Thursday, May 31, 2007

SEPARARSE PARA VOLVER



El problema es que muchas veces no sabemos si somos felices o no. No nos damos cuenta de lo que tenemos entre manos.
Nuestra felicidad es siempre retrospectiva. La descubrimos en el pasado, en un tiempo ya perdido.En el presente no nos damos cuenta. Estamos tan metidos en lo cotidiano, en la rutina que no somos capaces de asegurar si late nuestro corazón.
En un cuento titulado Wakefield, Nathaniel Hawthorne nos habla de un hombre casado que un buen día coge su maleta y sale de su casa. Se instala en la calle de al lado y vive a allí durante veinte años, oculto junto a su hogar, sin dejarse ver, en un voluntario exilio, espiando a su mujer y a sus hijos, con el deseo de comprobar qué sienten por él. Ve cómo se le da por muerto y se reparte su herencia. Ve cómo sigue la vida sin él. Cómo su viuda se va acostumbrando a su nueva situación, cómo cada uno reestablece su nueva rutina. Y entonces, un buen día, con toda normalidad, entra de nuevo en su casa, como si no fuese "otro mundo" sino el mismo en que él vivía. Y desde ese momento hasta su muerte vive con su esposa e hijos una vida normal. La historia, contada por los periódicos, no se le apartaba de la mente a Hawthorne. Lo extraordinario de ella es esa posibilidad de salir de un mundo y volver al mismo mundo que se abandonó.
Juan José Millás en su libro "Laura y Julio" recrea esa fantasía de la imposible vuelta. Julio, que se ha separado de Laura, se instala en el piso de un amigo ausente -Manuel- justo enfrente del suyo y desde allí contempla la nueva vida de la que fue su esposa. Sin embargo Julio, a diferencia de Wakefield, lo que descubre en su mujer no es dolor, sino que le engañaba desde hace años con su amigo. Algo que -ahora se da cuenta- siempre ha sabido.
Saber la verdad de nuestra vida es un afán peligroso. Sabemos ya. Salir, irse para verlo claro, pensando en regresar supone ignorar que uno nunca puede volver atrás. Lo perdido es irrecuperable. No podemos tomar el autobús que ya pasó.
Pero Julio encuentra una solución: asume la personalidad del amante y desde su ordenador continúa la relación epistolar de Manuel con su esposa. Y aprende a tratarla como Manuel y a verla como ella es de verdad. Y de ahí surge una oportunidad impensable de reencuentro. De vuelta, tras la separación.

Monday, May 28, 2007

EUGENIO TRÍAS Y LA VIDA ETERNA


El pasado 24 de mayo, EL MUNDO publicaba un espléndido artículo de Eugenio Trías titulado “Sinfonía Resurrección”. En él hace un ejercicio ensayístico que hubiera sido del gusto de Borges, sobre el tema de la vida eterna. Desechando los argumentos en contra del fundamentalismo ateo así como los argumentos a favor, anclados en la teología del siglo XIII, aborda la cuestión desde la convicción personal que suscita en el Trías melómano la identificación fraternal con Gustav Mahler y su forma de vivir una fe personal, sin ataduras que pusiesen limites a su imaginación musical ni a su religiosidad o concepción teológica, concepción que, por lo que hace a la Eternidad, tiene su expresión juvenil en la Segunda Sinfonía, con treinta años, y se confirma en la madurez con la Octava.
Más allá de la belleza literaria (que ya es una verdad) admiro en Trías esta forma de dialogar con las artes, desde la total libertad imaginativa. No es una propuesta nueva del filósofo catalán. En ocasiones anteriores ha tomado pie en obras artísticas (por ejemplo, la película de Hitchscock “De entre los muertos”, titulada entre nosotros como Vértigo) como recurso motor del ejercicio de pensar y entender realidades “fronterizas” con la razón. En el arte se expresan sentimientos, emociones y pasiones que permiten una apertura de lo puramente racional más allá de sus límites.
Trías, al enfrentarse al tema de la Resurrección, parte de una afirmación de Espinosa que creo fundamental: “El deseo es la esencia misma del hombre”. Según sea tu anhelo -concluye- así serás tú. La experiencia de no desear la inmortalidad la han tenido y expuesto muchos. Así, por ejemplo, Borges. Esas personas no quieren ser nada tras la muerte. Desean la nada. Les falta el Gran Anhelo de eternidad que han tenido otros, como por ejemplo –torturadamente- Unamuno. Se trata, por tanto, de un deseo personal, que no todos experimentan, sin que podamos prescindir de este deseo en la labor hermenéutica de la obra de un autor. Negar con argumentos la verdad de este sentimiento es inútil y erróneo en términos intelectuales.
Tal como lo experimento yo, el deseo de Resucitar, de volver a la carne, es quizás más un anhelo de reencontrar a los seres queridos que perdimos. Es un deseo “para ellos”, más que para nosotros. También es un deseo de “justicia final”, ante la irreparable injusticia de la muerte y la enfermedad en este mundo. Otra vida pondría un final feliz, permitiría reestablecer el orden en tantas injusticias de este mundo. Como dice Trías, sentimos que si hay vida eterna, la tragedia se convierte en comedia. Los misterios dolorosos, a través de los misterios gozosos, se transforman en misterios gloriosos.
No sé si hay otra vida. Tampoco tengo ese anhelo. Sólo un deseo abstracto de justicia. Deseo que triunfe el amor sobre el mal. Y eso es lo que probablemente deseaba Mahler.
De la misma forma en que la vida fetal es perfecta y cálida, y sin embargo hay una separación traumática para pasar al verdadero mundo ¿por qué no puede ser esta vida un estado fetal en el que nos transformamos para dar el paso a un estado nuevo que “es” la vida verdadera? Tan insólito nos puede parecer vivir esta vida “preparatoria”, como al feto que haya todo un mundo fuera de la placenta. No estamos dotados de los sentidos necesarios para salir abarcar otra realidad posible. Sólo la fe, una fe personal que no se basa en argumentos ni lógica, puede dar ese paso. Sólo el deseo de que un sueño infantil sea la verdad ignota de la vida: la eternidad como horizonte amoroso del ser humano.

Tuesday, May 22, 2007

BRYCE ECHENIQUE Y EL PLAGIO


Se ha vuelto a producir un fenómeno similar al descrito por Borges en su cuento “Pierre Menard autor del Quijote”. Alguien se ha aislado en su casa y ha realizado una inmersión total en la sociedad en la que vive (España) a través de su prensa, con el propósito claro de llegar a ser realmente un periodista español del siglo XXI, y ha alcanzado al cabo del tiempo de leer prensa española una identificación tal con los modos de hacerse aquí periodismo, con los giros expresivos, con el pensamiento predominante (si no único) entre los columnistas, con la ausencia de genio o con el exceso de vulgaridad que domina el papel impreso, que finalmente, ha sido capaz de escribir diez artículos, todos ellos coincidentes, palabra por palabra, con otros publicados antes por los más diversos columnistas y los más distintos medios nacionales, incluso periódicos catalanes. El fenómeno de mimetismo cultural no es nuevo, por tanto. Confundir esta gesta con el plagio es vano. También Shakespeare pudo tomar sus temas de las sagas medievales, sin que nadie pretenda comparar los textos. Pero, dejando aparte el infundio, lo escrito en tales circunstancias no es en absoluto una reproducción, aunque reúna las mismas letras y signos de puntuación. Las frases de Bryce, dichas por Bryce, tienen todo el contenido de la experiencia de Bryce, de la obra de Bryce y aportan el mundo propio de Bryce. Son frases dichas por un extranjero. Son frases dichas por un hombre de ultramar, por un exiliado. Bryce ha hecho, como quien dice, ingresar esos textos en un contexto propio, transmutando su sentido. Pero a la vez, ahora, su obra no puede ser entendida sin integrar esos textos apócrifos, que van a pasar a interactuar con el resto, con los que futuros investigadores hallarán coherencia y mutuas aclaraciones, con lo que un día será necedad decir que esos textos no son tan o más de Bryce que los demás publicados a su nombre. Es más, quizás –ese es un riesgo que él asume- un día sean sus únicos textos recordados o se incluyan como antológicos, o den la clave de un complejo de Edipo mal curado.
Por último, hay que insistir en que el concepto de “autor”, en literatura, es discutible, dado que en definitiva el autor de una obra es, en realidad, la tradición o el tiempo (lo dijo también Borges). Sólo desde el siglo XVII ha empezado a hablarse de autor, concepto que tiene que ver con la percepción de pensiones u otras rentas como consecuencia de la protección del escritor por parte de la nobleza. El concepto de autor es un concepto, pues, mercantil, económico y se refiere a los derechos que devenga la producción intelectual. Eso, lo económico, los derechos que sí gana y en cantidad Bryce y no otros, puede que justifique y dispense las opiniones duras que se están vertiendo. Nada que ver el plagio con algo intelectual. Se trata de moralina, de moralizar una acción que como decimos pudiera ser, o una boutade, o una metáfora o acto poético (ante la niebla de la autoría en la era de Internet) o simplemente un acto fallido o inadvertido (el cual también sería interesante para un análisis psicológico futuro del autor). Trabajo para los biógrafos y los críticos. Una travesura, no más, en el devenir de la historia de la literatura. Con lo sencillo que es pensar bien.

Friday, May 11, 2007

JAVIER COLINA

No sé si era amigo de Tochi Sanchez Ostiz o de Floro o de Michi…Era dos años más chico que yo. Pero es que yo era “el decano” allí. Vino con alguien al piso de Carlos III, cuando empezábamos a escuchar música con el equipo recién estrenado. Enseguida se formaron dos grupos: los que preferían escuchar “Eagles” y los que preferíamos a “Deodato” (que fue el origen de mi pasión por el jazz). En aquellas ya remotas tardes de invierno, nos reuníamos y poníamos una y otra vez las mismas canciones. Y Javi cogía la guitarra y siempre hacía algo especial, un toque, un adorno que nos dejaba pasmados. Compartíamos esas audiciones. Luego, al cabo de unos años, me enteré de que tocaba en el “Conocerte” o en algún otro sitio de San Juan. Y allí fui a escucharlo. Tenía mucho desparpajo ante el público. Mucho valor también. Era un “free-lance”, un poco canalla, que se buscaba la vida en las noches de Pamplona y que gustaba a las chicas. Entonces yo sólo le envidiaba eso.
Pasaron muchos años. Ahora me acordé de él, no se porqué, y entré en su página web. He recordado su mirada, sus grandes ojos. Su aspecto tan navarro. Y he visto esa foto en la que aparece con un Tete Montoliú ya enfermo. Yo, que todos estos años he seguido escuchando “Blues for Nuria”. Es lo máximo. Es una foto increíble. Pero es que Javier Colina es uno de los mejores contrabajistas del mundo. Ha tocado con los más grandes. Aquél chico simpático es hoy uno de esos navarros universales.
Esta mañana me enteré de que el Getafe remontó un 5-2 al Barcelona. Nada es imposible. Tampoco lo ha sido que Javi Colina esté donde está, donde sería un sueño para mí haber estado. Pero, de igual forma, es posible que un día, en Sevilla, recale Javier y me eche el teléfono y quedemos a cenar. Y es posible que podamos hablar de nuestra común pasión por el jazz. Y me cuente cosas de NHÖP, o de Curtis Lundy, o me diga qué sintió tocando con Tete.
Sea como sea, vicariamente, toco con él en cada concierto y voy de aquí para allá con mi contrabajo imaginario y soy uno más del grupo que escuchaba a "Deodato" en las tardes invernales de Pamplona.

