Wednesday, January 30, 2008
FIDELIDAD
Hay cosas que se tuercen.
Cosas que ya no es posible enderezar.
Hay cosas que murieron.
Y no pueden revivir. Ya no.
Y no basta mirar hacia otro lado
o seguir viviendo por inercia.
Porque el tiempo pasa inexorable.
Y ya no queda tiempo ni queda amor.
Cuando ya no es posible hablar
porque las palabras tan sólo son sonidos
que cubren el vacío de las almas.
Cuando no recuerdas ya el tiempo de caricias.
Cuando la vida se parece a una muerte lenta
y tú, sin embargo, te aferras a la vida.
Cuando el corazón se encoje de soledad
y de noche vienen cólicos y no puedes dormirte.
Todo es ya silencio y pena, duda y reproches.
Y sólo una idea fija, que de todo se apodera:
serte fiel, empeñarte en tí, guardarte.
Y a fuer de loco, seguir ese camino que te aleja.
Para sentirte libre de amar aquello que amas
y cuyo amor fue puesto en tí por un aliento de Vida.
Serte fiel y ser aquello que deseas
y que otros no comparten.
Libertad que es tu íntimo derecho.
Tu sola posesión: el gozo de tu herencia.
Thursday, January 24, 2008
MIEDO A LAS SOMBRAS
El niño tiene miedo a la oscuridad y cada noche pide a su madre cuando se va del dormitorio que deje abierta la puerta, para ver luz. El niño no tiene padre. Una noche, un señor mayor le cuenta una historia que paso hace mucho, mucho tiempo. Un niño poco más grande que él, un pastor flacucho se enfrentó a un gigante terrible que tenía atemorizado a todo el ejército judío, en el valle de Elah. Cada día retaba a los guerreros y ninguno se atrevía a enfrentarse a él. Salvo este muchado que disfrazado de guerrero y armado sólo con su honda y cinco piedras que recogió del suelo, le salió al encuentro. El gigante bajó corriendo hacia él, dando gritos espantosos, dispuesto a matarlo...pero el muchacho se quedó parado esperándolo, y cuando ya casí lo tenía encima aguantó, apuntó despacio, y soltó el brazo, lanzándole una pedrada que acertó al gigante entre los ojos y lo mató. Luego, para espanto de los enemigos, cogió la espada del gigante y le cortó la cabeza.
Monday, January 14, 2008
INMORTALIDAD DE LA NADA
Él siempre regresaba a Oviedo. Era un hombre con raíces. Sus raices eran esta ciudad y una derrota. Un padre al que no conoció y un hermano fusilado. Supo siempre cuál era su lugar, su sitio. Su sitio era compartido, solidario. Con sus muchos amigos compartió la noche, el ámbito en el que cobraba una energía inagotable. Compartió la risa y el vino, la canción y la poesía.A los cuarenta y cinco años se reinventó la vida. Dejó su puesto de funcionario oscuro y marchó muy lejos. Para ser profesor de literatura española. El verde resplandor de su tierra, sus humedades, lo cambió por la dorada sequedad del desierto de New México. El skyline de Albuquerque, edificios en medio de la nada, sería su nueva patria. Ya solo volvería a España los veranos, de vacaciones académicas. Pero se fue para siempre.
Quizás en el invierno, coincidiendo con Hallowen, la plaza de la vieja ciudad le recordaría a su tierra, la Navidad española. Los villancicos y las canciones populares.
Puede que le recuerden, ahora que ya no volverá, en este lugar. Él gustaba del buen comer y de todos los placeres hizo uso y aún abuso. Uno se va y queda vacía una mesa, un rincón. Todo sigue sin él.
Como esa plaza con su iglesia, que tantas veces habrá paseado, con sus amigos de allí, con sus alumnos de literatura española. Los lugares aquellos le recuerdan. Pero él ya está de vuelta en Oviedo.

Uno se muere -es cierto- "ante la cruel complacencia de los objetos cotidianos" (Banville). Sin embargo, "todo lo consumado en el amor/ no será nunca gesta de gusanos"
Friday, January 11, 2008
EL SILENCIO
Hay un silencio que buscamos para encontrar allí la paz. Para ser un yo que se detiene y considera.
