Tuesday, May 09, 2006
A VUELTAS CON LA EDUCACIÓN
Esta tarde voy a por el coche, recién levantado de la siesta. Son las cuatro y hace una temperatura de treinta y tantos a la sombra. Pero tengo que dar mi clase. En los soportales, junto a la puerta del OpenCor, la mendiga portuguesa con los pies descalzos, tendida en el suelo. Cruzan la calle, delante de mí, dos chavales. Uno, alto, de unos quince, con el pelo al rape y tatuajes en el cráneo. El otro un niño de siete u ocho (su hermano quizás). Pasan delante de la portuguesa y se la quedan mirando. Yo iba por la otra acera (seguramente, para evitar el apuro de negarle la moneda que pide). Pero algo en esos chicos me ha inquietado. Son canis. Y para mí, hombre de prejuicios irremediables, los canis son violentos. Llegan a la altura de la portuguesa y se vuelven. Empiezan a reírse entre ellos, se burlan de ella...la mujer da voces, se queja a los otros que por allí están. Yo tengo miedo. Pero los niñatos siguen para adelante, fanfarroneando, y yo respiro (estaba dispuesto, qué se yo, a tener que defender a la mendiga). Recuerdo entonces que el periódico de hoy traía una encuesta: uno de cada cuatro profesores dicen haber sido objeto de malos tratos físicos o verbales por parte de los alumnos. ¡Qué gente estamos criando! Y llego a mi clase. Y, al cabo de unos minutos, consigo que se haga el silencio. Empiezo la explicación. A cada paso, me interrumpen. Me piden que repita, que vaya más despacio. No me concentro. Es desesperante. Se quejan. Voy demasiado deprisa. Un alumno se levanta, se me pone delante y dice que él se va: él ha pagado por las clases y a la velocidad que voy no puede tomar apuntes. Intento disuadirle. La Universidad -le digo- no es una escuela: aquí se supone que distinguimos entre un dictado y los apuntes. Pero insiste, y se va. Lo malo es que el alumno en cuestión ¡tiene casi tantos años como yo! ¿Esto es lo que hay? Corto y les remito al texto escrito de la clase, que les mandaré por internet. No estoy para seguir la clase. Yo me voy. Esto de la educación parece cada vez más difícil.
Thursday, May 04, 2006
MI NIÑA PEQUEÑA
"Rachel con dieciseis o diecisiete años...-¡Papá! -Aún me llamaba papá por entonces-. Necesito que me ayudes...Me reí al ver lo que pasaba, y cuando Rachel comprendió que no me estaba riendo de ella, se echo a reír también. Si tuviera que elegir un instante, un solo recuerdo para guardar en la memoria entre todos los momentos que he pasado con ella desde hace veintinueve años, creo que sería ese" (Paul Auster, "Brooklyn Follies", página 70).
Cuando el otro día leí esta parte del libro, me llegó muy dentro. Tengo una hija de esa edad. Un momento de risa juntos puede ser algo tan difícil cuando crecen...Ella está forjando su propio mundo, y en él apenas entra ya su papá ¿Qué siente en este momento un padre al que le parece que hiciera apenas unos minutos que jugaba a la pelota con su niña por los pasillos, o la tenía pegada como una lapa a la barriga, en la piscina, haciendo pucheros y sin atreverse a soltarse para nadar? Ahora, que ya tiene que avisar para entrar en su cuarto se pregunta por el futuro ¿Qué conservará la memoria, dentro de unos años, si -como sucede a Nathan con Rachel- la hija deja de hablar al padre por algo que él dijo o hizo mal y sus vidas se separan y se distancian? Un instante de risa juntos...ahora, que está conmigo y todavía me llama papá.
Cuando el otro día leí esta parte del libro, me llegó muy dentro. Tengo una hija de esa edad. Un momento de risa juntos puede ser algo tan difícil cuando crecen...Ella está forjando su propio mundo, y en él apenas entra ya su papá ¿Qué siente en este momento un padre al que le parece que hiciera apenas unos minutos que jugaba a la pelota con su niña por los pasillos, o la tenía pegada como una lapa a la barriga, en la piscina, haciendo pucheros y sin atreverse a soltarse para nadar? Ahora, que ya tiene que avisar para entrar en su cuarto se pregunta por el futuro ¿Qué conservará la memoria, dentro de unos años, si -como sucede a Nathan con Rachel- la hija deja de hablar al padre por algo que él dijo o hizo mal y sus vidas se separan y se distancian? Un instante de risa juntos...ahora, que está conmigo y todavía me llama papá.
