Seis y media. Sigo perezosamente en la cama. Tengo una llamada en el móvil, pero lo he desconectado, porque estoy en la cama. Estoy escuchando al quinteto de Alain Bédard. El disco lo compré en Palermo, durante la actuación de este quinteto canadiense. Estábamos esa noche última de Palermo, allí, en ese local del puerto donde encontramos jazz en directo, tomando unas copas finales de viaje, cuando ya los otros se habían retirado y sólo quedábamos los dos. Escucho un tema titulado "Toutatoué", mientras leo un texto de Luisa Miñana, un texto que sucede en Palermo. No quiero contestar la llamada del móvil, porque lo que leo y lo que escucho es esta tarde para mí.
"Invoca el arco iris, invócalo". La libertad de la infancia: "Esta mujer me mira convencida de haberme conocido. Pero yo voy saltando en los charcos como cuando era niña, con mis botas de lluvia y mi impermeable verde"..."Las aspas del ventilador girando sobre la cama"...y pienso en sus palabras: hay que "hacerle un sitio al aire, contemplar como antaño largamente la tarde", contemplar largamente el tiempo. Invoco el arco iris, el color de la infancia. "Una canción no basta o sí, según se mire" y escucho esta música soñando con la libertad que Luisa dice ("tener un rato el grifo abierto y caminar desnuda detrás de los cristales"). O tener esta tarde para mí, sin contestar esa llamada, soñando tumbado en la cama con esa noche de Palermo, bajo las aspas giratorias imaginarias de mi cuarto (con aire acondicionado), y gustando esa declaración de amor de Luisa, en Palermo: "Tú eres uno y todos, lo que conozco y lo que me sorprenderá: esa mirada que he perseguido porque, al descubrirme, ella me ha desnudado en un microsegundo, me ha prometido la travesía de un desierto como un vino, un viaje a otra estrella de la que no sé el nombre y menos aún las coordenadas...". Oh, un amor que prometa la travesía de este desierto, un viaje a otra estrella...Amor anónimo, amor pasión, amor viajero de carretera, amor que se puede oler, como el cuero: "así que ven Y ámame con tus ojos enganchados a esta bandera de conveniencia que te ofrezco: me has seguido el rastro hasta el mar como un perro. Enfundado en cuero, haciéndote notar sobre tu Kawasaki, sobre tu mendicante chulería. Y sé que cumplirás tu parte de la historia". Un amor suficiente, apenas, para atravesar como un vino el desierto. "Nos conviene mejor la orilla, las palabras que no pronunciaremos. No indagar en la arqueología.Te pido una luna sobre el puerto. Puedo permitirme contigo ese capricho de romántica pasada de moda como en un anuncio de televisión. Es Palermo". Fue Palermo, también, aquella noche, escuchando como ahora al Quinteto de Alain Bédard -suena "Bluesy lunedi"-. El piano rompe bruscamente el ritmo encendido de los saxos, y siento -el texto y la música- algo que me recuerda la mirada de Gelsomina cuando ve a Zampanó, el animal, el bruto, hacer su número de fuerza, haciendo saltar con la fuerza de sus pectorales la cadena de hierro -con su chulería mendicante- ante todos los paletos de pueblo, esos ojos de Giulietta Masina, enamorada y feliz infeliz. Italia. Palermo. La promesa de una luna en el Puerto. Tiempo, para contemplar largamente pasar la tarde, tumbado en la cama, sin hacer esa llamada que me urge. "La batalla está perdida y me gustaría dormir un rato a tu lado". Dices. "Una constelación no podría ofrecer mejor guarida que el sueño junto a tí para planificar las tres o cuatro frases con que ir tirando y componiendo los días sin que se noten las bolsas en los ojos y la palidez creciente. Tres o cuatro formas estables de disimular nuestra verdadera naturaleza. No hace falta más". Poesía llena de tristeza y consuelo. Por eso invoco el arco iris, de nuevo y me entrego a la música. Una canción no basta, o sí, según se mire.
Thursday, July 30, 2009
Tuesday, July 28, 2009
LAS ESQUINAS DE LA LUNA


Leo el libro de Luisa Miñana, "Las esquinas de la Luna". He oído decir que es un libro terapeútico, como acto de creación. Sí. Su lectura cura. Es una apertura para abandonar los límites del lenguaje y del discurso lógico, incluso del discurso mismo. Lo discursivo cede su espacio aquí al sueño. El sueño insomne de Luisa está hcho de espasmos de sentido que se revelan de súbito y en sí mismos llevan una luz de evidencia nocturna. No son textos, más bien texturas o relámpagos. Instinto sonámbulo que explora en su propia oscuridad.
"La modelo habla por teléfono con el fotógrafo
Desde que soy intercambiable
Me han crecido nombres como extremidades, como ojos, como bocas. Me parezco a los cuadros de Warhol y a los ceniceros de los hoteles, a una diosa oriental
Con todas las bocas te llamo y con todos los ojos. Con todas las extremidades podría abrazarme a tí, pues he aprendido desde niña en los documentales que en cualquier país la lluvia es verde y negro el sueño que no llega.
Mi tiempo es el tiempo en que puedes mirarme, porque no habito espacio ni sol más allá de este cordón umbilical que a veces es un árbol y muchas otras la carretera que da la vuelta al mundo.
Todas mis variaciones que tú amas las he diseminado por el mundo porque alcanza mi deseo para multiplicarme por todas las antenas y pantallas: seré cualquier mujer que tú alimentes o maldigas.
Tengo los dedos fríos de quedarme pegada a la fachada de cristal de mi oficina. Vivo en el polo Sur, en medio de la gran tranquilidad, concentrada en el trabajo de posar para tí
a todas horas
ante esta web-cam
Ya no estoy en los catálogos de tus exposiciones, y solamente viajo los fines de semana para alojarme en los hoteles por donde tú has pasado y entiendo que ser libre en este mundo de teléfonos
es una forma de ser intecambiable".
Leo este texto como quien bebe una copa en la noche, despacio. Y recuerdo a Carlo Mollino y sus ocultas fotografías de mujeres. Y se me aparece Luis Buñuel hablando de las arañas, que a la vez le atraían y repelían.

