Monday, March 26, 2007

CALLE NASSAU


En Dublín. Dias de descanso. Pubs, whiskey Jameson. El Liffey. Los edificios de ladrillo rojo, con sus chimeneas. Paseo por estas calles que me retrotraen a finales del siglo XIX (los oscuros alrrededores de la Guiness Storehause, esa gran fábrica y esos carros tirados por caballos percherones a la entrada, esos obreros que en la película construyen toneles con precisión y sin descanso, como máquinas eficientes, cientos, miles de toneles). Calle Nassau. Aquí miraría por primera vez Joyce a esa mujer, Nora Barnacle (un encuentro definitivo, como el de Dante y Beatriz), un 10 de junio de 1904. Aquí sería -junto al Trinity College- donde venció su timidez para pedirle una cita -él poeta joven (22 años), licenciado en letras, lleno de sueños y furor, a ella, una camarera de hotel, sin estudios, dos años más joven- y ella que le creyó un marinero noruego (sus ojos azules, su afilado rostro -Klinch-, su gorra) no acudió a la cita...El encuentro de dos jóvenes muy diferentes pero unidos por un común origen -sus padres borrachos- y un destino compartido -el voluntario alejamiento del hogar y de la patria-, se produciría el 16 de junio (Blomsday) y su complicidad sexual surgiría ese mismo día. Nora resultó la compañera perfecta del escritor- desentendida de cuanto él escribía, tolerante con su feroz independencia y sus excesos de juerguista impenitente, madre y compañera en juegos fetichistas privados, lo pervertido, compartido- sobrelleron ambos un estado permanente de ruina económica y la enfermedad mental de una hija. Aquí -en la calle Nassau- encuentra Joyce la horma de su zapato y se hace hombre el niño. Aquí concibe el proyecto de marchar, de abandonar todo aquello: a sus diez hermanos y a su padre, la pobreza, la sordidez, la mojigatería. Luego se llevaría a Stanislaus y a alguna de sus hermanas. Pero Dublín quedó allí, en el recuerdo, adquiriendo de esta forma todo su poder de evocación ("solo tenemos de verdad lo que hemos perdido" -como yo Pamplona- y nadie puede volver ya al lugar que voluntariamente ha convertido en un conjunto de recuerdos, quedaría defraudado porque ese lugar quedó fijado en el pasado, en un 16 de junio personal -el mío-). Escribir es así igual que vivir: se recuperan olores, sabores, colores...la palabra (la jerga, el slang) cobra todo su valor, como isla vital del naúfrago, del que se tiró del barco. La lengua es el único vínculo del exiliado con su patria. Para conseguir este dominio del idioma, hay que vivir en otro país y sobre todo en otra lengua (la lengua utilizada en el hogar de Joyce y Nora fue siempre el italiano), para así destilar toda la sustancia de cada preciosa palabra, como si uno explorase un terreno prodigioso y virgen. Hay que abandonar definitivamente a las personas queridas, para hacerlas eternas en el recuerdo, mediante los oportunos personajes de ficción (más verdaderos que sus modelos). Paseo por la calle Nassau y pienso que aquí no hubiera podido Joyce escribir nada (no hay brillo, todo es gris). Sólo el recuerdo convertiría esto en tiempo y el tiempo es la literatura. Paso por el puente del medio penique y tiro un papel, como hizo Bloom, para que se vaya navegando hasta el mar...En el papel he escrito una apuesta y es la apuesta de Joyce: la apuesta de Bloom.

Wednesday, March 14, 2007

TORRE MARTELLO



Hay un día en que uno se encuentra con el que fue y se da cuenta de que ha cambiado. Borges se encuentra con un joven en el parque, junto al río de la vida. Joyce se encuentra con el artista adolescente, en la madurez de su Ulises.
Cuando al hombre maduro se le aparece el fantasma del pasado, las relaciones no son fáciles. Uno se ha convertido, para ese joven impetuoso y vehemente, en un desconocido. No se entienden: como un padre y un hijo (aunque se aman).
Al joven no le puede interesar el hombre maduro (es algo ajeno a su experiencia y sólo podemos entender –y amar- lo que ya hemos experimentado). En cambio, al hombre maduro le nace en el corazón una gran ternura por el joven. Quiere protegerlo, defender su inocencia, su inconsciente arrogancia.
El hombre maduro ahora comprende, ahora al fin se ha aceptado, ha dejado de imponerse a sí mismo la dureza y la integridad, se ha liberado de todo modelo, de toda imitación.
Stephen quiere ser duro, quiere fingir que no le importa la muerte de su madre, que no le importa lo más sagrado. Se ampara en su integridad: frente a los británicos, frente a los curas, frente a toda autoridad. Hace frente a toda ofensa: se ofende. La Torre Martello, donde vive, representa su aislamiento, la dificultad del joven para salir de sí mismo.
Leopold sabe amar. Alimenta a su gato, trata bien a los animales. Condesciende con sus propias debilidades (bebe en exceso, juega en las carreras, se va de putas, es un marido mediocre, un pésimo amante), y por lo mismo, es generoso con las debilidades ajenas. Vive y disfruta de su propia individualidad (de sus gustos peculiares, de sus manías, de sus pequeñas perversiones…). Es –diría Joyce- “un hombre bueno”. Mantiene –dijo alguien- una “poesía interior”. Para un joven, este hombre sería un fracasado, uno que no hace cambiar a la sociedad. "Bloom is a cod": Bloom es un merluzo. Puede ser, pero para Joyce (también para Borges), este tipo de personas son los héroes modernos (los santos, gracias a los cuales se salva el mundo).

