Sunday, January 31, 2010

LOS LÍMITES DE LA REALIDAD



Él pertenece a otro mundo, del que fue sacado y que ignora. Ahora piensa que su mundo es éste, éste el ámbito de su libertad. Ahí es donde morirá, donde deberá encontrar razones para vivir, para ser feliz. Pero no es de ese lugar. Ni ese agua sin sabor es la que se hizo para él. A veces sueña en otro mundo, en un mundo sin límites, un mundo de inmensidades, que cree ilusorio. Pero su corazón insatisfecho le indica que quizás está hecho para él.

Fotografía de Herbert List

Friday, January 29, 2010

EL GALLINERO DE SANDRA



Ayer, día veintiocho de enero, Santo Tomás de Aquino. Fiesta de los universitarios y fiesta de los dominicos. Fiesta de Javier y de Miguel. Lo hemos celebrado con ellos en el convento de la calle San Vicente, donde viven. Han celebrado a su patrón con una misa solemne, cantada. Órgano, trompa y flauta, el Pange Lingua (tanto tiempo sin escucharlo). Predica Paco Fasio. Y nos habla de los tiempos de cambio, de las tentaciones en tiempos de cambio. Quedarse en lo seguro (pero en lo seguro de antes); dejarse vencer por el miedo o por la pereza (permanecer quieto parao). Santo Tomás -nos cuenta Fasio- vivió en la frontera, rompió con lo de antes (cambió a San Agustín y Platón, tan espirituales, por Aristóteles, más físico, más corpóreo, más científico); apostó por el optimismo como principio de su filosofía, optimismo respecto del mundo y del hombre; y, lejos de entregarse a la pasividad, a la espera de que escampe, se dedico a estudiar, se esforzó por encontrar respuestas, caminos. Y sobre todo: el impulso que le movió en su vida. No fue un ratón de biblioteca. Estudió para ayudar. A sus alumnos, a sus compañeros y a las gentes que acudían a él.
¿Qué cambio estamos afrontando ahora? Un cambio de valores, creo. El valor del éxito económico, del pelotazo (que vuelve cada vez que el capitalismo se inventa una nueva burbuja), se demuestra caduco. ¿Cuál es el valor para el futuro?




Vamos a cenar esta noche al "Gallinero de Sandra" (calle Amor de Dios, Sevilla). Está lleno. Hemos pedido mesa fuera, al calor de las estufas de pié. Sale a recibirnos Sandra, tan simpática como siempre, nos recibe con dos besos. Nos conocemos. Nos alegramos de vernos. Es su casa. Los chicos que nos atienden -los chicos de Sandra- lo hacen con el agrado de siempre. La comida es buena (huevos estrellados, changurro, croquetas caseras). El vino magnífico (Condado de Valpiedra, 2006). Todos allí somos habituales, amigos. El ambiente es bueno. Estamos como en casa. Ese es el secreto. La relación humana. Vale que si no fuera buena la comida, si no estuviera bien decorado el local, si tardase la comida en llegar a la mesa, si la relación calidad precio no fuera tan buena...no se llenaría. Pero, fundamentalmente, se llena porque a los que vamos nos gusta ver de nuevo a Sandra, visitar su casa, comer allíl. Hay un factor humano. Ese factor es el que (a Sandra lo mismo que a mí) nos hace disfrutar de las relaciones. Es decir: buen servicio, buena relación calidad precio, buena comida y buen vino...pero, sobre todo, calidez humana, proximidad, trato.

Recetas para la crisis. Una mezcla de Santo Tomás y Sandra (la del Gallinero), si se me permite el atrevimiento: puedes optar por vivir en la frontera (cambiar, innovar, renovar tu carta); puedes optar por confiar (en lo que ofreces, sabiendo que la verdad vende, que lo bueno acaba siendo valorado); y puedes optar por trabajar, por esforzarte en lo tuyo, intentando mejorar cada día un poquito, poniendo el máximo cariño en los detalles. Este es el reto: ofrecer en todo momento esa proximidad humana que, en definitiva, es lo que pone en valor cualquier relación. El factor humano vence a cualquier crisis: debe estar por encima de cualquier crisis. La relación humana es la mejor opción de futuro.

Tuesday, January 26, 2010

EL NUEVO ARTE DE LA LECTURA



En aquellos días habrá evolucionado la manera de escribir y leer. Habrá tan poco tiempo disponible para el ocio de cada uno, que se considerará suficiente y satisfactorio leer únicamente los títulos de los libros. Así, en la mesilla de noche cada uno apilará aquellos títulos más convenientes para llamar al sueño o para darse ánimo al levantarse e ir de nuevo al trabajo. Títulos como "La revelación de la vida sencilla" o "Usted puede ser lo bueno que quiera ser" tienen en sí una fuerza que hace innecesaria la lectura del resto. "Los amores difíciles" puede ayudar a sobrellevar la rutina de la convivencia. "El arte de la estratagema" a empezar la jornada con un as bajo la manga. "La realidad inventada" a sobrellevar los sucesos concediéndonos un secreto poder sobre los mismos, convirtiendo cada encuentro en una cita. Este arte fragmentario de lectura será muy conveniente para dominar los doce mil títulos que podrá acumular el disco duro de nuestro e-book o e-reader, evitando, a la vez, la angustia de no disponer de tiempo para leerlos. Se podrá utilizar el modo aleatorio de lectura, disponible de serie en el aparato, para formar automáticamente series de títulos de las más diversas procedencias, cuya yuxtaposición puede producir hallazgos de lo más curiosos y excitantes. Los textos cobraran sentidos nuevos e insólitos que no tenían cuando conocíamos su autor, la trama de la obra o su fecha de escritura.
Además, se dispondrá por este procedimiento,de un I-Ching particular, un oráculo útil para despejar cada duda e iluminar cada acontecimiento, permitiendo dar un sentido poético y aventurero a cada pequeño incidente cotidiano, que pasará de pura anécdota a la condición de categoría o señal. Desaparecerá al fin esa necesidad perfeccionista de leer cada libro de principio a fin o terminar uno antes de comenzar el otro. La combinatoria digital y la pantalla táctil permitirán a cualquier adolescente componer poemas (desde luego, de verso libre), utilizando el procedimiento de cortar y pegar, con lo que se fomentará entre ellos la escritura creativa a partir de los más diversos acarreos y materiales. De esta forma, el lector se convertirá en autor de un libro único: el suyo.

Saturday, January 23, 2010

CARACOLAS MARINAS



Yo soy un amateur del mar. Desde hace años colecciono conocimientos que no me sirven de mucho porque navego sobre la tierra., escribió Pablo Neruda.
Yo también soy de tierra adentro, pero estos días, entre sirenas y fósiles, desde el primer día tras el diluvio, miro al mar.

Javier colecciona caracolas, como Neruda. Me lo contó comiendo la semana pasada. Allí que se fue a Madrid, al Instituto Cervantes, donde se han expuesto 400 de las 9.000 que llegó a reunir el poeta chileno. Recoger caracolas me parece un acto poético. Solo los niños y los poetas pueden hacerlo. Javier y Pablo: hombres delicados, capaces por ello de admirar las delicadas estructuras de la naturaleza.



Una caracola trae al mar. El mar se hace minúsculo y se encoge en esa hélice calcárea parecida a un argumento teológico y allí se deja encerrar para llamarnos y decirnos su esencia en un sonido. El mar inmenso se hace pequeño para que podamos escucharle (como Dios). Y esa humildad escondida del mar en cada caracola es...hasta aquí llegué.

