Friday, September 18, 2009
BURLARSE DE LOS SENTIMIENTOS
Escuché esta aria intepretada por José Carreras en un disco recopilatorio y -con el vello erizado- me pareció maravillosamente romántica, convirtiéndose en una de mis favoritas.
Sólo después supe que esta pieza era burlesca. Richard Strauss incluyó esta aria en "El Caballero de la rosa" como una parodia del antiguo estilo operístico que consideraba trasnochado, poniendo en ella todos los trucos típicos del estilo romántico y dejando así de manifiesto cuánto de efectista había en esas óperas italianas que exaltaban el agudo y el sobreagudo. El aria es cantada en medio de la frivolidad y el desinterés, en una fiesta privada, donde nadie atiende al cantante, que por otra parte es un engreído pedante.
Ahora resulta que lo que yo amaba era una burla. Me sentí traicionado. A mí me había gustado de verdad esa aria y me desagradaba que el autor no la escribiera en serio. En definitiva, el autor se había reído de mis sentimientos, demasiado manipulables.
Luego pensé que Cervantes, queriendo hacer mofa y escarnio de un género deleznable, compuso el mejor libro de caballerías, y queriendo caricaturizar al caballero andante, creo la figura inmortal de Alonso Quijano, tan humano en su desvarío como crueles en su razón resultaban todos los personajes sensatos que pueblan ese libro. También el caballero es risible, ridículo, pero sus discursos están llenos de nobleza y su ética trasnochada llena de altura moral.
Y entonces me dije que, sea lo que fuere lo que pensaba Strauss al escribir esta partitura, la burla se convierte en un homenaje, al dejar al descubierto la indiferencia ante esa música, lo mismo que Cervantes dejó en evidencia la incapacidad de sus contemporáneos para el heroísmo. Ésta aria, a destiempo, como el Quijote, constituye un epílogo del romanticismo. Uno solo se burla de lo que en el fondo de su alma considera sagrado. Y quizás Strauss, lo mismo que Cervantes, amó lo que parodiaba: un tiempo ya muerto en que se podía cantar un aria como esa en serio, en que el sentimiento era verdadero.
Thursday, September 17, 2009
Tuesday, September 15, 2009
LA NUEVA FRONTERA
Buscaba un video de los años ochenta. Uno de Donald Fagen, el genial músico de Steely Dan, de su primer disco en solitario "The Nightfly". Es un video ambientado en la guerra fría. Una pareja celebra su particular guateque en un refugio antinuclear, con música del cuarteto de Dave Brubeck. Me encantó ese video y quería colgarlo aquí. Pero extrañamente no está disponible en You Tube, como casi nada de Donald Fagen que sea medianamente audible. Entonces la encuentro (y aquí paso de la anécdota a la categoría): es la chica de la "Nueva Frontera", una muchacha iluminada por la luz deslumbrante de su web cam. Resulta que la nueva frontera que nos aguardaba en los ochenta era la web cam. Internet. Jóvenes que pasan las horas delante del ordenador con sus caras iluminadas por la luz catódica de la pantalla, haciendo vida social, sí, pero una vida social virtual en la que uno puede recibir 150 felicitaciones en su cumpleaños y a la vez estar completamente solo.
La muchacha está en su habitación, tan ingenua con su bufanda, con esa palidez deslumbrada de niña encerrada en casa. Fuera hace frío. Ella le canta a la cámara, entusiasta, enérgica, segura, sola, dejándose llevar por la música. Tiene ese aspecto de niña rara, solitaria en su cuarto, como en esas tardes de catarro y aspirinas, montando este numerito para el mundo entero...para felicitar a Donald su cumpleaños. No sé qué opinar ¿narcisismo, desparpajo...? Es un poco patético, pero no podría censurarlo. Yo también pasé muchas horas de la adolescencia en mi cuarto, entre mis discos, cantando otras canciones, moviendo la cabeza con el mismo entusiasmo que ella. Incluso aporreando el piano de mi madre. Está bien. Es una forma de felicidad, y supongo que ella se lo pasa lo mejor que puede, como yo hacía, quizás queriendo compartir con alguien ese disco que te gusta. Yo abría las ventanas y soñaba que alguien oía la música y compartía secretamente mi entusiasmo. A veces mi abuelo entraba en mi cuarto y se reía si por casualidad me descubría bailando solo. Pienso con ternura en tantos chicos para los que la música o la literatura son algo tan profundo, un lugar en el que viven inténsamente sus sentimientos, chicos que se ríen y lloran solos, añorando algo que no saben y que todavía no llega. Y mientras pienso tanto, va sonando la canción y por un momento se distinguen las dos voces -la chica y Donald- en un dueto, ella interpreta, vive la música de él, incluso le aporta repentinos énfasis al decir la letra... Lo hace bien...y me descubro canturreando también, con ellos, y balanceando la cabeza, llevando el ritmo. Resulta divertido...no lo hace mal. En realidad es la mejor versión de este tema en la red. Bravo chica ¡Eres genial! Sólo entonces comprendo que soy un replicante de esa muchacha, delante de mi pantalla, con la misma palidez espectral iluminada, en la orcuridad de la noche. Y sigo siendo el chico que oía discos con las ventanas abiertas. Pero ahora hay otro detrás y cantamos juntos. Y siento que se trata de la misma Frontera.