Tuesday, May 08, 2007

IMITACIÓN A LA VIDA




Dice Vila-Matas que lo que él quería no era ser escritor sino ser Marcello Mastroianni en la película de Antonioni "La notte", vivir como vivía un escritor como Mastroianni en esa película. Fumar como él fumaba, mirar como miraba, hablar como hablaba. Tener ese atractivo para las mujeres y ese éxito social entre los ricos. Claro que, para eso, había que escribir. Aunque eso, en el fondo, era secundario. Ser escritor era una forma de vivir que él quería imitar.
Por eso, para vivir como un escritor (aunque para ello tuviera que escribir), se marchó a Paris y se instaló en un piso arrendado a una escritora madura (Margarite Duras), y comenzó a frecuentar el Café de Flore y Les Deux Magots, como habían hecho, antes que él, tantos escritores. Y comenzó a llevar (aunque le sentase mal) una vida bohemia y noctámbula (él que era tan metódico y propenso a resfriarse). Y cultivó incluso un parecido físico improbable con Hemingway (que aprendió a escribir novelas también en París) y se atrevió a usar chillonas bufandas y estrafalarios sombreros, como pensaba que era propio de los escritores. Se paseó interesante por todos los lugares interesantes y literarios de Paris. Su vida, sin embargo, no fue interesante, paso hambre y frío y no triunfó demasiado con las mujeres ni en la alta sociedad. Volvió a España con su primera novela bajo el brazo y con un ganado prestigio de raro. Y convertido, ahora sí, en un escritor, pues había escrito una novela y había vivido en París y frecuentado -se decía- a Margarite Duras.

Friday, May 04, 2007

JAVIER GOMÁ, FILÓSOFO


Leo unas declaraciones del filósofo Javier Gomá, quien después de terminar las carreras de filología y filosofía, hizo Derecho en tres años y ganó con el número uno una de las oposiciones jurídicas más difíciles: Letrado del Consejo de Estado. Aparte su actividad jurídica, dirige la Fundación March y publica libros de pensamiento, habiendo obtenido el Premio Nacional de Ensayo. Un impresionante currículum, para un hombre que en la foto aparece todavía joven (tiene 42 años) y con todo su pelo, aunque grave y circunspecto.
De sus declaraciones me interesa la referencia autobiográfica precisa acerca del momento en que el romántico estudiante de filología dio paso al fulgurante triunfador social: “En determinado momento, en torno a los 24 años, tomé la decisión totalmente meditada y consciente, de pasar al estadio ético, el amor comprometido y la productividad profesional, sabiendo lo que eso significaba y con todas sus consecuencias.” Decidió, en palabras vulgares, “ser un hombre de provecho”, y aspirar a lo más alto del escalafón en la Administración Pública. No conocemos las razones. Pero podemos lanzar hipótesis. Podemos suponer que la referencia a un “amor comprometido”, tuviera que ver con el deseo de formar una familia (24 años es edad para ello). La “productividad profesional”, en tal caso, justificaría la necesidad de mejorar las perspectivas profesionales de un filólogo. Es una historia repetida (y si no es la suya, es la mía).
En definitiva, unos años más tarde, con 38, este Letrado hace su aparición en la escena de la literatura, publicando un primer libro, que recibe un Premio Nacional (“Imitación y Experiencia”, Pretextos 2003), y que podemos figurarnos, por lo que cuenta el autor, escrito a ratos sueltos, -en el metro, o con la tele puesta y con los hijos alrededor- ¿El libro de un filósofo metido a Letrado?
El propio Gomá –elaborando sus conceptos- formula una afirmación curiosa: “la finitud debe elegirse”. Como Aquiles, uno debe en un momento dado de su vida, renunciar a la inmortalidad y ofrecer a la sociedad ese sacrificio: asumir su papel. La mortalidad, para Gomá, supone adquirir conciencia de que uno puede ser sustituido por otro en la sociedad, de que uno es prescindible, y la vida seguirá igual cuando uno falte. “Debemos aprender a tener un precio”.
Y, leyendo esto, con cierta tristeza, recuerdo lo que escribió un amigo: el proceso educativo convierte personas diferenciadas e insustituibles en “personajes” absolutamente intercambiables y por tanto prescindibles…
Gomá, aunque como muchos hizo un día la gran renuncia, no dejó de ser el filólogo, el filósofo que es. Esa es su esencia y la esencia siempre acaba saliendo a flote.
Pero la salida ¿cuál es? Mi amigo, curiosamente un triunfante opositor como Gomá, ha encontrado una: "no confundas tu personaje contigo mismo y vive tu propia vida; puesto que vives en un sistema, juega tu personaje o personajes, pero de la misma manera que el niño juega a policías o ladrones, sabiendo que él no es ni una cosa ni otra, pero se divierte haciendo de…”. Es decir, mantén cierta ironía sobre tí mismo y los demás. Eres y serás único.
Recuerda que eres mortal”, le decían a César. A un triunfador le conviene esta filosofía. Pero, sobre todo, diviértete con el juego y que tu propio personaje no acabe contigo.

Saturday, April 28, 2007

ADIÓS A UNA FERIA

La vida avanza. Quererla detener en un punto no funciona, porque la vida es continua renovación: como el río, no podemos bañarnos dos veces en las mismas aguas, porque cambian las aguas, pero también nosotros somos distintos. La Feria de Abril está ya terminando y algo parace que termina en nosotros también con ella. Cada año igual pero siempre renovada e indefinible. Como otros años hemos estado allí, dejando que ocurran las cosas. Dejando que se produzca la magia de un encuentro, que surja el baile, que aparezca por sorpresa la belleza, en forma de mujer o bulería. Los sentimientos no se puede sujetar y vivir consiste en renunciar a fijarlos, a definir lo que siempre es nuevo. La Feria es un ámbito espiritual y como tal, siempre algo fugitivo: "el espíritu sopla". El momento hay que estar allí para vivirlo. Contarlo no sirve. La Feria es como el fuego: querríamos cogerlo, pero el fuego no es para cogerlo: el fuego calienta, lo que se recogen son cenizas. Escribir sobre la Feria es recoger cenizas de estos días pasados. La Feria de Abril no se puede contar, hay que calentar en ella el corazón.

Wednesday, April 25, 2007

DEJAD QUE LLORE EL MUCHACHO


"No pienses que tiene nada contra ti,
si te atropella por la calle y no te dice adiós,
es porque no te vió
no hables de ingratitud.
Sabes que estima tu compañía en lo que vale.

No es que se haya vuelto imbécil de repente,
a juzgar por esa estúpida sonrisa.
Ni creas que se confunde si te llama Margarita.

Es difícil, pero trata de entender
que no se le rompe el alma aunque le veas llorar,
ni juega sucio por no decir la verdad,
ni oculta nada porque esconda algunas cosas.
Dale tiempo y disculpa la soberbia
de quien se siente un hombre afortunado.
Dejad que cante el muchacho
ese que se ha enamorado".


Joan Manuel Serrat cantaba esta canción en el disco que nos regalásteis al marchar. "La distancia es el olvido", pero no fue así entre nosotros. Nos dejamos en prenda estas canciones que, juntos, escuchábamos entonces y que nos emocionaron juntos. Eramos, en aquellos días (recién casados), los enamorados del poema. Hoy, los padres que sufren cuando ven llorar a su hija (que no sabe por qué llora) y que quisieran creer que no se le rompe el alma aunque la vean llorar, porque pasaron antes que ella por ese trance desolado de la adolescencia. Y saben de ese primer amor que no llega, o del otro que marchó. O se ven reflejados en la soberbia de un hijo, que no se digna mirar a sus padres. Así sufrirían también ellos con nuestro silencio, con nuestra inseguridad, nuestras tristezas, sin poder tampoco -nadie puede- aliviarnos el dolor.

Sunday, April 22, 2007

TALAVANTE

Estuve allí. Fue un natural largo, profundo, eterno...alguien ha dicho "sobrenatural". El tiempo parecía detenido, mientras el toro (Soleá) seguía recorriendo el camino marcado por la mano baja del torero, el recorrido no tenía fin. Fue en medio de una tanda cuando sucedió. La faena iba siendo correcta pero no vibrante. De pronto salió ese natural y todos supimos que había ocurrido algo importante, algo diferente. Surgió una ovación cerrada, unánime, entusiasta. La ovación a un único pase. Algo que nunca había visto. Tal fue la importancia del momento, que se interrumpió al torero. Como queda en suspenso el tenor, así quedó quieto el joven Talavante, en medio de la tanda de naturales, aclamado ya como "torero, torero". Ese chico, que en su primer toro, me había parecido muy verde, falto de recursos y quizás sobrado de un valor proclive al tremendismo, que no me gusta. La plaza reaccionó con frialdad. El torero no parecía saber colocarse delante del toro, quedando más de una vez a su merced, descubiero. Pero llegó aquel natural y siguieron otros con una estética y una verdad difíciles de olvidar. Al entrar a matar todos queríamos la muerte. No pudo ser. Talavante nos ha dejado el recuerdo de ese momento, en una tarde de lluvia fina, diminuta, más propia de San Sebastián que de Sevilla. El recuerdo del momento inaugural y mágico de una futura figura del toreo.