Saturday, March 03, 2007

TINTORETTO



Ser artista sería mi sueño. Tener un sello especial en todo lo que hiciera, genialidad. Un don. Pero ahora, avanzo por la exposición y contemplo sus primeras obras juveniles: nada original, nada distinto. Y sigo por una sala en que se explica su forma de trabajar. Copiaba. Insistentemente copiaba. Copiaba de maniquíes. Fabricaba muñecos de cera con los que buscaba las contorsiones extremas del cuerpo. Y copiaba. Copiaba las esculturas de Miguel Ángel, reproduciéndolas en barro y luego, desde los más diversos ángulos, copiaba y copiaba...Esto no es lo que yo consideraba un artista. Pero es que incluso los fondos los fabricaba, como una escenografía previa, mediante cartones y diminutos objetos a escala, utilizando técnicas que aprendió de gentes del teatro... y para los paisajes utilizaba dioramas. Copiaba, todo lo copiaba. Copiaba a Miguel Ángel el dibujo, el tratamiento del cuerpo. Copiaba de Tiziano y Veronés el colorido y la composición dramática. Debió de trabajar mucho. Ninguno de sus cuadros es genial...pero cada uno es personal, es un esfuerzo de dar un nuevo tratamiento a los viejos temas, de combinar de otra forma los elementos ajenos.... Al final de su vida, se vuelve a colocar ante el espejo y se pinta viejo, acabado, pero por fín él mismo. Es él. Tanto le costó serlo. En sus últimos años ya se limitaba a dar las ideas para que sus colaboradores llevasen a cabo la obra. Ser artista quizás es trabajar mucho toda tu vida para poder mirarte al espejo.

Monday, February 19, 2007

CARNAVAL


Viernes de carnaval. Los amigos llegaron a nuestra casa, allí en el pueblo, para pasar juntos estos días. Me traían un regalo: "Vinícius, o poeta", un libro-disco, de la colección "Music Comix", de Gani Jakupi y Miquel Jurado, que contiene los dos famosos discos grabados por Vinicius de Moraes y Toquinho, en 1970 y 1971, en Buenos Aires, el primero con Maria Creuza y el segundo con Maria Bethania, y que recoge las actuaciones de los músicos brasileños en el cafe concierto "La Fusa". Mi amiga Paqui, sabe cantar las letras queridas de Vinicius: "Eu sei que vou te amar" y juntos entonamos para ellos. La tímida lluvia no deja de caer y la música ocupa su sitio, mientras miro una y otra vez los preciosos dibujos de Giani, llenos de fuerza y colorido, y las fotografías de aquellos días mágicos. "La tristeza no tiene fin, la felicidad sí. La felicidad del pobre se parece a la gran ilusión del Carnaval; la gente trabaja durante todo el año por un momento de sueño, para ser un rey de fantasía, un pirata, un jardinero y todo se acaba el miércoles (na quarta feria)". El siguiente día por la tarde salimos a ver el desfile, los disfraces, las canciones y llevo dentro esos textos y esas imágenes. Vinicius, el que amaba a todas las mujeres (con nueve llegó a casarse, pero a todas podía amar), y que sin embargo está enterrado con su madre y su hermana, al final, las mujeres más importantes y verdaderas, y el origen de su amor por las otras. Vinicius, que cantaba sentado delante de su mesa, con sus poemas delante y su bolígrafo, con su vaso de whisky y su tabaco. Vinicius, el amigo, que llamaba a los suyos nada más que para preguntar qué tal estás. Vinicius el que recibía por las mañanas metido en la bañera, mientras se daba su baño diario por inmersión (allí apoyada en una tabla de madera, la máquina de escribir, para no perder el momento de inspiración). Vinicius que, en el fondo de su alma, no se hacía ilusiones y sabía mandarlo todo "a tonga da milonga do kabureté". Vinicius, con su carga de formación jesuítica (el amor es sufrimiento): "O poeta só é grande se sofrer", minando la alegría del amor. Vinicius, el blanco más negro de Brasil, el hombre que amaba la noche, que hacía del encuentro humano un rito, en su Bar Antonio's del barrio de Leblon, en Rio de Janeiro, el conversador incansable, el hombre sin ambiciones ya y por lo mismo libre: después de todo estoy hecho a los fracasos, uno más o menos ¿qué cambiaría? Ya me he resignado a hacer lo que me gusta, sólo porque me gusta". Vinicius, también, el hombre contradictorio, el "depravado", difícil de comprender, esquivo, celoso de su libertad. La libertad de no tener nada, teniéndose, sin embargo, a sí mismo y a los amigos, generoso, siempre entregado a la vida, sin prejuicios (nos cuenta el productor del disco, Alfredo Radoszinsky). Yo recuerdo, escuchando esa música de Vinicius, esa voz madura, inimitable, llena de amor a la vida...y recuerdo a mi amigo Bernardo, tan parecido físicamente a él, tan parecido también en su vida desasida, pero finalmente pegada a la tierra. Bernardo a quien quise y me quiso, siempre dispuesto a nuevas ilusiones sabiendo que las desilusiones eran sus inseparables compañeras de siempre. Es Carnaval. La vida es un Carnaval. Hoy se celebra la vida, el engaño, la alegría que engaña a las penas. La vitalidad invade la calle, a pesar de los paraguas hace poco abiertos. Los jóvenes crean sus ilusiones, sus fantasías, el cuerpo se exhibe. Vinicius sigue fumando sus cigarrillos, bebiendo su whisky, mientras canta "Minha namorada".