Hay otro silencio, sin embargo, trágico. El de vivir en mundos separados, aunque permanezcamos juntos en una misma habitación. Como esa mujer enferma y angustiada que está sola, porque la enfermedad nos deja abandonados en un país lejano, inaccesible a los otros. O como el niño encerrado con dos adultos que no son capaces de jugar con él, abandonado a un mortal aburrimiento, en medio del vacío de un frío hotel. O como la mujer del fondo, aburrida también de estar encerrada, velando a una eferma, cuidando de un niño. Esa mujer sana, sensual, pero indiferente. Ella con su deseo y su culpa: abonimar de esas ataduras.
La soledad profunda es, así, el silencio entre esos seres que deambulan en una misma habitación, pero no encuentran en el otro o no saben decir ellos mismos la palabra necesaria, la del consuelo. El silencio que está hecho de palabras convencionales, dichas para evitar asomarse al abismo de la verdad: nuestro desentendimiento del otro, que le aisla y condena al silencio. Somos incapaces de sentir sus sentimientos, pensar sus pensamientos, experimentar sus angustias, sus anhelos. Y nos callamos o hablamos del tiempo. Y el otro está aislado en la condena del silencio.
Friday, January 04, 2008
EL REGRESO

La novela que he leído se titula “El regreso”. He disfrutado leyéndola, por momentos con voracidad. Es verdad lo que dice el narrador: es el lector el que aporta sentido a cada texto. He leído esta novela en este momento de mi vida y la novela me ha leído a mí, me ha contado cosas de mí mismo. ¿Qué me ha dicho el texto? Me ha hablado de mi pasado. De la relación de un nieto con su abuelo. De la convivencia de un hijo con su madre…con el recuerdo de su padre. También me ha hablado del presente. Del cambio que se avecina. De la necesidad sentida de ir a una mayor corporalidad, a una menor palabrería conceptual, de desprenderme de muchas cosas, objetos e ideas, que achican el espacio y me limitan. De despojarme de lo que no sea esencial e imprescindible. De simplificar y simplificarme, reconociéndome tal cual soy, para no perderme, para no confundir lo verdadero con lo soñado, con lo virtual.
En la novela el protagonista siente la necesidad de irse (abandonar la ciudad en que vive, a su novia y su hijo, su tesis doctoral que se ha convertido en pura palabrería para él). Una noche sueña que a la vuelta del trabajo se encuentra su casa completamente arrasada por un incendio. Al estupor inicial sigue una intensa sensación de libertad y alegría: es como si la destrucción de su casa le proporcionara la libertad de comenzar una nueva vida. Sin embargo, cuando pasan los años, desde la experiencia de lo que fue para él abandonar todo aquello, ya no querrá que un comienzo tenga el sabor de la huida. No es preciso destruir para cambiar. Además la destrucción es siempre ilusoria. Lo realmente nuestro es indestructible y nunca nos abandona, ni lo podemos abandonar. Es algo que llevamos con nosotros, allá donde nos dirijamos.

Yo soy el lector. Y el libro ha llegado a mis manos en una circunstancia memorable y feliz. Ha sido como el regalo mágico de unas hadas, que cogí al vuelo y me ha traído un mensaje cifrado. Un mensaje amable y de buen augurio. La reunificación de las dos Alemanias, tan presente en el libro, que me sugiere la necesidad de seguir conciliando mis polaridades (tan distintas), para continuar siendo quien soy, haga lo que haga y esté donde esté. De esta forma, ahora podré marcharme a donde quiero ir, con la alegría de saber que nada de lo vivido se pierde y que siempre podré regresar.
Wednesday, December 19, 2007
OTRA VIDA DENTRO DE LA VIDA
Leo en una entrevista del autor para "Nuestro Tiempo": "El escritor peruano Ribeyro ha dicho que donde empieza la felicidad, empieza el silencio. Es decir, donde empieza la escritura empieza la infelicidad. Si uno está encantado de la vida no se le ocurre apartarse de esa situación y ponerse a escribir. La escritura siempre parte de algo que falta". El origen de eso que falta pudo ser algo que uno no vivió, pero vio y escuchó, siquiera como fantasía o reflejo, siendo niño, en un sueño del que fue despertado/destetado, un movimiento interrumpido del deseo que quedó congelado y fijo en un punto.