Saturday, September 12, 2009
UNA SONRISA
"En verdad os digo que las prostitutas os precederán en el Reino de los Cielos..."
Ahora han echado a las prostitutas del Raval y se han ido a hacer la calle en las inmediaciones del Nou Camp, donde no molestan tanto.
Tuesday, September 08, 2009
CLARIDAD
Para Fackel

Hablando de Blomenfeld, sus imágenes presentan una realidad compleja, distintas perspectivas, aspectos superpuestos. Leo en La antorcha de Kraus sobre "escribir a la deriva", escribir sin un plan, sin un centro, desde el caos personal, y entiendo que precisamente escribir sin tema, sin argumento, es escribir. Lo otro es utilizar las palabras. Sólo en la confusión se hacen descubrimientos. Lo importante es "lo que pasa cuando no pasa nada", porque es entonces cuando estamos solos ante nosotros mismos y quizás escribir sirva para eso, para conocerse un poco más. Hay que dejar de ser uno para encontrarse. El yo que eres no avanza en línea recta, acaso en círculos, confusamente, la confusión enriquece. Ir en direcciones múltiples, a la deriva, es el verdadero viaje. El envés de la trama. Ir a donde no vas con palabras. Abomino de la claridad.
Releo lo escrito y veo con impotencia mi claridad de nuevo ahí (esas frases rotundas, esos asertos contundentes). Son muchos años de utilizar las palabras en mi trabajo diario. Y me doy cuenta de que lo que abomino es en realidad el aburrimiento de mi propia, ardua, laboriosa claridad. En tal caso, pacece ser que soy alguien que añora la confusión, alguien que quiere reconciliarse con la duda y la inseguridad. Alguien que quiere aprender a escribir sin utilidad, solo por el placer de perderse. Emborronar y volver a mirar, entornando los ojos hacia adentro.

Hablando de Blomenfeld, sus imágenes presentan una realidad compleja, distintas perspectivas, aspectos superpuestos. Leo en La antorcha de Kraus sobre "escribir a la deriva", escribir sin un plan, sin un centro, desde el caos personal, y entiendo que precisamente escribir sin tema, sin argumento, es escribir. Lo otro es utilizar las palabras. Sólo en la confusión se hacen descubrimientos. Lo importante es "lo que pasa cuando no pasa nada", porque es entonces cuando estamos solos ante nosotros mismos y quizás escribir sirva para eso, para conocerse un poco más. Hay que dejar de ser uno para encontrarse. El yo que eres no avanza en línea recta, acaso en círculos, confusamente, la confusión enriquece. Ir en direcciones múltiples, a la deriva, es el verdadero viaje. El envés de la trama. Ir a donde no vas con palabras. Abomino de la claridad.
Releo lo escrito y veo con impotencia mi claridad de nuevo ahí (esas frases rotundas, esos asertos contundentes). Son muchos años de utilizar las palabras en mi trabajo diario. Y me doy cuenta de que lo que abomino es en realidad el aburrimiento de mi propia, ardua, laboriosa claridad. En tal caso, pacece ser que soy alguien que añora la confusión, alguien que quiere reconciliarse con la duda y la inseguridad. Alguien que quiere aprender a escribir sin utilidad, solo por el placer de perderse. Emborronar y volver a mirar, entornando los ojos hacia adentro.
Friday, September 04, 2009
EL INDIO ES LO MEJOR QUE PUEDES HACER
He descubierto este grupo buscando una concreta fotografía por Internet, una fotografía que me parecía ilustraba bien la entrada que iba a escribir el viernes y que iba a contener una sola frase: "estos días me los he pasado haciéndome daño". Sabía que la fotografía era de Erwin Blomenfeld. La busqué pero no aparecía. Es un retrato de Cecil Beaton apoyando su cara en un espejo, con gesto triste o melancólico. Yo había estado boicoteando mi propia estima con pensamientos negativos constantes. Ahora me daba cuenta y me sentía como alguien que se niega a sí mismo, que rechaza su imagen en el espejo. No encontraba la foto. Así que busqué Cecil Beaton, pero como era un fotógrafo, lo que encontraba eran fotos realizadas por él. Y así, llegué a un blog donde se publicaban fotos de Beaton, fotos de una Marilin Monroe de mirada triste o melancólica, como si hubiera estado alimentando durante mucho tiempo pensamientos auto-destructivos, y mientras miraba a esa mujer tan bella, sonaba de música de fondo del blog, un tema que no identificaba y que me fue cambiando el humor a un tono alegre, me fue elevando la energía. Una serie de senderos bifurcándose me habían llevado navegando a un lugar de alegría y habían transformado mi genio melancólico, llenando de ternura la imagen de Marilin que antes me pareciera triste. Era esta canción y este grupo. Dejé mi gratitud en un comentario al autor (Bangladesh dream, lo he enlazado). Y lo cuelgo aquí. Puse el título pero no me dió tiempo de escribir este texto, porque ya me llamaban para irnos. En realidad lo que quise decir sería: hacer el indio es lo mejor que puedes hacer cuando estás triste, porque el niño que llevas dentro y que es lo mejor de tí mismo, desea jugar, desea andar patas arriba y hacer locuras, decir tonterías y hacer payasadas. La vida se hace entonces ligera: dale gas, es natural, dale gas...