Y ese desasosiego es el que siento ante este amor extraño de la modelo que posa ante la web-cam, con todas sus bocas llamando al fotógrafo. Con todas sus extremidades deseándolo. Esa mujer multiforme, sus variaciones, cuyo tiempo es el de ser mirada. Mujer perturbadora que sigue al fotógrafo por todos los hoteles que él abandona. Fotógrafo que mira a la mujer y la expone a los otros. Porque el amor se escapa y se convierte en árbol: en carretera o en teléfono.
Y pegada al cristal, enfriándose los dedos de esperar, la mujer no mirada, la mujer no amada lanza su imagen o grito al ojo cibernético de una máquina.
Friday, July 24, 2009
LIBERTAD EN ZARAUTZ

De los días pasados en las costas vascas, quedan imágenes y sensaciones poderosas.
Las puestas de sol en las playas de Zarautz. Esos cielos. El color de la luz entre las nubes, cuando el sol se despide hacia Getaria.

Y el verde del norte. Chillida Leku. El lugar, el sitio de Chillida. El caserío que él convirtió en obra de arte. Naturaleza en la que las esculturas viven entre los árboles.

Chillida, nos dicen, nunca trabaja la piedra en ángulos rectos y si uno se fija bien, ninguno de los ángulos es de noventa grados. Chillida amaba la libertad, y el ángulo recto se opone a la libertad: un ángulo recto impone a todos los demás ángulos cómo tienen que ser.
También Zarautz defiende la libertad. A la entrada del pueblo una señal advierte: "Este es un pueblo sin pena de muerte. Eta no." Y sí, pienso que -hablando en positivo- que los no-violentos defendemos la vida y la vida no es compatible con la pena de muerte que algunos han aplicado en esta tierra a sus enemigos políticos.
Chillida con su trabajo callado en la piedra ha alzado también su voz. Sus esculturas abrazan, dialogan, se comunican, unen. Es una respuesta lo que esas esculturas nos ofrecen.
Y de vuelta a Zarautz, esos cielos y esas nubes, esos colores del atardecer, esa paleta prodigiosa de la naturaleza, transmite toda la belleza y toda la fuerza, toda la libertad de esta tierra que Chillida amó.
Monday, July 20, 2009
ENRIQUE BARRERO

Solo en mi casa. Leo los poemas que me envía Enrique Barrero. Esta tarde de verano en que permanezco solo, estoy leyendo su poesía. Y leyendo estos poemas se me hace presente Enrique en esta tarde, en esta misma habitación, frente a la televisión, junto al aire acondicionado. Es la voz poética de Enrique, que me hace volverme a mi interior y admirar esa extraña cosa -inmerecida- que es mi propia fe. La fe que comparto con el poeta. Esa fe que consiste en sentirse uno amado por Dios. Nada hicimos. Fue Su amor que nos vino y nos buscó. Fue urdiéndolo a lo largo de nuestras idas y venidas. Quizás desde la cuna. Fuimos elegidos para un destino: "Tu quisiste que fuera quien he sido".
Y Enrique es poeta. Y -en este libro litúrgico- canta su fe (raro proyecto en un tiempo en que algunos consideran impudicia cualquier expresión de la propia intimidad religiosa). Pero el poeta -por definición- explora esas realidades interiores. Y la relación amorosa con Dios es muy parecida a cualquier otra: una historia de gozos y soledades, negaciones y reencuentros, como todas las historias del amor humano. Sólo que Dios, en esta historia, lleva la iniciativa siempre.
"Bendíceme estos versos, este oficio
y escóndete en silencio en mi palabra". Dice el poeta y sigue la oración.
"Tan sólo te diré que puerta a puerta
fui buscando tu rostro. No me cabe
más ofrenda, Señor, que el haber ido
-verso a verso y olvido tras olvido-
urdiendo una oración para tu gloria".
En el poema está la espera y la urgencia del amor:
"No tardes mi Señor, ven a la cita...
Dime ya que me quieres, en qué senda..."
En el poema está -también- el gozo.
"Se enciende el corazón cuando te intuyo".
Y la serenidad.
"Hoy te nombro Señor, porque te siento
breve rayo de luz en mi jornada.
Advierto tu presencia enamorada
detrás de cada pulso y cada aliento".
Canta Barrero a un Dios propio. Un Dios del Sur.
"Vente conmigo aquí, al Sur que habito".
Un Dios de sus lugares.
"Vente conmigo aquí, junto a la umbría
y tranquila belleza de esta ría".
Porque Enrique Barrero trata con un Dios encontradizo y enamorado, un Dios que quiere vivir con él su vida, que se le acerca para hacer con él esta jornada.
"- Mi lucha, mi verdad, mi Dios cercano,
Dulce Señor del tiempo y de la herida,
escribe los renglones de mi vida
con el pulso invisible de tu mano".
Dios que es aliento para seguir caminando:
"No alcanza más alivio este viaje
que soñar tu horizonte de belleza".
"Hazme débil Señor, dame el fracaso...
Entrégale a mi esfuerzo la pobreza..."
Es la experiencia del dolor donde Enrique intuye más poderosa esa presencia, en forma de alegría que llega y consiste en sabernos "aliento tuyo en levedad de barro". Por que al fín todo es efímero.
"Sólo Tú quedarás. Esto que vemos
será piedra molida y cuarteada".
Dios nos busca en nuestra debilidad:
"No tres veces Señor, que más han sido.
Cien veces te he dejado de soslayo...
cada vez que te esquivo y que te niego
compruebo con más fuerza que te amo"
"Hoy te pido, Señor, el ver tu mano
no sólo en un espejo de belleza
sino en el barro frágil de lo humano.
Dame el secreto don, la fortaleza
de ser abrazo siempre, ser hermano
y hallar en el amor toda certeza".
El camino es largo.
"De entre todas las dádivas te pido
la callada virtud de la paciencia".
Pero -como hizo decir Goethe al ángel en Fausto- mereceremos la salvación al fin, porque al menos lo hemos intentado.
"Porque no he renunciado a la alegría
aunque a veces me venza la desgana".
Gracias, Enrique, por tu libro, en el que te encuentro, y me encuentro.
Sunday, July 12, 2009
MEDIA LUNA
Uno no sabe a qué va a los sitios. Yo creí que iba a otra cosa, pero San Fermín me deparó lo que, sin yo saberlo, sin esperarlo, más necesitaba: la fiesta verdadera, una fiesta de familia, una fiesta compartida por mayores y chicos en esta ciudad, una fiesta de toda la ciudad. Fue como recordar algo que nunca tuve, algo que sin embargo, existía. Jesús y Ángel (el palo y el punto de una i, de inteligencia y de ingenio), con sus ganas de reírse juntos y con nosotros, Javier con su acordeón y su gastroenteritis y Maricarmen y Silvia, con su acogedora proximidad, acogíendonos todos ellos en esa comida de su gran familia, con los niños, con ese inverosimil mozo alemán, Michael, con el fornido y noble entrenador de fútbol. Navarros castas que me hacían recordar la esencia de una fiesta que no viví y a la vez me daban ganas de vivirla ahora, con ellos y en el futuro con mi propia familia.
Al llegar, mi niño había recuperado el recuerdo de Vinagre, ese cabezudo de la berruga que veía pasar por las calles repartiendo vejigazos, ese cabezudo malo que nos asustaba.