Eso que falta y que buscamos al escribir, es la vitalidad que quedó interrumpida, la que admite todas las posibilidades, todas las derivas, todas las oportunidades. Y Sophie Calle, en la fábula, "quería cambiar de vida" y por ello propuso a Vila-Matas que escribiera una historia que ella habría de vivir, punto por punto, durante un año de su vida. A su vez Vila-Matas deseaba volver a la invención, para salir del callejón al que le había llevado su reflexión sobre el hecho de escribir y sobre la desaparición del autor. Queria inventar una historia que le permitiera dar un paso más allá, hacia el vacío que provocaba la inexistencia de un libro ("me apetecía ver qué sucedía cuando uno vivía las aventuras que previamente había escrito, es decir, cuando uno daba el salto de su propia literatura a su propia vida").
La literatura era consecuencia de la falta de vida, pero a su vez, podía dar argumento a la vida. Sentido. Porque lo importante era esto: tratar de vivir un argumento. Lo importante era preguntarse qué clase de vida llebaba la vida. Y qué era lo que realmente entendíamos por vida, en tiempos confusos como estos.
Todos pensamos alguna vez qué hubiera sucedido si hubieramos dicho lo que no dijimos a esa mujer que bajó del autobús y no retuvimos, si no nos hubiera importado el novio que tenía, si hubiéramos hecho el gesto necesario..."Pensamos haber vivido lo que se vivió como si fuese un borrador, algo que puede ser transformado..." Transformar lo que se vivió, reviviéndolo. "Como si ciertos fragmentos de mi diario hubieran sido hasta ahora sólo borradores de mi vida".

Sophie Calle ha sabido hacer de su vida un argumento artístico: el argumento de sus pechos, por ejemplo, de los que surge la historia de cuando -de pequeña- era completamente plana y se reían de su "sujeta-nada" y como esos pechos luego crecieron y fueron normales y ahora podía mostrarlos entre sus manos. Y hacer de esa frustración infantil una provocación adulta. Como dijo Ciorán (y cita Juan Luis) “Todo lo que en mí es auténtico proviene de la timidez de mi juventud”.
Saturday, December 15, 2007
PIEDRAS JUNTO AL MAR

Por allí hemos paseado esta mañana y nos hemos contado las ventanas, ahora puertas, que cada uno de nosotros ha ido abriendo durante estos dos años. Y hemos mirado juntos al mar, hacia las olas, a la gran Torre próxima, cuyo cimiento es la cabeza de un gigante. Sobre los restos de la lógica se alza el mito. Allí, al partir, nos intercambiamos un libro que ninguno habíamos leído y que podría contener alguna clave para añadir a este encuentro tan esperado.
Ahora, de vuelta, y para cuando regreses, escribo esto. La clave está -ya he leído el libro- en el hueco. Ese hueco, hecho de pérdidas, de desapariciones, que nos ensancha y ahonda. Ese hueco que -por lo mismo- está lleno de contenido. Lo que desaparece, se queda para siempre. Lo que un día tuvimos, nadie nos lo puede quitar.
La esencia del mito es vivir en lo invisible (dice Leonardo Sciascia). Tú y yo hemos ido creando nuestro propio mito, al escribirnos y al leernos. Y esa vida invisible continúa abriendo huecos en la otra (la real, la cotidiana), aligerándola y haciéndola esponjosa, rica, aventurera y mágica. Y así, cimentado sobre los escombros de la lógica, se ha ido alzando un faro que nos ilumina. Remando hacia la luz y hacia la vida, deseo para nosotros que nos siga circulando la magia, por entre las rendijas de la realidad.

