Wednesday, August 29, 2007

EL POEMA VIAJERO ( I I )


DUNAS


Un horizonte de nubes

ilumina el camino hacia tus caderas,

ebrias, cálidas,

rebosantes de agua salvaje

capaces de ahogar abismos,

rutinas

y silencios.

En las dunas de tu piel

se detiene la nieve

que mi cuerpo derrama.

Avanzo hacia ti con deseo

trenzado en la voz.

Tus noches y mis días

se consumen

al calor del último iceberg.


Marta Navarro ("Ocho islas y un invierno")



Fotografías de Lucien Clergue

Thursday, August 23, 2007

EL POEMA VIAJERO ( I )



El nudo en los confines



Igual que recordamos unos ojos

que nos miraron una vez tan sólo

y ese recuerdo ingrato se convierte

en una coordenada incomprensible,

igual que nos conmueve la derrota

o nos educa el alma la experiencia:

Hay ciudades electas que se anudan

como una dulce envidia a nuestra vida.

Su voz nos reconoce de improviso

al encontrar sus calles, sus paisajes

familiares y extraños, sus rincones

parece que han mirado nuestros pasos

desde la propia infancia, sus razones

parece que son nuestras y en su clima

azaroso destilan

aromas conocidos que parecen

llegar desde un lugar que hemos perdido

en un tiempo inconsciente de la vida.

Hay recuerdos dormidos que parecen

despertar en nosotros.

De todas mis ciudades deseadas

es la más alejada la que añoro.

Aquella que se alzaba sobre hostiles

confines, la que asediaban aguas

extranjeras, la trazada por amplias

fortalezas, vencedora de asedios,

delicada y altiva, sospechosa

colonia inteligente que se inunda

cada tarde de luz y de horizonte,

yo añoro muchas veces la paciente

ciudad de La Valleta y he tenido

en sus correctas calles la templanza

saliendo de mis ojos por mirarla.

Sí, recuerdo ese lugar como si fuera

un regalo del tiempo, una ganancia.




Jesus García Calderón, "Los nudos de la vida" (Ánfora Nova, 20o6)



Tuesday, August 21, 2007

Monday, August 20, 2007

Thursday, August 16, 2007

UN DULCE OLOR A VIDA

En estos días, propicios para la lectura, entre la selva de literatura formalista y conceptista, me llega la frescura narrativa de Guillermo Arriaga. Su novela "Un dulce olor a muerte", me trae -paradógicamente- toda la vitalidad de la vida rural mexicana.





Se trata de un relato en el que engaña la trama policial. No es, aunque lo parezca, una novela policiaca. Es una historia de sentimientos profundos, una novela pegada a la tierra y a la naturaleza, en la que casi se escuchan los vientos, se siente el calor insoportable en la noche, se perciben olores y sonidos de pájaros revoloteando por los campos de sorgo.


Una muchacha aparece muerta, desnuda, acuchillada por la espalda. Un joven encargado de la cantina del pueblo es considerado por todos, desde que aparece el cadáver, el novio de la difunta, verdad que se le impone con la fuerza del pueblo y que le condena a vengar esa muerte.


Conocía a Arriaga como autor de guiones de cine ("Babel", "21 gramos"). Ahora, en la carátula del libro (Belacqua), lo veo con su cara y me sorprende que naciera el mismo año que yo. Tanto más viejo me parece, tocado con su sombrero de ala ancha. Pero luego, la perfecta hilatura de la narración, su dominio del tiempo en que va avanzando la historia, me desvela un autor que conoce bien su tierra y sus gentes.

Este es, para mí, un verano marcado por México. Primero fue el conciertazo de Maná, en Sevilla. Luego, en el Camino de Santiago, el amigo mano, con el que anduve. Ahora se me vuelve a asaltar el deje y la entonación charra en esta novela.
Estos días sigo el viaje virtual que va narrando nuestro amigo Jesús Alonso en su blog (http://unalbornozllenodenotas.blogspot.com/).

A él quiero dedicarle esta foto, para completar su álbum. Me la envió un amigo presente en la Feria del Libro de Guadalajara. Es del más puro estilo Jalisco: situada en un ayuntamiento o juzgado, no recuerdo. Esa vida fronteriza y macha que hoy consideramos desde lo alto de nuestra vida "civilizada".



