Tuesday, November 24, 2009

VOLAR HACIA NINGUNA PARTE



Cuando llegué a vivir a la Torre de los Remedios, me contaron la historia de este
edificio, cuyo esqueleto llegó a albergar la mayor colonia de estorninos de Europa. Duarante años la obra había estado parada y anidaron allí por millares. Los ecologistas se opusieron a que se reanudara y la promotora tuvo que construir unos nidos alrededor de la Torre, para poder terminar la construcción.

Cada primavera comienza el vuelo de los estorninos alrededor del edificio. Sin tregua, con su piar agudo, las bandadas dan vueltas sin parar, arriba y abajo de la Avenida República Argentina. Van con la boca abierta atrapando todos los mosquitos a su paso. Cuando cenábamos en la terraza, nos sabíamos a salvo de picaduras. Los estorninos eran el mejor insecticida.



Hoy en su blog, Miguel Sánchez-Ostiz se refiere a estas aves. Dice -citando a un naturalista- que los estorninos "se echan a volar para no estar donde están, más que para estar en otra parte".

Esto me suena. "No querer estar donde uno está". El otro día en la película, el personaje de Ricardo Darín decía: “Me he pasado la vida distrayéndome”. Se me quedó esta frase y ahora me vuelve con la historia del vuelo del estornino.

(Escribiendo esto, estoy –yo mismo- distrayéndome, porque no quisiera estar aquí, quisiera volar o tumbarme en una playa; y escribiendo, de alguna forma, no estoy aquí -está mi cuerpo tan solo- y sin embargo por mucho que escriba, tampoco consigo estar en la playa, sólo estoy aquí, escribiendo que quisiera volar, como los estorninos, para escaparme).



El otro día encontré un alma gemela. Otro que escribe, otro que se escapa de donde está cuando escribe. Benjamín Expósito -Ricardo Darín- cuando se jubila, decide escribir, porque que no se reconoce en nada de lo que ha hecho durante sus años de funcionario en el Ministerio de Justicia. Todo se le antoja pura distracción de algo que debió hacer y no hizo: algo en que se jugaba su vida.

En "El secreto de sus ojos" se dice: “Alguien podrá cambiarse de nombre, cambiar de domicilio o de apariencia, pero lo que nunca podrá cambiar es su pasión”. Uno puede escapar, puede camuflarse, puede darse la vuelta, pero la verdad de lo que uno es siempre estará clamando por manifestarse. Distraerse es un medio de negar esa verdad, de no enfrentarse a ella.

¿Será la pasión de algunos huir siempre? Volar como los estorninos, sin un destino. En un vuelo que no conduce a nada, que es pura negación del reposo. Pero creo que no: hay un lugar al que volver, un lugar nuestro que nos espera. Y entre tanto pagamos el precio de estar sin estar a veces ¿verdad amigo?

En primavera, cuanto terminen los fríos que aún no han llegado, volverán a volar alrededor de mi casa los estorninos. Escapando de la quietud, como se escapa de la muerte.

Monday, November 23, 2009

UN POEMA DE FERNANDO SARRIA

Viajar es estar unos días como enajenado. Es vivir, por unos días, en otro nivel de conciencia, el que reservamos para lo desconocido. Nos dejamos deslumbrar, todo es maravilloso, cada momento cuenta, cada impresión quiere acopiarse. Vivimos sin tiempo para el descanso: la vida del turista es dura, madrugar, caminar, verlo todo, reservar el sueño para la vuelta. Por unos días vivimos con la conciencia cierta de lo efímero de nuestra presencia en ese lugar, con la urgencia de disfrutar (ello no impide que al volver a nuestra ciudad caigamos de inmediato en esa ilusión de permanencia que nos mantiene como dormidos). Así, durante el viaje, falta tiempo para que las sensaciones penetren y se posen. Sin embargo, el poeta -y por eso lo es- es capaz de coger el instante y trascenderlo, y así nos devuelve esa esencia que estuvimos a punto de perder y que él ha sabido poner en palabras que sobrevivan al momento.
He recordado Venecia leyendo un poema de Fernando Sarria. Sus poemas sobre las ciudades que ha visitado me traen recuerdos que había olvidado de las que yo visité. Rememoro, revivo, gracias a Fernando, sensaciones que quedaron sumergidas en la vorágine de tal cantidad de impresiones que el turista quiere abarcar. Ahora vuelve esa Venecia de la Plaza San Marcos inundada. Y ese cielo enrojecido antes de la tormenta. El poeta vive para nosotros, recuerda para nosotros y nos devuelve a nuestra propia sensibilidad. Lisboa, Praga, Estambul, ciudades en mi recuerdo avivadas por los versos del poeta. Gracias Fernando.



VENECIA

Entonces la ciudad era roja,
un hilo de sangre se caía desde el cielo
y manchaba los muros y las aguas.
Era San Marcos una plaza inundada
y tuvimos que andar por ella
sobre tablas de madera para no mojarnos.
Las plazas diminutas y somnolientas
se plegaban bajo el abrigo del otoño,
un silencio de lluvia renacía en las góndolas
y los palacios cansados se hundían en los canales,
abandonando toda pelea por sobrevivir.
Me alejé de allí en un barco hacia las islas,
por detrás del Gran Canal, el Puente Rialto,
Nuestra Señora de la Salud
y la nostalgia vestida por una gasa de plúvica tristeza.



