Thursday, May 16, 2013
Thursday, April 11, 2013
EL AZAR
Creemos que hemos decidido nuestra vida. Es la que es y ya está. Kievslowski pone en duda que seamos los autores, pone en duda este poder. El azar es uno de los temas recurrentes en sus películas. En la que lleva ese tículo, "El azar", llegar o no a tiempo de tomar un tren puede cambiarlo todo. Pero, bien pensado, cualquier pequeña variación en alguna de las pequeñas circunstancias de nuestra vida puede llevarnos a universos diferentes. Se habla de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. O al revés.
El protagonista de "El azar" abandona la carrera de medicina al morir su padre. Quiere irse lejos, poner tierra por medio y cambiar de vida, pero llega a la estación con el tiempo justo...y el tren está en marcha. Su carrera es nuestra carrera en pos de la felicidad, de lo ignorado.
De tomar o no tomar ese tren, la vida del protagonista hubiera dado un giro de ciento ochenta grados. Podría haber sido un personaje importante del partido comunista. O en el otro extremo, ser un lider de la oposición católica y bautizarse. Si simplemente hubiera quedado en tierra hubiera vuelto a retomar su carrera de medicina y nunca se hubiera interesado por la política. Cada una de esas posibilidades, determinadas por el puro azar, hubiera conducido al protagonista a una mujer diferente, una forma de vivir y de pensar opuesta. En un caso, la vida se hubiera desarrollado plácidamente, convencional, con mujer e hijos y una buena profesión. En otro caso, la vida hubiera sido lucha y conflicto, los amores apasionados y furtivos. Somos lo que somos pero ¿de verdad hemos elegido nuestro camino? ¿cuándo, en qué momento se decidió nuestro futuro? ¿fuimos conscientes de ese momento agónico? ¿Cómo decir quién soy si soy también el que no llegó a ser?
José Luis Sampedro decía que él escribía para pensar en el que no llegó a ser. En el que pudo haber sido, si el azar no hubiera jugado sus cartas.
Tuesday, April 09, 2013
TÍTULOS PARA LA PRIMAVERA
Me llega la revista del "Círculo de Lectores" y leo algunos de los títulos que ofrecen para este mes: "Un huerto para ser feliz", algo sobre "Ponle salsa a tus platos" (con unas fotografías que me están abriendo el apetitto), "Tómate la vida con sentido del humor", "50 formas de simplificar tu vida"...Ahora llega el tiempo de los campos, de las flores silvestres (las gitanillas...). La felicidad anunciándose en color en los patios. Este fin de semana, paseando con los amigos almerienses por el Barrio de la Villa, de Priego de Córdoba, con sus macetas y sus geráneos, con sus patios. La sencillez es bella. Y sí, las salsas de toma pan y moja. Esos cardos con salsa de almendra o esas setas (en Zuheros). La amistad compartiendo salsas y humor, patios y caminos rurales. Formas de simplificar la vida. Irse al campo y mirar y gustar y respirar y pasear. Y tomarse un vino joven, transparente, tapada la copa con un pedacito de queso curado.
Al final ¿voy a pedir el libro de Philip Roth? No sé. Hay uno de Mario Levi sobre Estambul, con una portada preciosa...Estambul en el recuerdo, el bazar, los dulces...el paseo por el Bósforo, los palacios. Sigo en apatía lectora, conformándome con los títulos. Ayer releía "Doctor Pasavento", cuando el narrador compra dos libros que "han revolucionado la literatura que se escribe en España", para que le acompañen en el AVE, con destino a Sevilla. E inmediatamente decide no leerlos, porque sus títulos le evocan cosas y prefiere soñar la redacción de los libros. Soñar sus propios libros con esos título.
Monday, April 01, 2013
PREVISIÓN METEOROLÓGICA
Monday, March 18, 2013
NECESARIO PERO IMPOSIBLE
Es sorprendente, en estos tiempo, que un filósofo se atreva a publicar un libro sobre la posibilidad de la vida después de la muerte. Es todavía más sorprendente que -evitando cualquier adscripción o impregnación religiosa- el filósofo haga de Jesús, el profeta de Galilea, centro de una esperanza. De algo "Necesario pero imposible". Javier Gomá Lanzón, en su último libro, desarrolla en su totalidad el concepto de "ejemplaridad". Cuando me piden -dice- qué es la honradez, yo señalo a un hombre honrado. Cuando me piden qué es la bondad, señalo a una persona bondadosa. En el caso de Jesús, cuando me preguntan que sería la vida después de la vida, sólo tengo el testimonio de los Evangelios: a los suyos se les apareción después de muerto. Era él mismo. Con su cuerpo herido. Pero no era el mismo. Él mismo, pero diferente. La resurrección como piedra de escándalo para los filósofos modernos. Un tema tabú. Y sin embargo, desde la antigüedad los filósofos se ocuparon de estas cosas: de qué es el alma, de si hay algo inmortal en el hombre, de qué es la eternidad.