Los gigantes, solemnes y tiesos, incluso los negros con sus plumas, bailaban por las calles mientras buscábamos aparcamiento.

Luego seguimos al Iruña, el café desde donde con mi madre veíamos pasar las peñas hacia la plaza. Hoy hemos tomado posiciones en el Niza para ver desde allí una fiesta de la que, este año, nos sentíamos un poco fuera: la misma alegría, la misma irrevente actitud, la insolencia alegre de sus pancartas. Bullanga y risas, bromas y disfraces. Es fiesta y todos guardan la fiesta hoy.
Al volver al hotel, leo en el último libro de Milan Kundera -"El encuentro"- que solo existimos en nuestra concreta edad: no recordamos como piensa, como siente, como es una persona de una edad que ya no es la nuestra. Yo pensaba correr en el encierro, iba a ver los toros en sol, iba a salir acompañando a las peñas, con los amigos de mi joven amiga de Pamplona. Iba con la edad que no tengo ya, para hacer lo que quedó pendiente entonces. Al final no ha habido nada de eso. He ido a pasear por la Media Luna, a la sombra acogedora de esos árboles, he ido por donde me llevaba mi abuelo en sus interminables caminatas, para ver desde allí recortarse las torres de la Catedral.

De este día me queda la alegría sana, noble, la luz prodigiosa de los hombres y mujeres vestidos de blanco y rojo, comiendo juntos, en familia, disfrutando de la música del acordeón, de la ocurrencia del momento. Una fiesta que es encuentro con ellos. Que es reencuentro con mis raíces. Gracias amigos.
Al llegar, mi niño había recuperado el recuerdo de Vinagre, ese cabezudo de la berruga que veía pasar por las calles repartiendo vejigazos, ese cabezudo malo que nos asustaba.

Los gigantes, solemnes y tiesos, incluso los negros con sus plumas, bailaban por las calles mientras buscábamos aparcamiento.

Luego seguimos al Iruña, el café desde donde con mi madre veíamos pasar las peñas hacia la plaza. Hoy hemos tomado posiciones en el Niza para ver desde allí una fiesta de la que, este año, nos sentíamos un poco fuera: la misma alegría, la misma irrevente actitud, la insolencia alegre de sus pancartas. Bullanga y risas, bromas y disfraces. Es fiesta y todos guardan la fiesta hoy.
Al volver al hotel, leo en el último libro de Milan Kundera -"El encuentro"- que solo existimos en nuestra concreta edad: no recordamos como piensa, como siente, como es una persona de una edad que ya no es la nuestra. Yo pensaba correr en el encierro, iba a ver los toros en sol, iba a salir acompañando a las peñas, con los amigos de mi joven amiga de Pamplona. Iba con la edad que no tengo ya, para hacer lo que quedó pendiente entonces. Al final no ha habido nada de eso. He ido a pasear por la Media Luna, a la sombra acogedora de esos árboles, he ido por donde me llevaba mi abuelo en sus interminables caminatas, para ver desde allí recortarse las torres de la Catedral.

De este día me queda la alegría sana, noble, la luz prodigiosa de los hombres y mujeres vestidos de blanco y rojo, comiendo juntos, en familia, disfrutando de la música del acordeón, de la ocurrencia del momento. Una fiesta que es encuentro con ellos. Que es reencuentro con mis raíces. Gracias amigos.
Friday, July 03, 2009
Thursday, July 02, 2009
HOTEL EME

La otra noche, en la azotea del Hotel Eme, en Sevilla. Amigos. Cenamos contemplando la belleza iluminada de la catedral y la Giralda. Un lugar único. Una vista única que compartimos admirados. Y cenamos bien, además. Buena carne de buey y buen vino -Mauro- de Rioja. Buen servicio también, atento y complaciente, chicos altos y guapos (dicen las mujeres). Mi amiga le pregunta de dónde es: brasileño, nacido en la capital, Brasilia, como Kaká.
Durante la noche juraría haber visto a Michelle Pfeiffer atravesando los pasillos del hotel: ha pasado a mi lado, desplegando toda su belleza. Es una mujer hecha para el champaña. Una mujer a la que hablar, mirándola a los ojos, con una copa de champaña en la mano.

Esta es una noche calurosa y las golondrinas (o los gorriones) revolotean alrededor de la Torre tallada, gemela de la Kutubya... y recuerdo los días de Marraquesh y la noche en la plaza de Yema El F'na. Luz de oro. Aquí lo mismo que en medio del desierto. Contraste fresco del agua azul de la piscina, junto a nosotros. Alguien dice: "Es urgente no hacer nada". Y pienso que llega ya el día de mis vacaciones. Saldré para el Norte, con destino a Zumaia (al sitio que Cris me dijo). Cerca de Irún donde espero poder ver a Ana. Y desde allí iremos a Pamplona, a San Fermín, con el sueño de correr delante de los toros. Costa, casas de piedra, mar: "es urgente no hacer nada", es urgente no pensar en nada, dejar que todo siga, que todo suceda...Mañana te dedicaré una entrada -le digo- mientras brillan sus ojos claros a la luz artificial de los focos que nos iluminan. Brillan sus ojos y tiembla en ellos la luz de la Giralda.
Monday, June 29, 2009
EL AGUA DE LOS DÍAS
Lo escuché el otro día en la Iglesia: "no tienen vino". Era la celebración de los veinticinco años de matrimonio de unos amigos. Se me vino a la cabeza esa otra pareja que ya no celebrará su aniversario. Se acabó el vino y terminó la fiesta.
(recuerdo ese aturdimiento feliz, como de borrachera, ese estar como achispado, como bebido, de los momentos felices...)
No tienen vino. Y es que el vino se acaba. Y entonces ¿dónde encontrar más vino para seguir viviendo? Y algunos se van a buscarlo, sedientos de amor. Jesús -en ese trance- ordena que traigan agua. No hace aparecer dinero para comprarlo, ni lo crea de la nada. Hace traer grandes tinajas de agua, pesados tinajones de agua insípida que hay que arrastrar con esfuerzo. Y entonces transforma ese agua humilde en un vino preciado. Un vino mejor que el que se había repartido antes entre los invitados...¿qué pues? como dijo algún vinatero ¿el mejor vino es el que se obtiene del agua? Este Jesús siempre tan bromista. Tan paradójico y misterioso.
Pero ahí está -en su primer milagro- la gran lección: el vino se acaba...y cuando se acaba el vino, uno tiene que fabricárselo del agua. El oro de los recuerdos hay que extraerlo del estiércol de las cosas cotidianas. Sólo se nos da eso para fabricar nuestra felicidad.
Si no temenos vino, tenemos el agua humilde de muchos días iguales. De ese aburrido material hay que extraer el vino que nos embriague.
(recuerdo ese aturdimiento feliz, como de borrachera, ese estar como achispado, como bebido, de los momentos felices...)
No tienen vino. Y es que el vino se acaba. Y entonces ¿dónde encontrar más vino para seguir viviendo? Y algunos se van a buscarlo, sedientos de amor. Jesús -en ese trance- ordena que traigan agua. No hace aparecer dinero para comprarlo, ni lo crea de la nada. Hace traer grandes tinajas de agua, pesados tinajones de agua insípida que hay que arrastrar con esfuerzo. Y entonces transforma ese agua humilde en un vino preciado. Un vino mejor que el que se había repartido antes entre los invitados...¿qué pues? como dijo algún vinatero ¿el mejor vino es el que se obtiene del agua? Este Jesús siempre tan bromista. Tan paradójico y misterioso.
Pero ahí está -en su primer milagro- la gran lección: el vino se acaba...y cuando se acaba el vino, uno tiene que fabricárselo del agua. El oro de los recuerdos hay que extraerlo del estiércol de las cosas cotidianas. Sólo se nos da eso para fabricar nuestra felicidad.
Si no temenos vino, tenemos el agua humilde de muchos días iguales. De ese aburrido material hay que extraer el vino que nos embriague.
Sunday, June 28, 2009
EL LUGAR INTERIOR