Monday, May 01, 2006
TAUROMAQUIAS
Ayer, en la plaza de toros de La Maestranza. Toreaba su primer toro José María Manzanares. Un manso que no tenía un pase. Apenas le dedica un par de muletazos. Fuerte pitada. Bronca. Está gordo, dicen, viejo, dicen. Es un sinvergüenza, gritan. Cayetano triunfa y corta una oreja a su novillo (la Duquesa de Alba se salía del palco real, con el pañuelo en mano, pidiéndole al Presidente la oreja). Es aclamado por la plaza, puesta en pie, como el nuevo ídolo de Sevilla.
Segundo de Manzanares. Desde el principio, la plaza en contra. Que si está acabado, que no vuelva, que es un ladrón. Eso, ya en el primer tercio. La cuadrilla -desastrosa- no ayuda. Me vuelvo al de detrás, que vocifera como un desesperado: "Este hombre -le digo- es Historia del Toreo; está en las Enciclopedias y merece un respeto. Vamos a esperar un poco". Empieza Manzanares con la muleta. Alguien le grita algo desde los tendidos de sol. Se le calla. Otro repite un improperio a voz en grito. La gente pide silencio. Porque Manzanares ha empezado a torear, a estirarse en ese toro, que embiste. El alicantino da unos muletazos de plasticidad y hondura, como él sabe darlos. Sson pases sueltos, sin continuidad, pero tienen el aroma y la gracia que sabe dar el maestro. Son lances e imágenes que valen por muchos muletazos insulsos de tantas figuritas de diseño. Le digo a un aficionado que se sienta a mi lado, que no podemos exigir a todos los toreros lo mismo, tengan la edad que tengan, ni querer que a todos los toros se les haga faena. A Manzanares hay que venir a verle como se venía a ver a Curro. Por si llega el duende y se siente a gusto con un toro. El de detrás, a instancias de su mujer, empieza tibiamente a dar su visto bueno. Aplaude incluso. Pero el toro se termina pronto y no hay faena. Vuelven las protestas.
Una vez arrastrado el toro, se produce una cierta confusión, la plaza está dividida. Unos ovacionamos, otros insisten en sus protestas...en esto, Manzanares se sale al tercio y hace que su hijo le corte la coleta. Hay un momento trascendente de silencio, cuando suena la música, en homenaje al maestro que se retira y la plaza estalla en una ovación cerrada, atronadora, sostenida, inmensa, que dura mientras el torero da su última vuelta al ruedo, despidiéndose de los aficionados, entre las lágrimas de algunos, que le vieron muchas de gloria, en esta misma plaza, a lo largo de los treinta y cinco años que lleva de matador de toros.
Luego, mientras Cayetano torea a su segundo toro, nos damos cuenta de que el callejón es un hervidero. Han ido llegando toreros, convocados a través del móvil. El nieto de Ordoñez, el hijo de Paquirri, sigue toreando bien. Corta una oreja. Obliga a Manzanares a dar la vuelta al ruedo con él y, cuando ya saludan desde el centro, sale Padilla, el torero jerezano, corriendo desde el burladero y se le mete entre las piernas a José Mari y lo iza a hombros, y detrás de él, apelotonados, sucediéndose como porteadores del maestro, El Cid, Espartaco, Enrique Ponce, lo llevan en triunfo por todo el redondel y lo hacen salir, en un exceso antirreglamentario, pero justificado por la trayectoria inigualble del matador, por la puerta del Príncipe.
Miro al señor de detrás, que se ha emocionado, con la misma inconsciencia con que antes había injuriado al maestro. Y veo que en este mundo la emoción es la que justifica y manda. Y es justo que se abra ahora, como homenaje, esa Puerta soñada. Y manda la emoción de haber sido testigos de esta tarde en que dijo adiós José María Manzanares. Esa emoción con la que todos volvemos a casa, y que he querido transmitir en este comentario.
Saturday, April 29, 2006
CUATRO ACERCAMIENTOS A JESÚS (II)
Hay cosas que uno no puede creer, por ejemplo, los milagros. Digo, si no cree en ellos. Pero ¿y el milagro como metáfora? Es una especie de acto poético. Y en este tipo de actos, sí creo. Un acto que constituye una revelación, que provoca el entusiasmo y la alegría de vivir. En el Evangelio hay actos de este tipo, de gran belleza. Jesús como poeta.
Hoy, que llevo tres días de Feria, quiero acercarme al Jesús que se ríe. Al Jesús que asiste a las bodas. Se acaba el vino. Él tiene una relación especial con su madre. Ésta es -como mujer- la que se da cuenta de lo que pasa. Va a acabarse la alegría. Y Jesús considera tan importante eso...poéticamente, pide que le lleven enormes tinajas y vacías y que las llenen de agua. Y de repente es vino...del mejor. Este hombre que ríe, se ríe como nunca ante la sorpresa de todos y...que siga la fiesta.