Wednesday, April 18, 2007

RENACER CON HERMANN HESSE


Hace muchos años ya, leí a Hermann Hesse. “Demian”, la novela de iniciación del muchacho que encuentra en su amigo un guía espiritual, me deslumbró (era estrenar el ideal de la amistad, como “Servidumbre Humana”, de Somerset Maugham, era estrenar el ideal del amor). Son novelas para adolescentes. Adolescentes que leíamos a un viejo.
Hace unos días apareció por entre las rendijas de la biblioteca de mi lugar de trabajo, oculto entre los gruesos tomos de mi especialidad, “Lecturas para minutos”. Me lo habría traído aquí hace años, para leer a salto de mata, en uno de esos momentos vacíos (o de vacío interior), que durante el trabajo se me producen. Es un librito con las hojas amarillentas, ya despegadas, de una edición barata de Alianza. En su primera página aparece una pegatina “Librería ‘El Parnasillo’ Paulino Caballero, 47. Pamplona”. Allí acudía yo algunas tardes (las de la desesperanza o la inquietud) y pasaba las horas mirando por las estanterías, con avidez por encontrar algo para mí, algo que me guiaría, sin yo saber (sin yo tener quien a mi lado supiera). Al pie del libro está mi firma (la de aquellos años), preocupada por la estética. Arriba figura mi nombre y dirección (calle Padre Calatayud, 17-1º). El ejemplar está muy fatigado. Los aforismos varias veces subrayados con distintos colores, bolígrafo, rotuladores…Como si quisiera aprenderlos de memoria. Como si, haciendo míos esos pensamientos, creyera poder adquirir la consistencia de una identidad adulta.
Aparte la felicidad que conlleva todo descubrimiento, siento ahora, con este librito en las manos, el vértigo del tiempo que pasa. El tiempo en el que en este libro me deleitaba, con un futuro informe por delante. El tiempo extenuado del que ahora extraigo lascas, pequeños huecos para escapar al cielo de la contemplación, al cielo de las ideas, para volver por un momento a la habitación cerrada donde leía este mismo libro hace tantos años.
Y este inactual y olvidado Hermann Hesse ¿qué me dice hoy? ¿de qué le habla a este hombre ya mayor?
"Para nacer es preciso morir, pero para morir es preciso despertar".
Hermann Hesse me habla de transformación, de renacimiento. Sigo bajo el signo de la resurrección. El paso previo es despertar. Darme cuenta de la ilusión de vida que me ha ido hipnotizando, tomar conciencia de aquello más genuino en mí, que estoy matando con mi vida de ahora. La muerte no es muerte, es vida falseada. Puedo renacer, despertando a lo que en mí no dejo vivir. Puedo despertar del encantamiento (¿con un beso?) y tomar posesión de mi reino, el reino que me pertenece por el hecho de haber nacido. Libro amigo, que sigue hablándome de lucha diaria y transformación.

Thursday, April 12, 2007

RESURRECCIÓN BAJO EL PUENTE DE WILLIAMSBURG


Williamsburg. El puente metálico, entre Manhattan y Brooklyn. Sonny Rollins, el saxophone colosus, había desaparecido en 1959, se había esfumado en lo más alto de su fama. Nadie sabía de él. Un día, alguien lo encontró, de madrugada, bajo el puente de Williamsburg. Iba allí solo cada noche y practicaba durante horas. Tocaba a cielo abierto para esforzarse en conseguir un sonido poderoso, una sonoridad más plena. Al volver a los escenarios, tres años más tarde, Sonny Rollins había transformado su sonido y se había transformado a sí mismo buscándolo. Algo había resucitado en él. Había reconocido su sonido. Requiere mucho valor prescindir dejar de lado el éxito, la posición económica, la seguridad, para buscar algo que no sabes qué es: la pasión, la autenticidad, lo que uno tiene para el mundo. Quedarse quieto es una forma de morir, una forma de dar gato por liebre a la vida. Repetir una y otra vez lo mismo le convierte a uno en un autómata, en una máquina. Pero la música no se deja estandarizar. Es algo vivo y que canta en nosotros. El puente de Williamsburg es un lugar donde retirarse uno consigo mismo y escuchar el sonido de su propia voz, para saber cómo suena y cómo quiere sonar más plena. Me gustaría poder decir de mi vida lo que decía Sonny Rollins sus solos: "Improvisar es como vivir un trance espiritual, no es algo que se pueda analizar mediante la razón. La esencia de la improvisación es permitir que la música surja por sí misma. Es un ir siempre adelante: no puedo quedarme tocando cosas que ya sé". Es mantener la vieja llama del entusiasmo.

Sunday, April 08, 2007

SEMANA SANTA

Semana Santa, entre Sevilla y Priego de Córdoba. Los costaleros en sus trabajaderas, los penitentes en su procesión. El esfuerzo colectivo para sacar adelante tanta belleza, tanta emoción, sentimientos muy íntimos de cada uno, como estremecimientos, sentimientos ajenos a toda expresión racional o verbal. Cada quien vive su Semana Santa. Preparación de meses, esfuerzo, compromiso, sacrificio, dolor. Todo esto, que sin amor, es incomprensible, que sólo tiene sentido para cada cual, como una llamada profunda, que se escucha o no se escucha. Virgen de las Aguas de Sevilla, procesionando por la ciudad, entre olor de azahares, a los sones de su marcha. Despacio, tras el Santo Cristo de la Expiación, el Cristo muerto. Lunes Santo. Cofradía del Museo. Estación de penitencia. Ausencia. Presencia. Siempre presencia, junto a Ella. Aunque mi amor te olvidare. Nadie sabe. El silencio y la música. La noche, la madrugada.


El Jesús Nazareno de Priego de Córdoba. Su palidez, su mirada, que traspasa, bajo el peso de la cruz. Su mirada con la que uno se encuentra. Avanza por las calles de Priego a empujones de pasión, llevado en volandas por unos y por otros, navegando por encima de una humana marea que subirá con él al Calvario. Y vamos de aquí para allá todo el día para verlo pasar otra vez, por ese sitio y por el otro, como cada año. Los vivos recordamos, a su paso, a los muertos que también veneraron esta imagen. El tiempo parece detenido y todos allí, los que están y los que faltan, por un instante parecen juntos viendo a Jesús pasar a nuestro lado. Y asoman lágrimas en quienes no lo esperaban, porque no creen en estas cosas. Pero las cosas suceden. La belleza surge y el sentimiento se comunica. Y si es una burbuja de irracionalidad en una vida tan racional y lógica, hay que meterse dentro de esa burbuja y vivir esa parte nuestra de emociones, que llora y ríe sin saber porqué. Otro año, en Viernes Santo.

Monday, March 26, 2007

CALLE NASSAU


En Dublín. Dias de descanso. Pubs, whiskey Jameson. El Liffey. Los edificios de ladrillo rojo, con sus chimeneas. Paseo por estas calles que me retrotraen a finales del siglo XIX (los oscuros alrrededores de la Guiness Storehause, esa gran fábrica y esos carros tirados por caballos percherones a la entrada, esos obreros que en la película construyen toneles con precisión y sin descanso, como máquinas eficientes, cientos, miles de toneles). Calle Nassau. Aquí miraría por primera vez Joyce a esa mujer, Nora Barnacle (un encuentro definitivo, como el de Dante y Beatriz), un 10 de junio de 1904. Aquí sería -junto al Trinity College- donde venció su timidez para pedirle una cita -él poeta joven (22 años), licenciado en letras, lleno de sueños y furor, a ella, una camarera de hotel, sin estudios, dos años más joven- y ella que le creyó un marinero noruego (sus ojos azules, su afilado rostro -Klinch-, su gorra) no acudió a la cita...El encuentro de dos jóvenes muy diferentes pero unidos por un común origen -sus padres borrachos- y un destino compartido -el voluntario alejamiento del hogar y de la patria-, se produciría el 16 de junio (Blomsday) y su complicidad sexual surgiría ese mismo día. Nora resultó la compañera perfecta del escritor- desentendida de cuanto él escribía, tolerante con su feroz independencia y sus excesos de juerguista impenitente, madre y compañera en juegos fetichistas privados, lo pervertido, compartido- sobrelleron ambos un estado permanente de ruina económica y la enfermedad mental de una hija. Aquí -en la calle Nassau- encuentra Joyce la horma de su zapato y se hace hombre el niño. Aquí concibe el proyecto de marchar, de abandonar todo aquello: a sus diez hermanos y a su padre, la pobreza, la sordidez, la mojigatería. Luego se llevaría a Stanislaus y a alguna de sus hermanas. Pero Dublín quedó allí, en el recuerdo, adquiriendo de esta forma todo su poder de evocación ("solo tenemos de verdad lo que hemos perdido" -como yo Pamplona- y nadie puede volver ya al lugar que voluntariamente ha convertido en un conjunto de recuerdos, quedaría defraudado porque ese lugar quedó fijado en el pasado, en un 16 de junio personal -el mío-). Escribir es así igual que vivir: se recuperan olores, sabores, colores...la palabra (la jerga, el slang) cobra todo su valor, como isla vital del naúfrago, del que se tiró del barco. La lengua es el único vínculo del exiliado con su patria. Para conseguir este dominio del idioma, hay que vivir en otro país y sobre todo en otra lengua (la lengua utilizada en el hogar de Joyce y Nora fue siempre el italiano), para así destilar toda la sustancia de cada preciosa palabra, como si uno explorase un terreno prodigioso y virgen. Hay que abandonar definitivamente a las personas queridas, para hacerlas eternas en el recuerdo, mediante los oportunos personajes de ficción (más verdaderos que sus modelos). Paseo por la calle Nassau y pienso que aquí no hubiera podido Joyce escribir nada (no hay brillo, todo es gris). Sólo el recuerdo convertiría esto en tiempo y el tiempo es la literatura. Paso por el puente del medio penique y tiro un papel, como hizo Bloom, para que se vaya navegando hasta el mar...En el papel he escrito una apuesta y es la apuesta de Joyce: la apuesta de Bloom.

Wednesday, March 14, 2007

TORRE MARTELLO



Hay un día en que uno se encuentra con el que fue y se da cuenta de que ha cambiado. Borges se encuentra con un joven en el parque, junto al río de la vida. Joyce se encuentra con el artista adolescente, en la madurez de su Ulises.
Cuando al hombre maduro se le aparece el fantasma del pasado, las relaciones no son fáciles. Uno se ha convertido, para ese joven impetuoso y vehemente, en un desconocido. No se entienden: como un padre y un hijo (aunque se aman).
Al joven no le puede interesar el hombre maduro (es algo ajeno a su experiencia y sólo podemos entender –y amar- lo que ya hemos experimentado). En cambio, al hombre maduro le nace en el corazón una gran ternura por el joven. Quiere protegerlo, defender su inocencia, su inconsciente arrogancia.
El hombre maduro ahora comprende, ahora al fin se ha aceptado, ha dejado de imponerse a sí mismo la dureza y la integridad, se ha liberado de todo modelo, de toda imitación.
Stephen quiere ser duro, quiere fingir que no le importa la muerte de su madre, que no le importa lo más sagrado. Se ampara en su integridad: frente a los británicos, frente a los curas, frente a toda autoridad. Hace frente a toda ofensa: se ofende. La Torre Martello, donde vive, representa su aislamiento, la dificultad del joven para salir de sí mismo.
Leopold sabe amar. Alimenta a su gato, trata bien a los animales. Condesciende con sus propias debilidades (bebe en exceso, juega en las carreras, se va de putas, es un marido mediocre, un pésimo amante), y por lo mismo, es generoso con las debilidades ajenas. Vive y disfruta de su propia individualidad (de sus gustos peculiares, de sus manías, de sus pequeñas perversiones…). Es –diría Joyce- “un hombre bueno”. Mantiene –dijo alguien- una “poesía interior”. Para un joven, este hombre sería un fracasado, uno que no hace cambiar a la sociedad. "Bloom is a cod": Bloom es un merluzo. Puede ser, pero para Joyce (también para Borges), este tipo de personas son los héroes modernos (los santos, gracias a los cuales se salva el mundo).