En "Buffalo'66", película escrita, dirigida y protagonizada por el neoyorkino Vicent Gallo (ahora de moda por ser el protagonista de la última película de Coppola), Christina Ricci es una joven solitaria que tiene un encuentro fortuito con un violento ex-presidiario, un tipo raro que la secuestra para obligarla a hacerse pasar por su esposa antes sus padres a los que para ocultar los diez años de presidio, ha contado una falsa historia de honradez, trabajo y matrimonio.
La muchacha se enamora dulcemente de ese ser impresentable, pero él -que no recibió el cuidado de sus padres- no puede verla en realidad, él no ve a nadie, él no trata bien a quienes de verdad le aman, porque en su mente sólo existe una idea de venganza, que es una idea de auto-destrucción; es una obsesión, alimentada durante todos esos años de encierro: matar a quien cree culpable de su condena. La película es la historia de estos dos solitarios que van juntos, pero están muy lejos, que van haciendo tiempo hasta el momento de la verdad. Estos dos que sólo se encontrarán realmente cuando él, a punto de acudir a su cita de muerte, se acepte el sorprendente regalo de es abrazo que ella le pide.
En un momento de la película, él se pasa por la bolera, el lugar en el que se refugiaba durante su adolescencia. Allí se le ha guardado su sitio, allí sigue el encargado que ha pagado sus cuotas durante este tiempo. Allí puede jugar de nuevo a los bolos con su bola y recuperar el aroma de los buenos tiempos, cuando ganaba trofeos y se sentía seguro. Ella quiere jugar con él pero él no le deja: es su mundo, del que ella no forma parte. Y la hace sentirse fuera de lugar. La muchacha entonces -en su soledad- se vuelve hacia su mundo interior (es uno de los muchos momentos bellos de la película): suena una música y ella comienza a bailar. Baila claqué, escuchando en su interior "Moonchild", de King Crimson. Ella tiene un lugar interior a donde siempre que esté sola podrá volver. Ese lugar interior, donde está uno consigo mismo y recupera el deseo de vivir.
Wednesday, June 24, 2009
CÓMO DECIRTE ADIÓS
Hay algo fuerte, muy fuerte en la fragilidad. Hay algo triste, muy triste, en la sonrisa. La feminidad es quizás ese misterio.
NOCHE DE SAN JUAN
Ayer noche, la noche más breve del año, en muchos pueblos de España es la noche de las hogueras de San Juan. Los vecinos de las barriadas se reúnen en torno al fuego en una fiesta popular celebrando el solsticio de verano, una fiesta en que el fuego recupera su valor ancestral de protagonista de la vida. El fuego capta la atención de niños y mayores y todos lo quieren alimentar con palos y cartones, todo es bueno si hace fuego. Y en esta noche mágica ¿qué quiero arrojar al fuego? Quizás el miedo, cualquier miedo ¿Que quiero que muera o sea purificado en esa hoguera grande, ascendiendo al cielo en cenizas y humo? Quizás mi deseo, cualquier deseo. Es una noche para soñar y pedir presentes. Una noche en que se nos concede ls vida nueva, el estío. Un rito pagano de tránsito y cambio que bien podría servir ahora para formular un nuevo proyecto de vida. Renovación. ¿Qué quiero renovar en mi vida? ¿Qué es lo que prende mi hoguera, lo que que me aporta oxígeno para inflamar la llama, para quemar, para encender la noche e iluminar la oscuridad? ¿Qué es eso que me atrae y donde vivo, donde me encuentro vivo con otros, ese fuego en torno al cual nos reunimos muchos para compartir juntos un mismo calor y una renovada energía? Es una noche mágica, de encuentro con lo profundo de nosotros mismos, absortos ante el fuego y su poder, su crepitar, su respiración profunda. Como la zarza ardiente del Éxodo, el fuego sigue diciendo nuestro nombre en esta noche y nos pregunta: ¿qué quieres quemar en esta hoguera?
Y aquí, Elis Regina, prematuramente muerta, llena de vida, canta con Hermeto Pascoal las hogueras de San Juan. Elis ama a Hermeto aquí y es siempre para mí un referente este momento que entre ellos sucede. Algo no explicable en términos de lógica, donde una mujer se encuentra con un hombre, en la creación de una música llena de cariño y llena de amor.
Y aquí, Elis Regina, prematuramente muerta, llena de vida, canta con Hermeto Pascoal las hogueras de San Juan. Elis ama a Hermeto aquí y es siempre para mí un referente este momento que entre ellos sucede. Algo no explicable en términos de lógica, donde una mujer se encuentra con un hombre, en la creación de una música llena de cariño y llena de amor.
Sunday, June 21, 2009
TANGERINE DREAM