Qué bello poema: el "hilo de sangre que caía desde el cielo". "Un silencio de lluvia renacía en las góndolas". Es totalmente cierto ese silencio de la lluvia y es verdad que como renace entre las góndolas. Es cierta esa "gasa de belleza" que interpone la lluvia. Todo verdad. Cielo rojo, silencio de lluvia, gasa pluvial, me hacen volver de nuevo a los canales de Venecia. Gracias por este retorno, por recuperarme este recuerdo olvidado.

Sunday, November 22, 2009

UNA RECOMENDACION



Acabo de volver de cine, de ver "El secreto de sus ojos". Esta película me reconcilia con el cine. Lo que para mí es el cine: sobre todo, un buen guión y unos buenos actores. Aquí hay de todo: la investigación de un asesinato, una preciosa historia de amor, un canto a la amistad, buenas dosis de humor (hay momentos en que sueltas la carcajada) y también una crítica de fondo a las instituciones -sobre todo a los funcionarios, al sistema judicial- y al conformismo. En resúmen: una estupenda película, que recomiendo desde este pequeño espacio a mis amigos. Espero que -como en otras ocasiones- funcione el "boca a boca" y esta producción tenga los espectadores que se merece.



Algo personal: qué bella la protagonista. Qué actorazo Ricardo Darín.
Lo que más me gustó: la relación entre el protagonista y su compañero de trabajo. La amistad, sus secretos, la aceptación del otro, la entrega al otro. Precioso. Estimulante.

Saturday, November 21, 2009

PARA SUBIR LAS ESCALERAS



Alguien me envió este video en un correo electrónico y me gustó.
Demuestra que algo que exige esfuerzo, algo trabajoso, se puede convertir, con un poco de creatividad, en algo divertido.
Pienso viendo este video en ese deseo de jugar que llevamos todos dentro, en ese niño que desea jugar y al que no le damos oportunidad de hacerlo, ese niño triste que, de repente, se encuentra con un juguete y sale riéndo a jugar.
La sensibilidad de estos técnicos suecos ha producido la magia de transformar la realidad, de hacer que podamos interpretar de una forma nueva, en clave de humor, una tarea cotidiana. Y así de alguna manera nos ha hecho más libres, nos ha proporcionado la pequeña libertad de poder subir las escaleras de una manera creativa, imprevisible, personal, eligiendo dónde queremos pisar, qué notas queremos tocar (de una forma simbólica), mostrar nuestra propia personalidad.
Además, al ofrecer un campo de juego, nos ha proporcionado una oportunidad de jugar con los otros (nuestro hijo, nuestra mascota, nuestra pareja) y, en primer lugar, con nosotros mismos (con el niño interior que llevamos dentro).
Es un experimento que apoya la llamada "Teoría divertida", una campaña promovida por la Volkswagen, sobre la base de ayudar a cambiar los comportamientos mediante el juego (en la página The fun theory, pueden verse otros ejemplos), pero eso es lo de menos. Nos propone un reto a cada uno de nosotros: ser capaces de introducir el juego en nuestras tareas cotidianas, en nuestra relación con los demás, en nuestra forma de ir por la vida. Diviértete. Juega. Haz las cosas de otra manera. Ríete de la rutina.

Wednesday, November 18, 2009

IMPRESIONES




VIDA

Despues de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito "¡Todo!", y el eco dice "¡Nada!"
Grito "¡Nada!", y el eco dice "¡Todo!"
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.

José Hierro, "Cuaderno de Nueva York"

Monday, November 16, 2009

LA NOCHE


¿Qué me resguardará en la noche?
Ahí hay uno, en el portal, durmiendo en unas cajas. Sólo el calor de unos cartones. Está solo. Olvidado de todos. Tiene frío, pasa hambre. Tiene miedo. Su vida es ese momento alegre del vino, cuando se ríe de todo ¿qué más da? No habla con nadie (le separa un abismo de ellos: no le ven). La enfermedad y la muerte acechan. La miseria le come. Hiede. Da asco. Vive el momento como una lucha por sobrevivir. Quizás ha perdido ya la razón y vaga desorientado. Es humano, como yo.
¿Qué le resguardará en su noche? Yo estoy aquí arriba y me voy a acostar. No tengo hambre. Cené bien. La habitación es amplia y confortable. He escuchado un poco de música y estoy cansado. He trabajado mucho y no he tenido tiempo apenas para respirar. Tengo muchas cosas que hacer mañana. He perdido la alegría y reniego de mi vida. Pienso qué me resguardará en la noche y pienso en ese hombre que no tiene lo que yo tengo, en ese hombre que no tiene nada y a veces me sonríe.