Javier no habla del Cristo. Este término es religioso, se refiere al Jesús confesado como Salvador. Pero ¿cómo salva Jesús? Francisco, el nuevo Papa bueno, hablaba ayer de "misericordia" (un poco de misericordia -dijo- puede cambiar el mundo). Misere corde: poner el corazón en el otro. Jesús ponía su corazón en el otro y lo rescataba a un lugar de dignidad (así, la mujer adúltera del evangelio de ayer). Si entiendo a Gomá, Jesús tiene tal dignidad en su vida, que su muerte resulta indigna. Su muerte aplasta, destruye esa obra que Jesús ha hecho de su vida. Sería necesario (pero es imposible) que la muerte no destruyera esa obra (ese es nuestro sentimiento y nuestra protesta ante cualquier muerte, porque sentimos esa dignidad única e insustituible del que muere y esa indignidad absoluta del acabarse definitivo). Pero en el caso de Jesús, como algo excepcional en la Historia, tenemos ese testimonio de permanencia. Bajo otra forma, pero conservando su identidad y siendo él, pudiendo decir "yo soy", sentirse, vivirse, después de la muerte (no diluirse en el eter cósmico).
No creo que sea necesario descubrir lo que es un misterio. Incluso creo que la razón no puede penetrar en ese recinto sagrado de la fe. Prescindiendo de la vieja dialéctica entre fe y razón, si son o no compatibles. Yo creo que la fe salva. No la razón. La razón me lleva a aceptar la muerte como parte de la vida, con la misma naturalidad. Pero la fe cree en los milagros, en lo desconocido e inexplicable.
Friday, March 08, 2013
LOS TÍTULOS
Esta mañana venía pensando en el título de la última película de Almodóvar: "Los amantes pasajeros". Es uno de esos títulos de doble sentido, por que la película se desarrolla en un avión perdido por el cielo, donde se hacen el amor los pasajeros; pero por otro lado, también es cierto que todos somos amantes y por desgracia todos somos pasajeros. Y más pasajero que me sentía al pasar por el puente de Triana y mirar la torre de la Giralda, como la han visto tantos y tantos que amaron y que también se fueron y pasaron. MORITURI TE SALUTANT: "los que van a morir te saludan", como decían los legionarios romanos desfilando ante César. Pero todos somos MORITURI.
El gran poder de los títulos es su brevedad. No dicen tanto como insinúan. Los buenos, nunca quedan cerrados, siempre permiten pensar más al lector, meterse más en su mundo, que no lo que hay detrás. Decía Marcel Duchamp que a él le bastaba el primer verso de un poema. A mí me basta uno cualquiera. "En soledad no se vive", de Aleixandre, es una frase que me ha acompañado siempre. Lo que importa es lo que se nos queda dentro de las cosas (de la literatura, del cine). Lo que importa es lo que crece luego dentro, lo que destila con el tiempo. Eso es nuestro. Y no puede ser mía toda una obra. Pero sí un título, un rayo minúsculo de luz. "Para nacer he nacido", "Confieso que he vivido".
Siguiendo con mi paseo, como cada mañana, miro los rótulos de los establecimientos de la calle Pagés del Corro. Frases. Breves obras maestras, como esa tienda de importaciones: "Cosas que importan", pasando delante de ella, siempre miro el cartel y sonrío. No sé que importan estos, pero sé que no son tantas las cosas que importan de verdad. Son muy poquitas, de hecho, y hoy las tengo. Tengo esas cosas que importan, aunque perdí otras que me importaron mucho. Frases. Frases evocadoras, sugerentes, que inician con uno un diálogo que prosigue luego. Las encuentras aquí y allí. En mi mesilla voy cambiando los libros, no porque los lea, sino porque me acompañan esos títulos, esos objetos-título. Como ese "Lecciones de ilusión" (¿quién es el maestro?) que promete un contenido que yo me invento (no hace falta leer más) y que imagino en sus páginas. Inventar, prefiero inventar, escribirlo en el aire de mis pensamientos.