Cada día abría su casillero, esperando encontrar la notificación del préstamo que había solicitado y que le habría de permitir abrir su propio negocio para obtener, al fin, un pedazo del sueño americano que le habían prometido.
Tarde de domingo en la ciudad. Ella se fue a la playa y yo me quedé aquí. Ayer noche, veintinueve grados. Aire acondicionado. Reviso las fotos de mis alumnos y mis alumnas. Deseo lo mejor para ellos y voy leyendo sus exámenes. Estos días he colgado música en el blog. No tenía nada mejor que contar. Esta mañana he colgado otra música que alguien escuchará. Y ahora que un amigo mío se fue de su casa, que una amiga mía no entiende porqué su marido se fue, recuerdo la película que ví ayer y que me ha conmocionado. "El asesionato de Richard Nixon". La regalaban con El Público, y ayer que estaba solo, que hacía demasiado calor para salir, la ví. Sean Pen es alguien que simplemente ha querido ser honrado. Alguien que abandona todos los trabajos que le ofrecen por ética, porque no está dispuesto a engañar a los demás, no está dispuesto a condescender con el engaño institucionalizado. Y el sistema se basa en gente que condesciende al engaño. Su mujer ha sido capaz de soportar un trabajo de camarera en el que le obligan a vestirse como una buscona, con tal de mantener a su familia. Su amigo negro está dispuesto a aguantar que le grite un cliente en el taller, con tal de seguir con su negocio. Pero él no es capaz de eso, él reclama que se respete su dignidad. Y cuando le exigen en su trabajo que se afeite el bigote...acude a su esposa. Él se dejó el bigote por ella...Pero ella le prohíbe volver a aparecer por su casa: a esas alturas, ya es un desequilibrado, cuya influencia para sus propios hijos es totalmente negativa.

Ahora que en el Primer Mundo cada cual planea sus vaciones (dónde iremos, a Brujas, a Ibiza, quizás a Estocolmo, que es más fresquito...), recuerdo los días pasados en Tánger. Vuelvo a la plaza del Zoco Chico. Allí, mientras otros del grupo iban a hacer sus compras, convencí a Mariángeles para que se sentara conmigo, simplemente para tomar un té y ver a la gente pasar...sólo así, al cabo de un tiempo, quizás media hora, podríamos sentir algo de lo que pueda ser vivir en este lugar, un lugar donde todavía las personas se encuentran en los cafés, con todo el tiempo para ellos, tiempo para el silencio o la conversación; un lugar en el que los niños huyen del vendedor de baratijas contrahecho que los persigue, las mujeres pasean envueltas en esas telas que resaltan sus misteriosos ojos oscuros...un muchacho de unos doce años empuja un cochecito (será su hermano) llevando de la mano a dos niños pequeños, que caminan formales y serios, entre las mesas de los cafés. Jóvenes marroquíes tomados de la mano pasan por delante, con sus ropas deportivas occidentales, con ese contoneo de la plenitud física. Aquí uno se gana la vida día a día, se vive el momento sin prisas, ante un té con un matojo de hierbabuena, al que hay que dejar que se vaya enfriando.

No hay nada que ahorrar, no es posble planificar, todo puede suceder en un momento, cada uno tiene mil oficios y habilidades, el extranjero es una fuente de oportunidad, lo inesperado está en el aire. La mujer no le abandona a uno, no le deja en la estacada, ni hay que temer que le impidan a uno relacionarse con sus hijos...La mujer, en su casa, es una diosa para su esposo, la sexualidad es algo escondido y privado, como debiera ser. No sé si esto que escribo es correcto o no. Ella decide, me dicen. Ella es la que opta por utilizar el velo, reservando sus dones... Vemos la casa que fue de la multimillonaria Bárbara Hutton. Siete veces casada...la pobre niña rica. Lo tenía todo y no tuvo nada. No tuvo lo que tienen las mujeres enlutadas de Tánger.
Tánger es una ciudad de gatos. Se cruzan una y otra vez. Los perros son cosa de los europeos que quieren adueñarse de la Medina. Los europeos que se enamoran de este lugar lo ensucian con la suciedad de sus perros. Se enamoran de los olores, de los sabores, de la sensualidad intensa de sus adolescentes...esta sensación de fragilidad y de imperturbable fortaleza milenaria, siempre igual, vida humana que persevera en su esencial humanidad. En telares imposibles, hechos de cañas unidas con cuerdas. En ruecas, hechas de ruedas de bicicleta, de las que salen lujosas telas rojas y doradas que compran nuestras mujeres...
El sueño americano: Sam Bicke (Sean Penn) sólo aspira a una parte del sueño americano, conducir su Cadillac, poder mantener a su familia. Aquí, en Tánger, la vida es otra cosa. La vida se ve pasar por delante, con sólo sentarse en uno de los veladores de los cafés en el Zoco Chico.
Wednesday, June 17, 2009
EL OTRO LADO
¿Qué prisión encarcela a Tom Harrell? Ese maravilloso trompetista, aquejado de una enfermedad mental incurable, cuando no toca se queda como muerto, catatónico. Es como un mueble al lado de los demás músicos. Parece ido, ausente. Pero cuando retoma la trompeta revive y comienza a extraer de ella sonidos limpios, puros, llenos de lirismo y se convierte en una estrella del jazz. Sale de su quietud y demuestra estar en perfecta comunión con los otros. Aunque silente, aunque a muchos años luz de este mundo, paralizado por un miedo o un dolor, este hombre inhabilitado para la vida ordinaria, resulta ser un músico extremo, un hombre que toca la trompeta para seguir viviendo. Tom Harrell es un tipo raro, hermético, un inválido de la vida. Pero es capaz de escuchar una melodía maravillosa, esa melodía secreta, esa música del otro lado.
Tuesday, June 16, 2009
POR PRIMERA VEZ, MILES
Por primera vez en mi vida, vivo. Es el título de una canción de Tony Bennet. Stevie Wonder está espléndido en este dueto. Escuchar este tipo de canciones es una especie de terapia. Sale uno, al día siguiente, con ganas de verlo todo como por primera vez. Y, luego, al final de la jornada, uno puede relajarse escuchando a Miles Davis con Kenny Garret y Marcus Miller, tocando Hannibal, una de mis piezas favoritas, y pensando en los festivales estivales de jazz, Vitoria y San Sebastián, y deseando estar allí con tanta gente que disfruta de la música. Y pone esta entrada para que disfruten los que lean de la música que a él le hace disfrutar.
Sunday, June 14, 2009
AFTER DARK