Unos años más tarde, están muchos reunidos y no hay qué comer. Jesús pregunta si hay alquien que tenga algo. Y un niño, que tenía dos panes y unas pijotas, para él, dice: toma esto. Eso sólo se le ocurre a un niño...qué puede hacerse con eso. Pero Jesús es un poeta y crea la ilusión de compartir. Como un prestidigitador, empieza a sacar de la manga panes y peces y, como esos magos a los que nunca se les acaba el pañuelo que sale de la manga, tira y tira de pijotas y de molletes....Felicidad de dar lo de uno y de recibir lo del otro, y tener para todos, y estar juntos y no faltarle a uno "de na". Es la poesía del amor, para el que nada hay imposible y con un pan pueden comer miles, cientos de miles de personas. Con un poco de amor. Comer, vivir. "He venido para que tengan vida".
Desde la Feria, donde no se acaba el vino, donde se comparte el pescaito y el baile, donde el amor está en cada esquina, ¡alegría para todos!
Hoy, que llevo tres días de Feria, quiero acercarme al Jesús que se ríe. Al Jesús que asiste a las bodas. Se acaba el vino. Él tiene una relación especial con su madre. Ésta es -como mujer- la que se da cuenta de lo que pasa. Va a acabarse la alegría. Y Jesús considera tan importante eso...poéticamente, pide que le lleven enormes tinajas y vacías y que las llenen de agua. Y de repente es vino...del mejor. Este hombre que ríe, se ríe como nunca ante la sorpresa de todos y...que siga la fiesta.
Unos años más tarde, están muchos reunidos y no hay qué comer. Jesús pregunta si hay alquien que tenga algo. Y un niño, que tenía dos panes y unas pijotas, para él, dice: toma esto. Eso sólo se le ocurre a un niño...qué puede hacerse con eso. Pero Jesús es un poeta y crea la ilusión de compartir. Como un prestidigitador, empieza a sacar de la manga panes y peces y, como esos magos a los que nunca se les acaba el pañuelo que sale de la manga, tira y tira de pijotas y de molletes....Felicidad de dar lo de uno y de recibir lo del otro, y tener para todos, y estar juntos y no faltarle a uno "de na". Es la poesía del amor, para el que nada hay imposible y con un pan pueden comer miles, cientos de miles de personas. Con un poco de amor. Comer, vivir. "He venido para que tengan vida".
Desde la Feria, donde no se acaba el vino, donde se comparte el pescaito y el baile, donde el amor está en cada esquina, ¡alegría para todos!
Wednesday, April 26, 2006
EMPEZAR OTRA VEZ

"La meta es partir"
Giuseppe Ungaretti
Comenzar es siempre una meta.
Lo más difícil está hecho al comenzar, al ponerse en marcha.
Lo más difícil es dar el primer paso, salir de la deliberación en que uno se enreda y se justifica.
El razonamiento, el pensamiento, puede ser no más que una forma de dilatar la inactividad. De diferir la acción.
Y es en la acción donde nos hacemos, donde encontramos los triunfos y los fracasos que nos hacen.
Salgo. Me pongo en camino.
Thursday, April 20, 2006
EL MAGO DE OZ

“Yo soy otro que busca al mago, para que en este hueco me ponga un corazón”. El hombre de hoja de lata cree que no tiene corazón. Su mayor deseo sería amar. Está oxidándose de tanto como llora. Entonces, encontrará a Dorita que, con el fin de su infancia, se encuentra perdida en un mundo de amenazas y busca el camino de vuelta a casa. Juntos se enfrentan a peligros, en compañía de otros que también buscan algo: el león, su valor; el hombre de paja, su cerebro. Al final, encuentran a Oz. Pero el mago no tiene poder. Nadie tiene el poder de darles aquello que ellos niegan poseer. Y es en ese momento de decepción y tristeza, cuando Oz les hace mirarse en un espejo y verse como realmente son. Y descubren que tienen lo que buscaban, que siempre lo han tenido: el valor, el cerebro, el corazón, la infancia. Y que nadie podrá quitarles lo que en ellos mismos han descubierto, por el camino de la vida, a través de la amistad.
Todos tenemos miedo: "El mago de Oz" habla a nuestros miedos. Queremos que alguien nos ayude, estamos solos y nos sentimos sin poder. Así me siento yo también: sin corazón. Pero sólo dentro de mí puedo encontrar el amor.