Tuesday, August 07, 2007

EL SIRVIENTE


Cuenta Vila-Matas que Robert Walser se sentía atraído por los mayordomos. Walser hallaba el gozo de vivir mayormente en las regiones inferiores de la vida. Allí donde el orgullo no tenía dónde posarse.
Pero no era esa probablemente la única razón.
El sirviente se identifica de tal forma con el amo que convierte su existir en el eco de la vida de otro, consiguiendo, mediante la obediencia, sustraerse a la feroz dictadura de la propia identidad.
Walser quiso olvidarse de sí y para ello, renunciando a la condición de escritor reconocido, encarnó el personaje de paseante anónimo. Para él la superioridad moral consistía ceder el sitio a otro. Quedar en segundo plano, libre ya del nombre. El siervo, amo de su nada.
Walser buscó la oportunidad de una nueva vida. Una vida vacía, secundaria. Yo tengo hoy el recuerdo de una vida así, hace muchos años, una vida vacía, en la que disponía con libertad (y sin angustia) del propio vacío de mi tiempo y mi corazón. Walser, en sus días finales, durante sus paseos quizás recordaría vagamente otras vidas, casi ya como si otra persona distinta las hubiera vivido.

Friday, August 03, 2007

INVISIBLE


Ahí esta ella trabajando en la cocina. No la ven. Está sola. Pero escucha una voz antigua: la del resentimiento. Ella prepara la comida. La otra escucha al Maestro. ¿No se da cuenta de que hay mucha gente para comer y ella está sola para tanta tarea? Ella ama: con obras. Cocina para el Maestro. Le han enseñado a sacrificarse. La otra es una egoísta que siempre va a lo suyo (todo esto se lo va diciendo esa vieja fea que le calienta los cascos con reproches de injusticia). "A ella nadie le pone la mano en el hombro, como si fuese invisible". Y esa voz se ha ido apoderando de ella y el rencor creciendo y ocupando todo... Si al menos el maestro se diera cuenta. Él le diría algo a la otra. (María está entre los hombres. Eso no es correcto. No es su sitio…).
Pobre Marta cansada,turbada... Hasta que vomita su verdad: se acerca al maestro y se queja de su hermana. Y tiene que escuchar estas palabras de boca de Jesús: “Te ocupas de muchas cosas pero sólo una importa. María ha escogido lo mejor y no le será quitado”. Luego, el maestro que predica el amor ¿no la ama a ella? Y el amor de Marta se desploma. Y ella se viene abajo. En este momento no puede comprender lo que Él le dice.
¿Qué es lo que importa, que es lo mejor, lo que no puede faltar? La alegría de la vida, el gozo. Eso es lo que nadie puede quitar ahora a María. Marta en cambio está triste. Ha dado lo que no quería dar y se ha quedado vacía. Y es verdad que sólo podemos dar de nuestra abundancia. Lo que tenemos para los demás, lo que sobreabunda despues de quedar saciados. Dar de verdad es un deseo de dar lo que tenemos. Es un don de la alegría.

Tuesday, July 31, 2007

NO HACER


El amor no es algo que ponemos nosotros en la vida: está ahí. Nos mira. A veces no lo vemos: dormimos al amor. El amor es algo que a veces dejamos que entre en nosotros: nos abrimos a recibir el entusiasmo de la vida. Y en ese momento los objetos brillan.


Amar es permanecer despierto, atento. Amar es una facultad de apreciar las cosas, las personas, los milagros, las sorpresas...Es permanecer agradecido...a la belleza que se nos entrega, y merecemos porque nos es entregada (aunque nos la neguemos). Amar es dejarse "llenar de gracia": porque el amor se nos da sin merecerlo.



(Cuadro de Giorgio di Chirico)

Thursday, July 26, 2007

YA SOMOS HISTORIA

Mi abuelo solía decir, para alabar la comida que preparaba mi madre: "en esta casa se come mejor que en el hotel la Perla”.