Friday, November 13, 2009

EL HOMBRE DEL PIANO



El concierto de Brandford Marsalis en Sevilla. El saxofonista exhibió todo un repertorio de formas de interpretar el jazz. Fue un concierto lleno de fuerza y genio. Pero para mí el descubrimiento de la noche fue el pianista, Joey Calderazzo.
No lo conocía. Es percusivo y rítmico pero hay un romanticismo profundo en su forma de tocar. Disfruté escuchando al Cuarteto (que se comporta como una máquina bien engrasada) pero disfruté sobre todo los solos de este músico desconocido, al que a partir de ahora seguiré como admirador.



He buscado sus grabaciones en You Tube. En la que antecede a estas líneas se parece al que toco con Brandford Marsalis la otra noche. Hace unos años, en un concierto en Monte Fuji, aparece mucho más joven, risueño, junto al bajo John Pattitucci (miembro del grupo de Chic Corea) y a Peter Erskine a la batería. En un momento de la filmación aparece un turista especial, grabando con su cámara: es Michael Brecker, quizá el mejor saxofonista de su tiempo. Fundador de Steeps Ahead, precisamente con Peter Erskine y que no sólo descubrió a Joey, sino que fue su mentor en el mundo del jazz y editó sus primeros discos. En el Monte Fuji. Junto a los dioses. La juventud huye, se escapa. El pianista de hoy no es el de hace unos años. El pelo ha encanecido y hay un algo dramático en su música y en su porte.



¿Qué ha pasado por la vida de este hombre en estos años? ¿Qué ha pasado por mi vida en estos años?

Tuesday, November 10, 2009

EL MURO QUE NOS UNE

Para Pilar, que me lee.



Apoyé mis manos en el muro. A mi lado un ortodoxo cantaba en voz baja, moviendo rítmicamente el cuerpo, porque ellos rezan con todo el cuerpo. No entendía su canto. Estaba un poco asustado, allí, como ocupando un lugar que no era mío, como un extraño invadiendo la intimidad de esas personas con su Dios. Llevaba en el bolsillo mis peticiones, para colocarlas entre las piedras (como un buen turista, hacía lo que se hace). Entonces me dí cuenta de que sólo hay un Dios, un Dios que entiende todos los idiomas. Y decidí unir mis intenciones, mis buenos deseos para la Humanidad, a ese que a mi lado se balanceaba cantando. Me uní a él (de otra religión, de otra cultura, de otra nacionalidad, pero hombre como yo) en una oración ecuménica. Porque no creo en las fronteras y quiero que desaparezcan todos los muros.
Allí rezamos los dos (sin conocernos) al mismo Dios que a todos nos conoce. Y a ese Padre común, que nos hace hermanos, dejé mis mensajes. Sé que ellos (que me dejaron entrar en su intimidad) respetan como santa mi relación con ese Dios de todos. Y que mis mensajes se retirarán y enterrarán en tierra santa, con el respeto de algo sagrado.
¿Qué es Dios para mí? Es algo que dentro de mí decidió no rezar, algo que decidió unirse a lo que el otro rezase. Algo que en mí renuncia a imponerse. Algo que en mí comprende y desea unirse al otro. Algo que se reconoce infiel, con tal de ser fiel a algo más humano.

Monday, November 09, 2009

ESTEBAN MORRÁS: EL LOCO DE LOS MOLINOS DE VIENTO

Estoy triste. Estoy en uno de esos momentos en que uno se pregunta si merece la pena todo esto. Si no sería mejor tirar por la calle'n medio, como dicen por el Sur. Irse, como se ha ido alguno de mis amigos. Irse, como yo me fui casi alguna vez.

Ese es el tono vital ahora (no se porqué, así toca). Y hay que pasar por esto. Y pienso en don Quijote, nuestro héroe. En su viaje de vuelta, derrotado. Cuando volvíamos el otro día, nosotros, de Tiera Santa, en el avión, a mi lado, en el asiento junto a la ventana, había un chico arrebujado, dormido, uno de esos muchachos jóvenes que llenan ahora los vuelos baratos. Esos con pantalones caídos que van enseñando el calzón. Minutos después del despegue, con cualquier excusa, entabló conversacíón. Tenía una sonrisa un tanto somnolienta. Me dijo que era judío (religión judía, no confundir con nacionalidad). Chileno. Hablamos de Allende. No conocía su discurso radiado, el mismo día de su muerte, cuando profetizaba que más pronto que tarde volvería la libertad a pasearse por las Alamedas. No conocía ese tiempo. Alabó el trabajo de los de Milton Friedman y la economía emergente de su patria. Todo era previsiblemente triste. Se llamaba Nacho (después de anunciarlo me preguntó mi nombre). Un chico encantador. Inaccesible, como perteneciente a un mundo vedado para mí. Pero, ya a punto de claudicar en mi intento de conectar con él, resultó que Nacho era Cervantino: el Quijote era su libro de cabecera.




Y hablamos de Alonso Quijano. Coincidíamos en admirarle, porque el de verdad veía gigantes y se lanzaba contra ellos, con el mismo valor que si hubieran sido de verdad. No lo eran. Ahí la broma, el ridículo. Pero ¿qué importa? Para él eran gigantes y su valor era del mismo tamaño que su miedo.
Y a eso vengo. Al miedo. Ese miedo mío me convierte en héroe. Sea del tamaño real que sea lo que me asusta. Yo lo enfrento (corazón encogido) y apuesto la vida por ser un caballero. "Por delicadeza he perdido mi vida". Por responder a un código de honor. Y cuanto así me cuestionaba las cosas, encontré al otro día, en los períodicos, un cuento sobre otras aspas, otros molinos.