Thursday, September 03, 2009
EN CASO DE INCENDIO
Red (el rojo) Rodney es quizás uno de los trompetistas más injustamente tratados por la historia del jazz. Por su calidad y sonido es comparable a los más grandes. Sin embargo, sus adicciones le mantuvieron mucho tiempo en dique seco, interrumpiendo una carrera que había comenzado brillantemente al lado de Charlie Parker, y quizás este alejamiento de los escenarios provocó el olvido de muchos aficionados. Pero fue capaz de resurgir y volver de nuevo, con la humildad de los que han sido derrotados, pero con la alegría de los que han resucitado. Ya nunca ocupó el lugar que merecía, pero siguió tocando con la modestia de los verdaderamente grandes. Este tema es puro "Be bop". La energía en estado puro y la pura alegría de tocar se palpan en esta grabación, donde hay complicidad y placer en todos los que participan. Es vida intensamente vivida. La misma intensidad, probablemente, que le llevó al mundo de la dependencia. Eso es jazz: una forma de vivir la vida a llamaradas, que a veces destruye a quienes la practican.
Tuesday, September 01, 2009
MI CIUDAD

En París me siento un privilegiado, paseando por esas calles, sentado en la terraza de "Les deux Magots", comiendo unas ostras en cualquiera de las tascas de allí, paseando por el mercado (flores, hongos, vino...), perdiendo el tiempo en los puestos de libros viejos, mirando trabajar a los pintores ambularntes, viendo Notre Dame con una luz y con otra luz distinta, andando por la Rue de L'Université, junto al Sena, simplemente soy feliz. Y uno viene a la vida para ser feliz: ira a vivir a esa ciudad sería lo sensato.

Pero si decidiera vivir en París tendría que dejarlo todo, dejar mi cómoda y convencional vida de ahora. Dejo volar la imaginación: mi apartamento allí, bastarían veinte metros cuadrados, a un precio carísimo, pero todo lo compensaría poder asomarme por las mañanas y ver amanecer sobre París, sintiéndome parisino, parte de esa ciudad. Lo pienso y se me ponen los pelos de punta. Un lugar en París, en el Barrio Latino. Donde escuchar Edith Piaf o Aznavour. Donde leer a Hemingway o Vila-Matas. Donde estar a la espera de lo que va a suceder en el mundo. Porque París es el centro del mundo. Eligiría París siempre, por encima -desde luego- de Nueva York y Londres, para fugarme allí y esperar allí la muerte. Porque los franceses nos han enseñado a vivir, a gozar del vino, a gozar de la buena mesa, de la literatura, del arte, del cuerpo, del amor...
Ya no viviré en París. A mis años, no creo que tenga el valor de dejarlo todo (se necesitan al menos dos para emprender esa tarea). Pero hay una cosa cierta, sé que París es mi ciudad, porque me emociona, y me bastaría para ser feliz, el simple hecho de asomarme a mi ventana cada mañana, mientras desayunara unos croisants con mantequilla y un café au lait, para luego salir caminar por la ribera del Sena y tomar a media mañana una baguette de jamón y queso en una terraza, viendo la gente pasar -dejando morosamente pasar las horas- y no hacer nada más. Un lugar ideal para ver, para gastar el dinero ahorrado, para simplemente sentirme vivo. Pero no creo que tenga el valor de dejarlo todo para irme (al menos se necesitan dos para emprender esta tarea) y vivir en Paris.
Monday, August 31, 2009
Friday, August 28, 2009
DE REPENTE UN FANTASMA
He estado unos días -pocos- solo. Aquí no quedó nadie y quien contestó mis correos fue para decirme que no estaba y que volvería pronto. Así que escribí numerosas entradas para poder -como dijera Borges- sentirme justificado en las largas tardes solitarias. Y mientras tanto, veía viejas películas en casa, esas que siempre me dejan boquiabierto y me sorprenden, como si las estuviese viendo por primera vez. Ahora, revisando "El tercer hombre", he vuelto a sentir ese vacío del protagonista, cuando cree haber visto a su amigo. El amigo que no está, el amigo huidizo. Ese vacío del otro, que nos falta. Y sale persiguiendo sombras, rumores, llamando a gritos a Harry...pero al final se encuentra en medio de la plaza, solo. Esa aparición fantasmal, esa sombra de un sueño, proyección del deseo sobre un muro de ladrillos, ese es el truco que nos tiene enganchados a toda esta galaxia de los que escribimos blogs. Hablamos (escribimos) para nosotros. Pero ahí, del otro lado...a veces se abre una ventana y una luz indirecta ilumina la acera contraria y nos hace creer que hay alguien en aquel portal que nos mira y (con una cómplice ironía) nos sonríe. Y sin embargo, sabemos que sería inútil salir en su persecución, porque es precisamente su condición de sombra la que mantiene el interés de la película. Y el mismo perseguidor -mientras corre- se da cuenta de que él también es poco más que una sombra para otros, y un día lo decide, va y desaparece.