Escribo esto a Fackel y me contesta:

Sí, el mar se hace pequeño, porque gusta volverse unicidad, aunque no lo logra. Y ese macrocosmos marino se torna humildad para que nosotros lo atrapemos siquiera en una porción mínima de sus dimensiones. Y el mar es el tiempo. El mar son las otras eras de la Tierra. El mar son los otros mares que encogieron y naufragaron. El mar es el sistema de constelaciones que nos precedieron. El mar es el multiverso. El universo se disolvió como concepto en las manos siempre insuficientes, pero siempre emprendedoras, de los hombres. El fósil se disolvió como concepto rígido y parcial en la mente de los hombres. El mar es nuestra esencia. Los ammonites permanecen. Saben mucho estas huellas semicalcáreas. Y nos hablan.

Todo el universo, todos los universos, como en un Aleph, en esta pequeña estructura que el mar nos entrega. Toda la ciencia y la matemática y el diseño, en esa pequeña maravilla que reproduce el sonido del mar.

Thursday, January 21, 2010

MUNDO SUMERGIDO



El día después del diluvio volvió el sol. Los cielos se abrieron y se hizo la luz. Todo estaba en paz. Una gran calma señoreaba las aguas. Bajo ellas, la destrucción. La descomposición podrida del pasado no era visible y todo parecía nuevo. El mundo que fue había quedado sumergido, distante y congelado. Era apenas un recuerdo para los supervivientes, los que pudieron en secreto ponerse a salvo. Nadie quería pensar en lo que ocultaban las profundidades. Se cuenta que los condenados fundaron su propia comunidad fantasma, sin recuerdos ni futuro, y vagaban en grupos, trazando círculos sobre sí mismos, siempre mirando a la luz, hacia la superficie. Allí seguían escribiendo algunos sobre mesas llenas de conchas marinas.



Esculturas de Jason de Caires Taylor

Sunday, January 17, 2010

EL DILUVIO



Ahora ya lo sé. Era el Diluvio. De nuevo, como hace quince años. Cuarenta días y cuarenta noches sin dejar de llover. Llovía y llovía, cada tarde y cada mañana, desconsoladamente. Cuando el otro diluvio, desapareció mi mundo bajo el agua. Soy antediluviano. Vinieron después los años. Ahora de nuevo el agua sin tregua, señala una raya: un antes y un después. Y me acojo a esto. Cuando deje de escucharse el ruido de la lluvia, algo habrá terminado y algo va a comenzar. No sé qué ni cómo. Así fue antes. El arco iris es una promesa de futuro. Ahora, tras el Diluvio -calladamente- la tierra se renueva y crece con fuerza, del interior, la vida. Cuando deje de sonar la lluvia habrá empezado a cumplirse la promesa.

Friday, January 15, 2010

MÚSICA ENKA



Hasta hace poco no conocía la música Enka japonesa. Aki Yashiro es la gran estrella de este género musical, que a veces recuerda a la copla española. Me atraen mucho los japoneses. Son misteriosos: me sorprende su desmedida afición al pescado crudo y a la fotografía. No comprendo sus extraños gustos sexuales (los mangas y toda esa extraña combinación de erotismo y violencia en sus tebeos y dibujos animados), esa mezcla de inocencia y perversión. Misteriosamente inasequibles al paso del tiempo, conservando siempre una edad indefinida.
El video que pongo únicamente pretende dar noticia de este tipo de música, de extraña sencillez, de su simplicidad inocente. Ese candor de Aki, posando interminablemente con su gato, con una extraña insistencia contraria a todas las convenciones del espectáculo, en la intimidad de su casa. Esa habitación extraña, llena de muñecos de peluche y baratijas diversas, impropia de una chica de su edad. Enfin. Algo que resulta chocante. Esa inocencia enervante y cómplice...que para mí ejemplifica todo el misterio oriental.

Ese misterio, por cierto, que me embarga cuando veo desembarcar de sus autobusés junto a la Torre del Oro, a unos seres clónicos tras sus cámaras, con su incansable ilusión por salir en las fotos y sus risitas contenidas mientras posan, rápidos y fugaces, extrañamente felices, y vuelven con movimientos casi eléctricos al autobús, satisfechos y plenos, con sus fotos hechas, camino de otro encuadre.

En tal caso, quizás la música Enka, en concreto este video, permite ahondar en ese misterio de lo japonés, contemplando la extraña ceremonia de Aki mirándonos y sonriéndonos, con una risible complicidad, mientras hace carantoñas a su gato.

Thursday, January 14, 2010

UN MÁSTIL AL QUE ATARSE



John Cheever fue un infatigable escritor de diarios personales a lo largo de cuarenta años en los que apenas tomó vacaciones a la hora de explicar su complejo conflicto con la vida, porque en el fondo, más allá de las apariencias, el problema era la vida...
...la literatura nos permite comprender la vida, nos habla de lo que puede ser pero también de lo que pudo haber sido. No hay nada más alejado de la realidad que la literatura, que nos está recordando en todo momento que la vida es así y el mundo ha sido organizado asá, pero podría ser de otra forma. No hay nada más subversivo que ella, que se ocupa de devolvernos a la verdadera vida al exponer lo que la vida real y la Historia sofocan.

Enrique Vila-Matas
El Mal de Montano

La literatura puede ser un mástil al que atarse para atravesar las tempestades de la realidad. Como el humor, la poesía, la fantasía, la ironía. Escribir (diarios o lo que sea) puede ayudar marear tormentas, manteniendo la cordura, la lucidez y el ánimo que se requieren en la singladura del día a día. Incluso puede ayudar a vencer el tedio la estupidez que -dice Vila-Matas- como una esposa "fiel y constante...nos espera en el dulce hogar para compartir con nosotros, en imponente resignación, la desgracia descomunal de no ser inteligentes".

Wednesday, January 13, 2010

UN MINUTO



Ahí, metida en nuestra vida. Tan cotidiana que no la vemos.
Horrible compañera, hoy es tu día.

Monday, January 11, 2010

VUELTA A ÍTACA



Hoy ordeno unos libros en mi cuarto -sigo buscando al "Doctor Pasavento"- y en ese trasiego aparece Joyce y con él el recuerdo de la Odisea: el libro que cualquier escritor romántico del XIX se hubiera llevado a su isla (Borges, incluido). El origen de toda novela, en la que se anudan algunos de los argumentos que luego desarrollarían muchos a traves de los siglos: alguien que busca lo que perdió (el camino de regreso a casa, un padre ausente). Una mujer teje y desteje, engañando al tiempo.
Ulises ha decidido su destino: Ítaca, la casa humilde a donde quiere volver, "harto de prodigios". Ha elegido la normalidad: una vida ordinaria, una familia. Por el camino su nave surca el reino seductor de las sirenas. El héroe quiere gozar de su canto. Pero no quiere cambiar de rumbo: se hace atar al mástil para escuchar esa música que enloquece, a salvo. Lo que salva a Ulises es saber a dónde se dirige. Mantener la vista fija en su horizonte. Ulises, el astuto, querido de los dioses, vuelve a Ítaca, pero sin renunciar por el camino al canto de las sirenas. La normalidad: una vida ordenada, una familia (tu mujer, tu hijo, el perro que no te olvida).
Pero sigue vivo, dentro de tí, sediento, un fuego que no se apaga.