Fotografía: Carmen Martinez Torrón
http://superkarmen.blogspot.com/
Wednesday, December 05, 2007
JUDITH: EL AMOR Y LA MUERTE


En el Holofernes de Caravaggio hay más humanidad. El pintor se acerca al misterio de la muerte como algo que reduce las distancias, algo que iguala. Al morir, Holofernes es un hombre, no un general, no un enemigo. Y es al ver al hombre -al desaparecer la capa del odio- cuando Judith retrocede, se hace consciente. En el Holofernes de Artemisia falta la piedad. Predomina la pulsión de terminar lo iniciado. No hay consciencia de proximidad al hombre que muere. No hay duda. Por eso es un cuadro menos humano. Se queda en un pronunciamiento ideológico: reclama solidaridad entre las mujeres para liberarse de la opresión masculina, la opresión machista ejercida sobre ellas. Proclama resolución y firmeza, por encima del amor. El amor sería una trampa. Holofernes no es un ser individual, una persona que muere. Es apenas un emblema, un monigote de espanto.
Friday, November 30, 2007
ENIGMAS COTIDIANOS

Tuesday, November 27, 2007
EL DIA SEÑALADO

En la vida hay momentos que siempre se recuerdan demasiado bien. Son situaciones que nunca podrás olvidar. Y recuerdas todas las circunstancias que precedieron a la catástrofe. Llovía con violencia. El cristal se empañaba y el limpia no podía despejar el agua. Ella llevaba meses padeciendo los efectos de una cruel dermatitis, que la tenía postrada y sin ánimo. Tú no dormías bien. La sensación de fatiga era angustiosa. El estrés había aparecido en tu vida el año anterior, en forma de difusos dolores que tus amigos no tomaban en serio. Temías morir (no sabías que de pánico nadie muere). La capa de tristeza y cansancio había caído sobre tu hogar y todo parecía melancólico y terminal. Entonces te llamaron para llevar a cabo ese trabajo que tanto esperabas. Era el momento adecuado para dar un paso importante en tu carrera. Pero casi de inmediato fue abierta esa zanja en tu vida. Hubo que dejarlo todo aparcado. Había otras ocupaciones. Había que ser fuerte.
Al cabo de veinte años, los elementos de aquella conjunción se empiezan a presentar de nuevo. Un día caen ciento diez litros en Sevilla y dentro de tu coche rememoras aquél otro día oscuro y frío. Llega de nuevo la dermatitis. Ya hace un par de semanas te había sorprendido recibir -con veinte años de retraso- la misma propuesta que entonces declinaste. Ahora que todo esto ocurre, que el tiempo se adensa, que ha vuelto el cansancio, se abre la posibilidad de un cambio profesional importante...Y estás aterrado, porque ya no confías en la vida. Quisieras aplazarlo todo. Congelar el tiempo. Pero tienes que seguir adelante: sólo te curarás cuando todo se consume y transcurra el día que tú sabes. Estás asomado al abismo, explorándolo... esperando avanzar un paso más y traspasar el miedo.
Friday, November 23, 2007
CROSSROAD

Monday, November 19, 2007
EL HOMBRE SIN EDAD

Friday, November 16, 2007
TIEMPO LENTO: DEBILIDAD
En ese tiempo de reflujo, alguien me recuerda la parábola del sembrador. Él siembra y luego se va a dormir. Y al día siguiente se levanta. Y pasan muchas semanas...Y él está tranquilo, aunque no hace nada. Sabe que la tierra tiene su propia fuerza para hacer crecer la semilla. No se le pasa por la cabeza que dependa de él lo que en la tierra va sucediendo. El poder está ahí y está a nuestro favor, pero no es nuestro. Es de la vida, lenta y poderosa, que va cumpliendo su tarea. Y nos hace llegar a todos -tarde o temprano, por más o menos meandros- al conocimiento, al amor, a la plenitud, a la paz, a la belleza.
Cuando uno consigue algo, cuando llega el fruto, es el momento de la humildad: no es tuyo el fruto que recoges, es obra de la buena semilla y de la tierra. No puedes apropiarte de ese poder. No es tuyo. Tú has sido el instrumento útil, a través del cual la vida ha producido esa riqueza.
Siempre, siempre, la cosecha es un don gratuito, un don amoroso de la vida. Un regalo, sin proporción a nuestras fuerzas. Lo que cuajó y se cumplió (un libro, un alumno, un amigo), no lo conseguíste tú. Lo que no prosperó (un libro, un alumno, un amigo), tampoco fue tu culpa. Has puesto tu parte y luego te has retirado a descansar. Y está bien.