El hotel formaba parte del decorado de mi infancia. Allí, en la esquina de la Plaza del Castillo, bajo los soportales, solía esperar de niño el autobús. Allí perdí en una ocasión mi cartera, con sus asas de plástico. Allí, al lado, en una peluquería, me pelaban. Luego supe que en ese hotel se hospedaba Hemingway, el gran novelista (y Nobel) americano, cuando venía por San Fermín (nueve años vino, a vino beber y a vivir ese estado especial de humanidad que es la fiesta en Pamplona). En la habitación 207, desde cuyo balcón veía pasar el encierro camino de la Estafeta, todo se conservaba igual desde que murió el escritor (en 1961) y contaban que un editor sueco la había alquilado hasta el año 5000. Pero el hotel, a pesar de su tradición, había ido decayendo (los toreros preferían el Yoldy).






Por eso nos sonaba a cuento viejo y nos daba un poco de risa cuando el abuelo seguía poniéndolo como el mejor lugar para comer. Para comer de verdad, “Las Pocholas”, en el Paseo de Sarasate. Allí es donde iban a comer los catedros de la Universidad. Allí se contaba que comió un día San Josemaría Escrivá, el santo al que tuve ocasión de tocar siendo un muchacho. También había ido decayendo el restaurante. Sólo vivían dos de las ocho o nueve hermanas que guisaban en ese templo de la gastronomía navarra. Hasta que un día cerró el restaurante, tras 69 años de vida, sin más anuncio, y en el local al cabo de unos años, acabó abriendo su primera oficina en Pamplona "La Kutxa".




Ver “Las Pocholas” convertido en una sucursal bancaria; ver el hotel “La Perla” convertido en un edificio apuntalado…eran razones para sentir el doloroso paso del tiempo, cuando en los últimos años volvía de visita por mi tierra. Parecía una ciudad amortajada, un resto en ruinas de lo que fue, sobre todo la parte vieja. Como si todo el mundo se hubiera puesto de acuerdo en olvidar. El colmo fue el año en que me dirigí a la Plaza del Castillo y ¡no estaba! Había en su lugar un tremendo socavón.
Pero lo que se fue a veces vuelve. Me entero que el Hotel La Perla ha abierto de nuevo, convertido en un cinco estrellas. La habitación de Hemingway, se ha conservado intacta (milagros de la tecnología) y se puede reservar por 8.000 euros la noche (un capricho). Y en cuanto a la comida…el restaurante del hotel se llama “Las Pocholas” y reproduce fielmente el antiguo del Paseo de Sarasate, con el busto del Rey de Navarra presidiendo el salón. La dirección del restaurante se ha encomendado a las dos “Pocholas” que viven, ya muy mayores: Josefina y Conchita Guerendiáin. Todo resucita. Incluso Hemingway. Es el milagro de la memoria. Milagro que se transforma de repente en una ensoñación...


al poder compartir ahora la barra del café Iruña ¡con el mismísimo Don Ernest! al que encuentras bebiendo tranquilamente una copa de "Fundador" en su rincón de siempre. ¿Estaremos en 1959?


Pamplona recupera una parte de su historia: los años cincuenta y sesenta. Mi infancia es ya historia, pero historia al fin recuperada.

Tuesday, July 24, 2007

PATRICIA ELENA VLIEG


En el Camino siempre hay sorpresas. Pasan cosas. Cosas que uno no pudo imaginar cuando se puso en marcha. Entre los hechos insólitos de esta singladura: recibo un regalo ¡que me llega de Panamá! Natxo Andrio me ha traido un CD de Patricia Elena Vlieg, "Origen". Y su voz ha hecho el Camino conmigo en la mochila, como una promesa para la vuelta a casa.
Llego al asfalto, desde los frondosos bosques, a la contaminación desde el aire puro, al calor sevillano desde el frescor gallego. Pero ahora, entre las calles hacia el trabajo, escucho la voz de Patricia, sus letras de serena poesía, su música que desgrana las palabras en una riqueza de ritmos y sonidos, con aportes instrumentales de calidad -cuerdas, bajo, flauta- y su punto jazzístico también...El Camino me regaló el placer de esta música.

Pero voy leyendo las letras y allí encuento una canción 'Sesenta Lunas' que lleva una dedicatoria: "A una niña de cinco años que abandonó su casa para escapar de la violencia doméstica y hoy vaga sola en la noche de una ciudad cualquiera". La letra, de su hermana, Ana Lucía Vlieg. Entre los agradecimientos: "a Natxo, buscador y caminante por contarme la historia de las sesenta lunas que luego se hizo canción" (Natxo que ahora marcha a Guatemala, para trabajar con los niños de la calle).