Sunday, January 10, 2010

AL BORDE DEL SILENCIO

Dias de fin de semana: amigos, un corto viaje, una comida frente al mar en El Rompido. Barcos, colores, una puesta de sol. Hoy -minutos antes de levantarme- arrebujado en la ropa de cama, pensándomelo, pensaba en todo lo que tenía que hacer (todo lo que tenía comprometido hacer). Al final -por supuesto- no he hecho nada. Demasiado por hacer, nada hecho. Mañana tendré que exponer un tema que no he preparado y apenas creo recordar. Es inevitable: volveré a situarme al borde del abismo.



Hay un precedente: Joseph Cotten en "El tercer hombre" cuando, de repente, se encuentra ante un auditorio que espera escuchar de él una conferencia que había comprometido (y olvidado) sobre "La moderna novela americana" (él, autor de fáciles novelillas del Oeste). Ante el público sin nada que decir: es una pesadilla que me ha visitado también a mí. Es aterrador. Enrique Vila-Matas, en cambio, cuenta (quizás finge) que utiliza esa técnica habitualmente. Habla de ello en "Doctor Pasavento". Busco entre mis libros esa novela fundamental, pero no la encuentro. Me gustaría citarla aquí: serviría para justificarme. Recuerdo vagamente que Vila-Matas va camino de Sevilla en el AVE desde Madrid y durante el viaje trata de imaginar de qué puede hablar en su conferencia (no preparada) sobre "Relaciones entr ficción y realidad en la novela". Dice (seguramente mintiendo o fabulando, o recordando una pesadilla) que le gusta llegar al acto sin saber qué va a decir y así, colocarse al borde del abismo, dispuesto a dar un paso adelante. Él lo cuenta muy bien, pero no encuentro el libro y no podré citarlo literalmente. Por ello sigo con mi cuento sin muletas.



¿De qué hablaré mañana? ¿Es importante lo que diga? ¿debo preparar algo o -como se dice en los Evangelios- me será inspirado lo que he de decir en el último momento? La necesidad de seguridad frente a la posibilidad de aventura. La razón frente a la fe. El protagonismo del auditorio o la necesidad de control. En realidad lo que preparas es una especie de escudo, de impostura: lo que no sabes ya, no es tuyo (es un artificio o directamente es ajeno). Tu yo real surge al enfrentarse a cuerpo limpio al vacío, al silencio: es tu defensa (o tu ataque) ante el abismo del silencio. Lo tuyo lo llevas puesto y en esas situaciones es donde descubres quién eres. De ahí el atractivo del abismo.

En el caso de Joseph Cotten, cuando las viejas cacatúas que asisten al club de lectura le preguntan por los grandes escritores americanos no sabe qué decir. El público, decepcionado, va abandonando la sala (otra pesadilla recurrente). Pero poco importa. Todo es falso: él podría hablarles de su amigo Harry Lime, de la novela del Oeste, de la mujer de la que se está enamorando, del misterio de la muerte. Él podría hablar sólamente de sí mismo. Como cada uno de nosotros.

Wednesday, January 06, 2010

LOS OPUESTOS



De vuelta de vacaciones, vuelvo al ordenador y abro el correo de estos días. José María Sánchez-Ros me ha dejado su felicitación con un regalo: la noticia de la página Los perros de la lluvia, donde aparece una fotografía familiar de Marilyn Monroe leyendo el Ulises de Joyce. Aparente armonía de contrarios. Es una forma estupenda de empezar el año, con un sano relativismo y un propósito insospechado: leer hasta llegar a ser tan bello como ella.

Comienza Enero. Iannuarius. El mes dedicado a Jano, el dios bifronte. Jano del que recibe su nombre la puerta: Ianua, en latín. El dios romano de las puertas, de los cruces de caminos, de los puentes, de todo lo que pasa de un estado a otro. Dos cabezas, pero un único dios que armoniza en sí todos los contrarios, porque, irónicamente nos recuerda que todo acaba siendo poco más o menos la misma cosa. La pescadilla se muerde la cola y el círculo se cierra.

Una cabeza mira al año que empieza y otra al que termina. Pero encuentro en Internet una foto de esta divinidad humanizada y en este Jano humano me doy cuenta de que las dos cabezas pudieron no ser sino una limitación plástica de los antiguos. No se trata de un monstruo bicéfalo: las dos cabezas parecen, en realidad, captar el movimiento.



Ese movimiento que es el presente continuo, el ahora, lo único que existe: este minúsculo y humilde momento en que escribo y en que se integra todo lo que fui y seré. Armonía de opuestos: nada es imposible, ni siquiera que Marilyn leyera el Ulises en su piscina, mientras tomaba el sol. También Raphael canta a dúo con Sabina y no pasa nada.

Y mientras invoco a este dios travieso, inquieto, a este dios del cambio y la transformación, abro el blog y compruebo que Olvido ha transformado también el suyo y vuelve en su nueva singladura a la palabra, desde el casi silencio que había elegido. Pero la palabra puede ser silencio también, como nos recuerda la bella música de Lhasa de Sela, a la que dedica una entrada. No hay contradicción. A veces son necesarias muchas palabras para llegar al silencio.

Y así, pensando en esa dualidad integradora, en esa Marilyn que lee a Joyce, cuando busco como otras veces la página de la La Mala, me llevo la alegría de reencontrarla bien, escribiendo con su mejor estilo. Tras leer su entrada me queda la duda de si la escalera de mi vida me estará conduciendo hacia arriba o hacia abajo, o si la escalera nunca lleva a ninguna parte. De todas formas, ya que empieza el año, hay que ser optimista y contando con la ayuda de Juno, aunque uno sospeche que la escalada le conduce a las cimas más altas de la miseria, mantener siempre (como quiere Elisabeth) L'esprit de l'escalier. Es esto lo que importa: permanecer en movimiento. Y en verdad: nadie es perfecto. Ni los superhéroes. Ni Marilyn.

Wednesday, December 30, 2009

EL DÍA DE LOS PROPÓSITOS

No sé si es desde que me regalaron la Agenda de 2010. O quizás desde que recibí un comentario que me recomendaba descansar. Antes escribía en mis agendas (desde hace mucho se convirtió en un placer y una necesidad, de aclararme, de proyectar, de conservar textos, ideas). El blog es una proyección de estas libretas, una versión moderna. A mi amigo Félix le sorprende que de un solo teclazo soltemos al ciberespacio intimidades que antes se reservaban a los amigos y tras unas copas. Por eso, estos días he disfrutado como siempre haciendo propósitos para el año que empieza. Es otra costumbre, gozosa, de pensar -como le digo a Mertxe- que siempre es posible cambiar (como el avinagrado protagonista de Cuento de Navidad). Que quizás podemos resucitar y encontrar una nueva oportunidad. Quizás no, quizás uno es el que es y poco remedio tiene. Pero no puedo evitar este placer de planear el futuro. Ya mañana es fin de año y no habra tiempo entre tantaconfusión de fiesta y felicitaciones para hacer planes y pasado ya habrá pasado el momento para ello. Hoy, por tanto, es el día de los propósitos. Por eso pensaba en esa nueva Agenda y en este blog, en cómo me gustaría que fuera, más ligero, más frívolo, menos intimista (quizás menos complaciente en la intimidad). Pensaba, como cuenta Olvido, en los dones de la levedad, como la nieve que cae, la lentitud y el sosiego, incluso la necesidad del silencio, entre tanto ruido. Pensaba en lo mucho que me gusta el blog Jamais-vu -desde hace tanto tiempo- y cómo es un blog en que curiosamente hay muy poco texto. Pensaba en la alegría que me transmite su autora desconocida. Pensaba en mi Princesa de Hojalata, en stand by, cuyo blog es una delicia. Pensaba en la recordada Amanda, en su sinceridad desnuda y en todos los que acabaron eligiendo el silencio. Pensaba en estos años y en esas presencias. En el lema de este blog, que me sugirió alguien cuando quise dejar de publicarlo: es una ventana, acaso una puerta. Y cómo por esa puerta entraron personas reales en mi vida y se hicieron realidad proyectos y encuentros. Pensaba en mi cámara fotográfica, la que he pedido a los Reyes y en la posibilidad de que imágenes mías, pudieran como las de José Luis Seisdedos o las de Félix Madroño, sustituir a mi voz. Hoy es el día de los propósitos y pienso también en los que me leen. Pienso en Pilar, pienso en Badly, pienso en Ana, en José Luis. Pienso con cariño en Marisa, en Bel, en Elvira, Enka, Joaquín, en Zóe, en Jesús... Pienso en esta riqueza y en mi Agenda, que ahora comparto con todos vosotros.