Las cosas son como deben ser. Estamos los que teníamos que estar. Por más que breguemos, lo principal no lo ponemos nosotros. Las cosas llegan a su momento. No cuando tú crees que era tiempo. El maestro llega cuando el alumno está preparado. Cuando ha deseado sin tregua que llegase...Aunque el maestro es un indicador: lo principal nadie puede enseñarlo, porque sólo puede aprenderlo uno cuando llega su tiempo. El que necesite. El suyo. Todo lo que antecede -las pruebas, los fracasos- no es baldío, por tanto, sino preparación, vaciamiento. Todo tiene un sentido. Uno está donde está, pero a la vez, está en el camino. Permanecer en él es suficiente. El camino te lleva, cuando lo has elegido.
Cuando vuelva la marea, la actividad, el reto, la acción...será otro tiempo. Un tiempo diferente. Intenso y fuerte. Pero este tiempo vacío también trae un regalo: la paz, el desprendimiento. Alguien me dijo que buscaba su debilidad, porque se sentía en exceso poderosa. Y ese sentimiento es, a la vez, una forma de devolver su poder a la vida, que es la que sabiamente nos lleva. Y es la que -a través de cada uno de nosotros- generosamente brinda los dones y realiza los milagros.
Tuesday, November 13, 2007
LA TOXINA DEL MIEDO
A la vuelta me han llevado a visitar un olivar en Córdoba. Allí grandes olivos, colmados de fruto. Y grandes distancias entre ellos. Donde tienen menos espacio, producen menos. La tierra no es tonta. Esto, me dicen, es para quitarlo todo y poner riego por goteo. Hoy el futuro, me dicen, es el olivar superintensivo. Crecimiento vertiginoso. Enorme producción. Vida corta, diez años. Los olivos viven apretados unos junto a otros, son olivos enanos.
Y recuerdo ese maravilloso Jardín japonés en el Golden Gate Park. Qué bonito, dije. Pero ella me recordó el sufrimiento de estos pequeños árboles enanos. Podados a diario. Aplastados con pesos para que no crezcan. Árboles martirizados. Sufrimiento que me era totalmente ajeno. Bastaba la belleza. El resultado. Un bosque disponible para el disfrute del ojo humano, en la reducida extensión de un patio. Pero para ello se había tenido que retener el crecimiento de las plantas (qué distinto ese jardín al cercano bosque de secuoyas centenarias, erguidas decenas de metros por encima de la altura del hombre: qué orgullo el del hombre sometiendo a esos gigantes a ridículas miniaturas).
Y ese sufrimiento, más cercano, de los animales, de los pollos sin espacio para vivir, despojados de movimientos, alimentados por una máquina, sin ver el sol, sin vida familiar (suena decirlo hasta ridículo, pero ¿por qué?). Y esos traslados en camiones, los cerdos, hacinados, haciéndose encima sus necesidades. Ese miedo de los animales que comemos. Comemos miedo, con su carne. Ellos, grandes sacrificados, en sus pequeñas vidas, en su derecho (algunos creen que es ridículo hablar de derechos de los animales, pero ¿por qué?), derecho a una dignidad propia de todo lo que tiene vida. Perdonadme árboles, hasta ahora no os incluía en el dolor. Gracias Ana por abrirme los ojos.
La toxima del miedo que se nos mete en el cuerpo al comer esa vida sufriente. Esa toxina que nos enferma con el estrés inoculado por nosotros en la naturaleza.
Aumenta la rentabilidad: menos espacio, más unidades, mayor producción. Vida más corta, vida estresada, vida en el miedo. Esa rentabilidad ¿es humana? Esa toxina que comemos ¿no nos cuesta un precio añadido?