Saturday, March 03, 2007

TINTORETTO



Ser artista sería mi sueño. Tener un sello especial en todo lo que hiciera, genialidad. Un don. Pero ahora, avanzo por la exposición y contemplo sus primeras obras juveniles: nada original, nada distinto. Y sigo por una sala en que se explica su forma de trabajar. Copiaba. Insistentemente copiaba. Copiaba de maniquíes. Fabricaba muñecos de cera con los que buscaba las contorsiones extremas del cuerpo. Y copiaba. Copiaba las esculturas de Miguel Ángel, reproduciéndolas en barro y luego, desde los más diversos ángulos, copiaba y copiaba...Esto no es lo que yo consideraba un artista. Pero es que incluso los fondos los fabricaba, como una escenografía previa, mediante cartones y diminutos objetos a escala, utilizando técnicas que aprendió de gentes del teatro... y para los paisajes utilizaba dioramas. Copiaba, todo lo copiaba. Copiaba a Miguel Ángel el dibujo, el tratamiento del cuerpo. Copiaba de Tiziano y Veronés el colorido y la composición dramática. Debió de trabajar mucho. Ninguno de sus cuadros es genial...pero cada uno es personal, es un esfuerzo de dar un nuevo tratamiento a los viejos temas, de combinar de otra forma los elementos ajenos.... Al final de su vida, se vuelve a colocar ante el espejo y se pinta viejo, acabado, pero por fín él mismo. Es él. Tanto le costó serlo. En sus últimos años ya se limitaba a dar las ideas para que sus colaboradores llevasen a cabo la obra. Ser artista quizás es trabajar mucho toda tu vida para poder mirarte al espejo.

Monday, February 19, 2007

CARNAVAL


Viernes de carnaval. Los amigos llegaron a nuestra casa, allí en el pueblo, para pasar juntos estos días. Me traían un regalo: "Vinícius, o poeta", un libro-disco, de la colección "Music Comix", de Gani Jakupi y Miquel Jurado, que contiene los dos famosos discos grabados por Vinicius de Moraes y Toquinho, en 1970 y 1971, en Buenos Aires, el primero con Maria Creuza y el segundo con Maria Bethania, y que recoge las actuaciones de los músicos brasileños en el cafe concierto "La Fusa". Mi amiga Paqui, sabe cantar las letras queridas de Vinicius: "Eu sei que vou te amar" y juntos entonamos para ellos. La tímida lluvia no deja de caer y la música ocupa su sitio, mientras miro una y otra vez los preciosos dibujos de Giani, llenos de fuerza y colorido, y las fotografías de aquellos días mágicos. "La tristeza no tiene fin, la felicidad sí. La felicidad del pobre se parece a la gran ilusión del Carnaval; la gente trabaja durante todo el año por un momento de sueño, para ser un rey de fantasía, un pirata, un jardinero y todo se acaba el miércoles (na quarta feria)". El siguiente día por la tarde salimos a ver el desfile, los disfraces, las canciones y llevo dentro esos textos y esas imágenes. Vinicius, el que amaba a todas las mujeres (con nueve llegó a casarse, pero a todas podía amar), y que sin embargo está enterrado con su madre y su hermana, al final, las mujeres más importantes y verdaderas, y el origen de su amor por las otras. Vinicius, que cantaba sentado delante de su mesa, con sus poemas delante y su bolígrafo, con su vaso de whisky y su tabaco. Vinicius, el amigo, que llamaba a los suyos nada más que para preguntar qué tal estás. Vinicius el que recibía por las mañanas metido en la bañera, mientras se daba su baño diario por inmersión (allí apoyada en una tabla de madera, la máquina de escribir, para no perder el momento de inspiración). Vinicius que, en el fondo de su alma, no se hacía ilusiones y sabía mandarlo todo "a tonga da milonga do kabureté". Vinicius, con su carga de formación jesuítica (el amor es sufrimiento): "O poeta só é grande se sofrer", minando la alegría del amor. Vinicius, el blanco más negro de Brasil, el hombre que amaba la noche, que hacía del encuentro humano un rito, en su Bar Antonio's del barrio de Leblon, en Rio de Janeiro, el conversador incansable, el hombre sin ambiciones ya y por lo mismo libre: después de todo estoy hecho a los fracasos, uno más o menos ¿qué cambiaría? Ya me he resignado a hacer lo que me gusta, sólo porque me gusta". Vinicius, también, el hombre contradictorio, el "depravado", difícil de comprender, esquivo, celoso de su libertad. La libertad de no tener nada, teniéndose, sin embargo, a sí mismo y a los amigos, generoso, siempre entregado a la vida, sin prejuicios (nos cuenta el productor del disco, Alfredo Radoszinsky). Yo recuerdo, escuchando esa música de Vinicius, esa voz madura, inimitable, llena de amor a la vida...y recuerdo a mi amigo Bernardo, tan parecido físicamente a él, tan parecido también en su vida desasida, pero finalmente pegada a la tierra. Bernardo a quien quise y me quiso, siempre dispuesto a nuevas ilusiones sabiendo que las desilusiones eran sus inseparables compañeras de siempre. Es Carnaval. La vida es un Carnaval. Hoy se celebra la vida, el engaño, la alegría que engaña a las penas. La vitalidad invade la calle, a pesar de los paraguas hace poco abiertos. Los jóvenes crean sus ilusiones, sus fantasías, el cuerpo se exhibe. Vinicius sigue fumando sus cigarrillos, bebiendo su whisky, mientras canta "Minha namorada".

Thursday, February 01, 2007

BOBBY


Bobby” es una obra coral llena de atención a los detalles, a las cosas pequeñas de la vida. Se narran sucesos insignificantes, ocurridos un día corriente a gente común que vive en un hotel. Hay pequeñas ilusiones (alguien acaricia en su bolsillo las entradas para el partido de béisbol de esa noche), pequeñas rutinas (dos viejos pasan su tarde en el hall, jugando su cotidiana partida de ajedrez), pequeñas ruindades (la telefonista se acuesta a escondidas con el jefe), pequeñas derrotas (la del esposo sometido al desprecio de una mujer alcoholizada)…

Todo esto es la ganga de la vida. Pero en ella, observando con atención, también puede descubrirse el oculto brillo del oro. Un pinche de cocina chicano es capaz de reconocer la grandeza moral de su jefe de cocina (Laurence Fishburne, en un papel precioso); una peluquera sabe entablar relaciones auténticamente humanas con cada una de sus clientes, participando de sus alegrías y tristezas, convirtiendo una relación profesional en un encuentro personal (Sharon Stone, bellísima, más hermosa en su madurez, es esa mujer, firme en su trabajo, firme en su matrimonio, firme en su proximidad a los demás, a pesar de todas las rutinas y de todos los engaños); una periodista aguanta sin comer, sin dormir durante días, vagando por el hotel con tal de cumplir su misión: transmitir a la juventud checa el mensaje del Senador Kennedy.

El atentado reúne todas estas vidas en una encrucijada trágica, imprevisible, sacándolas del anonimato. Pero, más allá de cualquier apariencia, cuando llega el crimen sabemos ya que los héroes de verdad son ellos: la gente común, que con heroísmo cotidiano, lleva adelante sus vidas, contra el viento del desamor y la marea del odio.

Monday, January 29, 2007

BABEL: UNA PELÍCULA DE FRONTERAS


¿De qué trata “Babel”? De la frontera, me dice M.

La frontera es una frontera física (México y USA). Pero es también el abismo que separa la forma de vida de las personas, según el lugar donde nacen, según la educación que esa circunstancia les proporciona, según los requerimientos de su cultura, de su situación económica. Niños condenados a realizar tareas que no les corresponderían. Niños que tienen que ser adultos prematuramente.

Pero la peor frontera no es física, es mental. Es la frontera que crea nuestro miedo, cuando nos internamos en un país subdesarrollado. Vamos parapetados tras nuestros prejuicios, llenos de prepotencia y desprecio. Ese autobús que se interna lleno de turistas por un territorio extraño es nuestro territorio. Nos sentimos a salvo allí dentro, con ese guía que entiende nuestro idioma, que nos protege frente al exterior hostil.

En algunos puntos, la película es discutible. La idea de los niños como esperanza de un mundo sin fronteras, la retórica de que los niños de distintas culturas son capaces de convivir y compartir los mismos juegos…todo esto parece algo tópico. Por otra parte “Babel” insiste de forma en exceso evidente en otra frontera: la de la propaganda política norteamericana: El mensaje que se nos transmite denuncia esa propaganda como algo que nos separa de la realidad, y no sirve a los intereses reales de los propios ciudadanos americanos. Aquí, de nuevo, el cine americano expone su faceta autocrítica, pero con cierta tendenciosidad: aquí –más allá de la ignorancia- los buenos son los pobres; son los pobres quienes, finalmente, ponen los muertos o los deportados.

La película gana en intensidad, a mi juicio, en la parte de la historia que se desarrolla en Japón. Aquí González Iñárritu nos coloca un espejo, para que veamos la frontera que separa a los padres y los hijos. Los adolescentes, en las grandes ciudades, con todas las posibilidades a su alcance, la tecnología, el consumo, pero que se enfrentan al vacío, a la falta de afecto, a la incomunicación (representada por esa niña sorda y sin madre, completamente desorientada, con un padre ausente, permanentemente secuestrado por su trabajo). La soledad, ese aislamiento en que vivimos dentro de nuestras ciudades, es esa frontera, invisible que nos separa a unos de otros. La frontera más dramática, la que quieren traspasar los adolescentes mediante el recurso a la droga, al aturdimiento, a un sexo frío y sin ternura. México proporciona el contraste de la perdida vida comunitaria, rural, participativa, lúdica, emotiva, humana, pero igualmente sin salida, que arroja a sus hijos, como consecuencia de la pobreza a la emigración, a vivir como ilegales en una cultura ajena.

Thursday, January 25, 2007

PARA A. (Y PARA C;)

A veces nos sorprende el fulgor de un suceso casual. Estábamos pensando en alguien, y otro menciona su nombre. Estábamos leyendo un libro y alguien nos escribe diciendo que nos recomienda...ese mismo libro. A veces, esa casualidad es de tan genial diseño que nos deja por un tiempo noqueados. Parece como que alguien nos diera una pista de algo, pero no sabemos de qué. Parece como si hubiera un mensaje ahí, para nosotros ¿cuál? No importa, de momento. Ni se trata de razonar. Basta disfrutar de la luminosidad, del fulgor que produce esa sincronía, ese escapar de la razón que domina nuestros días, por un momento. Basta dejarse dominar por el gozo de ser guiados por alguien, que de nosotros se cuida.
Hay mensajes y mensajeros (ángeles les llamaban en otros tiempos). Hay un mensaje cuando -por un momento y olvidando nuestro agnosticismo- tenemos la sensación (no es algo de cabeza) de que es "demasiada" casualidad. En tal caso ¿qué me dice ahora, hoy, en mi situación de ahora, en mi problema de hoy, esto? Esta casualidad, que ya de por sí tiene el atractivo de lo brillante, de lo bien inventado...¿no me sugiere, en el fondo, que no estoy solo, que alguien me guía por un determinado camino de baldosas amarillas, hacia mi corazón, hacia mi valor, hacia mi inteligencia...?
Todos aprenderemos, tarde o temprano. Eso es lo que cambia, el tiempo. Pero el puerto de llegada es el mismo: saber amar. Todos llegaremos a ese puerto del amor, todos nos encontraremos cara a cara con esa experiencia personal de ser plenamente queridos...
Escribo esto, siguiendo los criterios de alguien que escribió a Danae, sin juicio de valor, a lo que salga, porque estoy de acuerdo con esa persona en que el blog no es algo importante y que cuando quieres hacerlo bien la cagas. Echo de menos, ahora, a Innes y su juvenil transgresión. Para A. No sé qué saldrá de toda esta patota. Pero seguimos el camino de la vida, nos sumamos a las luces que nos va presentado (sin rechazar las sombras), dejando que nos sorprenda a cada rato, con su forma de ser (espiritu, geniecillo ¿verdad Marisa?), ese espíritu cordial que nos conduce (lo entendamos o no) cariñosamente, cuidadoso, con inigualable sentido del humor, hacia nosotros mismos, hacia nuestra liberación...
Y para C. con quien experimenté tantos momentos de sincronicidad, estando, milagrosamente, juntos en la distancia.