SESENTA LUNAS

Tú le estás hablando
luna de cristal,
y ella apenas piensa en huir y andar.
¿Qué le están deseando,
estrellas del cielo?
‘Que encuentres abrigo
que encuentres consuelo’

Ella solo lleva
el recuerdo aquél,
abismo en el alma,
golpes en la piel.
Sesenta lunas, cinco veranos,
el corazón ya te han marcado,
sin un arrullo, sin un abrazo,
sin la caricia, sin el regazo.

¿Qué le van diciendo
las calles desiertas?
‘Para ti no hay sitio
ni puertas abiertas’
¿Qué le va diciendo
nuestra indiferencia?
‘Aca yo en mi vida
allá tu sentencia’.
…..
Niña del viento,
niña del llanto,
retoño frágil ya sin raíz.
Vamos, que un día se acabe el llanto
y llegue el tiempo de ser feliz.

El Camino es de alegría, pero es más: envuelto en música, me trae un compromiso de combatir el llanto.

Friday, July 13, 2007

EL CAMINO DEL NORTE

Me voy al Camino. A volver a recordar eso de ir atento a las señales. A conectar de nuevo con mi ritmo de marcha. Abierto a los mensajes del camino... Dispuesto a convivir con otros caminantes que me esperan y hacer junto a ellos esta singladura. Saliendo a andar cada mañana, haga sol o llueva. Para escuchar y oler, para llenar la vista con el verde de los campos y el color de las hortensias. Para sentir el frescor de las frondosas sendas. Me voy a repetir lo que tantos antes que yo hicieron, durante siglos: ponerse en camino y dejarse transformar por el camino. Peregrino por tierras de Galicia, hacia Santiago. Buen camino.

Thursday, July 12, 2007

EL REGALO ESCONDIDO


El 16 de mayo de 1954 fue hallado el coche en que viajaban al fondo de un precipicio, en una carretera montañosa de los Andes. Los tres cadáveres correspondían al fotógrafo Werner Bischof, al geólogo Ile de Szepessy y al conductor del vehículo. La foto fue encontrada en su último carrete y quizás fue hecha poco antes del accidente. La imagen del muchacho peruano tocando la flauta es un canto a la vida, a la naturaleza majestuosa, a la sencilla alegría. Siento, al ver la foto, la misma emoción que hizo disparar su cámara a Werner. Quizás ese sentimiento de paz y gozo sereno se mantuvo en su corazón y pudo llevárselo consigo. Él que en sus viajes a la India había retratado la miseria y el hambre, que había contemplado el llanto de los niños de vientres hinchados y la desesperación de los ancianos famélicos. Él que había descubierto en Japón y sus templos un mundo espiritual, hecho de gestos y vacío, pero de espaldas a la vida cotidiana. Al final de la vida fue llevado a la cima de una montaña para que allí se cruzase con la emoción de un hecho corriente: un niño que va por el camino, tocando despreocupadamente su canción.
Cuanto sucede a nuestro alrededor puede encerrar un regalo oculto para nosotros. El corazón sensible que saber mirar agradecido, demorando el tiempo en la mirada, recibe acaso el don de la belleza, que habita en las cosas pequeñas del mundo.

Wednesday, July 11, 2007

LA TUMBA DEL HÉROE



En Grunewald Forest, un cementerio de Berlín, descansa en su tumba, en la que una negra lápida une el suyo al nombre de su madre. Me emociona este encuentro final tras el peregrinaje de una vida, nómada entre los nómadas. No sé si expresó el deseo de volver o fueron razones prosaicas las que hicieron que fuera enterrada allí y en esa compañía. En todo caso, lo que importa es lo que siento yo ante ese túmulo. Siento algo de la circularidad de toda existencia, que emprende un camino que la lleva muy lejos para siempre terminar en el origen. Ella volvió. Descansa en brazos de su madre la que siempre anduvo emancipada por el mundo, sin hogar ni apellidos, apátrida, apenas un fantasma o adorno señero, pero dueña de su tiempo y su secreto.