Thursday, February 01, 2007

BOBBY


Bobby” es una obra coral llena de atención a los detalles, a las cosas pequeñas de la vida. Se narran sucesos insignificantes, ocurridos un día corriente a gente común que vive en un hotel. Hay pequeñas ilusiones (alguien acaricia en su bolsillo las entradas para el partido de béisbol de esa noche), pequeñas rutinas (dos viejos pasan su tarde en el hall, jugando su cotidiana partida de ajedrez), pequeñas ruindades (la telefonista se acuesta a escondidas con el jefe), pequeñas derrotas (la del esposo sometido al desprecio de una mujer alcoholizada)…

Todo esto es la ganga de la vida. Pero en ella, observando con atención, también puede descubrirse el oculto brillo del oro. Un pinche de cocina chicano es capaz de reconocer la grandeza moral de su jefe de cocina (Laurence Fishburne, en un papel precioso); una peluquera sabe entablar relaciones auténticamente humanas con cada una de sus clientes, participando de sus alegrías y tristezas, convirtiendo una relación profesional en un encuentro personal (Sharon Stone, bellísima, más hermosa en su madurez, es esa mujer, firme en su trabajo, firme en su matrimonio, firme en su proximidad a los demás, a pesar de todas las rutinas y de todos los engaños); una periodista aguanta sin comer, sin dormir durante días, vagando por el hotel con tal de cumplir su misión: transmitir a la juventud checa el mensaje del Senador Kennedy.

El atentado reúne todas estas vidas en una encrucijada trágica, imprevisible, sacándolas del anonimato. Pero, más allá de cualquier apariencia, cuando llega el crimen sabemos ya que los héroes de verdad son ellos: la gente común, que con heroísmo cotidiano, lleva adelante sus vidas, contra el viento del desamor y la marea del odio.

Monday, January 29, 2007

BABEL: UNA PELÍCULA DE FRONTERAS


¿De qué trata “Babel”? De la frontera, me dice M.

La frontera es una frontera física (México y USA). Pero es también el abismo que separa la forma de vida de las personas, según el lugar donde nacen, según la educación que esa circunstancia les proporciona, según los requerimientos de su cultura, de su situación económica. Niños condenados a realizar tareas que no les corresponderían. Niños que tienen que ser adultos prematuramente.

Pero la peor frontera no es física, es mental. Es la frontera que crea nuestro miedo, cuando nos internamos en un país subdesarrollado. Vamos parapetados tras nuestros prejuicios, llenos de prepotencia y desprecio. Ese autobús que se interna lleno de turistas por un territorio extraño es nuestro territorio. Nos sentimos a salvo allí dentro, con ese guía que entiende nuestro idioma, que nos protege frente al exterior hostil.