Monday, December 21, 2009

EL ORO DE LAS PIEDRAS



Leo en La antorcha de Kraus sobre un coleccionista de piedras, y recuerdo con cariño etapas de mi vida en que yo mismo lo he sido. Cada piedra es diferente. Ninguna es idéntica. En esto se parecen a las personas. El agua las va puliendo, y el mar o el río las entregan suaves, sin aristas. En esto sucede como en nuestras vidas, que nos van quitando esquinas, nos van arrancando trozos de nosotros mismos, nos van haciendo pequeños y sencillos. Yo iba con mi hija buscando piedras en la orilla de la playa, buscando conchas también. Nuestras inmersiones tenían el argumento de estas pequeñas capturas y cada día volvíamos cargados con las que más nos gustaban, para colocarlas en tarros de cristal o adornando las estanterías de su cuarto. Alguna vez las barnizábamos para que conservasen el brillo del medio marino. Luego hemos cargado con algunas en varias mudanzas. Había constantes descartes e iban quedando las joyas de la colección: la que tiene unas vetas blancas que forman mis iniciales, un pequeña con la forma idéntica a un corazón, una grande y redonda que hacía de pisapapeles. Era una aventura compartida y una alegría cotidiana. Una de nuestras primeras complicidades. La sorpresa infantil del descubrimiento de tesoros la vivía yo también junto a ella. Y juntos disfrutábamos, enseñándonos nuestros hallazgos: con forma de sirena, con forma de martillo, con un orificio en el centro para hacerse un collar, blanca, amarilla, roja...piedras humanas, porque las humanizábamos con parecidos, perfiles... Objetos de colección y de captura. Placer compartido. Ejercicio del arte de observación y descubrimiento de semejanzas. Ahora ya no me fijo en ellas. Paseo por la playa mirando al horizonte o a las olas. Pero este texto me ha recuperado el sabor de esos días de padre e hija, de comunión lúdica por las playas y los ríos. Esos momentos que, cuando pasa el tiempo, tienen la luz de la felicidad. Y pienso en nuevas complicidades, en nuevos juegos para este tiempo de ahora, con la ilusión de que sea posible encontrar oro en otros lugares los dos juntos.

Sunday, December 20, 2009

APARICION DE FERNANDO PESSOA



De una esquina surgió Fernando Pessoa, con su sombrero negro y su gabardina, andando a grandes zancadas, como si fuera a alguna parte, con su seriedad de siempre y su efigie funeral de gafas y bigote oscuros. Entonces le recordé sentado junto a nosotros en A Brasileira, tomando cafe una mañana, mientra leíamos algunos de sus poemas, con él al lado, intentando distinguir la voz de sus heterónimos. Él cruzaba las piernas y parecía absorto, como una estatua entre los veladores.



Y mientras Pessoa lee su periódico, se arrancan la viola y la guitarra portuguesa. El bajo marca el ritmo -dice ella- para que los pies queden firmes en tierra: el fado, a diferencia del tango y del flamenco, no se baila. Porque el portugués hace frente a su destino a pie quieto y con la frente bien alta. El fado: el destino. Ese destino que nos había llevado a un viaje en busca de Pessoa. Y recuerdo ese viaje mientras escucho su voz.



Ella. La misma que pasó esos días con nosotros, que estuvo con nosotros en la habitación del hotel. Canta "Conjugar Lisboa", un recorrido por los barrios de la ciudad. Pessoa se levanta de su asiento y se despoja de la gabardina, toma el violín y empieza a tocar una melodía melancólica. Y sus notas me llevan de vuelta a la avenida de la Independencia, a Rosio, al Chiado, a Alfama, a un local de fados, donde desde otra mesa una mujer misteriosa nos mira, mientras cenamos. Pero estoy de vuelta ya, porque suenan los aplausos. Misia esta noche en Sevilla.



Presenta su nuevo disco, Rúas, en el Maestranza. Cincuenta años: "no tengo nada que demostrar a esta edad". Entonces, se puede permitir ya hacer lo que bien le parece, consciente de que todos esperan de ella lo de siempre. Y cuando, en la segunda parte del concierto, Misia se transforma en una turista y viaja descubriendo otras ciudades del mundo, cantando a Camarón, cantando música Enka en japonés, cantando rock (haciendo lo que bien le parece, haciéndolo sobre todo, para ella misma), yo me he quedado ya en Lisboa, en la Lisboa que me embrujó la primera vez, junto a la mesa de Pessoa en su café favorito, entre las lámparas y los aromas coloniales.



Me he quedado en esos miradores por los que cruzan las gaviotas, en el tranvía amarillo que recorre las calles adoquinadas, en las librerías de viejo llenas de tesoros, en el aire taciturno o triste de los viandantes que transitan sus calles, en esa forma de ser periférica y algo decadente, expuesta a las embestidas del mar que baña la plaza del Ayuntamiento. Oulissipo. Lissipoa. La ciudad de Ulises, a la que, después de los años, vuelvo con la memoria.

Saturday, December 19, 2009

LA FUERZA DE LA DEBILIDAD



Hace tiempo que no sentía eso. Era una mañana nublada, chispeaba y amenazaba lluvia. Al pasar por el Altozano, camino de mi trabajo, ví en el kiosco la noticia en primera página, con la foto de Aminetu. Sentí en ese momento una alegría profunda, una oleada de emoción que hizo que el sol saliera de nuevo entre las nubes y comenzase un día espléndido. Llegué al despacho saludando a todos, contento, feliz. Esa mujer frágil había demostrado que la debilidad es fuerte, muy fuerte. También mi debilidad era fortalecida ese día, como la de todos. Junto a Aminetu, aparecía la foto de José María Javierre, un hombre bueno que sonreía. Otro de esos seres frágiles y a la vez fuertes. Ha muerto (llevaba mucho tiempo enfermo), pero su muerte no es más que el final de un recorrido que ilumina el camino de muchos, porque -como leí el otro día a Miguel de Burgos- "evangelizar es humanizar" y se humaniza siendo uno humano. Tan sencillo.
No se por qué, las dos noticias, unidas en una misma primera plana, tenían la lógica de una misma cosa, siendo tan distintas. Y envolvían una extraña y bella parábola.

Sunday, December 13, 2009

UN DESEO PARA TODOS



Que pasemos por encima de todos los muros que levanta nuestro miedo. Que derribemos los muros que hemos levantado para protegemos de otros seres humanos, condenándoles a vivir sin esperanza. Que Belén vuelva a ser un lugar donde pueda nacer el niño que trae la paz al mundo.

Dibujo en el muro que rodea Belén.