Me emociona también esa muerte prosaica y casual, al caer de una bicicleta, mientras descansaba un verano en Ibiza, cuando ya parecía serenarse su vida. La muerte en debilidad de una vida llena de fortaleza. Una de esas muertes propiciatorias, como la de T. E. Lawrence, que llega a los héroes al final de su aventura, todavía jóvenes, como un piadoso don, para sustraerlos de la decrepitud y preservarnos a los mortales el brillo de su leyenda. Emocionan estos héroes terminales, tan pronto con la vida a cuestas, como una carga ya de su destino, que mueren por nosotros, para que recordemos su plenitud. El resto, lo que queda del mito, el frágil envoltorio de la vida, vuelve a la casa, a la madre y a la tierra.

Thursday, July 05, 2007

PRESANFERMINERO (II) VISPERAS


Para Cristina

Hoy la ciudad está quieta. Silenciosa. Espectante. En las calles se palpa un ambiente especial. Retenido, ansioso. Se hacen las compras un tanto precipitadamente. La risa es pronta. Hay nervios. Se aceleran los preparativos. Hace días que fueron llegando visitantes. Se ven mochilas, maletas, forasteros en chancletas, jóvenes risueños con rastas y pendientes, que miran con ojos muy abiertos las botas de las tres Zetas en el escaparate. Jóvenes inquietos, tensos. Los paseos de la ciudad, sin embargo, están tranquilos. Desde el balcón de la Media Luna se ve como todos los días, majestuosa, la nave de la Catedral, que tantas cosas ha visto pasar y las montañas que protegen la ciudad.
Mañana un cohete romperá el aire y un silbido rajará el silencio...Estallará la fiesta. Y será otra ciudad (otro mundo) durante una semana.

Wednesday, July 04, 2007

PAÍS: UN POEMA DE ROCIO ARANA


A veces, en mi casa, cuando gritan
los perros, cuando ladran los minutos,
cuando no sé qué hacer, pero no tengo
mapas para mis manos y mis ojos,
cuando las cosas lloran su silencio
entonces, lentamente voy girando
la cara para ver tu luz de tarde.
Has venido, me tomas por sorpresa.
Como un país lejano,
una pequeña flor gritando vida
en un camino seco, se me cuelan
tus últimas palabras, ese gesto
de mirar tu reloj en una isla,
la sonrisa perfecta, chimenea.
Te quedarás conmigo
te mostraré mis nueve manuscritos,
cenaremos al fin en la terraza
entre limones, viento y buganvilla,
y luego marcharás.
A veces, cuando vuelvo de tu vida
a mis manos vacías en mi cuarto,
a los perros, la tarde y la pantalla,
de pronto surges tú
de un país remotísimo, poblado
por islas y volcanes,
donde te estoy viviendo cada día.
23.VI.2003
Rocio Arana ("Pampaluna". Adonais. 2004)

Saturday, June 30, 2007

JERRY MCGUIRE




Ayer ví en canal Plus "Jerry McGuire". La maravillosa Renee Zellweger está enamorada de su jefe. Estar enamorado no tiene explicación. Es algo que se impone, algo más fuerte que cualquier razón. No es algo que cueste trabajo. Es algo que nace de dentro. Y algo que termina. Algo que, de repente, deja de estar y se nos olvida. No está condicionado a una respuesta del otro. El amor es sólo mío. Jerry (Tom Cruise), sin embargo, se siente comprometido con su empleada. Quiere portarse bien con ella por la lealtad que ella le tiene, por lo que ella ha dejado para seguirle, por el hijo de ella (que le adora). Entonces llega la confusión: le pide que se casen. La cosa no funciona. No podía funcionar. Como luego le dirá Renee: fue culpa mía, creí que bastaba mi amor para los dos... "Tal como tú y yo somos, estamos jugándonos diez años de relaciones educadas". Y una pareja no es buena educación. Tampoco puede llevarse sobre los hombros a base de compromiso y esfuerzo.




Estos días pienso en algunos blogueros. Uno ha dicho que él no publica libros, que su obra es su blog. Es un blog maravilloso. Pero admiro el definirse como bloguero pues ¿no es esta una maravilla efímera? Baba de caracol. Algo brillante, pura plata, pero que tal como se va expulsando, se seca y desaparece en los archivos, cuando deja de salir en la pantalla de inicio (¿quién lee post anteriores?). Sin embargo, estamos hablando de blogs con contenidos culturales, hechos para la lectura y el deleite visual, y en los que podemos entrar y dejar nuestros comentarios y opiniones, como en un juego.