Monday, April 17, 2006
CUATRO ACERCAMIENTOS A JESÚS (I)
Hubo una vez un judío. Ese Jesús, del que hablan los Evangelios, cuatro, porque cualquier realidad es poliédrica, cuatro, porque cualquier cosa es muchas cosas y cualquier persona es muchas personas. Cuatro como cuatro son las energías (espadas, oros, copas, bastos), cuatro los elementos (aire, agua, tierra y fuego), cuatro los puntos necesarios para orientarse (norte, sur, este y oeste)...Yo ahora quiero hacer cuatro acercamientos personales a ese hombre, a esa persona que vivió y que -a pesar de todo- sigue siendo visible, por sobre la acumulación de palabras, en los relatos evangélicos.
Jesús se encuentra con una mujer junto a un pozo. Están solos. Jesús es judío y la mujer de Samaria, un pueblo de otra religión. Es un ser inferior por partida doble: mujer en aquellos tiempos es basura; samaritana, es para un judío basura. Es -además- una notoria concubina, que ha tenido relación con siete hombres (decir siete era decir "no se sabe cuántos). Jesús es un maestro judío, una persona conocida, respetada, con fama de hombre santo. No hay nadie allí. Están los dos. Y Jesús va a ella y le pide que le dé de beber. De pronto están hablando, un hombre con una mujer. Y ¡comienzan a hablar de amor! Es el únco tema que interesa a ambos. Ella es la que siente la sed del desamor. Y eso sale a relucir. Pero Jesús habla de un amor distinto del que hasta ahora ha conocido ella: existe ese amor, un amor que sacie su sed de ser amada, como no lo ha conseguido hasta ahora. Y le dice que él puede darle a conocer ese amor, que él siente ese amor. Y ella le cree porque experimenta ese amor en ese momento, y sale corriendo a contarlo a las gentes, con una embriaguez espiritual semejante...¿cómo fue mirada por Jesús? ¿cómo experimentó el hablar de amor con un judío? Aún hoy es difícil de concebir.
Me quedo con esa enorme libertad: la libertad de prejuicios. Una persona hace veinte siglos es tan libre como para no tener prejuicios raciales, prejuicios morales, prejuicios religiosos, prejuicios sexuales...para sentirse igual al otro, próximo a él, cercano, a pesar de todas las convenicionales diferencias que en la vida nos hacen sentir distintos. ¿He llegado en mi vida al grado de libertad que alcanzó ese judío?
Jesús se encuentra con una mujer junto a un pozo. Están solos. Jesús es judío y la mujer de Samaria, un pueblo de otra religión. Es un ser inferior por partida doble: mujer en aquellos tiempos es basura; samaritana, es para un judío basura. Es -además- una notoria concubina, que ha tenido relación con siete hombres (decir siete era decir "no se sabe cuántos). Jesús es un maestro judío, una persona conocida, respetada, con fama de hombre santo. No hay nadie allí. Están los dos. Y Jesús va a ella y le pide que le dé de beber. De pronto están hablando, un hombre con una mujer. Y ¡comienzan a hablar de amor! Es el únco tema que interesa a ambos. Ella es la que siente la sed del desamor. Y eso sale a relucir. Pero Jesús habla de un amor distinto del que hasta ahora ha conocido ella: existe ese amor, un amor que sacie su sed de ser amada, como no lo ha conseguido hasta ahora. Y le dice que él puede darle a conocer ese amor, que él siente ese amor. Y ella le cree porque experimenta ese amor en ese momento, y sale corriendo a contarlo a las gentes, con una embriaguez espiritual semejante...¿cómo fue mirada por Jesús? ¿cómo experimentó el hablar de amor con un judío? Aún hoy es difícil de concebir.
Me quedo con esa enorme libertad: la libertad de prejuicios. Una persona hace veinte siglos es tan libre como para no tener prejuicios raciales, prejuicios morales, prejuicios religiosos, prejuicios sexuales...para sentirse igual al otro, próximo a él, cercano, a pesar de todas las convenicionales diferencias que en la vida nos hacen sentir distintos. ¿He llegado en mi vida al grado de libertad que alcanzó ese judío?