NIEVE EN CÓRDOBA


Hoy se repite la belleza de Córdoba nevada.

Tuesday, January 23, 2007

DOBLE VIDA



Jekyll es un doctor respetable, de buena posición, pero no es feliz. Dentro de él Hyde quiere vivir. ¿Podría vivir una doble vida? Soy tanto lo que soy como lo que deseo. Lo que rechazo de mí no deja de ganar fuerza. Vivo con una sombra pegada al cuerpo.
¿Que hacer con mi sombra? ¿Luchar? ¿Anular?
No: vivir. Peter Pan pierde su sombra. La busca y cuando la encuentra, se la cose, porque su sombra forma parte de él mismo. Coserme la sombra. Mi sombra es una parte querida de mí mismo: una vela a mí y otra a mi sombra, a mi querida sombra.

Thursday, January 18, 2007

SELF MADE MAN


Aprecio mucho a mi amigo José María. Es un hombre que ha sabido construirse a sí mismo (empezando por la transformación física más radical que recuerdo, fruto de mucho ejercicio físico y disciplina, que le han hecho perder como treinta kilos).
Venido a su pueblo como maestro, después de vivir en la cosmopolita costa gaditana, le veía al llegar como fuera de sitio. Venía con sus geniales pinturas anticlericales (obispos naif por bajo de cuyas sotanas asomaban billetes verdes), todo moderno, joven y jovial, con la vida por delante y las ilusiones intactas (de esto hace veinte años). La vida en el pueblo es angosta y tiende a reducirse con los años. A José María podría haberle asfixiado. Pero, poco a poco, se aclimató, se fue haciendo presente en la vida local, primero, liderando el movimiento de renovación pedagógica (es autor de un genial sistema de enseñanza en artes plásticas), después comprometiéndose en la acción política, viviendo su afición al flamenco, haciendo vida en la calle y, finalmente, participando a su gusto en mil y una actividades (pregonero, presentador de festivales y conciertos), siempre polifacético y creativo. Ahora, a pesar de sufir graves problemas familiares, creo que ha encontrado la fórmula de la felicidad: ser él mismo.
Desde hace unos años mantiene con puntual regularidad su colaboración como cronista en una revista quincenal, por la que los de fuera seguimos la vida del pueblo. Esa columna, de una calidad literaria sostenida (y quizás ignorada), me parece admirable por su dignidad y modestia. José María no tiene pretensiones. No ejerce de tuerto en país de ciegos. Es uno más. Tiene la nobleza de la inteligencia, que no se envanece. Le interesan las gentes, las costumbres, los sabores, los olores, los recuerdos de infancia y juventud, los lugares perdidos o recuperados. Es un disfrutador de la vida, del vino, de la conversación, de los amigos. Hace su vida en su pueblo, sin pensar en otras glorias.
José María dignifica y ennoblece, con su pluma, esa microscópica vida rural agazapada, a veces tan chata e ignorante (en la que él mismo es un especimen raro que, sin embargo, ha conseguido encontrar su sitio). Su visión es casi siempre bienhumorada, irónica, pero nunca amarga o resentida.
En su última colaboración, felicita el nuevo año a sus lectores y desea para ellos, lo que dice desear para sí. En ella encuentro algunas claves de esa su transformación, que tanto me admira.
Primero, gustarse uno a sí mismo: "Cada cual gusta lo que se gusta y solo es capaz de convencer de aquello que está convencido. Ponte pues como tarea el gustarte a tí mismo porque solo así gustarás a los demás...".
Segundo: acordarse de cuidar de uno mismo, dándose el cariño que se precise. "No hay nada más socorrido para huir de la melancolía, la depresión y la tristeza que ponerte tu ropa más guai después de un baño a fondo, medio bote de perfume de ese tan caro que guardas para no sé que días y tirarte a la calle a tomar un café y dos hojaldres o comprarte ese jersey que tanto te gusta".
Y por fin, contra los dolores de esta vida, saber gozar del momento: "Si la vida nos diera la espalda, aprovechemos esa ocasión única para tocarle el culo..."
Genial.

Wednesday, January 17, 2007

EROTISMO ÉPICO


Me ha interesado lo que he leído estos días sobre la artista serbia, Marina Abramovic, que presenta en La Fábrica Galería (Madrid), una “performance”, titulada “Épica erótica balcánica”.
No sabía nada de esta mujer, que aparece en las fotografías, abrazada por un esqueleto, o con una calavera entre los pechos desnudos. Uno de sus vídeos, no visto antes en España, se titula algo así como “masajeándose las tetas”, y aparece en él frotándose los senos con la mirada extática perdida en el cielo.
Por lo que leo, mientras las imágenes se proyectaban tras ella, en la presentación de la “performance” Marina hablaba con la prensa. Los asistentes seguían interesados sus palabras sobre costumbres eróticas ancestrales de su tierra, pero no podían evitar que se les fueran los ojos a las imágenes impactantes de una Marina con el torso desnudo y con la cara cubierta por su melena, que se golpea violentamente los pechos con una calavera.
Ella va contando lo que se proyecta detrás: rituales de masturbación bajo la lluvia y cópula con la tierra de los varones, o una ceremonia ficticia en la que las mujeres acarician sus pechos desnudos alzando el rostro al cielo o danzan como bacantes empapadas ofreciendo sus vulvas a la lluvia.
"El cuerpo humano es el punto de partida para cualquier desarrollo espiritual", dice la artista. El cuerpo es donde sentimos el dolor y el placer. Sólo en el cuerpo podemos conjurar el miedo a la muerte. Hay algo de búsqueda de lo divino, del poder creador, en el acto sexual. "Los objetos obscenos y los genitales masculinos y femeninos –dice Marina- tienen una gran importancia en los rituales de fertilidad y agrícolas de los Balcanes".
Como siempre, lo erótico, lo sexual, en el remoto origen de la humanidad, es una forma natural de expresión de la vida y de unión con las fuerzas generadoras de la vida, fuerzas liberadoras que se conjuran ofreciéndoles la plenitud de nuestros propios cuerpos.

Friday, January 12, 2007

EXPERIENCIA Y PALABRA


Para un retiro espiritual.

El silencio místico. Wittgenstein dice a su amigo Ldwing Ficker en una carta: "Mi obra tiene dos partes: la que aquí ha sido presentada y todo lo que no he escrito. Y es precisamente esta segunda parte la que más me importa". La mística, como silencio de la lógica. Lo que no es susceptible de acercamiento discursivo. Porque es una experiencia, que no tiene palabras para ser comunicada.

“¿Qué sé sobre Dios y la finalidad de la vida? Sé que este mundo existe. Que estoy situado en él como mi ojo en su campo visual. Que hay en él algo problemático que llamamos su sentido. Que ese sentido no radica en él, sino fuera de él. Que la vida es el mundo. Que mi voluntad penetra el mundo. Que mi voluntad es buena o mala. Que bueno y malo dependen, por tanto, de algún modo del sentido de la vida. Que podemos llamar Dios al sentido de la vida, esto es, al sentido del mundo. Y conectar con ello la comparación de Dios con un padre. Pensar en el sentido de la vida es orar.”
(Ludwig Wittgenstein, Diario filosófico, 8.7.16)

Tuesday, January 02, 2007

ULTIMOS ATARDECERES EN LA TIERRA


Roberto Bolaño. Yo supe de él leyendo a Vila-Matas. Contaba que había muerto este escritor -chileno exiliado-, a los cincuenta años. Vivió en Cataluña. Antes, había vivido en México. Como me pasa con todos los artículos de Vila-Matas en "Letras libres" -su artículo es lo primero que leo, con urgencia, tras inspeccionar la revista- me quedé más en el texto que en el tema tratado, aunque me impresionó que el escritor esperase la muerte desde hacía tiempo. Era un "condenado" que se fue apagando en pleno vigor creativo. Luego supe de la publicación póstuma de "2666", un libro cuyo desmesurado volumen me disuadía de comprarlo. Hará unos meses escuché a alguien ponderar ese texto como obra maestra. Esa persona me contó que Bolaño había preparado varios manuscritos para su publicación "post mortem", de forma que, a falta de otra herencia, pudiera su familia -espaciando su aparición- obtener con esos libros los necesarios recursos económicos. Admiraba mi amigo la decisión de la viuda de publicar en un único volumen la totalidad de los inéditos. A mí me pareció comprensible la previsión del escritor, tratándose de alguien que había conocido la pobreza.
Ahora, he empezado a leer los cuentos de Bolaño. Ahora que murió. Leo "Putas asesinas", una de sus colecciones. Y así descubro al hombre sin recursos, ajeno en su medio, que va viviendo de lo que sale, frecuentando los ambientes del exilio, donde crea sus lazos y sus ilusiones amorosas. Ese forzado proletario que lucha por vivir de la escritura, participando en todos esos premios literarios que convocan los Ayuntamientos y las Diputaciones. Un hombre a la vez oscuro, tierno y sin esperanza ("El Ojo Silva").
Entro en un mundo duro, un mundo de pesadillas, un mundo de fantasmas que aparecen y desaparecen, de prostitutas cuya voz cambia a lo largo de la noche, una forma de caminar por la vida sin destino, en el que cada hora hay que inventar lo que uno hará en la hora siguiente, en que un desconocido poeta belga hallado en una vieja revista en una librería de viejo parisina, puede servir de excusa y eje para iniciar un viaje sentimental ("Vagabundo en Francia y Bélgica"). La literatura como la vida: sin argumento, haciéndose, sin lógica, confusamente, sin explicación ni final, amenazante en cada paso como la vida, sin razones, como la prematura muerte.
Roberto Bolaño, padre y esposo que imagino tierno, a veces utiliza las iniciales para sus personajes. B, M, A. Utiliza el tiempo presente. Alcanza así una objetividad plana, fría, sin adornos. Y con ese tratamiento aborda -desnudamente, sin literatura- los hechos y los miedos e incertidumbres que esos hechos provocan. No hay énfasis. Una palabra tras otra palabra, idas y vueltas, dudas, encuentros y desapariciones, van formando estos cuentos sin tesis, sin manifiestos. Sólo con vida. Vida en en medio de la desolación y el absurdo. O muerte, muerte esperada, muerte inexorable, predecible, como en "Últimos atardeceres en la tierra". Este cuento, que me ha hecho revivir la atmósfera de "Bajo el volcán", en un Acapulco asfixiante, de lupanar y pesadilla. El hijo de la historia viaja con su padre para compartir las vacaciones; viajan juntos pero sin embargo sus mundos son diferentes. El padre, como un Dios, no tiene miedo. Su hijo sí. Ese hijo que se interna en el mar sobre una tabla, y se dirige hacia una isla cercana de arenas blancas, en un viaje que parece eterno.
A Roberto Bolaño le diagnosticaron su enfermedad en 1992. En sus últimos años esperaba un trasplante de hígado, que le devolviera una vida normal. Cuenta que a veces se desvanecía por los parques, en Blanes donde vivía. Esperaba la muerte, justo en su madurez, cuando estaba recibiendo el reconocimiento y la fama (premio Rómulo Gallegos), tras el éxito de su novela "Detectives salvajes". Tenía esposa y dos hijos. Su vida había sido una especie de continuada despedida.