Tenía un libro para ella, el mismo que ella acababa de leer. Murakami nos había unido. Como tantas cosas nos unían ya. Quise entonces que leyera "Al sur de la frontera, al oeste del Sol", pero no recordaba ese título. Era la historia de alguien a quien, como a nosotros, gustaba el jazz. Alguien con un vacío. Alguien que se reencontraba con una persona de su vida pasada...o de la futura.
Después de su partida, empecé a leer "After Dark". Y allí, en las primeras páginas, me encontré con una historia que tenía que ver con nosotros. Era casi una pregunta, una pregunta que unos días más tarde me volvería a hacer alguien que regreso de lejos. Alguien que venía como un emisario con su mensaje.
Tres hermanos naufragan y son llevados por las olas a una isla de Hawai, con una gran montaña en el centro; un dios se les aparece por la noche y les dice "allí hay tres grandes rocas redondas, empujadlas hacia donde queráis y allí donde os detengáis será donde viviréis, cuanto más subáis más mundo conoceréis, pero vosotros decidís hasta dónde queréis llegar". El primer hermano empuja, las piedras son muy pesadas, y al poco se para: el sitio le parece bueno, hay pesca y sombra de árboles. El segundo sube por la montaña y hacia la mitad, cansado, se detiene. El sitio está bien, hay fruta, podrá alimentarse. El tercer hermano sigue ascendiendo y ascendiendo, empujando hasta la extenuación la pesada roca, hasta el límite de sus fuerzas, y llega por fin a la cima de la montaña, desde donde divisa todo el mundo alrededor, más que sus hermanos. Allí será donde vivirá en lo sucesivo, pero en ese lugar no crece la hierba, ni vuelan los pájaros, no tiene qué comer sino raíces, ni qué beber sino chupar el hielo y la escarcha. Pero cuenta la historia que no se arrepintió pues desde allí podía contemplar el mundo...
Tú y yo seguimos empujando ¿verdad?...seguimos inisitiendo sin descanso con ese anhelo de ir adelante, de buscar, sin conformarnos con esto que tenemos, quizás porque sabemos que donde paremos será ya nuestro lugar para siempre. Pero ahí está también, constante, la tentación de parar, de dejar de esforzarse. Tememos el precio de la soledad que nos cuesta llegar arriba y es más cómodo, más fácil, vivir sencillamente, sin pedir demasiado más a la vida que una cierta paz, una cierta serenidad. Sin embargo, quedarse ¿no sería renunciar a toda esperanza?
Ahora un amigo me cuenta la historia al revés: la cima no es el lugar desierto e inhabitable que nos han contado. En realidad la gran piedra que empujamos hacia arriba es nuestro miedo y esa piedra se va deshaciendo a medida que seguimos adelante y se hace más pequeña, hasta disolverse y desaparecer. Y sólo al enfrentarnos al miedo, alcanzamos el amor.
No se cuál es la historia verdadera.
Thursday, June 11, 2009
COMO DANTE
A la mitad del camino de mi vida...
"Hay mucho amor tras esta decisión", dices. Y yo: "sea la que sea".
Me encontré en una selva oscura...imposible decir cuánto temor puso en mi ánimo...apareció una loba, que en su magrura parecía henchida de deseos...Vino a darme nuevo espanto el aspecto de un león, que abriendo sus fauces amenazaba devorarme...
Como el Dante, se encuentra uno a las puertas de un infierno, donde habrá que abandonar, al entrar, toda esperanza. Aquí necesita uno todo su valor. Y es en ese momento de perplejidad y angustia cuando aparece un guía, un maestro querido, un condenado (¿no eras tú mi maestro, el único que yo leía?) que se ofrece a conducirte por el camino de las sombras que habrá de llevarte a la luz, la única luz que puede disolver todas las tinieblas.
"Y entonces, cuando uno decide seguirlo, se nos entrega con todo su poder".
A la mitad del camino de nuestras vidas.
"Hay mucho amor tras esta decisión", dices. Y yo: "sea la que sea".
Me encontré en una selva oscura...imposible decir cuánto temor puso en mi ánimo...apareció una loba, que en su magrura parecía henchida de deseos...Vino a darme nuevo espanto el aspecto de un león, que abriendo sus fauces amenazaba devorarme...
Como el Dante, se encuentra uno a las puertas de un infierno, donde habrá que abandonar, al entrar, toda esperanza. Aquí necesita uno todo su valor. Y es en ese momento de perplejidad y angustia cuando aparece un guía, un maestro querido, un condenado (¿no eras tú mi maestro, el único que yo leía?) que se ofrece a conducirte por el camino de las sombras que habrá de llevarte a la luz, la única luz que puede disolver todas las tinieblas.
"Y entonces, cuando uno decide seguirlo, se nos entrega con todo su poder".
A la mitad del camino de nuestras vidas.
Tuesday, June 02, 2009
TRACEY & BEN
Everithing but The Girl es un duo ejemplar. Llevan años juntos y juraría que se aman. Tracey Thorn algunos podrán pensar que es una mujer fea pero para mí tiene un gran atractivo. Es personal, elegante, con una naturalidad tranquila, que se sabe imponer sobre esa presencia un tanto lánguida o blanda. Su voz revela toda la fuerza interior de esta mujer. Junto a ella -fantaseo que enamorado- Ben Watt, sólido, extrañamente intenso. También raro (a mí me gustan los raros). Me encanta cuando ella dice en una canción que la felicidad está allí donde vive. Es así: otros quieren cambiar y creen que serían felices si cambiasen. Creen que la felicidad está en algún otro sitio y nunca la encuentran.
En otra canción Tracey hace una declaración que creo que es una afirmación de principios, que libera mucho:
"Whe are not true
Whe are not pure
whe are not right"
Para concluir abriendo los brazos y exclamando: "mi love is like cathedral bells"
Yo no sé inglés (apenas unas palabras), por eso, cuando las letras son en inglés me siento invitado a inventar un significado: sea o no correcto es un significado de uso meramente privado. Por eso, es bello eso de "mi amor suena tan fuerte como las campanas de una catedral". Es, para seguir el post precedente, una metáfora: el amor tiene algo de templo, de catedral, mi amor es el vendaval que hace que todas las campanas se pongan a sonar. No soy puro, no soy quizás correcto ni siempre sincero, pero cuando amo todas las campanas suenan y ese es mi culto al Cielo. Entonces, cuando suenan esas campanas, se produce el verdadero cambio: y allí donde vivo encuentro la felicidad.
En otra canción Tracey hace una declaración que creo que es una afirmación de principios, que libera mucho:
"Whe are not true
Whe are not pure
whe are not right"
Para concluir abriendo los brazos y exclamando: "mi love is like cathedral bells"
Yo no sé inglés (apenas unas palabras), por eso, cuando las letras son en inglés me siento invitado a inventar un significado: sea o no correcto es un significado de uso meramente privado. Por eso, es bello eso de "mi amor suena tan fuerte como las campanas de una catedral". Es, para seguir el post precedente, una metáfora: el amor tiene algo de templo, de catedral, mi amor es el vendaval que hace que todas las campanas se pongan a sonar. No soy puro, no soy quizás correcto ni siempre sincero, pero cuando amo todas las campanas suenan y ese es mi culto al Cielo. Entonces, cuando suenan esas campanas, se produce el verdadero cambio: y allí donde vivo encuentro la felicidad.
Monday, June 01, 2009
EL PAGANISMO
Lo contrario del "ateísmo", contrariamente a lo que se pueda pensar, no es la fe, sino el "panteísmo". Frente al "no hay Dios" el "Dios está en todo". En todo alienta un suspiro de eternidad.
Recuerdo una tira de Romeu en la que lamentaba, como una gran pérdida, una gran marcha atrás para la humanidad, el fin del paganismo. Es cierto que, en términos de vitalidad, el paganismo supera al cristianismo eclesial, porque exalta la vida en todas sus formas, reverencia al hombre y a la naturaleza. Sus dioses son dioses con nuestros mismos defectos, dioses cercanos y simpáticos, tratables; seres inestables, que se enojan, que sienten el aguijón del deseo y del odio, que prefieren a Odiseo frente a Héctor.
El paganismo exalta y diviniza todo, los ríos, las cosechas, las fuerzas ocultas, las tempestades. El cristianismo eclesial hace al hombre dueño y señor de la creación y la somete a su voluntad. En el cristianismo sólo Francisco de Asís siente esa divinidad de la naturaleza, esa hermandad con todo lo vivo. La recuperación del paganismo quizás ayudase a dignificar la naturaleza y a salvarla de la degradación. Esa naturaleza cuyas leyes son también divinas.
El paganismo como una religión a la medida del hombre, una religión que abraza la imperfección humana, sin imponernos otra medida inalcanzable, sin imponernos una improbable pureza, es una religión que exalta la vida y el amor.