No a eso. Es negarse a ese tipo de consumo. Y en esto, los americanos, esos "tontos sin historia", están por delante. En sus supermercados se paga el coste marginal necesario para que ese animal, esa planta, puedan disfrutar de sus días. Puedan, con todas las comillas que queramos ponerle a la frase, "ser felices". Y puedan darnos esa felicidad. Que al comerlos incorporemos parte de ese legado de vidas plenas, para nuestra propia plenitud que estará, sin duda, en compartir nuestros derechos con todas las criaturas, grandes y pequeñas, que nos acompañan, y que se nos dan. Y -como pedía Jalil Gibrán, el poeta libanés- que al comernos esos frutos de la vida no nos olvidemos de darles las gracias por eso que nos dan, esa energía de vida. Energía sin toxinas. Cultivos naturales, que den su espacio a los animales y a las plantas. Ganadería y agricultura orgánicas, ecológicas. Todos podemos, en lo que esté de nuestra parte, pedir otras condiciones de vida, de muerte, de crianza, de transporte, para los animales y todos los seres vivos.
Monday, November 05, 2007
EL REGRESO
Las puertas del pasado están abiertas. Y el pasado se vuelve a presentar como un lugar al que volver. Una puerta que quiere ser abierta una y otra vez. Algo que nos engulle, negándonos la posibilidad de comenzar de nuevo.
"El cementerio de Misión Dolores". Es la otra clave. Un lugar de tumbas, un lugar de paz y de belleza. La tierra de los muertos es un lugar lleno de flores, que crecen de esa tierra, un lugar donde quedarse, como si una tumba abierta nos atrajera, nos llamase a desansar allí...La tumba de uno, la muerte de uno. Esa adivinanza que es el bosque de las secuoyas sempervivas. Árboles milenarios que convierten la vida humana en una dimensión minúscula entre dos eternidades de vacío, como la temblorosa línea dibujada en el tronco de un arbol, en medio de un bosque que nos engulle.
La tumba, agujero negro, sexo femenino, que atrae y a la vez aterroriza. Torre a cuya cima no podemos llegar. Pasillo con fragmentos de espejos rotos, que de seguirse andando, conducirá de cierto a un punto sin retorno. Parálisis del miedo.
La imposibilidad de regresar es el gran miedo. Perder el vuelo de vuelta. Quedarse para siempre deambulando por los pasillos de un enorme aeropuerto. Pero el regreso (el presente) es el verdadero viaje. Ir a nuestro pasado y volver. Liberarnos. Cerrar esas puertas. Cruzar ese puente hacia el otro lado. Ese puente hecho de treinta mil cables de acero. Rígido, pero capaz de sostener la pasarela. Ese cable, del que hemos ido tendiendo los tirantes de un puente al otro lado. A la luz de Sausalito. A las casas lacustres, a la libertad de nuestro mayores, los hippyes, que creyeron en tantas cosas olvidadas, y que hoy recalan allí todavía, con sus barbas amarillas, con su vestimenta informal, con sus flores, con la su sencilla belleza, como un recordatorio de los anhelos de tantos que vivieron su juventud como una proclamación de derechos del ser humano. Los últimos románticos. Su testimonio. Lo que fuimos aquél verano de 1.967. El legado de esos jóvenes universales. El futuro está en el pasado quizás.
Hemos ido a Castro, donde el sexo se siente liberado de tabúes, pero siento que por el camino se ha perdido algo importante. El sexo era emblema de libertad, pero al final la libertad se ha devaluado, se ha quedado en pura imagen. Ahora la homosexualidad es un estatus vinculado a un cierto nivel de vida, a una capacidad de gasto, a una estética. Algo excesivamente inmediato e impulsivo, primario y vacío. No era eso. No se trataba de liberar los sentidos sino también la mente, no se trataba de crear un nuevo ghetto, otra bolsa de consumidores. Era algo más. La conquista ha sido también una rendición.
Vuelvo del pasado al presente. Y en el viaje de vuelta, "Hairspray", un musical sobre los sesenta, que recrea aquellos años en que era posible la juventud, esas rupturas que hoy nos parecen inofensivas y pueriles. Y sin embargo, esos jóvenes con su pacifismo, su integración racial, su hedonismo, su rock and roll, hicieron historia. El regreso es el verdadero viaje.