EN LA HABITACIÓN DE VILA-MATAS
Siempre suelo colgar la música que me gusta. Esta canción no la había escuchado apenas pero resulta que es una de las favoritas de Enrique Vila-Matas (a su vez uno de mis escritores favoritos, más que como tal como maestro en el arte de mixtificar realidad y ficción, reinventando literariamente la vida). La pego aquí porque, según comenta en su blog, es una canción que le pone de buen humor y es precisamente el humor (el humor que introduce en todo lo que escribe) una de las razones por la que disfruto tando leyéndole.
Me ha gustado la canción (aunque mi humor no ha cambiado). Pero me ha gustado sobre todo saber por su blog que, a pesar de sus constantes idas y venidas por aeropuertos y estaciones de ferrocarril, lo que en verdad le gusta a Vila-Matas es viajar dentro de su habitación, dando vueltas arriba y abajo por ese pequeño e íntimo espacio donde, seguramente, reelabora -fabulándola- su vida (probablemente escuchando a Chrissie Hynde, y poniéndose -al escucharla- de tan buen humor).
Vila-Matas fue el primer favorito que rastreé entre los perfiles de otro blogueros y fue esta preferencia la que me condujo a lugares que sigo hoy visitando. Se trata también de un viaje dentro de mi habitación, en la que apenas hay el sitio justo para permanecer sentado ante la pantalla. Y ahora, con la misma música de fondo que él, estoy intentando ponerme de buen humor, para escribir esto y fabular sobre esos encuentros -esas presencias lejanas, casi fantasmales-, para introducir en mi vida argumentos y ficciones (como ahora, que contestas mi correo como las primeras veces y me aseguras que estuviste allí cuando yo te soñaba).
Thursday, August 27, 2009
EL LADO SOLEADO
¿Qué importa árabe o judío? He aquí a Ben (Bejamín) Sidran, exponente del lado más grácil del jazz, ese jazz encantador y vitalista. Ahí está, proponiéndonos "el lado soledado de la calle", ahora un consejo imposible, en Sevilla (44 grados). Pero es cierto: busquemos el lado soleado de las cosas, escuchando esta música.
PRINCESA DE AFRICA
He conocido la historia de Sonia Sampayo, una mujer que vive para la danza. A través del vínculo certero de la música y el ritmo, descubrió su sintonía profunda con un hombre, un percusionista a cuyo compás sentía latir fuerte su corazón, sentía que el espíritu se adueñaba de su cuerpo y con una nitidez genuina le hablaba de amor. Eso era todo. Eso sigue siendo. Lo demás, que él fuesa negro –africano, senegalés-, de otra cultura, que tuviese dos esposas y varios hijos en su país a los que amaba, todo eso era secundario. Sonia se fue a Senegal. Allí la llevó la lógica de la danza y del amor. Allí se unió a su hombre, compartiéndolo con sus otras dos esposas, conforme a la ley del lugar –dos noches con cada una de ellas- y convivió con ellos y con sus hijos e hijas, siendo acogida como una más en la familia. Tuvo que volver a España, porque este es su lugar. Y ahora es él el que va y viene entre los dos Continentes. Pero cuando están juntos sigue certero el vínculo y nítida la conexión entre ellos y cuando ella baila al ritmo que él marca hay algo que les hace vibrar al unísono, y es esa verdad la que desdice cualquier argumento, disipa cualquier temor y aclara cualquier duda. El cuerpo no miente y al moverse es el espíritu que lo mueve, el espíritu que en el cuerpo se encarna.
Tuesday, August 25, 2009
TODO UN PROGRAMA DE VIDA
Recibo muchos correos cada día, pero hoy recibo uno con un mensaje especial, que quiero conservar en este cuaderno y compartir con vosotros. Es el discurso de un triunfador. Todo un programa de vida.
Sunday, August 23, 2009
MEDEA EN MÉRIDA
Ayer sábado tuvimos la suerte de disfrutar en Mérida de la representación de la Medea del croata Tomasz Pandur. Una noche especial para una puesta en escena única con toda la magia del Teatro romano, aportando majestad y atemporalidad a la tragedia de esa mujer que despechada por su esposo, mata por venganza a sus propios hijos. Lleno absoluto, y también plenitud de imágenes y sonidos, plenitud de evocaciones y significación. La obra está llena de sabores y aromas mediterráneos, desde los coros de acordeonistas a esos bailes meridionales, con toda la carga sexual del Sur, como ese sonido enervante de cencerros y el sensual tintineo de las ajorcas femeninas.
Sonidos e imágenes que evocan los Balcanes, Sicilia o Grecia. Incluso por momentos me hacen recordar mi tierra, los carnavales de Lanz, con esos extraños personajes infernales vestidos con pieles de becerros. Terror ancestral. Imágenes eternas (los jóvenes aventando la paja, o las mujeres lavándose en la alberca, las tareas cotidianas, hacer la comida o tender la ropa).