Era la historia de otro héroe: Esteban Morrás, ese chico de Sesma, mi compañero de carrera en Pamplona. Un navarro (como yo) que resulta que ha hecho historia entre los empresarios españoles. Uno que ha triunfado. Sembró de molinos nuestra tierra natal. Y luego supo vender su sueño a medio mundo. Vendió EHN a Acciona y desde allí convirtió esta inmobiliaria en una potencia de las energías renovables. Ahora deja su puesto de Director Gerente de Endesa y vuelve a su tierra, quizás para presidir Osasuna.

Mi compañero. Veo su foto y es el mismo, la misma cara noble de hombre cabal. Navarro sin ninguna duda. Leo las reseñas: ha dado una lección de gestión ética de los negocios. Y me siento orgulloso de este compañero, de este compatriota, que se retira, después de poner en marcha un mar de gigantes en Navarra y en medio mundo.



Como todos los audaces (como don Quijote) las hazañas de Esteban nos cuestionan: ¿habré hecho en mi vida algo que merezca la pena? ¿me esforcé lo suficiente? Pero ya es tarde. Esteban se jubila y a mí me faltan muchos años. Él ha hecho historia y yo sigo con estos expedientes minúsculos, con la rutina diaria, insistiendo en el hastío. Nada heróico. Nada comparable a Esteban, ese compañero mío (que fue siempre uno más, inadvertido). Una vida sin épica.

Como Alonso Quijano, me ha llegado la hora de ver las cosas como son: en el lecho de muerte don Quijote se hace consciente del ridículo que ha protagonizado. Se creyó un héroe pero en realidad ha sido un payaso. La lucidez convierte todo en tontería. Pero cuando leo su muerte, quisiera decirle: "No estés triste: has sido un valiente, tu valor ha sido de verdad, creíste en lo que hacías, creíste en tu Dulcinea, esa que para tí era la más bella...fue real, fue verdad, no te mueras renegando de lo que hiciste, no te sientas ridículo. Has sido, secretamente, un héroe como los que admirabas".

Friday, November 06, 2009

TRABAJAR SOBRE LA RAÍZ



Leo a Lao Tse. "Los sabios minimizan sus asuntos, que así están en orden. Intentan tener poco, y así tienen suficiente; son benevolentes, sin pretenderlo, se confía en ellos sin hablar. Ganan sin buscarlo, triunfan sin luchar. Toman a pecho la naturalidad, preservan la realidad esencial, aceptan el Camino y promueven la sinceridad...Sobre lo que trabajan es sobre la raíz". La raíz es el centro, el lugar-refugio de la paz siempre disponible.

Debo volver a Wen-Tzu. Hoy -tan sólo para este fin de semana- voy a enunciar mis intenciones. Livianamente. En medio de la lucha entre el sentido y el sinsentido que acontece. Estoy en abandonar cada día el intelectualismo. Estoy en dejar que el Camino actúe, que las cosas vayan sucediendo, que la gente vaya evolucionando por sí misma. Estoy en echar la caña y esperar a los peces que piquen. Manteniendo -de buena fe- un deseo constante de ayudar (al menos de no hacer más daño), fracasando una vez y otra en mi propósito de escuchar a los demás (de no escucharme sólo a mí mismo), de confiar en el talento de los otros. Estoy en la resignación de hacer y deshacer propósitos, con la misma ligereza, y sonreir ante mis limitaciones (cada vez más consciente de ellas). Con fe en la existencia de un diseño en todas estas cosas, cuyo dibujo se me escapa.

Tener poco me parece una ventaja. Para conservar el sentido de lo esencial que quizás sea ese tiempo compartido. Regresar una y otra vez a esa esencia. Fiel a la disciplina de lo femenino, como dice Lao Tse. Deslizándome suavemente, en la cadencia de dar y recibir. Siempre inexperto. Ignorante. Frívolo o profundo, jugando, riéndome, abrazado a todos los afectos. Intenciones. Livianamente.

Tuesday, November 03, 2009

VIVIR HASTA DESPEDIRNOS

Para Paco, con amor.


Volvíamos de Tierra Santa cuando nos dieron la noticia. Maria Eugenia ha muerto. Yo no había experimentado nada especial ante el sepulcro: la resurrección seguía siendo sólo una palabra incomprensible. Y fue aquí, en tu funeral, cuando lo sentí: el amor no muere. "Vivir hasta despedirnos". Eso es lo que hiciste. Hasta el final. Vivir. Con una condena que nos hiciste olvidar muchas veces. Lo importante es si hay vida antes de la muerte, y tú la viviste con aquellos a los que querías, con un empuje y una fuerza que nos dejó siempre descolocados.