Muchos utilizan los blogs para crear una segunda personalidad, una vida paralela, en los terrenos de la ficción. Sin embargo otros blogueros van más allá de la escritura. No son escritores aficionados (que lo son), sino personas que nos entregan por escrito sus propias vidas, en tiempo real, haciendo del blog algo íntimo, personal, de desnuda verdad e invitándonos no tanto a la lectura cuando a un acompañamiento vital. En esas páginas no se puede entrar distraidamente, no se puede comentar con ligereza. No son páginas decorativas o estéticas. En ellas hay que entrar con asombro y complicidad, como se entra en la amistad. No se trata de compromisos, no se trata de educación. Se trata de amor. Hay que sentir algo dentro hacia esa persona que escribe, para decidirte a acompañarla. Porque esa voz resuena en tí y mientras resuene. Se trata de compartir la vida, la risa y el llanto, las rupturas y los amores. No son páginas para pasar de visita. Estos blogs están llenos de despedidas. Porque cuesta la misma vida dar la vida por escrito. Vuelvo siempre a la despedida de Danae ("Farewell"). Cuando algo se convierte en una obligación, la magia ha desaparecido.


Y ¿cómo acaba la película "made in Hollywood"? No quiero desvelar el final. Sí quiero recordar la respuesta de Renee cuando él le pregunta que por qué le ama: "por el hombre que quieres ser, por el hombre que has empezado a ser". En la pareja, si está viva la relación, cada uno comparte el proceso del otro. En mi pareja amo lo que el otro quiere hacer con su vida, su proyecto, su sueño. Apoyo ese proyecto de corazón y vivo los avances con alegría. Sin eso, no hay pareja. Mi pareja es la persona que me empuja a caminar a mi mayor felicidad. La persona que cree en mí, en mis sueños. Eso, o lo sientes o no lo sientes por el otro. Es una mezcla de valoración, de admiración, de deseo del mayor bien del otro. No es mirar atrás sino adelante. Ilusionarse con el mañana. Sólo algo así puede sobrevivir -sin fecha de caducidad- al final del enamoramiento.

De todo esto ¿qué? Que el amor es compromiso, pero no con el otro, sino con uno mismo, con sus sueños. Si traiciono mis sueños, si abandono la búsqueda de mi felicidad personal, estoy traicionando toda mi vida. Por eso, el memorandum de Tom es, para Renee todo un proyecto de vida juntos, algo en que creer los dos.

Thursday, June 28, 2007

PLACERES

En ocasiones, el deseo de vivir disminuye y la vida nos parece aburrida y gris. Para esos momentos convendría repasar la lista de aquellos placeres que no fallan. Todos tenemos la nuestra. Buñuel escribió la suya en “Mi último suspiro”. “Adoro y detesto” va diciendo y transcribe (con evidentes galicismos) su amigo Carrière. En “Deleite”, el autor teatral J.B. Priestley, acusado por su familia de huraño y gruñón, asume su propia vindicación de hedonista, enumerando y describiendo sus placeres cotidianos, desde los jardines al rumor de las fuentes, de los baños con sales aromáticas hasta su tabaco preferido. Sus rituales y sus manías. Todo muy inglés, no como Buñuel, al que encantaban las arañas, los disfraces religiosos y las armas de fuego.



Estas enumeraciones y descripciones voluptuosas pueden devolvernos el pulso en esos días oscuros, de insoportable tedio vital (spleen que, probablemente, acompaña a los cambios de estación y, con seguridad, a los días que suceden al del propio cumpleaños). Por eso, recordaré alguno de mis placeres.

Los churros con café y chocolate son armas seguras a favor de la alegría. Los tengo asociados, desde la infancia, a los días de fiesta y cama prolongada. Así, hoy un día normal, con churros de por medio, se convierte en algo especial (amo Madrid por esto). Rememoro al mojar el churro en la taza, ese sabor de la infancia, de mis desayunos de domingo en la cama, cuando mi madre nos traía los churros de la calle Mañueta, junto con el “Trueno Color” y las revistas ahora llamadas “del corazón”.