Tuesday, April 11, 2006
MARTES SANTO

"Haz tu vida". Hacer mi vida, ese es el problema. Siempre es más fácil hacer "la vida de los demás". Haciendo la vida de los demás uno no está solo. ¿De verdad soy yo el que quiere salir esta noche a ver procesiones de Martes Santo? A mí me da igual. Si voy y las veo, estaré con los amigos, puede que me emocione incluso, tanto como ellos (soy sensible a las emociones), puede que algo suceda, charlaremos y pasaremos unas horas juntos, estaré metido en la vida, donde están todos los demás (en calles abarrotadas, en bares abarrotados, entre voces altas y griterío). Llegaré de madrugada, cansado y me sentiré bien, y me dormiré pronto. ¡Qué pereza me da salir! Si no salgo, si me quedo en casa, pondré cualquier película de las que me gustan y tomaré unas cervezas. Estaré solo y tranquilo. Me viviré así, en el silencio y la apatía. Comeré una pizza y estaré hasta tarde tumbado en el sofa, sin nada en la cabeza. Cuando me acueste estaré empapado en soledad, me sentiré vacío, separado de los otros, irremediablemente entristecido. ¿Por qué no me apetece hacer nada? ¿Por qué no hago nada cuando estoy conmigo? ¿Por qué ese vacío no sé llenarlo y doy vueltas y vueltas sobre la nada? "En soledad no se vive" (resuena la frase de Aleixandre en mi cabeza). Vivir es estar con otros, vivir es convivr. Es la única salida saludable. El "lobo estepario" se resiste. Ha de forzarse a vivir en manada. Abandonar su covacha y seguir al grupo. "Haz tu vida", me decía mi madre. Pero soy un bicho raro, y no tengo vida propia, más allá de algunas regularidades. Entonces, como una lapa, me aferro a otro que me lleve, que me arrastre y empuje, y acaso a veces llego a entusiasmarme y me creo mi propia vitalidad. Pero, en el fondo, no deseo la vida. Y a la vez ¡cuánto la deseo! "Hacer mi vida" se ha de convertir en imponerme una vida, imponerme el vivir. "Un sí, un no, una recta, una meta", como dijo Nietzsche. Esta noche seré una oveja más, una oveja encantadora. Ser encantador, sencillo, previsible, cómodo, agradable... "Amoureux", para ser amado. Mi vida será, esta noche, dejarme amar, hacerme amar. Martes de pasión.
(Dedicado a José Joaquín, con foto)
Saturday, April 08, 2006
ABRIRSE A LA SABIDURIA

Evragio Póntico dice: "bienaventurado aquél que ha alcanzado una ignorancia infinita". Dionisio Areopagita añade: "el hombre que más vinculado está con Dios en esta vida, está unido a él como un total desconocido". Raimon Panikkar ("Invitación a la sabiduría", a cuyo libro corresponde esta recensión) incluye estas citas y señala que "la sabiduría no se consigue sabiendo muchas cosas, sino no-sabiendo". "Verdad y sabiduría tienen carácter existencial", no intelectual. Surgen de la experiencia, de un contacto con la realidad: "sapere" tiene que ver con "sapore", gustar, saborear: algo se conoce gustándolo. De hecho, lo contrario de la sabiduría, no es la ignorancia, sino el exceso de conocimiento (la "polimathía"). "Saber de todo -dice Heráclito- no enseña a comprender". Para recibir la sabiduría debemos desasirnos de nuestra necesidad de controlarlo todo con la razón, de la soberbia de imponer nuestro juicio a las cosas.
La sabiduría es una armonía personal con la realidad, y la reconocemos por sus frutos: libertad, paz y alegría interiores. La sabiduría se nos da gratuitamente, como un regalo, cuando nos abrimos con humildad a la realidad y la acogemos como es: algo que interactúa con nosotros, que nos transforma y a lo que transformamos, algo con lo que tenemos capacidad de diálogo y resonancia.
Viene la alegría al recibir lo desconocido, lo que nos resulta amenazador o nos impacienta, y viene después de una lucha (con nuestra necesidad de comprender, con nuestro miedo a dejar que el ser sea lo que es). Se trata de no alejarnos, de no cerrarnos. Quedarnos allí donde la realidad nos encuentra, donde nos interpela, abiertos a algo que viene a nosotros y se manifiesta (huesped o ángel). Se trata de dar tiempo a que se desenvuelva esa relación y el huésped adquiera un rostro y un "nombre", tiempo de reconocerle y que nos reconozca.
Esa actitud de recibir comprende el dejar marchar al otro si lo desea. A veces la sabiduría consiste en reconocer que no hay fecundidad en la relación. Pero, a cambio de ese riesgo, puede llegar la sabiduría y la experiencia del otro -por el amor- puede transformar el recibir en un auténtico concebir: aquello a que nos hemos abierto puede brotar y florecer y transformarse en una nueva vida en nosotros.
La sabiduría puede llegar a nosotros, si practicamos el desasimiento, que consiste en acoger nuestra ignorancia y "guardar estas cosas en el corazón": el amor situa lo que no entendemos, en nuestro corazón, esto es, en un lugar vivo, donde puede crecer. Confiar en la sabiduría, que encuentra el camino de realizarse. "No podemos malgastar nuestro tiempo con cualquier cosa que -aunque sea importante y agradable- no implique sabiduría, no comporte salvación y no provoque alegría", concluye Panikkar.