Saturday, December 12, 2009

LA APISONADORA DE LOS SUEÑOS

Para Marta Navarro, con mi gratitud



¿Puede transformarse la vaca en delfín? ¿podría aprender a nadar?

La lógica del miedo (apisonadora de los sueños): "hay que adaptarse para sobrevivir".



¿Acaban todos mimetizándose? Quizás atrae la energía del más adaptado, quizás hay una ley natural que nos va asimilando al medio. Quizás sin darnos cuenta, un día dejamos de parecernos a nosotros mismos y empezamos a parecernos a todos los demás.



En la diferencia reside mi identidad. Lo que me congela, lo que me convierte en piedra, lo que me absorbe el alma, me deja también sin mí. Y en ser yo -en la libertad para poder ser yo- me juego la vida.

(Versión 2)

Saturday, December 05, 2009

RYANAIR: UNA COMPAÑÍA SIN CORAZÓN



El bebé tiene nueve meses. Viaja con sus hermanos de cinco y diez años, sus padres, su abuela, sus tíos y su prima. Ocho adultos y un bebé. Tienen su reserva para volar con Ryanair. Los problemas empiezan con la abuela. Su carnet de identidad ha caducado. Aunque tiene más de setenta años, aunque viaja con toda su familia. Tras conseguir de la policía del aeropuerto -amable y disponible en todo momento- hay que conseguir un documento administrativo, a que el responsable de la compañía aparezca, a que llame a Irlanda a pedir instrucciones, al aeropuerto de destino...para obtener a regañadientes su tarjeta de embarque. A continuación, las maletas. La reserva por Internet no incluía una de las maletas y hay que pagar una más y, como no pudieron obtener la tarjeta de embarque por vía telemática (no había manera de conectar ese día con la página), tienen que pagar por cada una de las tarjetas cuarenta euros extra en el mostrador de la compañia y presentar el justificante antes de facturar las maletas. Pagan con tarjeta. Han pasado en todos estos trámites dos horas, los niños están cansados, falta media hora para la salida del vuelo...parece que van a poder salir.



Pero...el bebé no tiene DNI y no puede viajar. Presentan el libro de Familia, todos sus familiares están identificados. Conforme a la ley española no es obligatorio el DNI para un viaje dentro de España. El bebé está legalmente identificado. Pero ellos son inflexibles. No hay excepción posible. Son normas internas de la compañía. Figuran en el clausulado incluido en la letra pequeña en Internet. Ellos han aceptado esas condiciones al picar sobre el cuadrito correspondiente cuando hicieron al reserva. Nada importa que esa norma sea contraria a la ley española. Nada importa que el formulario no pida expresamente el DNI del bebé, ni que en la reserva aparezca el bebé con su madre y no como pasajero. Nada significa que en el proceso de reserva no se haga una advertencia especial (pues como luego nos dirá el policía esta es la única compañía en España que exige para vuelos interiores este requisito). Es indiferente que se quede en tierra una familia con nueve personas, que pierdan sus reservas hoteleras, sus días de descanso...Ninguno de los empleados muestra el mínimo gesto siquiera de solidaridad. Es para ellos un puro trámite. Nadie les dice "lo siento" o "les comprendo". Nadie intenta hacer una gestión, una llamada, buscar una vía de solución. Allí mismo se ofrece un notario para levantar un acta y dar fe de la identidad. No se admite esta posibilidad. Simplemente no puede volar y no hay más que hablar. Y si el bebé no sale todos se quedarán en tierra, todos perderán su dinero y la compañía no lo devolverá.
El vuelo sale, el bebé y toda su familia quedan en tierra.



Acuden a la ventanilla de la Compañía a reclamar la devolución de la tasa por el equipaje (342,40 euros). Pero no es posible. Han pagado con tarjeta y sólo pueden solicitar la devolución vía fax a Irlanda. Solicitan la hoja de reclamaciones, la rellenan, pero nadie la quiere firmar. La responsable ha desaparecido. Llaman a la policía del aeropuerto. El agente que nos acompaña -humano en todo momento- nos explica que a diario llegan quejas. Que la Compañía no respeta la ley española que es clara al respecto. Que las hojas de reclamaciones se acumulan. En ese momento aparece la responsable y firma con gesto airado, colocando ostensiblemente la hoja para la compañía entre un montón de reclamaciones semejantes, en una carpeta. Ahí se quedará. El agente nos asegura que ellos abren una denuncia por cada reclamación pero sin resultado.

Así, ante la indiferencia de los empleados de la compañía, los niños cansados, los adultos frustrados e impotentes tras tres horas de tensión, la abuela agotada, vuelven todos con sus maletas a casa, habiendo pagado el viaje más caro de sus vida a esta compañía "de bajo coste".

Denunciemos a Ryanair. Que ningún bebé más se quede en tierra. Que esta compañía no se salte a la torera las leyes españolas. Que los bebés puedan volar con sus madres.



Os pido que os hagáis eco de estos abusos y extendáis esta denuncia por la Red, para que no se sigan aprovechando de la buena fe de las personas y quedándose con su dinero, diga lo que diga la ley de nuestro país.

Ryanair: esto es un atraco.
Ryanair: vulneras la ley española.
Ryanair: eres una Compañía sin corazón.

Friday, December 04, 2009

CARGA



A veces llevamos demasiadas cosas encima.

Wednesday, December 02, 2009

EL OTRO ARBOL



Es el otro árbol de la Navidad. El árbol de los que sufren. Lo cuenta -de nuevo- Miguel Sanchez-Ostiz. Me ha impresionado el contraste entre esta decoración funeraria y las cintas doradas que pondremos en nuestro árbol estos días. (Perdonadme: quizás estoy triste, es que estoy enfermo). El árbol de la ahorcada guarda su terrible historia. El árbol de Navidad también oculta -para algunos- recuerdos terribles de otras navidades. Esos recuerdos que llegan mientras tu madre prepara la cena, y a los que se refiere Jamais-vu en su blog. Yo también quisiera a veces que un viento fuerte me llevara a un lugar lejano. Cuando llegan estos días, colocamos en silencio el árbol del dolor en nuetros comedores, en medio de la alegría.

INCOMUNICACIÓN



Si hablamos siempre acabamos haciéndonos daño.

Tuesday, December 01, 2009

ENCUENTRO EN MADRID



Este encuentro se produjo en Madrid. He estado este fin de semana en Madrid. Con mucho frío. Ha sido un viaje de encuentros y reencuentros. En un bar, a mi lado Ángela Carrasco, la mujer sensual de mis años adolescentes, la del Jesucristo Superstar, increíblemente igual a la que recordaba vestida de rombos, toma un rioja con unos amigos. No le digo nada pero la miro derecho a los ojos, redondos como frutos (como diría el poeta), y a los labios, mientras besa la copa de vino.
Por la calle me he cruzado con un señor de mi edad que va hablando por el móvil, le miro, me mira, avanzamos uno hacia el otro y nos quedamos por un momento así: mirándonos de frente. Me habla y miro su boca sus dientes, reconociendo los de entonces, y miro su pelo encrespado y canoso, y el me mira igual, es una conversación de miradas, mientras nos estrechamos en un abrazo y sin dejar de sorprendernos volvemos a hablar después de una vida entera sin vernos. Pero lo que decimos no nos impide seguir mirándonos uno al otro, arriba y abajo, tentándonos como si se tratase de un encuentro con un fantasma.