Sí sentí a Jesús: allí junto al lago en que vivía con sus amigos pescadores. Gente sencilla, nada sofisticada, gente ruda, trabajadores. Esa era su patria, ese perfil de montañas, ese reflejo de plata del sol al amanecer, eran los lugares en que pensaba en la cruz. Los lugares de la amistad y de la alegría. También Maria Eugenia tenía sus lugares, lugares de vida donde sigue estando (nunca en un cementerio).
Dicen que Jesús se apareció a los suyos junto al lago. En el lugar donde solía encontrarse con ellos. Los pescadores experimentaron su presencia junto a la orilla, al comer pescado y pan con un forastero que tenía sus mismos gestos, que les hacía revivir por dentro algo que habían compartido con el que murió. "Es él", dijo al oído de Pedro el discípulo más joven (sólo la juventud se atreve a decir locuras).



Pero -de alguna forma- es verdad que era él. Porque los que se van siguen con nosotros para siempre y se nos aparecen de pronto, en la calle, en esa mujer que sonríe como ella o lleva su mismo pelo, en ese plato que le gustaba, en esa frase suya que alguien dice, en el papá que espera con el niño agarrado al cuello. Todos estamos conviviendo con ellos y ellos nunca mueren: viven junto a nosotros.


Epílogo solo para locos: Lo demás es misterio. El misterio de nuestra memoria y la memoria de Dios. Dios -si existe- lo recuerda todo de cada uno de sus hijos e hijas, tan nítidamente que ese recuerdo cobra vida. Dios tampoco olvida su amor: sigue amándonos, y en su amor -de alguna manera misteriosa- puede que nuestra identidad perdure. Y en su amor puede que ese holograma venga a nuestro encuentro un día, para darnos la mano y ayudarnos cruzar al otro lado. Entonces nos abrazaremos y ese sueño de amor (Dios es un gran guionista) tendrá un final feliz...

Sunday, October 25, 2009

EL LATIDO

Ahora, cuando el avión va a despegar, todo es posible. Todo es promesa. El preámbulo de una experiencia. Todo es espera y todo pregunta. Ya ha comenzado el viaje. Y, para entretener el tiempo de vuelo, cojo la revista de Iberia, "Ronda". Y allí está en portada esa mirada de Concha Buika.



Habla Concha de la importancia del latido. "La base está en el latido". "Mientras que estes latiendo todo es efímero, extraño, todo se puede manipular, todo se puede cambiar". Latir es lo importante, que el corazón lata con lo que estás haciendo. Algo que está vivo ahí. "Todos aportamos...todos los que continuamos viviendo sin miedo a las vivencias, a atravesarlas. Cuando vives algo, después haces con eso lo que de da la gana. Si lo has vivido, te lo has trabajado, lo has digerido y lo has exorcizado, después puedes cantarlo, pintarlo o contarlo como quuieras. Ya es tuyo para siempre. Tu dolor, tu alegría, tu fe, tu deseo no tiene forma ninguna. Desde el momento que es tuyo, puedes darle la forma que quieras. Aquí no hay propiedades". Únicamente tengo mi vida. Únicamente es mío lo que he vivido, mi dolor, mis alegrías, mis desilusiones, mis esperanzas.



"Yo soy un ciempiés. Un ciempiés camina porque tiene pies, no porque tenga una dirección a dónde ir. Todo camino es bueno". Qué importa a dónde: sigo caminando. Es el camino, caminar, lo que importa.
No ha empezado el viaje y ya es esto que leo, esto que escucho a Concha todo un ponerse en camino, todo un ir a la vida. Qué mujer. Esencial.



Hay mucha vida en esa voz. "Todas las canciones hablan de lo mismo: siempre estamos con nuestra pelea con el querer". Recuperar esa primavera del amor. "Ay de mi primavera".

El avión surca el espacio y yo sigo mi viaje a un lugar que no conozco. Pero -de alguna forma- lo esencial de lo que vengo a buscar ha salido ya a mi encuentro. La base está en el latido.

Wednesday, October 14, 2009

HOTEL CORTIJO EL PARAÍSO



Por el Playazo entraban los piratas. En esta playa virgen ahora los niños vuelan sus cometas. Allí la fortaleza defensiva, convertida en vivienda, da frente a acantilados de piedra blanca y a las aguas transparentes. Las posidonias resaltan los azules turquesas traspasados por la luz solar. Ayer nos bañábamos en las playas cercanas a la Isleta del Moro.



Hoy, tras una marcha bordeando la costa, nos hemos zambullido en la playa de Las Negras y hemos jugado a bañarnos desnudos como niños, para comer después un buen pescado en el chiringuito donde habíamos concertado el menú.



Luisi y Abe, tan encantadores como siempre y Yani, atenta a todo, han preparado con esmero este encuentro, para darnos la sorpresa de conocer el entorno del parque natural de Níjar-Cabo de Gata. Nos hospedamos en el Hotel Cortijo El Paraíso, inaugurado el año pasado, en pleno parque, cercano a la playa de los Escullos. Somos cuarenta y tantos para convivir y compartir estos días de naturaleza. En este enclave privilegiado, nos acogen unos empleados jóvenes, amables en todo momento, un servicio esmerado y exquisito que nos hace gratísima la estancia. Las habitaciones son cómodas y bien equipadas. La comida excelente. Desde la terraza del hotel se divisa un horizonte bellísimo de mar dominadp por las imponentes presencias volcánicas de Los Frailes.