Permiso para inventar, para crear, para tomar prestado lo que nos venga bien y transformarlo todo, mezclarlo y confundirlo: ¿qué más da? Si hace buena sopa.
Monday, February 25, 2013
EL VIAJERO MÁS LENTO
Creo que fue Priestley quien escribió un librito sobre sus pequeños placeres cotidianos. El hedonismo ha sido malinterpretado, porque sencillamente los pequeños placeres son los que nos salvan. Ayer en el cine, viendo la película "Amor" me hacía ver mi acompañante con extrañeza que los protagonistas "siempre comen lo mismo". No apreciar la comida debe ser terrible. En efecto, la variación me parece esencial para la felicidad (aunque una cierta monotonía a veces es como la cadencia que ayuda a seguir la melodía).
Esta mañana venía pensando en la película de anoche: sin exteriores, siempre en el interior del mismo piso burgués, abigarrado, con acumulación de años en él, poso del tiempo en los libros, los casettes de música, en los muebles...Lo que se nos va amontonando de la vida. Claustrofóbico. Sobre todo pensando en ese Paris ahí afuera, tan bello. La certeza de la belleza de los bulebares hace más terrible ese encierro o esa encerrona de la vida cuando uno pierde la movilidad o simplemente se hace viejo. Y cuando los pequeños placeres van desapareciendo: las comidas, escuchar un disco, leer...o mantener una conversación.
Ahora la luz entra por el balcón. Veo el azul del cielo sevillano. Estoy sano. Siguen a mi disposición los pequeños placeres. El placer de dar puntadas sin hilo, el placer de no acabar nunca nada, de ser ese viajero más lento, que se demora y huele y saborea, que hoy atravesará las calles de Triana, al mediodía, de vuelta a casa, dejándose por el camino los ojos en las naranjas amargas que englanan de color el verdor de los árboles en la calle Betis, escrutando ya los botones del azahar que promete aromatizar Sevilla en la primavera. Pasar por allí, de paso, despacio, junto a los que toman su aperitivo, al sol cálido de estos días despejados del invierno. Pequeños placeres eternos, de ventanas abiertas a este barrio, con sus Vírgenes, con sus niños a la salida de los colegios, con su Pureza y su Esperanza y su Estrella. Y pienso que yo abriría de par en par las ventanas un día como hoy y al menos sentiría todo eso. No me lo perdería. Como un viajero que se queda absorto ante todas las maravillas fugaces del viaje, como si nunca fuera a volver de él.
Tuesday, February 19, 2013
EL ARTE DE NO ACABAR NADA
En mi mesilla de noche apilo libros y libretas. Casi siempre escribo antes de dormir. Algo sobre el día que termina, algo que me sacó del marasmo cotidiano. Los libros están más bien por sus títulos, por sus portadas, como objetos benéficos que cambian mi humor. "El arte de no acabar nada" es un título de Vila-Matas - creo (no me apetece ahora comprobarlo en Google)-, que me gusta especialmente. Porque -como dice ahora Javier Gomá- la vida es reconciliarse con la imperfección. Pero también porque lo imperfecto es más acogedor, más humano.
Hablando de Vila-Matas, yo también me reconozco en eso que él contaba sobre su vocación. A veces quisieras ser escritor (o profesor), para vivir como vive un escritor, pero luego te das cuenta que para ser escritor, además, hay que escribir. Esa es la imperfección de las cosas. Porque lo que nos gusta del escritor son las conferencias, las presentaciones de libros, la apostura que proporciona el talento (frente a las mujeres sobre todo, pero también frente a los hombres). Mastroianni, desganado, prepara en la chaise-long su intervención en una presentación literaria. Todo lo envidiable del caso (para muchos de nosotros), es desmentido por esa expresión contrariada: él quisiera hacer otra cosa (el preferiría no hacerlo), y que otras personas se ocupasen de esos enojosos detalles que conlleva "ser escritor" las veinticuatro horas del día.
"El arte de no acabar nunca nada" reivindica la necesidad de libertad hasta la necesidad de liberarnos del perfeccionismo maldito. El perfeccionismo que nos impide quitarnos ropa cuando nos molesta (por ejemplo, para tumbarnos en una chaise-longe y NO LEER si no nos apetece y NO PREPARAR ningún discurso). La posibilidad de ir por la vida con ropa cómoda, de improvisar de repente, de hacerlo francamente mal y perder todo el auditorio que un día tuvimos. Y es que, de todas formas, nada se acaba y todo acaba por terminar inconcluso.