Es como ese espectador atrapado ante "Liberada" de John de Andrea, una presencia con la que uno se encuentra en "Lagrimas de Eros", la exposición del Tyssen. Encuentros con una realidad estática (atrapada), como los que me suceden este fin de semana en Madrid. Encuentros irreales entre lo vivo y lo muerto, entre el ser y la memoria. No es de extrañar que quede uno como en suspenso (produciéndose una "pequeña muerte", como la que según Bataille sucede en el acto sexual). La expresión del espectador -muerto por un momento al reconocer la falta de vida de esa mujer que tiene delante- habrá sido la mía, al comprender la irrealidad de mis encuentros de hoy.

Tuesday, November 24, 2009

VOLAR HACIA NINGUNA PARTE



Cuando llegué a vivir a la Torre de los Remedios, me contaron la historia de este
edificio, cuyo esqueleto llegó a albergar la mayor colonia de estorninos de Europa. Duarante años la obra había estado parada y anidaron allí por millares. Los ecologistas se opusieron a que se reanudara y la promotora tuvo que construir unos nidos alrededor de la Torre, para poder terminar la construcción.

Cada primavera comienza el vuelo de los estorninos alrededor del edificio. Sin tregua, con su piar agudo, las bandadas dan vueltas sin parar, arriba y abajo de la Avenida República Argentina. Van con la boca abierta atrapando todos los mosquitos a su paso. Cuando cenábamos en la terraza, nos sabíamos a salvo de picaduras. Los estorninos eran el mejor insecticida.



Hoy en su blog, Miguel Sánchez-Ostiz se refiere a estas aves. Dice -citando a un naturalista- que los estorninos "se echan a volar para no estar donde están, más que para estar en otra parte".

Esto me suena. "No querer estar donde uno está". El otro día en la película, el personaje de Ricardo Darín decía: “Me he pasado la vida distrayéndome”. Se me quedó esta frase y ahora me vuelve con la historia del vuelo del estornino.

(Escribiendo esto, estoy –yo mismo- distrayéndome, porque no quisiera estar aquí, quisiera volar o tumbarme en una playa; y escribiendo, de alguna forma, no estoy aquí -está mi cuerpo tan solo- y sin embargo por mucho que escriba, tampoco consigo estar en la playa, sólo estoy aquí, escribiendo que quisiera volar, como los estorninos, para escaparme).



El otro día encontré un alma gemela. Otro que escribe, otro que se escapa de donde está cuando escribe. Benjamín Expósito -Ricardo Darín- cuando se jubila, decide escribir, porque que no se reconoce en nada de lo que ha hecho durante sus años de funcionario en el Ministerio de Justicia. Todo se le antoja pura distracción de algo que debió hacer y no hizo: algo en que se jugaba su vida.

En "El secreto de sus ojos" se dice: “Alguien podrá cambiarse de nombre, cambiar de domicilio o de apariencia, pero lo que nunca podrá cambiar es su pasión”. Uno puede escapar, puede camuflarse, puede darse la vuelta, pero la verdad de lo que uno es siempre estará clamando por manifestarse. Distraerse es un medio de negar esa verdad, de no enfrentarse a ella.

¿Será la pasión de algunos huir siempre? Volar como los estorninos, sin un destino. En un vuelo que no conduce a nada, que es pura negación del reposo. Pero creo que no: hay un lugar al que volver, un lugar nuestro que nos espera. Y entre tanto pagamos el precio de estar sin estar a veces ¿verdad amigo?

En primavera, cuanto terminen los fríos que aún no han llegado, volverán a volar alrededor de mi casa los estorninos. Escapando de la quietud, como se escapa de la muerte.

Monday, November 23, 2009

UN POEMA DE FERNANDO SARRIA

Viajar es estar unos días como enajenado. Es vivir, por unos días, en otro nivel de conciencia, el que reservamos para lo desconocido. Nos dejamos deslumbrar, todo es maravilloso, cada momento cuenta, cada impresión quiere acopiarse. Vivimos sin tiempo para el descanso: la vida del turista es dura, madrugar, caminar, verlo todo, reservar el sueño para la vuelta. Por unos días vivimos con la conciencia cierta de lo efímero de nuestra presencia en ese lugar, con la urgencia de disfrutar (ello no impide que al volver a nuestra ciudad caigamos de inmediato en esa ilusión de permanencia que nos mantiene como dormidos). Así, durante el viaje, falta tiempo para que las sensaciones penetren y se posen. Sin embargo, el poeta -y por eso lo es- es capaz de coger el instante y trascenderlo, y así nos devuelve esa esencia que estuvimos a punto de perder y que él ha sabido poner en palabras que sobrevivan al momento.
He recordado Venecia leyendo un poema de Fernando Sarria. Sus poemas sobre las ciudades que ha visitado me traen recuerdos que había olvidado de las que yo visité. Rememoro, revivo, gracias a Fernando, sensaciones que quedaron sumergidas en la vorágine de tal cantidad de impresiones que el turista quiere abarcar. Ahora vuelve esa Venecia de la Plaza San Marcos inundada. Y ese cielo enrojecido antes de la tormenta. El poeta vive para nosotros, recuerda para nosotros y nos devuelve a nuestra propia sensibilidad. Lisboa, Praga, Estambul, ciudades en mi recuerdo avivadas por los versos del poeta. Gracias Fernando.



VENECIA

Entonces la ciudad era roja,
un hilo de sangre se caía desde el cielo
y manchaba los muros y las aguas.
Era San Marcos una plaza inundada
y tuvimos que andar por ella
sobre tablas de madera para no mojarnos.
Las plazas diminutas y somnolientas
se plegaban bajo el abrigo del otoño,
un silencio de lluvia renacía en las góndolas
y los palacios cansados se hundían en los canales,
abandonando toda pelea por sobrevivir.
Me alejé de allí en un barco hacia las islas,
por detrás del Gran Canal, el Puente Rialto,
Nuestra Señora de la Salud
y la nostalgia vestida por una gasa de plúvica tristeza.



Qué bello poema: el "hilo de sangre que caía desde el cielo". "Un silencio de lluvia renacía en las góndolas". Es totalmente cierto ese silencio de la lluvia y es verdad que como renace entre las góndolas. Es cierta esa "gasa de belleza" que interpone la lluvia. Todo verdad. Cielo rojo, silencio de lluvia, gasa pluvial, me hacen volver de nuevo a los canales de Venecia. Gracias por este retorno, por recuperarme este recuerdo olvidado.

Sunday, November 22, 2009

UNA RECOMENDACION



Acabo de volver de cine, de ver "El secreto de sus ojos". Esta película me reconcilia con el cine. Lo que para mí es el cine: sobre todo, un buen guión y unos buenos actores. Aquí hay de todo: la investigación de un asesinato, una preciosa historia de amor, un canto a la amistad, buenas dosis de humor (hay momentos en que sueltas la carcajada) y también una crítica de fondo a las instituciones -sobre todo a los funcionarios, al sistema judicial- y al conformismo. En resúmen: una estupenda película, que recomiendo desde este pequeño espacio a mis amigos. Espero que -como en otras ocasiones- funcione el "boca a boca" y esta producción tenga los espectadores que se merece.



Algo personal: qué bella la protagonista. Qué actorazo Ricardo Darín.
Lo que más me gustó: la relación entre el protagonista y su compañero de trabajo. La amistad, sus secretos, la aceptación del otro, la entrega al otro. Precioso. Estimulante.