Thursday, October 25, 2007
KIM NOVAK, REVIVIDA
¿Qué me lleva allí? A esa bahía donde él la salvó de la muerte. A esa mujer que acostó por la noche en su cama. La que se paseó semi desnuda por el apartamento, a la luz artificial de la noche. La mujer misteriosa, a la que perseguía incesantemente por las calles, como en un trance sonámbulo, para nunca encontrarla del todo, nunca suya, siempre lejana, siempre misterio sin respuesta. Aquella que volvería de entre los muertos, ya entregada a él. Ya vencida, venida desde dentro de sí mismo, como una creación de su mente. 
Marcho allí. Cruzo el Océano en busca de esos lugares donde el deseo pueda encontrarla al fin. Voy para salvar de las aguas mi pasión. Para rescatar del fondo las ganas de vivir. Recuperar, de entre la multitud de los muertos, la vida milagrosa del que ama. El vértigo del abismo, al que me asomo, en ese escote de mis miedos, como un bucle de pelo, mirando a los ojos de una nueva Kim Novak que, revivida para mí, me acompaña en este viaje, distante y fría, inalcanzable, pero que me mira como un naúfrago o como una suicida que se ahoga, para que la rescate a la vida, y así ella me rescate de la muerte. No sé a qué voy allí, ni a qué va ella. Nadie sabe qué le regalan los viajes. Allí está la ciudad de mi nombre. Allí me espera algo, algo que quizás acabe por entregárseme, algo que pueda traerme cuando vuelva, ya mío, para seguir -con vida- en la vida. Adiós, deseadme suerte.
Sunday, October 21, 2007
ABRAZARSE
Pero había también, en mí, una sombra de tristeza. Porque conozco ese profundo deseo del padre de proteger al hijo más débil, ese deseo de no separarse nunca, de no faltarle, de no dejarle solo. Y en el abrazo, al aferrarnos al ser querido, hay un trasfondo de impotencia y frustración (pues aunque lo desearíamos, sabemos que nadie puede proteger a otro de su destino).
Por la mañana había leído que la mujer de Mario Conde murió cogida de su mano, y que él ha dicho que hasta ahora no ha sabido lo que era de verdad el dolor (a pesar de lo mucho ya sufrido).
Agarrarse de las manos y abrazarse...
Friday, October 19, 2007
NO HAY OTRA VIDA
Alguien me dijo: "no vuelve nadie a la vida". No lo entendía. Sí. Hay -puede haber- algo después de la vida. Pero ésta es la única vez que estamos aquí. No vamos a volver. Este gusto de la brisa, este placer de dar la vuelta en la cama y seguir la siesta, estos cielos. Ya algunas cosas se han perdido. Personas que ya se fueron. Lugares que fueron cambiando sin nosotros. No volveremos. "Si tienes bicicletas, móntalas". Esto es un breve suspiro. Y no tiene que ver la fe. Puedes creer en otra vida, pero ésta es tu única vida en la Tierra. En la querida Tierra, en la contradictoria compañía humana.
Pero en el sueño, o en la eternidad de un momento, a veces puede uno escapar del tiempo y su lógica.
Monday, October 15, 2007
PAPELES
Al salir pensaba cuál es el papel que me está quedando estrecho. Y leía en "Exploradores del abismo" a Vila-Matas, que un día -tras un colapso físico- él se sintió ajeno al escritor conocido que era. "Desde entonces, soy alguien que necesita de las leves discordancias con el antiguo inquilino de su cuerpo, discrepar con él ligera y sutilmente y, siempre que pueda, a modo de redundancia jocosa, hacerle perder peso en sus razonamientos". Demasiado peso. Ese era el papel que le quedaba estrecho para su futuro. "El parecía haber llegado a un callejón sin salida, a un abismo final y a los límites de la literatura, y yo en cambio, sin tanto dramatismo, me siento ya simplemente fuera de aquí y he optado por dar un paso más y asomar mi mirada a otros espacios, convertirme en un explorador de ese famoso abismo, que parecía cerrarle todas las salidas". Ese abismo: la necesidad diaria de seguir adelante, y seguir aunque sea a fuerza de nuestra negativa a avanzar, como dijo Pasavento.
Es lo que pasa a alguien en un blog. Pasa un año sin escribir, y al volver encuentra esperándole a los mismos lectores. El sueño de ser otro, de renacer convertido en alguien totalmente diferente, es vano: Vila-Matas es ya un producto de sus lectores.