Wednesday, April 05, 2006
LABERINTO

De pequeño, por Sanfermines, mi madre nos llevaba a mi hermana pequeña y a mí a "las barracas” (en Sevilla le llaman “la calle del Infierno”). Recuerdo que las barracas eran como otro mundo, lleno de olores a churros y patatas, de humos de frituras, con el suelo de tierra, entre árboles, a las afueras de la ciudad, con muchas luces y ruido, con las atracciones de todos los años (la noria, los baturros pisando uva, el tren de la bruja, el látigo).
Es en esa época cuando tuve la experiencia del laberinto. Se trataba de un laberinto de cristal. Recuerdo el miedo que pasé cuando no encontraba la salida. Veía a mi madre reírse, pero yo una y otra vez me encontraba con las paredes de cristal que me cerraban el paso.
En el laberinto tenemos la experiencia del miedo. Es un miedo irracional a quedar atrapados para siempre, cuando todos sabemos que la salida existe y es cuestión de poco tiempo el encontrarla. Pero, aún así, llega el miedo y llega la angustia y uno se pone muy nervioso, y –si es niño- hasta llora y nunca olvida la risa de su madre.
Ahora, a veces, de mayor, tengo ese miedo. Quedar atrapado entre ideas y miedos que me cierran el paso a la realidad. Esa forma de vivir en la mente, en el pensamiento que separa de la vida, que nos pone del otro lado de la vida. Pero tal vez ese miedo es también irracional…y puedo reírme y estar seguro de que se puede salir.
Saturday, April 01, 2006
COMO ROBINSON

Como Robinson, he decidido sobrevivir. Me he levantado en una playa, arrojado por un naufragio y he mirado al mar. Y me he metido en el agua a buscar lo que en el barco hundido podía servirme para ir viviendo. He ido recogiendo con prisa un heterogéneo catálogo de cosas que el azar preservó para mí y que la marea alta amenazaba con perder. El naufragio pone de manifiesto lo que de verdad importa, lo esencial que cada uno estamos dispuestos a salvar. Debemos renunciar a tantas cosas con las que no podemos cargar hasta la playa. Tomamos, entonces, nuestro tesoro y reconocemos lo que de verdad es valioso para nuestra vida. Simplificamos. Y seguimos escribiéndonos cosas en un viejo cuaderno, hasta que un día encontremos la huella de otra pisada en la arena.
Tuesday, March 28, 2006
SINCERAMENTE TUYO
(Me hubiera gustado muchas veces ser capaz de cantar esta canción que, a mí, me transmite una profunda ternura por las dificultades con las que se encuentra el amor, para realizarse. Si la conocéis le pondréis música, que es como debiera ser leída. Cuando la escuchaba, estaba profundamente enamorado. El amor -dicen- es la situación en la que se ven las cosas tal y como no son. Las dificultades, las diferencias, los otros, nuestras propias limitaciones...no se ven. Somos muy valientes, pero hay tanto con lo que el amor tendrá que luchar...).
No escojas sólo una parte,
Tómame como me doy.
Entero y tal como soy.
No vayas a equivocarte.
Soy sinceramente tuyo,
Pero no quiero mi amor
Ir por tu vida de vistita
Vestido para la ocasión.
Preferiría con el tiempo
Reconocerme sin rubor.
Cuéntale a tu corazón,
Que existe siempre una razón
Escondida en cada gesto.
Del derecho y del revés
Uno sólo es lo que es
Y anda siempre con lo puesto.
Nunca es triste la verdad
Lo que no tiene es remedio.
Y no es prudente ir camuflado
Eternamente por ahí
Ni por estar junto a ti
Ni para ir a ningún lado.
No me pides que no piense
En voz alta por mi bien,
Ni que me suba a un taburete
Si quieres, probaré a crecer.
Es insufrible ver que lloras
Y yo no tengo nada qué hacer.
Cuéntale a tu corazón,
Que existe siempre una razón
Escondida en cada gesto.
Del derecho y del revés
Uno sólo es lo que es
Y anda siempre con lo puesto.
Nunca es triste la verdad
Lo que no tiene es remedio.
(Joan Manuel Serrat)
Saturday, March 25, 2006
COSECHA DE MUERTE
Me parece que fue así: el tiempo nos hizo.
La acumulación de nuestras lágrimas.
Y nuestra materia porosa, empapada
destila hoy una humedad antigua
que, ignorándolo, se fue adueñando y ya rebosa.
¿Con qué lágrimas creceré mañana?
Gracias te doy mi Dios por tanto dolor sufrido:
por el camino del deseo llegó el amor.
Hoy lo recibo como cosecha de una muerte
repetida.
(Éste sí mío)
La acumulación de nuestras lágrimas.