Saturday, November 21, 2009

PARA SUBIR LAS ESCALERAS



Alguien me envió este video en un correo electrónico y me gustó.
Demuestra que algo que exige esfuerzo, algo trabajoso, se puede convertir, con un poco de creatividad, en algo divertido.
Pienso viendo este video en ese deseo de jugar que llevamos todos dentro, en ese niño que desea jugar y al que no le damos oportunidad de hacerlo, ese niño triste que, de repente, se encuentra con un juguete y sale riéndo a jugar.
La sensibilidad de estos técnicos suecos ha producido la magia de transformar la realidad, de hacer que podamos interpretar de una forma nueva, en clave de humor, una tarea cotidiana. Y así de alguna manera nos ha hecho más libres, nos ha proporcionado la pequeña libertad de poder subir las escaleras de una manera creativa, imprevisible, personal, eligiendo dónde queremos pisar, qué notas queremos tocar (de una forma simbólica), mostrar nuestra propia personalidad.
Además, al ofrecer un campo de juego, nos ha proporcionado una oportunidad de jugar con los otros (nuestro hijo, nuestra mascota, nuestra pareja) y, en primer lugar, con nosotros mismos (con el niño interior que llevamos dentro).
Es un experimento que apoya la llamada "Teoría divertida", una campaña promovida por la Volkswagen, sobre la base de ayudar a cambiar los comportamientos mediante el juego (en la página The fun theory, pueden verse otros ejemplos), pero eso es lo de menos. Nos propone un reto a cada uno de nosotros: ser capaces de introducir el juego en nuestras tareas cotidianas, en nuestra relación con los demás, en nuestra forma de ir por la vida. Diviértete. Juega. Haz las cosas de otra manera. Ríete de la rutina.

Wednesday, November 18, 2009

IMPRESIONES




VIDA

Despues de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito "¡Todo!", y el eco dice "¡Nada!"
Grito "¡Nada!", y el eco dice "¡Todo!"
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.

José Hierro, "Cuaderno de Nueva York"

Monday, November 16, 2009

LA NOCHE


¿Qué me resguardará en la noche?
Ahí hay uno, en el portal, durmiendo en unas cajas. Sólo el calor de unos cartones. Está solo. Olvidado de todos. Tiene frío, pasa hambre. Tiene miedo. Su vida es ese momento alegre del vino, cuando se ríe de todo ¿qué más da? No habla con nadie (le separa un abismo de ellos: no le ven). La enfermedad y la muerte acechan. La miseria le come. Hiede. Da asco. Vive el momento como una lucha por sobrevivir. Quizás ha perdido ya la razón y vaga desorientado. Es humano, como yo.
¿Qué le resguardará en su noche? Yo estoy aquí arriba y me voy a acostar. No tengo hambre. Cené bien. La habitación es amplia y confortable. He escuchado un poco de música y estoy cansado. He trabajado mucho y no he tenido tiempo apenas para respirar. Tengo muchas cosas que hacer mañana. He perdido la alegría y reniego de mi vida. Pienso qué me resguardará en la noche y pienso en ese hombre que no tiene lo que yo tengo, en ese hombre que no tiene nada y a veces me sonríe.

Friday, November 13, 2009

EL HOMBRE DEL PIANO



El concierto de Brandford Marsalis en Sevilla. El saxofonista exhibió todo un repertorio de formas de interpretar el jazz. Fue un concierto lleno de fuerza y genio. Pero para mí el descubrimiento de la noche fue el pianista, Joey Calderazzo.
No lo conocía. Es percusivo y rítmico pero hay un romanticismo profundo en su forma de tocar. Disfruté escuchando al Cuarteto (que se comporta como una máquina bien engrasada) pero disfruté sobre todo los solos de este músico desconocido, al que a partir de ahora seguiré como admirador.



He buscado sus grabaciones en You Tube. En la que antecede a estas líneas se parece al que toco con Brandford Marsalis la otra noche. Hace unos años, en un concierto en Monte Fuji, aparece mucho más joven, risueño, junto al bajo John Pattitucci (miembro del grupo de Chic Corea) y a Peter Erskine a la batería. En un momento de la filmación aparece un turista especial, grabando con su cámara: es Michael Brecker, quizá el mejor saxofonista de su tiempo. Fundador de Steeps Ahead, precisamente con Peter Erskine y que no sólo descubrió a Joey, sino que fue su mentor en el mundo del jazz y editó sus primeros discos. En el Monte Fuji. Junto a los dioses. La juventud huye, se escapa. El pianista de hoy no es el de hace unos años. El pelo ha encanecido y hay un algo dramático en su música y en su porte.



¿Qué ha pasado por la vida de este hombre en estos años? ¿Qué ha pasado por mi vida en estos años?

Tuesday, November 10, 2009

EL MURO QUE NOS UNE

Para Pilar, que me lee.



Apoyé mis manos en el muro. A mi lado un ortodoxo cantaba en voz baja, moviendo rítmicamente el cuerpo, porque ellos rezan con todo el cuerpo. No entendía su canto. Estaba un poco asustado, allí, como ocupando un lugar que no era mío, como un extraño invadiendo la intimidad de esas personas con su Dios. Llevaba en el bolsillo mis peticiones, para colocarlas entre las piedras (como un buen turista, hacía lo que se hace). Entonces me dí cuenta de que sólo hay un Dios, un Dios que entiende todos los idiomas. Y decidí unir mis intenciones, mis buenos deseos para la Humanidad, a ese que a mi lado se balanceaba cantando. Me uní a él (de otra religión, de otra cultura, de otra nacionalidad, pero hombre como yo) en una oración ecuménica. Porque no creo en las fronteras y quiero que desaparezcan todos los muros.
Allí rezamos los dos (sin conocernos) al mismo Dios que a todos nos conoce. Y a ese Padre común, que nos hace hermanos, dejé mis mensajes. Sé que ellos (que me dejaron entrar en su intimidad) respetan como santa mi relación con ese Dios de todos. Y que mis mensajes se retirarán y enterrarán en tierra santa, con el respeto de algo sagrado.
¿Qué es Dios para mí? Es algo que dentro de mí decidió no rezar, algo que decidió unirse a lo que el otro rezase. Algo que en mí renuncia a imponerse. Algo que en mí comprende y desea unirse al otro. Algo que se reconoce infiel, con tal de ser fiel a algo más humano.

Monday, November 09, 2009

ESTEBAN MORRÁS: EL LOCO DE LOS MOLINOS DE VIENTO

Estoy triste. Estoy en uno de esos momentos en que uno se pregunta si merece la pena todo esto. Si no sería mejor tirar por la calle'n medio, como dicen por el Sur. Irse, como se ha ido alguno de mis amigos. Irse, como yo me fui casi alguna vez.

Ese es el tono vital ahora (no se porqué, así toca). Y hay que pasar por esto. Y pienso en don Quijote, nuestro héroe. En su viaje de vuelta, derrotado. Cuando volvíamos el otro día, nosotros, de Tiera Santa, en el avión, a mi lado, en el asiento junto a la ventana, había un chico arrebujado, dormido, uno de esos muchachos jóvenes que llenan ahora los vuelos baratos. Esos con pantalones caídos que van enseñando el calzón. Minutos después del despegue, con cualquier excusa, entabló conversacíón. Tenía una sonrisa un tanto somnolienta. Me dijo que era judío (religión judía, no confundir con nacionalidad). Chileno. Hablamos de Allende. No conocía su discurso radiado, el mismo día de su muerte, cuando profetizaba que más pronto que tarde volvería la libertad a pasearse por las Alamedas. No conocía ese tiempo. Alabó el trabajo de los de Milton Friedman y la economía emergente de su patria. Todo era previsiblemente triste. Se llamaba Nacho (después de anunciarlo me preguntó mi nombre). Un chico encantador. Inaccesible, como perteneciente a un mundo vedado para mí. Pero, ya a punto de claudicar en mi intento de conectar con él, resultó que Nacho era Cervantino: el Quijote era su libro de cabecera.