En algunos puntos, la película es discutible. La idea de los niños como esperanza de un mundo sin fronteras, la retórica de que los niños de distintas culturas son capaces de convivir y compartir los mismos juegos…todo esto parece algo tópico. Por otra parte “Babel” insiste de forma en exceso evidente en otra frontera: la de la propaganda política norteamericana: El mensaje que se nos transmite denuncia esa propaganda como algo que nos separa de la realidad, y no sirve a los intereses reales de los propios ciudadanos americanos. Aquí, de nuevo, el cine americano expone su faceta autocrítica, pero con cierta tendenciosidad: aquí –más allá de la ignorancia- los buenos son los pobres; son los pobres quienes, finalmente, ponen los muertos o los deportados.

La película gana en intensidad, a mi juicio, en la parte de la historia que se desarrolla en Japón. Aquí González Iñárritu nos coloca un espejo, para que veamos la frontera que separa a los padres y los hijos. Los adolescentes, en las grandes ciudades, con todas las posibilidades a su alcance, la tecnología, el consumo, pero que se enfrentan al vacío, a la falta de afecto, a la incomunicación (representada por esa niña sorda y sin madre, completamente desorientada, con un padre ausente, permanentemente secuestrado por su trabajo). La soledad, ese aislamiento en que vivimos dentro de nuestras ciudades, es esa frontera, invisible que nos separa a unos de otros. La frontera más dramática, la que quieren traspasar los adolescentes mediante el recurso a la droga, al aturdimiento, a un sexo frío y sin ternura. México proporciona el contraste de la perdida vida comunitaria, rural, participativa, lúdica, emotiva, humana, pero igualmente sin salida, que arroja a sus hijos, como consecuencia de la pobreza a la emigración, a vivir como ilegales en una cultura ajena.

Thursday, January 25, 2007

PARA A. (Y PARA C;)

A veces nos sorprende el fulgor de un suceso casual. Estábamos pensando en alguien, y otro menciona su nombre. Estábamos leyendo un libro y alguien nos escribe diciendo que nos recomienda...ese mismo libro. A veces, esa casualidad es de tan genial diseño que nos deja por un tiempo noqueados. Parece como que alguien nos diera una pista de algo, pero no sabemos de qué. Parece como si hubiera un mensaje ahí, para nosotros ¿cuál? No importa, de momento. Ni se trata de razonar. Basta disfrutar de la luminosidad, del fulgor que produce esa sincronía, ese escapar de la razón que domina nuestros días, por un momento. Basta dejarse dominar por el gozo de ser guiados por alguien, que de nosotros se cuida.
Hay mensajes y mensajeros (ángeles les llamaban en otros tiempos). Hay un mensaje cuando -por un momento y olvidando nuestro agnosticismo- tenemos la sensación (no es algo de cabeza) de que es "demasiada" casualidad. En tal caso ¿qué me dice ahora, hoy, en mi situación de ahora, en mi problema de hoy, esto? Esta casualidad, que ya de por sí tiene el atractivo de lo brillante, de lo bien inventado...¿no me sugiere, en el fondo, que no estoy solo, que alguien me guía por un determinado camino de baldosas amarillas, hacia mi corazón, hacia mi valor, hacia mi inteligencia...?
Todos aprenderemos, tarde o temprano. Eso es lo que cambia, el tiempo. Pero el puerto de llegada es el mismo: saber amar. Todos llegaremos a ese puerto del amor, todos nos encontraremos cara a cara con esa experiencia personal de ser plenamente queridos...
Escribo esto, siguiendo los criterios de alguien que escribió a Danae, sin juicio de valor, a lo que salga, porque estoy de acuerdo con esa persona en que el blog no es algo importante y que cuando quieres hacerlo bien la cagas. Echo de menos, ahora, a Innes y su juvenil transgresión. Para A. No sé qué saldrá de toda esta patota. Pero seguimos el camino de la vida, nos sumamos a las luces que nos va presentado (sin rechazar las sombras), dejando que nos sorprenda a cada rato, con su forma de ser (espiritu, geniecillo ¿verdad Marisa?), ese espíritu cordial que nos conduce (lo entendamos o no) cariñosamente, cuidadoso, con inigualable sentido del humor, hacia nosotros mismos, hacia nuestra liberación...
Y para C. con quien experimenté tantos momentos de sincronicidad, estando, milagrosamente, juntos en la distancia.

NIEVE EN CÓRDOBA


Hoy se repite la belleza de Córdoba nevada.

Tuesday, January 23, 2007

DOBLE VIDA



Jekyll es un doctor respetable, de buena posición, pero no es feliz. Dentro de él Hyde quiere vivir. ¿Podría vivir una doble vida? Soy tanto lo que soy como lo que deseo. Lo que rechazo de mí no deja de ganar fuerza. Vivo con una sombra pegada al cuerpo.
¿Que hacer con mi sombra? ¿Luchar? ¿Anular?
No: vivir. Peter Pan pierde su sombra. La busca y cuando la encuentra, se la cose, porque su sombra forma parte de él mismo. Coserme la sombra. Mi sombra es una parte querida de mí mismo: una vela a mí y otra a mi sombra, a mi querida sombra.