Saturday, December 30, 2006

ROBERTO BOLAÑO

Hoy, de nuevo, una comida. Sobrepeso. Comida hoy de las amigas (los hombres haremos un año más de acompañantes, sobrellevando esa complicidad que entre ellas se crea). Para estos días me llevo a Roberto Bolaño ("Putas asesinas"). Escribiré algo sobre ello. Sobre la comida (o sobre el libro) el año que viene.

Tuesday, December 26, 2006

PACIENCIA

Cuántas veces en mi vida me ha faltado paciencia. Paciencia para esperar.

En latín, paciencia (patior) tiene el sentido de sufrir, soportar (pasivamente). Ésta, la he tenido con más frecuencia (en mi vida no han faltado adversidades).

Pero en griego, paciencia (hypomonte), aporta otro matiz: "quedarse atrás". Y esto me ha faltado: la fuerza de esperar, de quedarme atrás con el que tardaba más que yo, con el que va más lento, con el que tiene otro ritmo, para ayudarle. Queriendo impacientemente que llegue donde yo estoy. Paciencia para esperarme y pararme a escucharle, para no invadir el diálogo con urgencias, para no apremiarle, para no apartarle. Esto, que es una virtud activa: la fuerza de esperar. No he tenido esa paciencia.

Y dice Jacques Ellul una cosa que me ayuda: la paciencia es confianza. "Ser paciente cuando se espera el autobús es permanecer en calma, no ponerse nervioso, porque se tiene la seguridad de que va a llegar". Mantenerse en calma, abierto al otro, resistiendo la tentación de la "impotencia", de abandonarle, de no poder con él. Y no ponerse nervioso, porque el otro llegará, a su hora, en su momento, a su ritmo. Llegará a entender, llegará a valorar, llegará a agradecer, llegará a madurar.

Y -en la educación, en la relación con los alumnos, con los hijos- confiar en su capacidad; en el proceso educativo, en la eficacia del cariño, de la escucha constante, de la proximidad (con él, quedándose atrás con él, si es necesario). Pronto a escuchar, para acompañarle en su camino.

Paciencia es esperanza en que el camino es el que lleva a cada uno. De que uno es sólo una etapa en ese camino del otro: una etapa precisa. Es insistencia, iniciar y reiniciar el diálogo. Es aceptar no tenerlo todo ahora, no tener resultados ahora. Porque aún no es tiempo. Y trabajar confiado en que los frutos llegarán aunque uno no sea quien los recoja.

Friday, December 22, 2006

FELICITACION NAVIDEÑA



















¿Qué hacéis mirando al Cielo?
Adorad al niño que acaba de nacer.
Dios está en cada niño.
Dios juega en cada niño.
Dios ríe en cada niño.
Dios tiene hambre y muere en cada niño.
Dios es esperanza del mundo en cada niño.

¿Qué hacéis mirando al Cielo?
Adorad al hombre que fue niño.
Dios está en ese niño.
Dios juega en ese niño.
Dios ríe en ese niño.
Dios tiene hambre y muere en ese niño.
Dios es esperanza del mundo en ese niño.

¿Qué hacéis mirando al Cielo?
Adorad en vosotros al niño.
Adorad en los otros al niño.
Adorad en el abrazo, en la risa y el beso
Lo divino que habita en cada hombre y cada niño.

Wednesday, December 20, 2006

FIRMEZA

"Hubo muchas cosas de las que simplemente prefirió no darse cuenta".

Tuesday, December 19, 2006

PALABRAS DE BUIKA



He leído una entrevista a Concha Buika. Dice cosas muy importantes. Cosas que pondría como un recuento de propósitos para el año que, cada año, empieza en Navidad.

Concha, mallorquina de nacimiento pero formada como cantante autodidacta en los casinos de Las Vegas, dice que "la música viene del más allá". Habla de sentir sin límites, de saber quién nos quiere, habla de orientar nuestra vida a favor de nosotros mismos, de aceptar el dolor como parte de la felicidad y la mentira como parte de la verdad. Habla, fundamentalmente, de la libertad como condición de la vida. He aquí sus palabras, que tienen, para mí, todo el peso de la evidencia, de lo vivido:

  • "La pasión es la brújula más sensata que tenemos".
  • "Como el futuro es incierto no sé por qué hay que estar amarrado a un pensamiento cuando uno tiene la capacidad para retractarse".
  • "Cuando viene un amor atravesado lo paso mal, pero bendito sea porque siento esa verdad: cuando te dan una torta, te duele, y lo que quiero sentir cuando me la dan es ese dolor, no vaya a ser que me confunda y me vaya a tirar toda la vida recibiendo bofetadas. Prefiero que las cosas que tengan que doler, duelan".
  • "No me preocupa la mentira porque es tan necesaria como la verdad. Me preocupa más quien miente. Que me mienta mi mamá incluso me hace gracia; ahora, que mienta Bush, pues tenemos un problema. El arte vive en gran parte de la mentira".
  • " Yo soy ilimitada emocionalmente, quien quiera frenar mi capacidad de amor es que no me quiere. Ya que nos condicionan en tantas cosas, aprovechemos que no tenemos límites para sentir. ¿Tu ves normal que a alguien de 20 años le digan que nadie más, en toda tu vida, te va a tocar la piel, hacerte sentir...? Eso es vivir como un leproso".

Saturday, December 16, 2006

INSTANTE

"...hacia la incierta patria del olvido".
(Jesús García Calderón)

Quizás lo perfecto es el olvido.
Yo pensé que al menos Dios recordaría...
Mas Dios es puro instante eterno,
que culmina en amor,
vida que se vive en ápice fugaz
sin eco. Basta así la inocencia pura
del ser. Y no hay memoria ni suceso.
Solo amor que colma el ansia,
hacia la incierta patria del olvido.

Tuesday, December 12, 2006

SENTIMIENTO VERDIBLANCO

Barrio de Híspalis. 14,30. Barra del Jamaica. Han llegado en autobús desde el pueblo (tres horas de viaje). Vienen con niños. En Córdoba hay muchos aficionados. Es un partido poco conflictivo. Se pueden sacar las entradas en Seviilla. Llegó hace un rato el autobús. Padres, hijos, jóvenes, mujeres. Vienen con sus atuendos verdes, sus bufandas y sus camisetas. Acaban de comprar trompetas y otros objetos de ruido. Al llegar, abrazo a mi cuñado y mis sobrinos. Al final acabo comiendo con toda la peña. No me dejan pagar. Revuelto de bacalao, solomillo con patatas, habas con jamón, y un extraordinario vino de Martinez Lacuesta. Luego se van de cubatas, antes de que empiece el partido, entre canciones, ya hermanados con los de aquí. Yo me quedo. Me tomo la copa en la terraza del bar de al lado. Al poco se levanta un rugido. El vendedor ambulante (mecheros, esto y lo otro) canta el primer gol del Betis. Hemos comprado pipas para acompañar las copas, mientras se despeja el terreno para poder coger el coche. Según van pasando los minutos de partido va apareciendo un rosario de gentes, parejas estrafalarias (¿abuela-nieto? ¿lesbianas?), gentes extrañas, personajes curiosos, novios uniformados en verde, forofos sin entradas, con sus bufandas anudadas a la muñeca, con sus radios enchufadas a la oreja. Son béticos sin entrada, béticos sin dinero, pero con ganas de disfrutar, de vivir el ambiente, de vivir una victoria de su equipo, personajes de la fiesta, después del partido. Familias enteras. Padres e hijos. Hijas con sus madres. Hombres raros que se colocan en el kiosko, callados, serios. El partido se disputa. Hay un público fuera del campo, que sigue sus incidencias, cruzando miradas cómplices, haciendo comentarios. Béticos de verdad, sin entrada, béticos de la calle, de los niños que viven un domingo vestidos de blanco y verde. “Está en la idiosincrasia del Betis –me dicen- perder, incluso descender de categoría, el año del centenario”. Y comiendo pipas descubro a toda esa tipología maravillosa del beticismo. Sentimiento verdi-blanco. Sentimiento de familia, de barrio, de gente de la calle, sana, de sevillanos de toda la vida. Qué bonito un domingo por la tarde en el Villamarín.

Saturday, December 02, 2006

LOS DESEOS SÓLIDOS

También los deseos tienen peso.
Cuenta lo que soy,
mas también lo que deseo.
Colocarme la capa
y, como un héroe, volar,
elevarme, haciendo un guiño
a todos los que no vuelan.
Abandonar la cárcel del silencio,
salir indemne del dolor
de los días tímidos,
del corsé de los prejuicios,
para llenar de vida
los sesenta minutos de mis horas.
A mi paso.
Alejado, tranquilo.
Llenarme siquiera de deseos.
Deseos sólidos, que ya son algo.
Una cierta realidad que va cambiando
la realidad oscura de mi tedio.
Sólo mío, deseo, sólo mío.
Deseo de sentir y de estar vivo.

Wednesday, November 29, 2006

ESCRITURA TERAPEÚTICA

Estoy leyendo “La Dalia Negra”, de James Ellroy. No he querido ir a ver la película de Brian de Palma, para no perderme el placer de la lectura. Conforme ésta avanza, la violencia del texto me disuade de acudir a la proyección, conociendo la fama que precede al director americano.
Buscando información sobre el escritor, visito varios sitios de Internet, donde encuentro la biografía de Ellroy, prácticamente calcada (el cortar y pegar debería practicarse con más rigor). Nacido de una relación fugaz entre su madre y su padre (veinte años mayor), sufre la separación conyugal a los seis años, y a los diez el asesinato de su madre (que aparece en la calle, estrangulada con sus panthys por alguno de sus frecuentes acompañantes masculinos).