Tan mediterráneo y eterno como el pañuelo negro en la cabeza, el luto unido indisolublemente al sexo (mejor a la negación del sexo), que me trae a la memoria algunas performances de Marina Abramovic, en las que temas como la feminidad, la fecundidad, la maternidad y la sexualidad se debanten y agitan.

Hay que mencionar a los actores. Asier Etxeandía encarna de forma absolutamente equina al centauro Quirón, narrador de la historia. Es un hombre convertido en caballo. Una intepretación memorable. Blanca Portillo está extraordinaria, en todos los registros, desde la ternura (jugando con sus hijos), hasta el desvarío, el odio, la furia o la sensualidad. Amor, pasión, odio, venganza, de una mujer expatriada, que traicionó a su padre y hermanos para seguir a Jasón y ayudarle a conquistar el poder ("el vellocino de oro"). La relación confusa entre hombre y mujer, la ambición de poder, la condición de exiliada de la mujer...todo ello se desarrolla ante nuestros ojos, más en un nivel irracional, de pulsiones, que propiamente discursivo. Importan las palabras, pero la tragedia se cuela a través de los sentidos. Movimiento, música, gritos. Es un teatro sensorial.
Hemos abandonado el teatro a través de los vomitorios de piedra milenarios. Y yo me he quedado con unas palabras de Medea: mi espíritu ha seguido un camino contrario al de mi cuerpo; mi cuerpo ha sufrido el paso del tiempo, mientras mi espíritu es cada vez más joven.
Como en la Medea de Lars Von Trier, ésta de Pandur supone una revisión actual de la protagonista de Eurípides. La bruja homicida y brutal, el mal absoluto, deja paso a la mujer doliente, abrumada por el desamor y la soledad, extranjera en el exilio de su propio hogar, en el exilio de su propio sexo.
Esa mujer, cuyo espíritu vibra de amor, mientras su cuerpo envejece y deja de suscitar deseo. Y de ahí surge la pulsión de dar muerte a los hijos, como les dió la vida. Cuando el amor desaparece de la suya, ésta pierde sentido. Porque ella ya sólo puede vivir para el odio. Y no puede seguir siendo madre si ya no es amada. En los hijos mata el amor que todavía vive en ella. Ahí la tragedia.
De nuevo, una imagen de Marina Abramovic, en 1993, revive el drama del hijo en manos de la madre, roja de sangre.

Dar muerte a los propios hijos, desear no haberlos engendrado nunca, es un acto de supremo dolor, por tanto, y no de maldad.
Thursday, August 20, 2009
OTERO LASTRES: UN MAESTRO

Hoy entrevistan en "La Contra" de La Vanguardia al catedrático de Derecho Mercantil José Manuel Otero Lastres, con motivo de la publicación de un libro de cuentos, que ha sido presentado nada menos que por el Presidente Zapatero. Este gallego, que ha formado parte de la Junta Directiva del Real Madrid con varios Presidentes, ejerce además como Abogado y es persona muy conocida y apreciada en Madrid, dándose la circunstancia de haber sido profesor tanto de Rajoy como de Zapatero. Con éste coincidió siendo Decano, cuando el joven leonés era delegado de curso ("teníamos constantes rifirrafes"), y ya entonces le auguró una carrera política brillante.
Otero, en un momento de la entrevista, confiesa que tiene una gran tendencia a la vagancia. Yo también la tengo. ¿Cómo entonces ejerce tantas y tan diversas dedicaciones? Lo explica: no ha podido dejar de esforzarse nunca. "He huído de mi propia vagancia". Y en ello, según dice, tuvo una importancia fundamental un maestro suyo de la Universidad, que descubrió esa tendencia en él y le hizo ver la necesidad de trabajar a diario para formarse. "Me hizo amar la escritura", recuerda Otero. No sabemos si transmitió muchos conocimientos a su alumno pero ¿qué importa, si supo transmitirle ese amor? Entonces, veo aquí dos claves de la condición del maestro: el maestro escucha al alumno, le atiende (como en el bajo relieve romano que pongo arriba); en segundo lugar, conocer nuestra debilidad es la primera lección que necesitamos aprender.
Uno no sabe nunca qué va a suceder en su vida y las sorpresas que le puede deparar, como en el caso de Otero, que sus alumnos llegasen un día a Presidente del Gobierno o Jefe de la Oposición (quizás viniera bien a cualquier profesor pensar en esa posiblidad). Pero cualquier cosa es posible. Otero cuenta como un día volvía de un partido internacional del Real Madrid; a un lado tenía a Amancio y Di Stéfano jugando a las cartas y al otro lado a Paco Gento, un fenómeno. Yo en ese momento pensé- dice-: "Aquel niño huérfano que tanto los admiró nunca hubiera pensado que hoy estarían sentados a su lado". Esa misma sensación la he tenido yo también en alguna ocasión. La realidad a veces supera a los sueños. Por eso mismo, debe uno permitirse soñar.
No sabes lo que puede pasarte y tampoco lo que las apariencias pueden ocultar."De pequeño discutí con un niño enclenque. Yo era mucho más alto y fuerte, pero me dio una buena paliza, pim pam. No puedes menospreciar jamás a nadie, donde menos lo esperas hay alguien que te pone en tu sitio. Por eso he optado por dar afecto para recibir afecto, esa ha sido mi vida".