Thursday, January 18, 2007

SELF MADE MAN


Aprecio mucho a mi amigo José María. Es un hombre que ha sabido construirse a sí mismo (empezando por la transformación física más radical que recuerdo, fruto de mucho ejercicio físico y disciplina, que le han hecho perder como treinta kilos).
Venido a su pueblo como maestro, después de vivir en la cosmopolita costa gaditana, le veía al llegar como fuera de sitio. Venía con sus geniales pinturas anticlericales (obispos naif por bajo de cuyas sotanas asomaban billetes verdes), todo moderno, joven y jovial, con la vida por delante y las ilusiones intactas (de esto hace veinte años). La vida en el pueblo es angosta y tiende a reducirse con los años. A José María podría haberle asfixiado. Pero, poco a poco, se aclimató, se fue haciendo presente en la vida local, primero, liderando el movimiento de renovación pedagógica (es autor de un genial sistema de enseñanza en artes plásticas), después comprometiéndose en la acción política, viviendo su afición al flamenco, haciendo vida en la calle y, finalmente, participando a su gusto en mil y una actividades (pregonero, presentador de festivales y conciertos), siempre polifacético y creativo. Ahora, a pesar de sufir graves problemas familiares, creo que ha encontrado la fórmula de la felicidad: ser él mismo.
Desde hace unos años mantiene con puntual regularidad su colaboración como cronista en una revista quincenal, por la que los de fuera seguimos la vida del pueblo. Esa columna, de una calidad literaria sostenida (y quizás ignorada), me parece admirable por su dignidad y modestia. José María no tiene pretensiones. No ejerce de tuerto en país de ciegos. Es uno más. Tiene la nobleza de la inteligencia, que no se envanece. Le interesan las gentes, las costumbres, los sabores, los olores, los recuerdos de infancia y juventud, los lugares perdidos o recuperados. Es un disfrutador de la vida, del vino, de la conversación, de los amigos. Hace su vida en su pueblo, sin pensar en otras glorias.
José María dignifica y ennoblece, con su pluma, esa microscópica vida rural agazapada, a veces tan chata e ignorante (en la que él mismo es un especimen raro que, sin embargo, ha conseguido encontrar su sitio). Su visión es casi siempre bienhumorada, irónica, pero nunca amarga o resentida.
En su última colaboración, felicita el nuevo año a sus lectores y desea para ellos, lo que dice desear para sí. En ella encuentro algunas claves de esa su transformación, que tanto me admira.
Primero, gustarse uno a sí mismo: "Cada cual gusta lo que se gusta y solo es capaz de convencer de aquello que está convencido. Ponte pues como tarea el gustarte a tí mismo porque solo así gustarás a los demás...".
Segundo: acordarse de cuidar de uno mismo, dándose el cariño que se precise. "No hay nada más socorrido para huir de la melancolía, la depresión y la tristeza que ponerte tu ropa más guai después de un baño a fondo, medio bote de perfume de ese tan caro que guardas para no sé que días y tirarte a la calle a tomar un café y dos hojaldres o comprarte ese jersey que tanto te gusta".
Y por fin, contra los dolores de esta vida, saber gozar del momento: "Si la vida nos diera la espalda, aprovechemos esa ocasión única para tocarle el culo..."
Genial.

Wednesday, January 17, 2007

EROTISMO ÉPICO


Me ha interesado lo que he leído estos días sobre la artista serbia, Marina Abramovic, que presenta en La Fábrica Galería (Madrid), una “performance”, titulada “Épica erótica balcánica”.
No sabía nada de esta mujer, que aparece en las fotografías, abrazada por un esqueleto, o con una calavera entre los pechos desnudos. Uno de sus vídeos, no visto antes en España, se titula algo así como “masajeándose las tetas”, y aparece en él frotándose los senos con la mirada extática perdida en el cielo.
Por lo que leo, mientras las imágenes se proyectaban tras ella, en la presentación de la “performance” Marina hablaba con la prensa. Los asistentes seguían interesados sus palabras sobre costumbres eróticas ancestrales de su tierra, pero no podían evitar que se les fueran los ojos a las imágenes impactantes de una Marina con el torso desnudo y con la cara cubierta por su melena, que se golpea violentamente los pechos con una calavera.
Ella va contando lo que se proyecta detrás: rituales de masturbación bajo la lluvia y cópula con la tierra de los varones, o una ceremonia ficticia en la que las mujeres acarician sus pechos desnudos alzando el rostro al cielo o danzan como bacantes empapadas ofreciendo sus vulvas a la lluvia.
"El cuerpo humano es el punto de partida para cualquier desarrollo espiritual", dice la artista. El cuerpo es donde sentimos el dolor y el placer. Sólo en el cuerpo podemos conjurar el miedo a la muerte. Hay algo de búsqueda de lo divino, del poder creador, en el acto sexual. "Los objetos obscenos y los genitales masculinos y femeninos –dice Marina- tienen una gran importancia en los rituales de fertilidad y agrícolas de los Balcanes".
Como siempre, lo erótico, lo sexual, en el remoto origen de la humanidad, es una forma natural de expresión de la vida y de unión con las fuerzas generadoras de la vida, fuerzas liberadoras que se conjuran ofreciéndoles la plenitud de nuestros propios cuerpos.