¿Sería posible paganizar la religión del Cristo? Jesús histórico es un hombre que come y celebra con personas que en su entorno son inadecuadas, no es un maestro severo, no es ascético, comparte mesa y mantel, se acerca a todos, ofrece su ayuda a quien la pide, no condena sino que abraza, no adoctrina sino que convive. El cristianismo recibido en los pueblos de América -pienso en Brasil y en el Cristo Redentor cantado por los sambistas- es con su mestizaje con su eclecticismo una religión de vida¨, una religión para el hombre del campo, una religión de gente sencilla, quizás el futuro del cristianismo se está fabricando allí.
"He venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia" dijo el mismo Jesús. ¿Por qué ha de ser la fe algo que apague la vida y no algo que la ilumine y exalte? ¿Por qué algo que entristezca y no algo que llene de alegría? La fe de Jesús es algo que anima y acerca a los otros. Un pan compartido y un vino de alegría compartido también, con todos los hombres, sin distinción de Credo, judíos o gentiles. Ese fue el mensaje universal del Cristo. Él mismo fue para los judíos un pagano. Jesús fue condenado precisamente porque sacó a Dios del Templo y dijo que estaba en lo íntimo de cada hombre, como un deseo inextinguible de amor. La oración consistiría en hacer el silencio para escuchar la voz de ese deseo tenaz.
Recuperar el paganismo de una religión sin Templos, el paganismo de los Templos vivientes, sería reivindicar el Jesús que escandalizó, un Jesús-Dios de nuestro tamaño que hace el camino con nosotros sin obligarnos a cambiar el paso. Sería recuperar a un Dios que exalta la vida, que late alegre en todo lo vivo, un Dios de claridad, de afirmación, más cercano de nosotros que nosotros mismos, es quizás una de las tareas más hermosas que nos puedan aguardar en el futuro.
Foto: García Alix
Recuerdo una tira de Romeu en la que lamentaba, como una gran pérdida, una gran marcha atrás para la humanidad, el fin del paganismo. Es cierto que, en términos de vitalidad, el paganismo supera al cristianismo eclesial, porque exalta la vida en todas sus formas, reverencia al hombre y a la naturaleza. Sus dioses son dioses con nuestros mismos defectos, dioses cercanos y simpáticos, tratables; seres inestables, que se enojan, que sienten el aguijón del deseo y del odio, que prefieren a Odiseo frente a Héctor.
El paganismo exalta y diviniza todo, los ríos, las cosechas, las fuerzas ocultas, las tempestades. El cristianismo eclesial hace al hombre dueño y señor de la creación y la somete a su voluntad. En el cristianismo sólo Francisco de Asís siente esa divinidad de la naturaleza, esa hermandad con todo lo vivo. La recuperación del paganismo quizás ayudase a dignificar la naturaleza y a salvarla de la degradación. Esa naturaleza cuyas leyes son también divinas.
El paganismo como una religión a la medida del hombre, una religión que abraza la imperfección humana, sin imponernos otra medida inalcanzable, sin imponernos una improbable pureza, es una religión que exalta la vida y el amor.