Dormíamos juntos entonces en una gran cama familiar, donde compartíamos durante horas la lectura morosa de nuestros tesoros respectivos del domingo. Allí aprendí a leer, perdido entre las sábanas, en las que a veces quedaba atrapado (descubrí así el terror junto con el placer y la lectura). En aquella cama a la que inevitablemente vuela la imaginación como el lugar exacto del paraíso (del que sería arrojado al alcanzar la edad correspondiente, a buscarme la vida del placer y la lectura solitarios).

Monday, June 25, 2007

LA CONTRA

Desde hace años, la última página de "La Vanguardia" es mi lectura de prensa preferida. Me gusta comenzar el día con un diálogo interesante, que me aporte algo. Se trata de una página fresca y abierta: el entrevistado lo mismo puede ser una monja budista, que un cineasta o alguien que da la vuelta al mundo en bicicleta. Uno nos hablará de la dieta de los filósofos. Otro de las mujeres malquierdas. Lo que subyace es la idea de que todo el mundo puede enseñarnos algo, cada uno puede aportarnos un punto de vista nuevo, a través de su experiencia, de su forma de vivir la vida, y que eso mismo expansiona nuestra visión.

La prensa de Barcelona me parece más europea, más culta y más urbana que la de Madrid. En ésta echo en falta una cierta distancia respecto de lo inmedieato. Más humor. Menos previsibilidad partidaria. Un discurso menos esquematizador. La cultura es una forma de ser madura, que relativiza las cosas, a la vez que las matiza y las pasa por el tamiz del "bueno, a lo mejor...". Esa forma de ser tan mediterránea, tan socarrona (pienso en Josep Pla) que nos han transmitido articulistas como Nestor Luján o José Luis de Vilallonga. Gentes de mundo. Con una visión totalizadora, mundana, ligera, menos reconcentrada en el propio ombligo, menos cabreada. El lector se siente acompañado por el buen articulista y a través de su texto se le permite abrirse a la riqueza multiforme de la realidad y dimensionar la verdadera importancia de las cosas. Ojo. Esto no es privativo de Cataluña. Léase a Cunqueiro.




Recuerdo el último puente de la Constitución. Estábamos en un precioso hotel de Paseo de Gracia. Allí cada mañana teníamos colgando de la puerta nuestro ejemplar de "La Vanguardia" como gentileza para con el huésped. Recuerdo que me emocioné cuando uno de aquellos días abría el periódico y ví que la primera plana estaba totalmente ocupada por un titular: "Agua en Marte". La más gruesa tipografía, junto con una fotografía del planeta rojo. Me emocionó, porque de inmediato capté lo justo del asunto: ¡era el tamaño que requería la noticia!. Ni un centímetro menos. Pensé que los periódicos de Madrid difícilmente harían lo mismo (supongo que el ABC incluiría en su portada alguna foto del Rey, "El Mundo" alguna nueva entrega del folletín sobre el 11-M, "El País" quizás cifras que avalasen que, a pesar de todo, la economía sigue creciendo). Faltaría -creía estar seguro- la altura de miras histórica suficiente para sacrificar toda la primera plana y dar una noticia tan "nimia".

Casi con seguridad, el periódico de un día anterior sólo sirve al siguiente para envolver pescado. Pero algunas páginas merecen salvarse de tal sino. "La Contra" es una de ellas.