Una tarea permanente: esforzarse cada día en formarse. Un mensaje: "No es fácil ser persona, respetar a todos los demás y ser natural".
Un consejo para el que quiere comenzar a escribir: "Dijo Antonio Gala que escribir es pasarse un folio en blanco por el alma, y eso es lo que hago, mi mujer dice que soy impúdico".
En la Universidad hacen falta maestros como el que tuvo Otero Lastres (como los que también yo tuve la suerte de tener): personas que se interesan por el alumno, se prestan a una relación personal con él, descubren sus cualidades y flaquezas y le orientan hacia un amplio horizonte de futuro. Personas a las que siempre se guarda reconocimiento, porque dejan a sus alumnos una herencia más importante que los conocimientos, algo que les pueda acompañar toda su vida: alguna forma de amor que supieron transmitir (incluso el amor al propio magisterio, el sueño de ser uno también maestro algún día para otros). Coda: sólo si amas algo puedes merecer ser maestro en esa materia. Si quieres ser maestro, ama. Y amar es dedicar tiempo a lo que se ama, huir de la vaguería. Esfuérzate en amar. Al final, lo único que de verdad puede enseñarse (y merece la pena ser enseñado) es el amor.
Tuesday, August 18, 2009
LA NOCHE
Días de levante en la playa. Ese calor pegajoso, que impide dormir por la noche. A cambio, puestas de sol y paseos por la orilla. Días para leer periódicos y hacer crucigramas. Días para tomar el aperitivo con los amigos, bajo la sombrilla, en el chiringuito. Días para echar la siesta con todas las ventanas abiertas y muy cerca del ventilador. Perezosas tardes en que uno escribe algo, nada importante. En que uno, al declinar la luz, se queda mirando al mar desde su butaca, bebiendo una cerveza y tomándose unas aceitunas, mientras llega el aroma de la dama de noche o el ruido de la chicharra y recuerda la compañía del cigarrillo que ya no fuma y -de repente- le alcanza ausencia de esa persona que ya no está.
Monday, August 03, 2009
BRUCE EN SEVILLA
"Han sido necesarios veinticinco años para verlo aquí" -dijo Marisa-. Energía, sería la palabra clave. Y entrega: se ha entregado a tope. Durante más de dos horas de concierto. Su voz desgarrada nos ha emocionado a todos. "Tiene dos meses menos que yo" -dijo Carlos-. Parece imposible. "Yo estaría así si tuviera que vivir de esto" -puntualizó mi amigo-.
Bajamos a la pista a saltar con él. Y allí estaba El Aviador, cargando gasolina en el bar. Me lo había dicho: "a ver si nos vemos y nos tomamos un cacharro". Y así fue. Nos encontramos entre treinta mil personas. Así es este mundo. Nos tomamos un cubata juntos escuchando al Jefe. Emoción. Noche de fiesta.
El concierto había empezado con un acordeón tocando las notas de "Sevilla tiene un color especial". Alucinante. Y luego Bruce, hasta cinco veces gritó el nombre de la ciudad. Al final del concierto se dejo caer en el escenario después de decir: "Qué calor...qué calor..." Y sí, hizo mucho calor y le dimos calor a la noche. Bruce estuvo cercano, siempre buscando el contacto con su público, haciendo subir a bailar con él a una joven, recogiendo los carteles que le dedicaban sus fans, alzando a un niño para compartir con todos nosostros su inocencia. Y Clarence Clemons, el Gigantón negro, con sus uñas metálicas sobre el saxo, dando caña toda la noche. Y la E. Street Band con su jefe, jugando juntos -con toda profesionalidad- divirtiéndose -pero sin desafinar una nota- haciendo natural y fácil el mejor sonido. El boss volvió a serlo. Historia viva del rock más sincero y puro. Acabamos en un gran coro, todo el Estadio Olímpico con él, cantando a los Beatles.
Bajamos a la pista a saltar con él. Y allí estaba El Aviador, cargando gasolina en el bar. Me lo había dicho: "a ver si nos vemos y nos tomamos un cacharro". Y así fue. Nos encontramos entre treinta mil personas. Así es este mundo. Nos tomamos un cubata juntos escuchando al Jefe. Emoción. Noche de fiesta.
El concierto había empezado con un acordeón tocando las notas de "Sevilla tiene un color especial". Alucinante. Y luego Bruce, hasta cinco veces gritó el nombre de la ciudad. Al final del concierto se dejo caer en el escenario después de decir: "Qué calor...qué calor..." Y sí, hizo mucho calor y le dimos calor a la noche. Bruce estuvo cercano, siempre buscando el contacto con su público, haciendo subir a bailar con él a una joven, recogiendo los carteles que le dedicaban sus fans, alzando a un niño para compartir con todos nosostros su inocencia. Y Clarence Clemons, el Gigantón negro, con sus uñas metálicas sobre el saxo, dando caña toda la noche. Y la E. Street Band con su jefe, jugando juntos -con toda profesionalidad- divirtiéndose -pero sin desafinar una nota- haciendo natural y fácil el mejor sonido. El boss volvió a serlo. Historia viva del rock más sincero y puro. Acabamos en un gran coro, todo el Estadio Olímpico con él, cantando a los Beatles.
