquier lugar, incluso mirando al suelo.

Monday, October 01, 2012

LOS HILOS DE LA ARAÑA



Me cuenta J. que en aquella exposición Duchamp dispuso hilos entre los objetos, tal entramado tejió que no se podía entrar, como la realidad-araña en la que todo establece relaciones con todo y uno queda al final fuera de la sala. Duchamp aparece como un hilo pegajoso estas últimas semanas, con su humor irónico autoreflexivo. "Está definitivamente inacabada", dijo de una obra. Como todo, como cada cosa que hacemos. VM me trae a Duchamp y su vida absolutamente maravillosa. Y ayer mismo repaso el catálogo del mes del Círculo de Lectores y aparecen como novedad los "Escritos de Marcel Duchamp". Cómo aprender a reirse de uno mismo, o al menos fingirlo.

Friday, September 28, 2012

CONTINUIDAD DE LA VIDA

Pasados unos años, comenzó a dibujar aquella carretera que recordaba de memoria. Aquella carretera que discurría por los parajes de su tierra natal, cuando volvio desde lejos para estar al lado de su amigo gravemente enfermo, y acudía a diario a verlo y volvía luego a casa de su madre, hasta que su amigo murió.

Thursday, March 29, 2012

VUELO IMPERFECTO Y FUGAZ



Cultivaba la imperfección. Y cierta propensión a la inercia del fracaso. Al final, todos fracasaban -se decía- y aunque quisieran abrochar las cosas, todo se torcía siempre. La vida te va deformando y el miedo te arruga y te arruga. Dices adiós a la genialidad juvenil y en el gesto aparece una sombra de hastío. 


Todo es fugaz, frágil, como una pompa de jabón que  vuela por un momento hinchada, elegante, bella. En cualquier instante puede estallar y esa es la gracia. Mundos sutiles, ingrávidos y gentiles que brillan por un momento y luego se quiebran. Pero en ese vuelo lento y majestuoso ("pomposo") quizás un niño -o una persona mayor que a la vista de esa burbuja se hace niño- alza el brazo y quiere tocar la pompa voladora. Y ese momento es de alegría, de gozo, y es lo que da sentido y justifica el vuelo de la esfera. "Entre dos oscuridades, un relámpago..." y en esa iluminación, en ese segundo de consciencia, la presencia del otro que acerca su mano hacia nosotros y, por un instante, en ese reconocernos uno del otro, unidos en ese destino final, solos en el Universo, el amor, que da sentido a nuestra vida. 

Tuesday, March 27, 2012

TRITUREMOS LOS LIBROS



Este sábado paseaba por la Encarnación. con mi espíritu de flâneur de los sábados por la mañana sevillanos, cuando en la calle Regina me sorprendió el escaparate de una librería. No había libros, sino montones de tiras de papel: libros triturados, libros pasados por la destructora de papel. Se trataba, según indicaba un pasquín, de la "Acción Destrozalibros", dentro del taller de "Arte en Acción", impartido por Antonio Quiles los sábados en la librería especializada "Un gato en bicilcleta".
Las virutas de papel son como un serrín que llena la cabeza y a veces la desborda, como una hemorragia.
No sé porqué me gustó ver esos libros hechos tiras.Había algo de voluptuoso en esa masa de tiras impresas. El escaparate parecía un trozo de desierto hecho de dunas. Me parecía un acto liberador. Metafóricamente era una profanación, una forma de sodomizar a la cultura. Había algo de saludable en ello. El olor a incienso ya se siente en las calles sevillanas. El azahar ya ha abierto. Trituremos los libros, nos dice el librero.

La foto corresponde al montaje "Hemisferio Central Alterado y Memoria Perdida" de Carlos de Gredos (2011).