La escritura funcionó también como terapia, ya que en 1979 empezó a dar forma literaria a sus ensoñaciones policíacas y publicó su primera novela, Requiem por Brown, con importantes elementos autobiográficos.

Esta frase, repetida por sus biógrafos, me sugiere el tema de la motivación del escritor. La motivación terapéutica parece menos noble que la literaria. Por otra parte, frecuentemente ese “con importantes elementos autobiográficos”, funciona en manos de los críticos para desacreditar a los autores noveles y sus operas primas. Sin embargo, es una verdad sabida que los sicólogos suelen surgir entre las personas que han sufrido problemas síquicos. En este caso, el hijo obsesionado por el asesinato de su madre, proyecta esa obsesión sobre un asesinato similar sucedido un año antes de su nacimiento: el caso de la Dalia Negra, una joven mujer cuyo cadáver aparece en un solar, cortado en dos por la cintura.

Ellroy, en su juventud perdida de delincuente habitual, sufre de alucinaciones y padece ensoñaciones sobre asesinatos de mujeres, entra furtivamente en casas particulares donde consigue ropa íntima femenina, sueña con cometer el asesinato que le obsesiona. La literatura permite encauzar esa obsesión. La literatura opera como terapia. Hoy Ellroy habla en términos de gran escritor (ver entrevistas en la red), es un sujeto admirado, que viaja por todo el mundo presentando sus libros, es “uno de los mejores escritores americanos”. Esto me recuerda a Bukovsky, que en sus últimos tiempos disponía de una mansión con piscina climatizada interior y jacuzzi, él, que había dormido en los cubos de basura.

Por lo tanto ¿cabe abominar de la escritura terapéutica o de la autobiográfica? No necesariamente. Uno también escribe para entenderse, para entender su vida, sus tragedias vitales. Uno repasa en lo que escribe el dramón del que ha sido protagonista. Porque uno es el protagonista de lo que escribe. La literatura es…otra cosa. Un marchamo que alguien da a otro. Alguien que tiene socialmente reconocida la autoridad para dar marchamos (aunque esa autoridad, muchas veces, la conceda el dinero de las editoriales). Escribir no es vender libros. Eso es cosa de agentes.

Thursday, November 23, 2006

REFLEJOS

"Nuestro primer encuentro tuvo lugar en una oscura librería de la rue Montmartre, donde la casualidad de que ambos anduviéramos en busca de un mismo libro -tan raro como notable- sirvió para aproximarnos. Volvimos a encontrarnos una y otra vez. Me sentí profundamente interesado por la menuda historia de familia que Dupin me contaba detalladamente, con todo ese candor a que se abandona un francés cuando se trata de su propia persona. Me quedé asombrado, al mismo tiempo, por la extraordinaria amplitud de su cultura; pero, sobre todo, sentí encenderse mi alma ante el exaltado fervor y la vívida frescura de su imaginación. Dado lo que yo buscaba en ese entonces en París, sentí que la compañía de un hombre semejante me resultaría un tesoro inestimable, y no vacilé en decírselo. Quedó por fin decidido que viviríamos juntos durante mi permanencia en la ciudad, y, como mi situación financiera era algo menos comprometida que la suya, logré que quedara a mi cargo alguilar y amueblar -en un estilo que armonizaba con la melancolía un tanto fantástica de nuestro carácter- una decrépita y grotesca mansión abandonada a causa de supersticiones sobre las cuales no inquirimos, y que se acercaba a su ruina en una parte aislada y solitaria del Faubourg Saint-Germain...Nuestro aislamiento era perfecto. No admitíamos visitantes. El lugar de nuestro retiro era un secreto celosamente guardado para mis antiguos amigos; en cuanto a Dupin, hacía muchos años que había dejado de ver gentes o de ser conocido en París. Sólo vivíamos para nosotros."
Edgar, como Vincent, soñaron en una hermandad espiritual perfecta. Ayer leía esto y hoy he sentido de nuevo, al volante (la música sonando alta en el equipo) el deseo de compartir con alguien estos sonidos alucinados (el milagroso solo de Stefon Harris, en 5/8 In Flow, por ejemplo), alguien con el que me hubiera encontrado casualmente, al interesarnos por el mismo CD en la tienda de discos, alguien a quien indicaría la posibilidad de escuchar a Ahmad Jamal, y que quizás hubiera escuchado Jordu, en el concierto en que intervino, junto al bajo James Cammak, un desconocido negro de nombre francés tocando el steel-drum (ese instrumento jamaicano que parece una olla de cocina abollada, pero cuyo timbre encaja maravillosamente con el pianismo de Ahmad en Jordu, Ahmad cuya introducción al tema es pura música clásica, impresionismo francés -Debussy o la Gypnopedie- enfrentado el oyente, así, con dos mundos de sonido, el piano clásico, refinado y los sonidos primarios de esa olla de carne jamaicana, cuyas limitadas posibilidades únicamente eran compensadas por la habilidad prodigiosa de esa mano negra relampagueante entre una y otra abolladura, esa ciencia que no se aprende en las partituras ni en los consevatorios, sino en las calles de la pobreza y del gheto, habilidades prodigiosas del analfabeto musical, y de ahí ese crak sensorial que se produce al escuchar este enfrentamiento cultural inaudito en ese tema oscuro, sometido al bajo preciso del poderoso Cammak) y en ese momento esa otra persona te revela una comunión que no imaginaste y (¿cómo sería?), volvéis a encontraros y -cada vez más- escucháis vuestras músicas particulares pensando en el otro, soñando en compartirlas y (abiertamente) uno plantea la posibilidad -lógica sólo en términos novelescos- de iros a compartir esas músicas a una casa que pudiéseis decorar, para vivir retirados con vuestros CD, viviendo "sólo para nosotros". Y llegas al parking y apagas el equipo y subes a casa.

Thursday, November 16, 2006

PERO...ESTE VERANO

Pero he estado a punto de perderla...
...la fe en la palabra, digo (tras leer "Doctor Pasavento", rectius, tras subrayarlo en esas largas tardes de pueblo, enfundado en mi sillón, donde me aíslo del personal local, del entusiasmo local por ese pueblo al que voy, verano tras verano; digo más, tras escribir en los márgenes, con letra minúscula, mis pensamientos concordantes, mis asentimientos, mis deslumbramientos).
No en vano fui a Nápoles ("Neipols" en inglés), el año pasado y...todo era pura reminiscencia, desde la calle Toledo al pasaje de Vittorio Emanuele. Desde la bahía perfecta, con el Vesubio al fondo (cuya erupción pintara Turner en una tela que estalla, como el volcán, en colores dorados, igneos; vista desde la colina de los vips a donde nos subió el taxista, cuya media hora apalabramos en un regateo latino como Dios manda), hasta el puerto. Ese Napoles donde se esconde Vila-Matas (perdón, Pasavento), escapado (como a mí me gustaría) de Sevilla, en un equívoco: alguien que me suplante, que pase por mí a partir de ahora, para darme la vuelta...y marchar a ese Paris, para instalarme permanentemente en el Hotel Venice, bajo nombre supuesto (¿por qué puse a este blog mi verdadero nombre?), mi Paris, mi barrio latino (mi cava de jazz, con mi pipa, como en "Funny Face", en un ambiente creativo y degenerado, donde pudieran, en cualquier momento, salir a la pista Fred Asteire y la maravillosa Audrie Hepburn). Perder la identidad...un sueño, pero ¡qué parecido a volverse loco! O fingir la locura, quizás. Para librarse de las obligaciones...libertad de horario en el balneario. Veinticuatro horas para mí: largos paseos en los Alpes. Y morir sobre la pura nieve (con las botas de caminar -de pasear relajado, olvidado- puestas), habiendo engañado a todos, habiéndose sacado gratis, con este ardid de debilidad, el mantenimiento y el alojamiento, incluso el cuidado médico y los mimos de las enfermeras (esos cuidados y ese amor a que también los cuerdos tendríamos derecho), e incluso tras sacarse gratis la admiración un tanto snob de los que nunca te leyeron, y ahora vienen a visitarte (y se convierten en especialistas en tu obra, biógrafos y editores póstumos) y se fotografían con "el que lo dejó todo y se fue", el que hizo la gran renuncia. La renuncia a ser alguien. El que mandó todo al carajo, como nadie se atreve a hacer, para ser libre y...(hoy precisamente he vuelto a ver al ocupante de esos cartones abajo, en los soportales; otro loco).
Y así, por estar entre los que no cuentan (los que renuncian a contar), por sumarse uno a la nómina de los sin voluntad, sin futuro, sin nada, accedo a saber que mi vocación quizás hubiera podido ser la de mayordomo (servir ¿no es eso lo que nos hace felices?).
He estado, este verano, a punto de perder las ganas de escribir más, de contar más, para nadie...pues ya no contaba (eso creo). Y ahora vuelvo, y vuelvo nuevo, renovado, para escribir si sí, sí, si no, no. Para no ser leído, para no comentar con nadie lo que escribo, para ser un ser que es o quiere ser lo que puede imaginar de sí mismo. Y puede (imaginar tan solo, pero ya es algo) imaginar que es capaz de amar y de sobrevivir en el anonimato del amor. Y quiere seguir renanciendo de todas sus muertes y hallando almas gemelas, como Vila-Matas encuentra almas gemelas en su soledad balnearia o hospedera, como descubre a ese caballero de la foto de portada, con la niña subida a una silla, su hija, segura con esa seguridad del niño sostenido por su padre (oh! padre, oh capitán! ¿dónde me tiendes la mano?). Y así, entre almas gemelas imaginadas o soñadas, soñar, amigos, con la belleza del silencio.

Sunday, November 12, 2006

LA FE EN LA PALABRA

Elías Canetti, en sus apuntes del año 1980, dice: “nada de Sartre me ha importado nunca. Encuentro opresiva su verborrea conceptual. Si se puede llamar tonto a quien cae una y otra vez, y por completo, bajo el hechizo de los conceptos, yo diría también que es tonto”.

Confío más en la palabra que en la racionalización de la vida. Esa fe en la palabra que nos proporciona la verdadera literatura, es la fe de los judios, como Canetti y tantos otros escritores. Dice Canetti: “Quizá sea eso lo que me queda de la fe en la Biblia, la fe en las palabras”.

La palabra tiene un poder creador: en nuestra infancia “abracadabra”, era el poder de la magia. La palabra podía dar vida, como en el Golem de Praga.

La fe en la palabra, de la que hablaba Canetti, justifica que los judíos sean el pueblo del Libro, o mejor, como alguien ha sugerido, el pueblo de las interpretaciones del libro. La riqueza de un texto es directamente proporcional a la posibilidad de aportar niveles de lectura distintos y satisfactorios. El autor cree tener la clave de su obra, sin embargo, lo mismo que el Autor de la Biblia, su Revelación pone en marcha la Palabra, que en sí tiene el poder de lo infinito. La palabra va acumulando sentidos, tiene una capacidad de desenvolvimiento y adaptación a la cambiante realidad, a la subjetividad ilimitada de los múltiples lectores que accedan al texto.