Wednesday, February 13, 2013
NATURALEZA EN PAZ
En la naturaleza, bajo los árboles.
"Cosas que importan".
Fundirse con el sol.
Paz.
"Polvo eres", es la frase de hoy.
Hemos sido hechos para esto.
Para la tierra.
Es nuestro lugar.
Ahí al lado, en el parque, reencuentras ese verdor.
Ese lugar tranquilo al que aspira tu alma.
Exiliado en la agitación.
Exiliado de tí mismo tantas horas inciertas.
Vuelves a escribir.
Y la página en blanco es paz también.
Un lugar donde volcar tus ansias de paz.
Y volver al ser puro.
Esencial alegría que recuperas.
Cuando el sol te deslíe bajo los árboles.
Wednesday, February 06, 2013
EL REALISMO DE LAS MUJERES
Propuso que fueramos al mismo bar en que dejó olvidado su paraguas el día anterior. Llovía. Ella entró a preguntar, yo me quedé fuera (estaba el local lleno). Al cabo de un rato salió con un paraguas que no era el suyo. Me dijo que se habían llevado su paraguas...seguramente la misma persona a quien pertenecía el paraguas que ella cogió.
Tuesday, February 05, 2013
Friday, January 11, 2013
UN DÍA DE AQUELLOS
Tuesday, December 11, 2012
UNA MÁS DE LA FAMILIA
Ha entrado a formar parte de la casa. Cuando llego del trabajo se enreda entre mis piernas y empieza a saltar y a mover la cola: se alegra de verme de nuevo.
Monday, December 03, 2012
RECUERDO DE ISABEL NUÑEZ
Me entero de la muerte de Isabel Nuñez. Ahí al lado está el enlace a su blog. De alguna manera, aunque no nos conocíamos, tuvimos una relación, nos dijimos cosas alguna vez (como pasa entre blogueros, una relación etérea, especular). Me impresiona su última entrada premonitoria ("Alea jacta est"), en la que se enfrenta a una cita incierta de la que no ha regresado. Y en medio de esa angustia, se acerca a Varanasi (Benarés), al río eterno que fluye, se acerca espiritualmente a ese lugar en donde la muerte se mezcla amigablemente con la vida, en paz. Hace unos días Vila-Matas envidiaba en su blog el último libro de Isabel, sobre Barcelona, y yo envidiaba a ambos. Un escritor nos deja lo que ha escrito. Ahora ella sabe lo que hay del otro lado y nosotros seguimos explorando las sombras y las luces.
Tuesday, November 13, 2012
LEÍDO EN LA PARED
Dejarse sorprender.. ¿He perdido la capacidad de sorpresa? Porque la sorpresa ilumina lo gris y monótono. La monotonía y la grisura en que uno se va envolviendo, para protegerse de cualquier cambio inesperado. Va uno muy metido en su cueva infranqueable. Y de repente las cosas ya no resuenan, han perdido su capacidad de conmover. Ya no es capaz uno de improvisar. Se dejo atrás la espontaneidad. Y ahora nos desarma cualquier imprevisto. No sabemos bajar las armas. Bastaría dejarse invitar a todos los bailes. Bastaría abrazar cualquier debilidad que nos aborda por la calle. Bastaría abandonarse a la ternura siempre cercana. Y dejarse querer. Dejarse hacer. Que la vida se realice a diario, sin argumento, sin esquemas, como todas las buenas historias, en las que cualquier cosa puede pasar. Bastaría el deseo de servir a la trama humildemente, sin esfuerzarse mucho en nada, sin enmendar la pose, dejando que las cosas pasen y se sucedan las ocurrencias del narrador, permitirle todas sus locuras, su relato desbocado, trepidante, dulce o amargo, triste o alegre, doloroso o gozoso, heróico o cruel, siempre inesperado. Espera lo inesperado. Vive en primera persona un relato emocionante, sin lógica, no premeditado, que va haciéndose según avanza el día. Vivir. Dejar que nos pille y nos derribe, gozosamente desarmados, el amor, en cualquier abrazo, en cualquier encuentro, en cualquier esquina.