Friday, January 12, 2007

EXPERIENCIA Y PALABRA


Para un retiro espiritual.

El silencio místico. Wittgenstein dice a su amigo Ldwing Ficker en una carta: "Mi obra tiene dos partes: la que aquí ha sido presentada y todo lo que no he escrito. Y es precisamente esta segunda parte la que más me importa". La mística, como silencio de la lógica. Lo que no es susceptible de acercamiento discursivo. Porque es una experiencia, que no tiene palabras para ser comunicada.

“¿Qué sé sobre Dios y la finalidad de la vida? Sé que este mundo existe. Que estoy situado en él como mi ojo en su campo visual. Que hay en él algo problemático que llamamos su sentido. Que ese sentido no radica en él, sino fuera de él. Que la vida es el mundo. Que mi voluntad penetra el mundo. Que mi voluntad es buena o mala. Que bueno y malo dependen, por tanto, de algún modo del sentido de la vida. Que podemos llamar Dios al sentido de la vida, esto es, al sentido del mundo. Y conectar con ello la comparación de Dios con un padre. Pensar en el sentido de la vida es orar.”
(Ludwig Wittgenstein, Diario filosófico, 8.7.16)

Tuesday, January 02, 2007

ULTIMOS ATARDECERES EN LA TIERRA


Roberto Bolaño. Yo supe de él leyendo a Vila-Matas. Contaba que había muerto este escritor -chileno exiliado-, a los cincuenta años. Vivió en Cataluña. Antes, había vivido en México. Como me pasa con todos los artículos de Vila-Matas en "Letras libres" -su artículo es lo primero que leo, con urgencia, tras inspeccionar la revista- me quedé más en el texto que en el tema tratado, aunque me impresionó que el escritor esperase la muerte desde hacía tiempo. Era un "condenado" que se fue apagando en pleno vigor creativo. Luego supe de la publicación póstuma de "2666", un libro cuyo desmesurado volumen me disuadía de comprarlo. Hará unos meses escuché a alguien ponderar ese texto como obra maestra. Esa persona me contó que Bolaño había preparado varios manuscritos para su publicación "post mortem", de forma que, a falta de otra herencia, pudiera su familia -espaciando su aparición- obtener con esos libros los necesarios recursos económicos. Admiraba mi amigo la decisión de la viuda de publicar en un único volumen la totalidad de los inéditos. A mí me pareció comprensible la previsión del escritor, tratándose de alguien que había conocido la pobreza.
Ahora, he empezado a leer los cuentos de Bolaño. Ahora que murió. Leo "Putas asesinas", una de sus colecciones. Y así descubro al hombre sin recursos, ajeno en su medio, que va viviendo de lo que sale, frecuentando los ambientes del exilio, donde crea sus lazos y sus ilusiones amorosas. Ese forzado proletario que lucha por vivir de la escritura, participando en todos esos premios literarios que convocan los Ayuntamientos y las Diputaciones. Un hombre a la vez oscuro, tierno y sin esperanza ("El Ojo Silva").
Entro en un mundo duro, un mundo de pesadillas, un mundo de fantasmas que aparecen y desaparecen, de prostitutas cuya voz cambia a lo largo de la noche, una forma de caminar por la vida sin destino, en el que cada hora hay que inventar lo que uno hará en la hora siguiente, en que un desconocido poeta belga hallado en una vieja revista en una librería de viejo parisina, puede servir de excusa y eje para iniciar un viaje sentimental ("Vagabundo en Francia y Bélgica"). La literatura como la vida: sin argumento, haciéndose, sin lógica, confusamente, sin explicación ni final, amenazante en cada paso como la vida, sin razones, como la prematura muerte.
Roberto Bolaño, padre y esposo que imagino tierno, a veces utiliza las iniciales para sus personajes. B, M, A. Utiliza el tiempo presente. Alcanza así una objetividad plana, fría, sin adornos. Y con ese tratamiento aborda -desnudamente, sin literatura- los hechos y los miedos e incertidumbres que esos hechos provocan. No hay énfasis. Una palabra tras otra palabra, idas y vueltas, dudas, encuentros y desapariciones, van formando estos cuentos sin tesis, sin manifiestos. Sólo con vida. Vida en en medio de la desolación y el absurdo. O muerte, muerte esperada, muerte inexorable, predecible, como en "Últimos atardeceres en la tierra". Este cuento, que me ha hecho revivir la atmósfera de "Bajo el volcán", en un Acapulco asfixiante, de lupanar y pesadilla. El hijo de la historia viaja con su padre para compartir las vacaciones; viajan juntos pero sin embargo sus mundos son diferentes. El padre, como un Dios, no tiene miedo. Su hijo sí. Ese hijo que se interna en el mar sobre una tabla, y se dirige hacia una isla cercana de arenas blancas, en un viaje que parece eterno.
A Roberto Bolaño le diagnosticaron su enfermedad en 1992. En sus últimos años esperaba un trasplante de hígado, que le devolviera una vida normal. Cuenta que a veces se desvanecía por los parques, en Blanes donde vivía. Esperaba la muerte, justo en su madurez, cuando estaba recibiendo el reconocimiento y la fama (premio Rómulo Gallegos), tras el éxito de su novela "Detectives salvajes". Tenía esposa y dos hijos. Su vida había sido una especie de continuada despedida.