Y nuestra materia porosa, empapada
destila hoy una humedad antigua
que, ignorándolo, se fue adueñando y ya rebosa.
¿Con qué lágrimas creceré mañana?
Gracias te doy mi Dios por tanto dolor sufrido:
por el camino del deseo llegó el amor.
Hoy lo recibo como cosecha de una muerte
repetida.
(Éste sí mío)
Wednesday, March 22, 2006
LLUEVE

Hay momentos de soledad en que el corazón reconoce, atónito, que no ama.
Acabamos de incorporarnos, cansados: el día oscuro.
Alguien duerme, inocente, todavía sobre ese lecho.
Pero quizá nosotros dormimos...
Ah, no: nos movemos.
Y estamos tristes, callados. La lluvia, allí insiste.
Mañana de bruma lenta, impiadosa. ¡Cuán solos!
Miramos por los cristales. Las ropas, caídas;
el aire, pesado; el agua, sonando. Y el cuarto,
helado en este duro invierno que, fuera, es distinto.
Así te quedas callado, tu rostro en tu palma.
Tu codo sobre la mesa. La silla, en silencio.
Y sólo suena el pausado respiro de alguien,
de aquella que allí, serena, bellísima, duerme
y sueña que no la quieres, y tú eres su sueño.
Vicente Aleixandre
Sunday, March 19, 2006
LO IMPERFECTO
A veces tengo que pelearme con mi propio perfeccionismo. Llego tarde. No he preparado suficientemente el tema que debía exponer... Son situaciones que me crean ansiedad. Quisiera ser más brillante, hacer las cosas mejor. Para hacer frente a esa tentación he copiado la siguiente cita: "Hoy la gente se da cuenta de que lo divino es la propia suciedad del mundo, porque el mito de la perfección se ha acabado. Nadie quiere ser perfecto, lo que queremos es ser contradictorios" (Salvador Pániker).
El mito de la perfección se acabó. La perfección, lo apolíneo, lo racional, lo lógico, nos ha machacado demasiado. La vida no es así. Nietzsche, el vitalista, recordó que en la antigua Grecia, anterior a Sócrates, lo apolíneo tenía el contrapeso de lo dionisíaco. La razón el contrapeso del mito. Nuestro Dios es un Dios "encarnado", hecho hombre, que -como tal- acoge al hombre en su imperfección.
Me repito estas ideas: La verdadera sabiduría consiste entre otras cosas en descubrir y aceptar nuestros límites. Pero, la verdad, cuesta aceptar nuestras limitaciones.
Como ese impresionante "Niño de Vallecas" de Velazquez, en el que la humanidad se muestra desvalida. ¿Imperfecto? Humano. Con toda la dignidad del hombre.
Wednesday, March 15, 2006
SOÑAR: EL TIEMPO DETENIDO

El tiempo detenido, cuando uno ha leído algo y se abstrae por un instante, metiéndose en su propio mundo interior. Ese momento de soledad consigo que sabe captar Hopper. Salida del tiempo, que es salida del alma, quedando el cuerpo deshabitado y quieto, en una quietud semejante a la muerte.
Y ese tiempo detenido, al escribir el mensaje y, por un momento, volver la mirada hacia adentro y quedarse uno suspenso en lo que dice el alma, lo que dicta el corazón, y el cuerpo queda quieto.
Recibir mensajes, enviar mensajes. Un momento después de leer, un momento antes de escribir. Esa ensoñación del otro al que escribimos y que nos escribe, ese sueño que para el tiempo y que también Vermeer capta, en muchos de sus lienzos. El espíritu que nos habita es el que queda así captado y expuesto. Lo que en nosotros sueña y que escapa del lugar y de la materia.