Thursday, July 30, 2009
CON LUISA EN PALERMO
Seis y media. Sigo perezosamente en la cama. Tengo una llamada en el móvil, pero lo he desconectado, porque estoy en la cama. Estoy escuchando al quinteto de Alain Bédard. El disco lo compré en Palermo, durante la actuación de este quinteto canadiense. Estábamos esa noche última de Palermo, allí, en ese local del puerto donde encontramos jazz en directo, tomando unas copas finales de viaje, cuando ya los otros se habían retirado y sólo quedábamos los dos. Escucho un tema titulado "Toutatoué", mientras leo un texto de Luisa Miñana, un texto que sucede en Palermo. No quiero contestar la llamada del móvil, porque lo que leo y lo que escucho es esta tarde para mí.
"Invoca el arco iris, invócalo". La libertad de la infancia: "Esta mujer me mira convencida de haberme conocido. Pero yo voy saltando en los charcos como cuando era niña, con mis botas de lluvia y mi impermeable verde"..."Las aspas del ventilador girando sobre la cama"...y pienso en sus palabras: hay que "hacerle un sitio al aire, contemplar como antaño largamente la tarde", contemplar largamente el tiempo. Invoco el arco iris, el color de la infancia. "Una canción no basta o sí, según se mire" y escucho esta música soñando con la libertad que Luisa dice ("tener un rato el grifo abierto y caminar desnuda detrás de los cristales"). O tener esta tarde para mí, sin contestar esa llamada, soñando tumbado en la cama con esa noche de Palermo, bajo las aspas giratorias imaginarias de mi cuarto (con aire acondicionado), y gustando esa declaración de amor de Luisa, en Palermo: "Tú eres uno y todos, lo que conozco y lo que me sorprenderá: esa mirada que he perseguido porque, al descubrirme, ella me ha desnudado en un microsegundo, me ha prometido la travesía de un desierto como un vino, un viaje a otra estrella de la que no sé el nombre y menos aún las coordenadas...". Oh, un amor que prometa la travesía de este desierto, un viaje a otra estrella...Amor anónimo, amor pasión, amor viajero de carretera, amor que se puede oler, como el cuero: "así que ven Y ámame con tus ojos enganchados a esta bandera de conveniencia que te ofrezco: me has seguido el rastro hasta el mar como un perro. Enfundado en cuero, haciéndote notar sobre tu Kawasaki, sobre tu mendicante chulería. Y sé que cumplirás tu parte de la historia". Un amor suficiente, apenas, para atravesar como un vino el desierto. "Nos conviene mejor la orilla, las palabras que no pronunciaremos. No indagar en la arqueología.Te pido una luna sobre el puerto. Puedo permitirme contigo ese capricho de romántica pasada de moda como en un anuncio de televisión. Es Palermo". Fue Palermo, también, aquella noche, escuchando como ahora al Quinteto de Alain Bédard -suena "Bluesy lunedi"-. El piano rompe bruscamente el ritmo encendido de los saxos, y siento -el texto y la música- algo que me recuerda la mirada de Gelsomina cuando ve a Zampanó, el animal, el bruto, hacer su número de fuerza, haciendo saltar con la fuerza de sus pectorales la cadena de hierro -con su chulería mendicante- ante todos los paletos de pueblo, esos ojos de Giulietta Masina, enamorada y feliz infeliz. Italia. Palermo. La promesa de una luna en el Puerto. Tiempo, para contemplar largamente pasar la tarde, tumbado en la cama, sin hacer esa llamada que me urge. "La batalla está perdida y me gustaría dormir un rato a tu lado". Dices. "Una constelación no podría ofrecer mejor guarida que el sueño junto a tí para planificar las tres o cuatro frases con que ir tirando y componiendo los días sin que se noten las bolsas en los ojos y la palidez creciente. Tres o cuatro formas estables de disimular nuestra verdadera naturaleza. No hace falta más". Poesía llena de tristeza y consuelo. Por eso invoco el arco iris, de nuevo y me entrego a la música. Una canción no basta, o sí, según se mire.