Tras una buena cena, la noche se alarga, dedicada a la observación astronómica desde la azotea, donde disfrutamos de ese cielo limpio y amplio de Almería. Vicente nos cuenta estos días la vida de las estrellas y la historia del amor del hombre por ellas. Cada noche hacemos cola tras el telescopio para ver el cinturón de Orión, las Perseidas, Casiopea o los tres planetas de Júpiter.



La oscuridad se puebla de mitos y leyendas que nos hacen más cercano el Cielo, más real la irrealidad de esta bóveda estrellada con vida propia, ajena a la de estos pobres seres insignificantes que observamos. Nuestra vida parece perderse en esta inmensidad de distancias inconcebibes. Sin embargo, somos capaces de compreder tales misterios, de medir el Universo y calcular el peso, la distancia y la composición de los cuerpos celestes, incluso algunos que hace tiempo dejaron de existir aunque veamos su luz. Sólo por el hombre cobra sentido esta belleza. El hombre es el espectador y la conciencia del Universo. La belleza de estas playas de arena blanca, de estos campos de tierras rojizas, palmeras, chumberas y pitas, de estos cielos turquesa y esos montes morados y sienas. Por uno sólo de esos insignificantes seres -desolados en el vacío del Universo- hubiera dado su vida el Salvador. Cada uno es único para el Dios de vivos en que creo. Está contado cada uno de tus cabellos, dice Jesús, esto es, eres único para Dios.



Aquí, en la naturaleza, volvemos a encontrarnos con esa dimensión del hombre, centro entre dos inmensidades inabarcables: sin lugar para el ego y sin embargo, difrutando del regalo del conocimiento y del placer de ser el destinatario de toda la belleza del Universo.

Friday, October 09, 2009

BORGES Y LA EMOCIÓN



Ayer hablabamos de Borges. Susana Jákfalvi nos leyó un texto suyo, una conferencia que dió en algún lugar y por lo visto publicada con el título "Acerca de mis cuentos", en la que explica su proceso creativo.

Algien había dudado si quizás Borges era demasiado profundo o quizás hueco, otro objetó a sus cuentos sus disgresiones que interrumpían y dificultaban la lectura. Yo por mi parte declaré que Borges me emocionaba (que sentía su emoción presente en cada cuento y de alguna forma que era esa emoción, la que los desencadenaba).
Aquello que negamos se carga de fuerza. Y Borges siempre dijo querer eludir el patetismo. Sin embargo, esa peculia emoción presente en sus cuentos se acerca muchas veces al terreno de lo patético. Es una cierta tristeza ante el inevitable destino del hombre: la enfermedad, el olvido, la muerte. En tal caso ¿es injusta la común opinión que imputa de frialdad intelectual al maestro y ve sólo erudición y artificio verbal en sus cuentos?

Borges, en el texto que leyó Susana nos proporciona -a su manera esquinada- una clave. Se refiere a "El zahir", uno de los cuentos incluídos en "El aleph". Su origen es, según el autor, una reflexión sobre la palabra "inolvidable" (realmente sería muy raro que alguien "no pudiera" olvidar alguna cosa, esa cosa obsesivamente presente habría de ser una cosa común y corriente, por ejemplo, una moneda de veinte centavos, un "zahir"). El arranque creativo no puede ser más abstracto. Sin embargo, de esa idea fría pasa a una idea "emotiva": piensa, por oposición, que tal vez todas las cosas, hasta las más vulgares, merecerían ser inolvidables, porque cada una es única. Sólo somos incapaces de percibir esas diferencias. En cambio, cuando uno se enamora de alguien es porque precisamente percibe eso que hace única a esa persona en el universo. Y sin embargo...aquí viene el patetismo...es perfectamente posible que uno ame a una persona y a la vez sea consciente de que esa persona no es alguien memorable (alguien inolvidable) para otros nadie sino sólo para él mismo. Para uno puede ser única una persona vulgar y darse cuenta de ello, de que por alguna razón para él es distinta.

Según leía Susana, en este punto, senti esa emoción peculiar que Borges me transmite. Es ése el momento en que la idea se encarna y siente. Como dijo Unamuno: ahí se siente el pensamiento. En ese hombre enamorado de una mujer corriente, que muere. Esa ternura (quizás autobiográfica) se disfraza (Borges era extremadamente pudoroso). Y el arte del escritor a partir de ahí consiste en disfrazar. Pero podemos dudar que la moneda de veinte céntimos no sea una metáfora de la vulgaridad inolvidable, humanamente inolvidable, de esa mujer amada que muere. Hay que desplazar la obsesión a un objeto, para que no haga tanto daño. Para librarse de la imagen de la muerta.

Thursday, October 08, 2009

ANA FRANK



El País de hoy informa sobre la difusión en You Tube de las primeras (únicas conocidas) imágenes de Ana Franck en movimiento. Es apenas un momento, una chica viendo desde su ventana a una pareja de novios. Me ha sorprendido. Todo parece nuevo. Limpio. Todo es civilizado. Son imágenes de una ciudad elegante, culta. Y debajo de todo eso hay sin embargo algo sucio, irracional. Debajo (anidando en muchos corazones) hay una bestia que devorará pronto a la inocente joven que entre curiosa y divertida se asoma a contemplar la escena. Nada sucede, todo es normal y cotidiano, pero el mal está ahí, invisible.