Por eso, ningún libro acaba de ser leído. Cada libro es mi libro (con un significado exclusivo para mí). Cada texto forma parte del contexto personal del que lo escribe y del que lo lee. Leo y me leo. Releo y me releo. Lo que leí ya no puedo volverlo a leer, aunque el texto no haya cambiado. Soy inevitablemente contemporáneo al texto. Hoy ya dejé de creer lo que creía. Hoy ya no leo igual. Porque nadie es inocente al leer.

Thursday, November 09, 2006

UN BUEN SOLO


Para él, un buen solo era el que contaba una historia. Una historia: algo con principio, desarrollo y final. Una unidad de sentido, aunque muchas veces el sentido sea precisamente el sinsentido. Una historia porque cuenta algo. Una historia hecha de música, pero también de silencios. Esos silencios que dan sentido a cada nota. Espacios de silencio en que reposa la melodía. Silencios prolongados, a veces. Necesarios para que resurja el sonido.
Ahí está: el autor anónimo lo dibujó en la pared de un local de copas. Así de vivaracho. Contándonos historias. Como la historia de esos garitos nocturnos y esas noches de libertad, al son de un jazz. Sin prisa y sin tiempo. Noches en que hemos puesto notas al silencio de los días.
Los silencios también dicen su historia y evocan melodías en el aire.
Un buen solo, un buen solitario que canta su solo, queriendo contar su historia, interpretando su historia, con sonidos y silencios.

Monday, November 06, 2006

KILLER'S KISS


Todo aquí es recuerdo, mientras se espera el final.
Como en el recuerdo o el sueño, hay imágenes que se repiten, imágenes que nos han enganchado. La memoria es superposición de estas imágenes fragmentarias; más que palabras o razones, hay en el recuerdo imágenes inconexas que quedaron impresas por una cierta fuerza de resonancia o evocación. Ahora mi vida son esas imágenes que vienen, mientras intento dar con el argumento que las hilvane. Espero en una estación al tren que me lleve a otro lugar. Recuerdo, así, la noche en que ella fue a despedirse. Un par de borrachos con gorros raros iban por la calle bailando y cayendo en una especie de procesión grotesca. Uno toca una armónica o algo parecido y el otro se contorsiona. Parecen enanos, encogidos con esos gorros como de turco, como si hubiesen salido de una fiesta navideña. Pero no es Navidad. Vienen y van, se acercan y se alejan por la misma calle, arriba y abajo, vuelven otra vez y rondan en torno mío que les miro sin sonreír; uno me quita la bufanda y se la pasa por el trasero, como si de una toalla de baño se tratase, mi cashmire,…no tiene gracia, se la quiero quitar y se ríen, escapan con ella, les persigo…todo el mundo se ríe de mí que intento recuperar mi ridícula toalla…
Es recuerdo o sueño...
Me levanto y miro por la ventana: ahí, inalcanzable, fugaz, mi vecina, que se sirve una copa. Apago la luz voy a la cama y me recuesto, pero vuelvo a levantarme y a mirar a mi vecina desde la ventana, ella apaga la luz… y yo la enciendo. Ella estará mirándome como yo (o sueño que me ha mirado) con detenimiento y agrado, mientras bebe una taza de café despacio, y yo me muevo delante de la ventana con el torso desnudo, hasta que ella enciende la luz y yo la apago, y ella se irá a quitar la blusa, cuando llaman al teléfono, y vuelvo y no la veo ya, pero se que se está mirando al espejo y sueño con su extraña ropa interior.
Parece un sueño en el que ella duerme y velo su sueño. Estoy en su habitación…dando vueltas, rondando mientras duerme y miro esa muñeca de porcelana en lo alto de su cama…ella duerme con un brazo cruzado sobre el pecho…en lo alto del cabecero hay una muñeca de porcelana…usa este perfume que ahora olfateo en su tocador…esa muñeca de porcelana…su brazo cruzado…sueña, dueña…huesuda.
Al despertar de su sueño, sueño que me contó una larga historia, en la que ella baila pero fue su hermana la bailarina, que dejó el baile, yo sólo veo mientras me habla a la bailarina que danza, gira y gira, interminablemente, con sus medidos pasos de baile, elegantes vueltas mientras alza la barbilla y la sonrisa y alza la pierna …girando, sólo veo eso, pero no escucho nada de lo que me cuenta…sino que veo a su hermana bailando todo el tiempo…sobre el escenario de un teatro…bailando como una diosa de mirada fija, como una diosa de la muerte.
Y vienen a mi memoria las pesadillas, esas imágenes que se repiten obsesivas…el último combate, golpe tras golpe, caída tras caída, mi “barbilla de cristal”, una paliza que ya nunca acabará - el cartel del combate por el suelo- . El antro donde ella trabaja como compañía de baile alquilada por hombres esquinados –el son al que van bailando como un lento ritornello esas bellezas que bailan de mentira el baile sin fin del sexo alquilado, un baile sin arte, impuro, en otro teatro lúgubre, como detenido.
Pesadillas son esas persecuciones por tejados en los que no se encuentra ninguna puerta abierta, esas bajadas y subidas, escaleras, aleros…y el fin del mundo, el almacén de maniquíes, el almacén de muertos del infierno, piernas y cabezas que son arrojadas como armas, cuerpos que destroza el hacha que ya no distingue a dónde dirige el golpe (la violencia es un espectáculo cómico de energía furiosa, en la que rueda por los suelos el que ataca y queda confundido con un mar de cuerpos y piernas femeninas, él, el libidinoso, entre los cuerpos de las muñecas). Como en una borrachera, aquí nadie acierta a golpear en el lugar debido, golpea fantasmas, cada uno combate solo, combatimos contra sombras…en una danza que se prolonga y reinicia, entre golpes mortales al vacío.
Y mientras, Irene Kane, con esa expresividad suya confusa -¿si o no?- no importa lo que esté diciendo, sus ojos y su boca desmienten todo, inasequible a la comprensión del espectador. Impenetrable, como una efigie huesuda. Misteriosa en su fragilidad pétrea, de porcelana fría. Abre la puerta y abre la boca, se deja abrazar, besar, duerme…va de uno a otro abrazo, de una boca a la siguiente.
¿Quién es el asesino que besa?

Thursday, November 02, 2006

PRESENTACION EN "LA CARBONERÍA"



Mañana viernes, a las ocho de la tarde, presento un libro en "La Carbonería", dentro de los otoños literarios que dirige Pisco Lira. Es "El Forense", de Lucía Parrilla Sagra, novelista que ha velado sus armas por los foros literarios de Internet y llega a la capital hispalense desde Santisteban del Puerto, el pueblo de Jaén en que vive. Allí se presentó su libro este verano, con asistencia de un gran número de vecinos.
Se trata de una novela interesante en más de un sentido. Por una parte, es obra de una mujer, lo que todavía sigue resultando excepcional. Además, es una mujer que se atreve a asumir la voz literaria de un hombre. El protagonista es masculino y resulta muy verosimil como hombre (su sexualidad, por ejemplo, es desarrollada con gran capacidad de asimilación y convicción). Tercero: es una opera prima de una mujer madura, que "a la mitad del camino de la vida", emprende la aventura literaria, llena de juvenil entusiasmo. "A riesgo y ventura" y contracorriente, con una novela directa, clásica, profundamente humana.
Yo presentaré el libro, como digo, y pienso hablar de "la época del malestar", los cincuenta que ya avizoro, y de la idea de Gil de Biedma de que -perdido el paraíso de la infancia- sólo existen dos edades interesantes, la juventud y la vejez, y en medio, un páramo: "la madurez", esos años descoloridos.
En "El Forense" están presentes los fantasmas de la mente: está el fantasma de "el que pudimos haber sido" (ente puramente imaginario, a veces patéticamente irreal: el poeta frustrado, el pintor frustrado, la bailarina de ballet frustrada); está ese sentir la vida rural como fracaso, como frustración de posibilidades (otra fantasía: "la gran metrópolis", Eldorado de la modernidad, promesa de una vida sin rutinas ni aburrimientos).
Contra todas ess imaginaciones (estos demonios interiores del fracaso), el protagonista, situado ante la muerte -empieza su novela al día siguiente de sufrir un amago de infarto- escribe. Y la escritura, desencantada, desesperanzada, autoflagelante, según va recomponiendo los pedazos de su biografía, le permite ir haciendo las paces consigo mismo.
A veces, los fantasmas ocupan demasiado sitio. La vida real requiere una mirada de indulgencia, una mirada serena y una apiadada sonrisa. Y quizás, como Rafael, el narrador, recuperemos la capacidad de ver eso que siempre ha estado ahí, disponible: la realidad de una sencilla felicidad cotidiana.

Thursday, August 17, 2006

LAS LUCES DE LA NOCHE


En “La educación de las hadas” (Cuerda) el amor de ella por él, le lleva a abandonarlo para vivir en soledad la grave enfermedad cuyo diagnóstico ha recibido en secreto. Lo que queda es peor que lo que se tuvo y por eso se va. Queda el sufrimiento y el sufrimiento ¿no acaba con el amor?

En “Los restos del día” (Ishiguro), Stevens, el mayordomo, se da cuenta durante su encuentro con la antigua dama de llaves, de que lo mejor de su vida –los años que trabajaron juntos- ha pasado, que la ocasión del amor pasó, que en su trabajo empieza a cometer errores (errores que él sabe bien lo que significan)…y cuando piensa sobre todo esto durante el final de una tarde en Cornuailles, observando que todos esperan que se enciendan las luces del paseo, el desconocido sentado a su lado en un banco le explica: “hay muchos que prefieren la noche al día”. Queda la noche…y las luces de la noche.

Tuesday, August 08, 2006

SU AMIGA


En el parque de Oviedo olía a césped recién cortado. La niña solitaria jugaba con su amiga de piedra. Inventaba juegos con ella. De niños, todo tiene vida, todo nos habla, con todo podemos jugar. En ese momento, cuando iba a hacer la foto, parece que la estatua por un momento se giró.

Thursday, August 03, 2006

¿ARTE?


Esta foto la saqué en Oviedo, en una exposición de arte contemporáneo. El autor, francés o belga (un tal Jean J. Parent), forma bolitaS con trozos de hoja de periódico, de distintos colores y tamaños y las coloca sobre una superficie plana. Tirar papeles puede constituirse en arte, si uno es capaz de apreciar la belleza. La sensibilidad de cada uno se despierta o no ante esta imagen, evocando o no, gustando o no. Así, mirando esta "tontería" sin prejuicios, me parece contemplar un bello universo accesible y portátil de planetas y satélites. ¿No es bella esa cercanía de formas irregulares, próximas y lejanas, solitarias o gremiales? ¿no es grata la gradación de tonos claros, ante la firmeza de lo azul y lo negro, o la sutileza entre lo blanco y lo beige? Es, en todo caso, un placer poético.