"Invoca el arco iris, invócalo". La libertad de la infancia: "Esta mujer me mira convencida de haberme conocido. Pero yo voy saltando en los charcos como cuando era niña, con mis botas de lluvia y mi impermeable verde"..."Las aspas del ventilador girando sobre la cama"...y pienso en sus palabras: hay que "hacerle un sitio al aire, contemplar como antaño largamente la tarde", contemplar largamente el tiempo. Invoco el arco iris, el color de la infancia. "Una canción no basta o sí, según se mire" y escucho esta música soñando con la libertad que Luisa dice ("tener un rato el grifo abierto y caminar desnuda detrás de los cristales"). O tener esta tarde para mí, sin contestar esa llamada, soñando tumbado en la cama con esa noche de Palermo, bajo las aspas giratorias imaginarias de mi cuarto (con aire acondicionado), y gustando esa declaración de amor de Luisa, en Palermo: "Tú eres uno y todos, lo que conozco y lo que me sorprenderá: esa mirada que he perseguido porque, al descubrirme, ella me ha desnudado en un microsegundo, me ha prometido la travesía de un desierto como un vino, un viaje a otra estrella de la que no sé el nombre y menos aún las coordenadas...". Oh, un amor que prometa la travesía de este desierto, un viaje a otra estrella...Amor anónimo, amor pasión, amor viajero de carretera, amor que se puede oler, como el cuero: "así que ven Y ámame con tus ojos enganchados a esta bandera de conveniencia que te ofrezco: me has seguido el rastro hasta el mar como un perro. Enfundado en cuero, haciéndote notar sobre tu Kawasaki, sobre tu mendicante chulería. Y sé que cumplirás tu parte de la historia". Un amor suficiente, apenas, para atravesar como un vino el desierto. "Nos conviene mejor la orilla, las palabras que no pronunciaremos. No indagar en la arqueología.Te pido una luna sobre el puerto. Puedo permitirme contigo ese capricho de romántica pasada de moda como en un anuncio de televisión. Es Palermo". Fue Palermo, también, aquella noche, escuchando como ahora al Quinteto de Alain Bédard -suena "Bluesy lunedi"-. El piano rompe bruscamente el ritmo encendido de los saxos, y siento -el texto y la música- algo que me recuerda la mirada de Gelsomina cuando ve a Zampanó, el animal, el bruto, hacer su número de fuerza, haciendo saltar con la fuerza de sus pectorales la cadena de hierro -con su chulería mendicante- ante todos los paletos de pueblo, esos ojos de Giulietta Masina, enamorada y feliz infeliz. Italia. Palermo. La promesa de una luna en el Puerto. Tiempo, para contemplar largamente pasar la tarde, tumbado en la cama, sin hacer esa llamada que me urge. "La batalla está perdida y me gustaría dormir un rato a tu lado". Dices. "Una constelación no podría ofrecer mejor guarida que el sueño junto a tí para planificar las tres o cuatro frases con que ir tirando y componiendo los días sin que se noten las bolsas en los ojos y la palidez creciente. Tres o cuatro formas estables de disimular nuestra verdadera naturaleza. No hace falta más". Poesía llena de tristeza y consuelo. Por eso invoco el arco iris, de nuevo y me entrego a la música. Una canción no basta, o sí, según se mire.
Tuesday, July 28, 2009
LAS ESQUINAS DE LA LUNA


Leo el libro de Luisa Miñana, "Las esquinas de la Luna". He oído decir que es un libro terapeútico, como acto de creación. Sí. Su lectura cura. Es una apertura para abandonar los límites del lenguaje y del discurso lógico, incluso del discurso mismo. Lo discursivo cede su espacio aquí al sueño. El sueño insomne de Luisa está hcho de espasmos de sentido que se revelan de súbito y en sí mismos llevan una luz de evidencia nocturna. No son textos, más bien texturas o relámpagos. Instinto sonámbulo que explora en su propia oscuridad.
"La modelo habla por teléfono con el fotógrafo
Desde que soy intercambiable
Me han crecido nombres como extremidades, como ojos, como bocas. Me parezco a los cuadros de Warhol y a los ceniceros de los hoteles, a una diosa oriental
Con todas las bocas te llamo y con todos los ojos. Con todas las extremidades podría abrazarme a tí, pues he aprendido desde niña en los documentales que en cualquier país la lluvia es verde y negro el sueño que no llega.
Mi tiempo es el tiempo en que puedes mirarme, porque no habito espacio ni sol más allá de este cordón umbilical que a veces es un árbol y muchas otras la carretera que da la vuelta al mundo.
Todas mis variaciones que tú amas las he diseminado por el mundo porque alcanza mi deseo para multiplicarme por todas las antenas y pantallas: seré cualquier mujer que tú alimentes o maldigas.
Tengo los dedos fríos de quedarme pegada a la fachada de cristal de mi oficina. Vivo en el polo Sur, en medio de la gran tranquilidad, concentrada en el trabajo de posar para tí
a todas horas
ante esta web-cam
Ya no estoy en los catálogos de tus exposiciones, y solamente viajo los fines de semana para alojarme en los hoteles por donde tú has pasado y entiendo que ser libre en este mundo de teléfonos
es una forma de ser intecambiable".
Leo este texto como quien bebe una copa en la noche, despacio. Y recuerdo a Carlo Mollino y sus ocultas fotografías de mujeres. Y se me aparece Luis Buñuel hablando de las arañas, que a la vez le atraían y repelían.

Y ese desasosiego es el que siento ante este amor extraño de la modelo que posa ante la web-cam, con todas sus bocas llamando al fotógrafo. Con todas sus extremidades deseándolo. Esa mujer multiforme, sus variaciones, cuyo tiempo es el de ser mirada. Mujer perturbadora que sigue al fotógrafo por todos los hoteles que él abandona. Fotógrafo que mira a la mujer y la expone a los otros. Porque el amor se escapa y se convierte en árbol: en carretera o en teléfono.
Y pegada al cristal, enfriándose los dedos de esperar, la mujer no mirada, la mujer no amada lanza su imagen o grito al ojo cibernético de una máquina.
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