Tuesday, October 06, 2009

STEEL DRUMS EN JAMAICA



Y me acordaba de aquella playa de arena blanca, bajo las palmeras, los masajes, los chicos con las toallas y el agua, y luego esas noches en el hotel, bajo la luna, con una copa especial, escuchando al grupo del hotel tocar calypso, ese sonido transparente, que sabían sacarle a una simple lata de aluminio abollada -qué gente tan genial- sus sonrisas, la brisa de la noche, la luna, nuestros paseos...esos días que ya se escapan entre estos primeros fríos del otoño.

Saturday, October 03, 2009

PARA QUE SIRVE EL POETA

Para Mertxe



El poeta muere. El poeta se pregunta, antes, para que sirvieron sus versos.

Mertxe incluye en su blog un poema de José Antonio Muñoz Rojas , poeta fallecido este año, y yo lo leo y me emociono.

A veces nada tiene sentido, ni siquiera
que me des la mano o ese
limón redondo tan bello en la vereda
.

(A veces, muchas veces,
has ido por ahí como muerto...
y has llevado en tu mano, sin sentirla, la suya...
mano pequeña, delicada.
Pero otras no. Otras fuiste consciente
de que esa mano en tu mano era
tu tesoro de cada mañana...
un diálogo callado de ternura.
Y era lo más valioso -ahora lo sabes- de todos esos años)

A veces lo que tiene sentido no tiene sangre,
ese poco de sangre por la cual se muere
.

(A veces, demasiadas veces, has pensado mucho.
Te escondías lejos, muy lejos, en otro lugar,...
y no estuviste donde había que estar, para llorar o vomitar,
para gritar y arañarse los brazos desesperado.
No estuviste cuando la piel no acariciada y la risa muerta...
Pero otras veces sí. Otras, viviste el día de los besos
y sangraste lágrimas)

Todo es ganas de morir de otra manera,
ganas de imitar a los ríos


(Ganas de paz, ganas de descanso,
descendiendo despacio como un río,
que camina hacia el mar regando las orillas
y reflejando el cielo...
con esos miles de insectos flotando sobre su luz,
habitado por dentro...
con niños que se bañan y tiran piedras,
para hacerlas saltar sobre las aguas...
Ganas de ir mansamente a la desembocadura:
el mar, al que todo nos lleva.
Ganas de ir despacio y habitado...)

Para esto sirve, pues, el poeta, Mertxe. Para leerlo juntos mirando el río.

Thursday, October 01, 2009

CALLE PARAÍSO



Busco una oración para las mañanas.
Algo que de paz a lo que en mí está abrumado.
Salgo de casa y busco tras la esquina
ese trozo de cielo azul de cada día, ese azul del cielo de Sevilla
y esas nubes que van pasando.
Y poco más adelante recorriendo la calle Paraíso, pienso en ese otro lugar del encuentro prometido con aquellos que se fueron, mientras veo a otro padre joven como yo fui, con su pequeño en brazos, camino de la guardería. Y pienso en esos otros padres con sus hijos en hospitales. En el colegio cercano alborotan los niños y las niñas en estos primeros días del nuevo curso.
Busco una oración que me recuerde el camino. Una oración no mía sino de Dios a mí, que necesito sus palabras, su ternura.

"Sal de tu agujero y ponte en marcha a donde yo te llevaré hoy.
Escucha el llanto de los que te encuentres.
Recuerda que Dios se ha hecho fragilidad y pobreza.
Libérate del deslumbramiento del poder.
El exilio enseña, el fracaso enseña.
La vida puede ser eterna si cambias ese corazón de piedra.
Nadie puede entender a Dios"

Sal...escucha...busca entre los débiles...todo es al revés de como te habían dicho...nadie lo entiende...

Un nuevo día da comienzo para todos nosotros, bajo este cielo, en la calle Paraíso.

Tuesday, September 29, 2009

TRES FOTOS Y UN POEMA





Osip Mandelstam. El poeta joven (la pureza de la poesía en la mirada, la ambición en ese mentón adelantado, un joven atildado al que espera la vida por delante). El poeta que se enfrenta al bolchevismo revolucionario y resiste en tiempos de terror, el que reta al poder con un poema contra Stalin que le valdrá la condena (altivo, decidido, aseado, digno, casi desafiante ante el embate del dictador). Años de destierro en un lugar sin sol, sin vegetación, un lugar desnudo donde el olvido y el frio van quebrando su alma (esa última foto del poeta envejecido, la imagen del abandono el descuido y la sucidad, un pobre hombre encogido, acabado, vencido), y sin embargo no deja de escribir sus poemas, es poeta hasta que un día muere en la calle exhausto de penar.

El sonido sordo y cauteloso del fruto
Que cae del árbol,
En medio de una incesante melodía
Del profundo silencio del bosque...


¡Cómo se puede doblegar al hombre! Pero esta pobre poesía es inmortal.