Monday, October 22, 2012
EL CHICO DE LAS TORTILLAS
El muchacho de las tortillas siempre sonreía. Solo él para tanta gente, iba manejando sus tres sartenes con calma, pasando el aceite de una a la otra. Los huéspedes en la cola nos impacientábamos. Como occidentales no sabíamos disfrutar de la espera. El muchacho de las tortillas era laborioso pero tranquilo. Sabía hacer su trabajo y lo hacía sin pausa pero sin tensión. Dejaba que las tortillas se cuajaran bien, se tomaba el tiempo preciso para ello. Solo cuando la tortilla estaba terminada, levantaba la cabeza. Entonces le acercabas el plato y él la separaba de la sarten con su paleta y te la depositaba cuidadosamente en plato con una sonrisa tenue y sencilla. Para mí fue un espectáculo verle cada mañana durante esos días, impasible ante las colas bulliciosas, con ese aplomo y esa naturalidad que da el no poder hacer sino lo que haces. Sus tortillas de champiñón le salían muy ricas y yo, cada mañana, disfrutaba en la cola viéndole hacerlas con esa paz y luego, al recogerla, mirándole a los ojos le devolvía la sonrisa y le daba las gracias. Al salir a la calle llevaba yo también una sonrisa parecida a la suya, un poco tonta, como si me hubiera hecho con su humildad un pequeño regalo, iba llevando ese regalo mínimo por entre todos los otros asuntos importantes del día.
Wednesday, October 17, 2012
UNA VIDA FANTASMAL
Cuando le condujeron a la habitación de su tía, aquella mujer enorme condenada en aquella cama enorme, inmóvil, giró hacia él la cabeza, miró al niño y se puso a llorar y a gritar, histéricamente: "Mi hermanico!, Mi hermanico!", ahogándose entre hipidos tremendos. El niño paralizado por el susto permanecía junto a la cama. Fue entonces cuando descubrió su destino de fantasma. Era el fantasma de su padre muerto, al que no pudo conocer. Era idéntico al muerto y siempre se lo iba a recordar a los que le conocieron y amaron. Él era esa tarde su padre, apareciéndose a su hermana, en el lecho de su enfermedad. El niño dejó entonces de existir. Era ya un trasunto del muerto, que en él recobraba vida.
Ya con canas y mucho menos pelo, pasaría a convertirse en el fantasma del niño que fuera y cuando iba a visitar a su anciana madre ella se iba siempre a emocionar porque él inevitablemente le iba a recordar al otro, al niño que dejó de ser hacía tantos años y al que sólo ella recordaba ahora. El rato que pasaba a su lado se entregaba dócilmente a escuchar lo que ella le decía al otro, al niño, aguantando regañinas y reproches. Él seguía sin contar. No se podía decir con propiedad que estuviera allí. Era invisible ( aunque siempre evocador). Y de esa forma seguía cumpliendo puntualmente su inexorable (y ya asumido) destino de fantasma.
Saturday, October 13, 2012
INFRALEVE
Infraleve, como un reflejo de luz en la tarde que declina.
Como las úlimas luces doradas.
Ya sólo podía escribir frases cortas. Infraleves.
Las circunstancias le impedían hilar más de unas pocas palabras.
Pero cada vez se convencía más de que no era necesario extenderse en pormenores.
Aún así. Todo era sagrado como un gran silencio sobre el agua.
Como las úlimas luces doradas.
Ya sólo podía escribir frases cortas. Infraleves.
Las circunstancias le impedían hilar más de unas pocas palabras.
Pero cada vez se convencía más de que no era necesario extenderse en pormenores.
Aún así. Todo era sagrado como un gran silencio sobre el agua.
Monday, October 01, 2012
LOS HILOS DE LA ARAÑA
Me cuenta J. que en aquella exposición Duchamp dispuso hilos entre los objetos, tal entramado tejió que no se podía entrar, como la realidad-araña en la que todo establece relaciones con todo y uno queda al final fuera de la sala. Duchamp aparece como un hilo pegajoso estas últimas semanas, con su humor irónico autoreflexivo. "Está definitivamente inacabada", dijo de una obra. Como todo, como cada cosa que hacemos. VM me trae a Duchamp y su vida absolutamente maravillosa. Y ayer mismo repaso el catálogo del mes del Círculo de Lectores y aparecen como novedad los "Escritos de Marcel Duchamp". Cómo aprender a reirse de uno mismo, o al menos fingirlo.
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