Thursday, March 09, 2006
DELICIAS
En Pamplona, siendo niño, cerca de mi casa había una pastelería llamada "Delicias". "Deleite" es como titula J.B. Priestley un pequeño libro en el que, a instancia de su familia y dado su fama de hombre gruñón, hace recuento, ya con una edad avanzada, de aquello que le ha proporcionado placer en su vida: sus delicias. Ese recuento que, cuando estoy bajo de energía o triste, hago yo también, mentalmente, consiguiendo así cambiar de humor al evocar esas delicias, casi todas muy sencillas. Así, el otro día, un día triste y encapotado, caminando por la tarde con un aire molesto y frío (con lo friolero que soy), evocaba el placer que para mí ha sido siempre la vista, el olor y sobre todo el sabor, de un croasán. Los croasanes de "Delicias", dulces, y los salados de "Florida", suaves y esponjosos, mojados en café con leche (como vi hacer el otro día en Madrid a José Antonio Marina, sentado casualmente junto a mi, en una cafetería, y al que reconocí, a pesar de su aspecto descuidado, y al que me sentí, por ello, más unido, aunque nada le dije, para no interrumplir su deleite, que compartí en un filosófico silencio con el maestro). Este pastel que también tiene una romántica historia, correspondiendo su invención a los pasteleros vieneses, para conmemorar el hecho de haber sido ellos quien, en la noche, dieron el aviso que frustró el asalto de la ciudad por los turcos. Esa media luna, sirve para comerse al enemigo (simbólica y simpáticamente). Ese curasao, como he oído llamarlo, o también vikingo, que recuerdo haber comprado en la panadería "Taberna", por las mañanas, antes de ir a la parada de autobús. O recuerdo haber deseado en una cafetería de San Sebastián, junto a mi madre, días antes del alunizaje, en 1969, estando de vacaciones. O ese de manteca, que asocio a mis primeros meses en Andalucía, tan frustrante para mí, acostumbrado al croasán de mantequilla. Croasán o cruasán que ha sido una de mis delicias, de la que -ahora, por el régimen, más infrecuentemente- sigo disfrutando, cuando en él pienso y me relamo.
Monday, March 06, 2006
RARO

El arte de Miquel Barceló consiste en formar parte de su propia obra, sin discontinuidad. Miquel Barceló manchado de pintura, viviendo entre pigmentos, embadurnado de arcilla, sin tiempo de pintar o tiempo de no pintar, sino pintor de veinticuatro horas, de esencia, de forma de vivir. No se trata de ser original, de conectar con nadie, ni con tu tiempo, ni con lo que se espera de tí. Uno siempre va a defraudar a algunos. Uno tiene el derecho de defraudar a todos, menos a sí mismo, a su propia tarea.

Viendo esta foto ¿qué es pintura, qué es tomate, qué latas, qué suelo? Hay la continuidad misma de la vida y sentimos que el arte es un fragmento de realidad.
El pintor en el taller fotografiado por Jean-Marie del Moral
Friday, March 03, 2006
AGUANTAR

Aquel combate de Casius Clay, ya Mohamed Alí, contra George Foreman, en Kinsasa. El combate del siglo. La pegada de Foreman no tenía igual. Alí aspiraba a recuperar el título mundial que perdió por hacer objeción de conciencia al alistamiento como soldado destinado a Vietnam. Clay había encontrado en el Islam la fe que te cambia tan profundamente la vida que dejas de llamarte Clay y te pasas a llamar Alí. Clay aguantó una paliza sin precedentes. Doce asaltos recibiendo descargas, protegido contra las cuerdas, cubriéndose con una guardia alta. Foreman golpeaba en los flancos, cortando la respiración de Clay. Los que lo vimos no entendíamos ¿por qué no reacciona? Al cabo de doce asaltos Foreman estaba agotado. Sus golpes ya no eran dañinos. Llegaban flojos. Ya no podía noquear. Y Clay-Alí esperó una ocasión para sacar sus manos y llevar a la lona a un agotado Foreman. Había sido la única estrategia posible: aguantar los golpes hasta agotar al rival. Aguantar. Aguantar. Y esperar tu momento para ganar.
Ese sacrificio, esa capacidad de encajar, de no lucir tu juego, de elegir la oscuridad, de defraudar a todos, con tal de conservar tu única oportunidad, eso es lo que me alucina. Y sólo cuando tumbó a Foreman cobró sentido todo lo anterior, quedó claro porqué no había combatido, por qué había ocultado sus golpes, por qué se había limitado de forma suicida a recibir tan soberana paliza.
Thursday, March 02, 2006
LAS DEMASIADAS HORAS

Si la literatura es por definición la creación mediante palabras de una realidad con vida propia, este fin de semana he descubierto a alguien que hace literatura. Punto de Lectura publica la novela ganadora del XI Premio de Novela Universidad de Sevilla. Se trata de "Las demasiadas horas" de Joaquín Blanes. El narrador cuenta los últimos años de vida de su padre, un ingeniero que llegó a un perdido lugar del desierto, Nalpa, huyendo del fracaso afectivo de una vida sin amor y al que, nada más llegar, se le reveló que su tiempo se había agotado y ya no tendría una nueva oportunidad. Ese lugar terminal es una especie de gran burdel en el que sus habitantes viven sus contradicciones con toda la naturalidad. Lo sobrenatural y lo infrahumano. La Tota es una especie de chamán que recupera del desierto a las niñas que allí son abandonadas. El alcalde, el cura, el tonto del pueblo. Todo un mundo peculiar en el que te sumerge la lectura apasionante de este libro, muy recomendable y prometedor, como primera novela de su autor.
Subscribe to:
Posts (Atom)