Saturday, December 30, 2006

ROBERTO BOLAÑO

Hoy, de nuevo, una comida. Sobrepeso. Comida hoy de las amigas (los hombres haremos un año más de acompañantes, sobrellevando esa complicidad que entre ellas se crea). Para estos días me llevo a Roberto Bolaño ("Putas asesinas"). Escribiré algo sobre ello. Sobre la comida (o sobre el libro) el año que viene.

Tuesday, December 26, 2006

PACIENCIA

Cuántas veces en mi vida me ha faltado paciencia. Paciencia para esperar.

En latín, paciencia (patior) tiene el sentido de sufrir, soportar (pasivamente). Ésta, la he tenido con más frecuencia (en mi vida no han faltado adversidades).

Pero en griego, paciencia (hypomonte), aporta otro matiz: "quedarse atrás". Y esto me ha faltado: la fuerza de esperar, de quedarme atrás con el que tardaba más que yo, con el que va más lento, con el que tiene otro ritmo, para ayudarle. Queriendo impacientemente que llegue donde yo estoy. Paciencia para esperarme y pararme a escucharle, para no invadir el diálogo con urgencias, para no apremiarle, para no apartarle. Esto, que es una virtud activa: la fuerza de esperar. No he tenido esa paciencia.

Y dice Jacques Ellul una cosa que me ayuda: la paciencia es confianza. "Ser paciente cuando se espera el autobús es permanecer en calma, no ponerse nervioso, porque se tiene la seguridad de que va a llegar". Mantenerse en calma, abierto al otro, resistiendo la tentación de la "impotencia", de abandonarle, de no poder con él. Y no ponerse nervioso, porque el otro llegará, a su hora, en su momento, a su ritmo. Llegará a entender, llegará a valorar, llegará a agradecer, llegará a madurar.

Y -en la educación, en la relación con los alumnos, con los hijos- confiar en su capacidad; en el proceso educativo, en la eficacia del cariño, de la escucha constante, de la proximidad (con él, quedándose atrás con él, si es necesario). Pronto a escuchar, para acompañarle en su camino.

Paciencia es esperanza en que el camino es el que lleva a cada uno. De que uno es sólo una etapa en ese camino del otro: una etapa precisa. Es insistencia, iniciar y reiniciar el diálogo. Es aceptar no tenerlo todo ahora, no tener resultados ahora. Porque aún no es tiempo. Y trabajar confiado en que los frutos llegarán aunque uno no sea quien los recoja.

Friday, December 22, 2006

FELICITACION NAVIDEÑA



















¿Qué hacéis mirando al Cielo?
Adorad al niño que acaba de nacer.
Dios está en cada niño.
Dios juega en cada niño.
Dios ríe en cada niño.
Dios tiene hambre y muere en cada niño.
Dios es esperanza del mundo en cada niño.

¿Qué hacéis mirando al Cielo?
Adorad al hombre que fue niño.
Dios está en ese niño.
Dios juega en ese niño.
Dios ríe en ese niño.
Dios tiene hambre y muere en ese niño.
Dios es esperanza del mundo en ese niño.

¿Qué hacéis mirando al Cielo?
Adorad en vosotros al niño.
Adorad en los otros al niño.
Adorad en el abrazo, en la risa y el beso
Lo divino que habita en cada hombre y cada niño.

Wednesday, December 20, 2006

FIRMEZA

"Hubo muchas cosas de las que simplemente prefirió no darse cuenta".