Saturday, September 26, 2009

DIAS DE LUZ

Para Marta

Vuelos de bajo costo. Hay que aprovechar la oportunidad. Vuelo directo desde Sevilla. Un montón de destinos. Hay que reservar con meses de antelación. Un papel rayado es todo lo que tienes. En el aeropuerto. Cuidado, no más de quince kilos. Y un bulto por persona. El chico detrás nuestro en la cola va a Iglesias, un pueblo al Oeste de Cagliari. Nos cuenta que le irá a buscar su pareja o ex-pareja, no sabe (los dos pensamos en un hombre, por que se trata de un chico especialmente gentil, luego al llegar se despedirá de nosotros del brazo de una preciosa chica). La guía la ha conseguido en la Biblioteca pública (la mía me costó casi treinta euros) y el billete de ida y vuelta lo ha cogido por veintiocho euros (el mío sesenta y tantos). Así viaja cualquiera. Nosotros vamos al hotel Regina Margherita. En el centrode la capital. Serán apenas tres días.



Los tres días han pasado fugázmente. ¿Recuerdos? Sí. El templo púnico de Antas (al que se llega desde una carretera de montaña, serpenteante, mareante). Allí, en plena naturaleza, mientras contemplo las columnas, recibo en el móvil un mensaje de Marta Navarro, la autora de "Ocho islas y un invierno". Es un momento mágico, en que siento emocionado nuestra comunión bloguera: siento que somos habitantes de una misma isla. Este templo, en medio de la naturaleza, requiere tiempo, pausa. Aquí dieron culto a los dioses tres civilizaciones distintas. Me siento en una piedra arqueológica y vienen saltamontes, escarabajos, pequeños animales. Estoy rodeado de árboles diversos, cuyos nombres y propiedades (medicinales, aromáticas) se cuentan en leyendas al pie. Mastico unas hojas para apreciar el sabor del lugar. Un lugar sagrado, donde hay que escuchar el ancestral sonido de las cabras. Aquí se dió culto al dios Sardus Pater, Babai, de los nuraghe, primeros pobladores de la isla.



Dios Padre. Como el de Jesús. Pero un padre distinto. No sólo de bondad, sino sobre todo de fuerza, de generación. Babai, Abba, babá, papá. Parece el balbuceo de un niño. Un dios cercano. Un dios representado en forma de hombre desnudo, con su miembro enhiesto, levantando una mano en señal de saludo y en la otra, el poder de la lanza. Un dios que exhibiendoe el sexo, lo bendice. Un gran falo santo. La fuerza, la capacidad generadora, un don celestial. Es un dios padre de verdad, porque enseña a sus hijos a desarrollar su poder, no a reprimirlo ni a temerlo. ¿Cómo podría imaginar un judío, por ejemplo, un dios padre con la lanza en la mano y mostrando alegremente los genitales, orgulloso de su fuerza? Mostrar y bendecir es más sano que negar y ocultar. ¡Qué hubieramos podido ser con un dios así!



Luego ese otro recuerdo, la playa de Terreda, en Domus de María. Ese azul transparente que obligaba a frenar en seco, al borde del acantilado, en una carretera imposible, para detenerse y mirar. Gozo de la vista. Allí. En esas arenas blancas, tomando una cerveza en el chiringuito, mientras veías pasar el tiempo, lleno de luz, de frescura, de libertad. Sin tareas. Sólo una hamaca para ver a los niños jugar con la arena, para ver a los padres jugar con los niños, buceando fondos limpios. Silencio.
En Cagliari. En la vía Roma, un hombre con su gato en una esquina. Encima del gato va colocando pequeños ratones que corretean por la cabeza del gato, por su cuerpo, casi por sus fauces. Es posible el entendimiento entre los enemigos naturales, la conciliación de opuestos, y esa esperanza -ratoncillos que no son comidos- es algo que merece una moneda. Un poco más adelante, un loco (o sea, un santo), realiza en plena vía pública sus ejercicios de yoga. Se dirige a los transeuntes que pasan, con gran educación, ofreciéndoles un papel y un lápiz, al parecer lleva a cabo una encuesta, calcula para sí y habla entre dientes. Todos aligeran el paso: tienen miedo de la locura.



Recordaremos las noches en el Antico Caffé, fundado en 1885, las cosas que nos dijimos delante de nuestros gin-tonics. El Caffé a donde llegaban cada noche todos los elegantes de la isla, las mujeres hermosas, los heridos de la moda. Clase. Glamour. Distinción. Y nosotros, espectadores lejanos de todo ese ritual cotidiano de los sardos, de mostrarse y seducirse unos a otros.



Hemos vuelto y recuerdo Tharros y Nora. Ciudades romanas, ruinas hoy. Allí donde las cálidas aguas delimitan los contornos. Al lado de las playas. Lugares elegidos desde siglos por los navegantes para vivir: microclima, playas protegidas, calma tras meses de travesía. Las olas mueren mansamente en la arena blanca y el tiempo se detiene o vuelve atrás. Somos romanos, latinos. Descubrimos una bahía, un golfo, puestas de sol y nubes transidas de luz. Cerdeña. Sardinia. Serdegna. Sardos. Una isla. Un lugar para perderse un tiempo y volver.