Y hablamos de Alonso Quijano. Coincidíamos en admirarle, porque el de verdad veía gigantes y se lanzaba contra ellos, con el mismo valor que si hubieran sido de verdad. No lo eran. Ahí la broma, el ridículo. Pero ¿qué importa? Para él eran gigantes y su valor era del mismo tamaño que su miedo.
Y a eso vengo. Al miedo. Ese miedo mío me convierte en héroe. Sea del tamaño real que sea lo que me asusta. Yo lo enfrento (corazón encogido) y apuesto la vida por ser un caballero. "Por delicadeza he perdido mi vida". Por responder a un código de honor. Y cuanto así me cuestionaba las cosas, encontré al otro día, en los períodicos, un cuento sobre otras aspas, otros molinos.



Era la historia de otro héroe: Esteban Morrás, ese chico de Sesma, mi compañero de carrera en Pamplona. Un navarro (como yo) que resulta que ha hecho historia entre los empresarios españoles. Uno que ha triunfado. Sembró de molinos nuestra tierra natal. Y luego supo vender su sueño a medio mundo. Vendió EHN a Acciona y desde allí convirtió esta inmobiliaria en una potencia de las energías renovables. Ahora deja su puesto de Director Gerente de Endesa y vuelve a su tierra, quizás para presidir Osasuna.

Mi compañero. Veo su foto y es el mismo, la misma cara noble de hombre cabal. Navarro sin ninguna duda. Leo las reseñas: ha dado una lección de gestión ética de los negocios. Y me siento orgulloso de este compañero, de este compatriota, que se retira, después de poner en marcha un mar de gigantes en Navarra y en medio mundo.



Como todos los audaces (como don Quijote) las hazañas de Esteban nos cuestionan: ¿habré hecho en mi vida algo que merezca la pena? ¿me esforcé lo suficiente? Pero ya es tarde. Esteban se jubila y a mí me faltan muchos años. Él ha hecho historia y yo sigo con estos expedientes minúsculos, con la rutina diaria, insistiendo en el hastío. Nada heróico. Nada comparable a Esteban, ese compañero mío (que fue siempre uno más, inadvertido). Una vida sin épica.

Como Alonso Quijano, me ha llegado la hora de ver las cosas como son: en el lecho de muerte don Quijote se hace consciente del ridículo que ha protagonizado. Se creyó un héroe pero en realidad ha sido un payaso. La lucidez convierte todo en tontería. Pero cuando leo su muerte, quisiera decirle: "No estés triste: has sido un valiente, tu valor ha sido de verdad, creíste en lo que hacías, creíste en tu Dulcinea, esa que para tí era la más bella...fue real, fue verdad, no te mueras renegando de lo que hiciste, no te sientas ridículo. Has sido, secretamente, un héroe como los que admirabas".

Friday, November 06, 2009

TRABAJAR SOBRE LA RAÍZ



Leo a Lao Tse. "Los sabios minimizan sus asuntos, que así están en orden. Intentan tener poco, y así tienen suficiente; son benevolentes, sin pretenderlo, se confía en ellos sin hablar. Ganan sin buscarlo, triunfan sin luchar. Toman a pecho la naturalidad, preservan la realidad esencial, aceptan el Camino y promueven la sinceridad...Sobre lo que trabajan es sobre la raíz". La raíz es el centro, el lugar-refugio de la paz siempre disponible.

Debo volver a Wen-Tzu. Hoy -tan sólo para este fin de semana- voy a enunciar mis intenciones. Livianamente. En medio de la lucha entre el sentido y el sinsentido que acontece. Estoy en abandonar cada día el intelectualismo. Estoy en dejar que el Camino actúe, que las cosas vayan sucediendo, que la gente vaya evolucionando por sí misma. Estoy en echar la caña y esperar a los peces que piquen. Manteniendo -de buena fe- un deseo constante de ayudar (al menos de no hacer más daño), fracasando una vez y otra en mi propósito de escuchar a los demás (de no escucharme sólo a mí mismo), de confiar en el talento de los otros. Estoy en la resignación de hacer y deshacer propósitos, con la misma ligereza, y sonreir ante mis limitaciones (cada vez más consciente de ellas). Con fe en la existencia de un diseño en todas estas cosas, cuyo dibujo se me escapa.

Tener poco me parece una ventaja. Para conservar el sentido de lo esencial que quizás sea ese tiempo compartido. Regresar una y otra vez a esa esencia. Fiel a la disciplina de lo femenino, como dice Lao Tse. Deslizándome suavemente, en la cadencia de dar y recibir. Siempre inexperto. Ignorante. Frívolo o profundo, jugando, riéndome, abrazado a todos los afectos. Intenciones. Livianamente.

Tuesday, November 03, 2009

VIVIR HASTA DESPEDIRNOS

Para Paco, con amor.


Volvíamos de Tierra Santa cuando nos dieron la noticia. Maria Eugenia ha muerto. Yo no había experimentado nada especial ante el sepulcro: la resurrección seguía siendo sólo una palabra incomprensible. Y fue aquí, en tu funeral, cuando lo sentí: el amor no muere. "Vivir hasta despedirnos". Eso es lo que hiciste. Hasta el final. Vivir. Con una condena que nos hiciste olvidar muchas veces. Lo importante es si hay vida antes de la muerte, y tú la viviste con aquellos a los que querías, con un empuje y una fuerza que nos dejó siempre descolocados.



Sí sentí a Jesús: allí junto al lago en que vivía con sus amigos pescadores. Gente sencilla, nada sofisticada, gente ruda, trabajadores. Esa era su patria, ese perfil de montañas, ese reflejo de plata del sol al amanecer, eran los lugares en que pensaba en la cruz. Los lugares de la amistad y de la alegría. También Maria Eugenia tenía sus lugares, lugares de vida donde sigue estando (nunca en un cementerio).
Dicen que Jesús se apareció a los suyos junto al lago. En el lugar donde solía encontrarse con ellos. Los pescadores experimentaron su presencia junto a la orilla, al comer pescado y pan con un forastero que tenía sus mismos gestos, que les hacía revivir por dentro algo que habían compartido con el que murió. "Es él", dijo al oído de Pedro el discípulo más joven (sólo la juventud se atreve a decir locuras).



Pero -de alguna forma- es verdad que era él. Porque los que se van siguen con nosotros para siempre y se nos aparecen de pronto, en la calle, en esa mujer que sonríe como ella o lleva su mismo pelo, en ese plato que le gustaba, en esa frase suya que alguien dice, en el papá que espera con el niño agarrado al cuello. Todos estamos conviviendo con ellos y ellos nunca mueren: viven junto a nosotros.


Epílogo solo para locos: Lo demás es misterio. El misterio de nuestra memoria y la memoria de Dios. Dios -si existe- lo recuerda todo de cada uno de sus hijos e hijas, tan nítidamente que ese recuerdo cobra vida. Dios tampoco olvida su amor: sigue amándonos, y en su amor -de alguna manera misteriosa- puede que nuestra identidad perdure. Y en su amor puede que ese holograma venga a nuestro encuentro un día, para darnos la mano y ayudarnos cruzar al otro lado. Entonces nos abrazaremos y ese sueño de amor (Dios es un gran guionista) tendrá un final feliz...