Tuesday, December 19, 2006

PALABRAS DE BUIKA



He leído una entrevista a Concha Buika. Dice cosas muy importantes. Cosas que pondría como un recuento de propósitos para el año que, cada año, empieza en Navidad.

Concha, mallorquina de nacimiento pero formada como cantante autodidacta en los casinos de Las Vegas, dice que "la música viene del más allá". Habla de sentir sin límites, de saber quién nos quiere, habla de orientar nuestra vida a favor de nosotros mismos, de aceptar el dolor como parte de la felicidad y la mentira como parte de la verdad. Habla, fundamentalmente, de la libertad como condición de la vida. He aquí sus palabras, que tienen, para mí, todo el peso de la evidencia, de lo vivido:

  • "La pasión es la brújula más sensata que tenemos".
  • "Como el futuro es incierto no sé por qué hay que estar amarrado a un pensamiento cuando uno tiene la capacidad para retractarse".
  • "Cuando viene un amor atravesado lo paso mal, pero bendito sea porque siento esa verdad: cuando te dan una torta, te duele, y lo que quiero sentir cuando me la dan es ese dolor, no vaya a ser que me confunda y me vaya a tirar toda la vida recibiendo bofetadas. Prefiero que las cosas que tengan que doler, duelan".
  • "No me preocupa la mentira porque es tan necesaria como la verdad. Me preocupa más quien miente. Que me mienta mi mamá incluso me hace gracia; ahora, que mienta Bush, pues tenemos un problema. El arte vive en gran parte de la mentira".
  • " Yo soy ilimitada emocionalmente, quien quiera frenar mi capacidad de amor es que no me quiere. Ya que nos condicionan en tantas cosas, aprovechemos que no tenemos límites para sentir. ¿Tu ves normal que a alguien de 20 años le digan que nadie más, en toda tu vida, te va a tocar la piel, hacerte sentir...? Eso es vivir como un leproso".

Saturday, December 16, 2006

INSTANTE

"...hacia la incierta patria del olvido".
(Jesús García Calderón)

Quizás lo perfecto es el olvido.
Yo pensé que al menos Dios recordaría...
Mas Dios es puro instante eterno,
que culmina en amor,
vida que se vive en ápice fugaz
sin eco. Basta así la inocencia pura
del ser. Y no hay memoria ni suceso.
Solo amor que colma el ansia,
hacia la incierta patria del olvido.

Tuesday, December 12, 2006

SENTIMIENTO VERDIBLANCO

Barrio de Híspalis. 14,30. Barra del Jamaica. Han llegado en autobús desde el pueblo (tres horas de viaje). Vienen con niños. En Córdoba hay muchos aficionados. Es un partido poco conflictivo. Se pueden sacar las entradas en Seviilla. Llegó hace un rato el autobús. Padres, hijos, jóvenes, mujeres. Vienen con sus atuendos verdes, sus bufandas y sus camisetas. Acaban de comprar trompetas y otros objetos de ruido. Al llegar, abrazo a mi cuñado y mis sobrinos. Al final acabo comiendo con toda la peña. No me dejan pagar. Revuelto de bacalao, solomillo con patatas, habas con jamón, y un extraordinario vino de Martinez Lacuesta. Luego se van de cubatas, antes de que empiece el partido, entre canciones, ya hermanados con los de aquí. Yo me quedo. Me tomo la copa en la terraza del bar de al lado. Al poco se levanta un rugido. El vendedor ambulante (mecheros, esto y lo otro) canta el primer gol del Betis. Hemos comprado pipas para acompañar las copas, mientras se despeja el terreno para poder coger el coche. Según van pasando los minutos de partido va apareciendo un rosario de gentes, parejas estrafalarias (¿abuela-nieto? ¿lesbianas?), gentes extrañas, personajes curiosos, novios uniformados en verde, forofos sin entradas, con sus bufandas anudadas a la muñeca, con sus radios enchufadas a la oreja. Son béticos sin entrada, béticos sin dinero, pero con ganas de disfrutar, de vivir el ambiente, de vivir una victoria de su equipo, personajes de la fiesta, después del partido. Familias enteras. Padres e hijos. Hijas con sus madres. Hombres raros que se colocan en el kiosko, callados, serios. El partido se disputa. Hay un público fuera del campo, que sigue sus incidencias, cruzando miradas cómplices, haciendo comentarios. Béticos de verdad, sin entrada, béticos de la calle, de los niños que viven un domingo vestidos de blanco y verde. “Está en la idiosincrasia del Betis –me dicen- perder, incluso descender de categoría, el año del centenario”. Y comiendo pipas descubro a toda esa tipología maravillosa del beticismo. Sentimiento verdi-blanco. Sentimiento de familia, de barrio, de gente de la calle, sana, de sevillanos de toda la vida. Qué bonito un domingo por la tarde en el Villamarín.