Wednesday, June 20, 2007

EL SUDARIO DE OVIEDO

Iré a Oviedo en julio. Allí se venera el sudario de Cristo. Son dos paños que cubrieron la cabeza de un crucificado. Del mismo tiempo que Jesús. Con las mismas heridas. Incluso la corona de espinas, caso excepcional en un condenado a muerte. Las probabilidades de que la Sabana Santa de Turín no correspondan al cuerpo de Jesús, dados los análisis, son al parecer una entre trillones. No se sabe cómo pudo imprimirse la imagen de ese hombre en la sábana. No hay pintura, hay una especie de quemazón de la tela, como si una descarga tremenda de energía se hubiera, por un instante, desprendido y chamuscado la tela. Además debió suceder en levitación del cuerpo, si no no se explica la homogeneidad de la quemazón en pecho y espalda.
Pero es más. La sangre que aparece en el sudario de Oviedo es del mismo tipo, AB, que la de la sábana de Turín. Las manchas del sudario de Oviedo se corresponden, superponiéndolas, a las de la sábana de Turín. Hay un gran porcentaje de posibilidades de que los lienzos de Oviedo y los de Turín hayan cubierto el mismo cuerpo de un condenado que murió en el siglo I, tras padecer los mismos tormentos, exactamente, descritos en los Evangelios. Un hombre alto, para su tiempo, e incluso ahora, más de metro ochenta. Un hombre destrozado pero que debió ser bello. Un hombre, en todo caso, en el que se centra la esperanza de muchos, pues prometió la vida eterna a quienes en él creyeran. Un hombre que, por lo que sabemos, fue de los mejores que han existido. Justo, tierno, solidario, comprensivo, próximo, cercano. Un hombre capaz de tocar al impuro, de comer con los pecadores, de salvar a la adúltera, de conversar con todos, de llevar la paz a los corazones, de transmitir esperanza a los sojuzgados. Un hombre completo. Que, como no podía ser menos, fue sacrificado y muerto. Pero que, de una forma misteriosa, se hizo presente después de muerto a los que le habían conocido, provocando en ellos una borrachera de gozo, una inusitada seguridad de triunfo sobre la muerte. Un hombre que ha marcado la vida de todos los que le conocieron. Esos restos, esa sangre tipo AB, no son más misteriosos que la vida de ese hombre que quería ser para siempre un niño frente a las cosas de Dios, y un amigo que daba la vida por sus amigos.

Sunday, June 17, 2007

EL PODER DEL GESTO

Me he quitado de fumar varias veces. Siempre a base de convicción. He tratado en cada ocasión de materializar mi decisión con un gesto, algo que para mí tuviera el poder de reforzarme en que sí, que estaba dispuesto a dejarlo. De marcar, con el gesto, una línea divisoria con el pasado. Recuerdo haber "enterrado" mi último cigarro, envuelto en un mensaje escrito sobre el papel dorado, en una caja de Marlboro que deposité en una papelera. Cada día pasaba por esa papelera y recordaba el ritual y la oración con que acompañé el gesto.


El gesto no tiene que ver con el acto mágico de Jodorowsky. Aunque participa del poder del símbolo y de la imaginación viva de la metáfora. No creo que sea el acto el que causa un efecto (no hay, como en la magia, una alteración de las leyes de causalidad naturales). No hay una palabra "abra-cadabra" que tenga la fuerza mágica de abrir una puerta. Es lo contrario. Yo tengo la fuerza de convertirme: de dejar una dependencia, de cambiar mi forma de vivir. Esa posibilidad de decidir ser mejor está en mí siempre disponible. Y esa convicción y ese deseo lo expreso, para que no se quede flotando en la vaguedad de los proyectos, en un compromiso real. Lo materializo, entonces, en un gesto. Pero toda la fuerza está ya puesta por mí para conseguirlo.



Recuerdo mi sorpresa, estando en Berlín, hace años, cuando en una tienda de ropa deportiva vi por primera vez aquellas extrañas pulseras extrañas. Y uno tras otro, los jóvenes entraban y las compraban. Pregunté y me dijeron que eran "pulseras antiracismo". Comprar esa pulsera y llevarla puesta era una expresión de compromiso personal con una causa. Luego, se generalizó su uso y, como sucede en nuestra sociedad consumista, se convirtió primero en un negocio y luego en algo sin importancia, una moda pasajera y al final hortera. Perdió el poder del gesto.


Natxo es amigo mío. Es un vasco grande y radical. Se coloca unas camisetas que él mismo diseña y no sé si incluso estampa. Cuando nos encontramos, le pregunto por la camiseta que lleva ese día. Siempre me sorprende. Materializa en ellas lo que piensa y lo que siente. Natxo me ha enseñado a dar importancia al gesto. Al gesto que yo invento para materializar lo que creo. Él lleva sus causas entre pecho y espalda y eso da unidad a su vida, coherencia, fuerza. Integrándolas así en su vida uno las hace salir afuera desde el confuso laberinto de las ideas y puede creer que de alguna manera ya se están realizando.