¿Sería posible paganizar la religión del Cristo? Jesús histórico es un hombre que come y celebra con personas que en su entorno son inadecuadas, no es un maestro severo, no es ascético, comparte mesa y mantel, se acerca a todos, ofrece su ayuda a quien la pide, no condena sino que abraza, no adoctrina sino que convive. El cristianismo recibido en los pueblos de América -pienso en Brasil y en el Cristo Redentor cantado por los sambistas- es con su mestizaje con su eclecticismo una religión de vida¨, una religión para el hombre del campo, una religión de gente sencilla, quizás el futuro del cristianismo se está fabricando allí.
"He venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia" dijo el mismo Jesús. ¿Por qué ha de ser la fe algo que apague la vida y no algo que la ilumine y exalte? ¿Por qué algo que entristezca y no algo que llene de alegría? La fe de Jesús es algo que anima y acerca a los otros. Un pan compartido y un vino de alegría compartido también, con todos los hombres, sin distinción de Credo, judíos o gentiles. Ese fue el mensaje universal del Cristo. Él mismo fue para los judíos un pagano. Jesús fue condenado precisamente porque sacó a Dios del Templo y dijo que estaba en lo íntimo de cada hombre, como un deseo inextinguible de amor. La oración consistiría en hacer el silencio para escuchar la voz de ese deseo tenaz.
Recuperar el paganismo de una religión sin Templos, el paganismo de los Templos vivientes, sería reivindicar el Jesús que escandalizó, un Jesús-Dios de nuestro tamaño que hace el camino con nosotros sin obligarnos a cambiar el paso. Sería recuperar a un Dios que exalta la vida, que late alegre en todo lo vivo, un Dios de claridad, de afirmación, más cercano de nosotros que nosotros mismos, es quizás una de las tareas más hermosas que nos puedan aguardar en el futuro.
Foto: García Alix
Friday, May 29, 2009
ESE QUE YO QUIERO SER
Si alguien quise ser, fue Vinicius de Moraes, poeta y ex-diplomático. Alguien muy parecido a él conocí y fue mi amigo y ahora lo recuerdo, artista él, hombre culto, jugador de golf también, enamorado pertinaz de Portugal, y de las bellas mujeres, de los libros y de los raros. Ambos comprendían esta vida breve como un arte, el arte del encuentro con los otros, el arte del amor que nos tengamos, del vagabundeo continuo por esas playas, por esos lugares de encuentro, tomando una cervecita juntos, sí, perdiendo la mirada en el encuentro de tierra y mar, para acabar viendo toda la tierra rodar. Algo así, tan tranquilo como ese poeta en su mesa camilla, pertrechado de su whisky preferido. Tan alegre como ese poeta que entra bailando en el escenario, a gusto con sus amigos, cantando con ellos a la vida que va pasando, a la felicidad que es una cosa loca y delicada también. Mi felicidad creo que es esa misma felicidad de Vinicius: Sarabá.
Y esta otra canción, la Samba de Orly, en la que Toquinho, su joven compañero, risueño, con su guitarra, siempre junto al maestro, componiendo temas nuevos, ejecutan una música suave y cariñosa, como una joven mujer que se adentra en el agua de las playas de Copacabana.
Miucha, hermana de Chico Buarque D'Hollanda, el joven poeta de la revolución brasileña, autor de preciosas letras de amor, canta aquí con el maestro de la bossa, Antonio Carlos Jobim, que inspiró al mundo del jazz también hacia la música brasilera, cantando juntos esa samba del que vuela sobre Rio y se encuentra al Cristo Redentor con los brazos abiertos, ese Cristo que domina y perdona. Esa poesía de la fe en ese Cristo visto desde el avión, como un Cristo que abre sus brazos a todos los hombres del mundo, algo no exclusivo sino compartido por todos en una especie de mestizaje de amor, probablemente heterodoxo pero gozosamente heterodoxo y universal: como la samba que une a hombres y mujeres en una misma danza.
Y esta otra canción, la Samba de Orly, en la que Toquinho, su joven compañero, risueño, con su guitarra, siempre junto al maestro, componiendo temas nuevos, ejecutan una música suave y cariñosa, como una joven mujer que se adentra en el agua de las playas de Copacabana.
Miucha, hermana de Chico Buarque D'Hollanda, el joven poeta de la revolución brasileña, autor de preciosas letras de amor, canta aquí con el maestro de la bossa, Antonio Carlos Jobim, que inspiró al mundo del jazz también hacia la música brasilera, cantando juntos esa samba del que vuela sobre Rio y se encuentra al Cristo Redentor con los brazos abiertos, ese Cristo que domina y perdona. Esa poesía de la fe en ese Cristo visto desde el avión, como un Cristo que abre sus brazos a todos los hombres del mundo, algo no exclusivo sino compartido por todos en una especie de mestizaje de amor, probablemente heterodoxo pero gozosamente heterodoxo y universal: como la samba que une a hombres y mujeres en una misma danza.
Wednesday, May 27, 2009
GERMAN COPINI SINFÓNICO
Para Mertxe
¿Qué ha sido de la movida? Hace poco se presentó en Sevilla el musical "Hoy no me puedo levantar". La historia que sirve de vehículo a las canciones de Mecano es la de unos jóvenes de pueblo que van a Madrid para hacerse famosos como músicos de rock. Uno de ellos acaba enganchado en la droga y muere. A partir de ese momento la obra se convierte en un canto fúnebre por nosotros mismos: es como si toda una época de ilusión y desmadre hubiera acabado en el puro desencanto.
El fin de semana pasado, en un bautizo, sonó esa canción, "Malos tiempos para la lírica". Golpes bajos, German Copini. Salimos a cantarla abrazados unos cuantos amigos, repitiendo su letra a gritos, en una exaltación muy propia de aquellos tiempos.
Ahora busco a German Copini en "You tube" y encuentro una versión sinfónica de "Malos tiempos". La movida acabó. Qué lejos quedan Siniestro total y ese exabrupto: "lo que me pasa es que me pica un huevo". Cosas de juventud. Ahora, traje de buen corte, pinganillo en la oreja, gran orquesta y arreglos edulcorados.
Malos tiempos -¡en verdad!- para la lírica. Pero no aquellos, sino más bien estos, en que apenas nos quedan himnos que entonar. Y, a pesar de todo, somos tributarios del amor por la música de gentes como German Copini. Y no, no fue estéril esa ilusión, esa fantasía de los ochenta, porque nos ha hecho más libres, más creativos. Aunque ahora vistamos y hasta sintamos de otra manera.
¿Qué ha sido de la movida? Hace poco se presentó en Sevilla el musical "Hoy no me puedo levantar". La historia que sirve de vehículo a las canciones de Mecano es la de unos jóvenes de pueblo que van a Madrid para hacerse famosos como músicos de rock. Uno de ellos acaba enganchado en la droga y muere. A partir de ese momento la obra se convierte en un canto fúnebre por nosotros mismos: es como si toda una época de ilusión y desmadre hubiera acabado en el puro desencanto.
El fin de semana pasado, en un bautizo, sonó esa canción, "Malos tiempos para la lírica". Golpes bajos, German Copini. Salimos a cantarla abrazados unos cuantos amigos, repitiendo su letra a gritos, en una exaltación muy propia de aquellos tiempos.
Ahora busco a German Copini en "You tube" y encuentro una versión sinfónica de "Malos tiempos". La movida acabó. Qué lejos quedan Siniestro total y ese exabrupto: "lo que me pasa es que me pica un huevo". Cosas de juventud. Ahora, traje de buen corte, pinganillo en la oreja, gran orquesta y arreglos edulcorados.
Malos tiempos -¡en verdad!- para la lírica. Pero no aquellos, sino más bien estos, en que apenas nos quedan himnos que entonar. Y, a pesar de todo, somos tributarios del amor por la música de gentes como German Copini. Y no, no fue estéril esa ilusión, esa fantasía de los ochenta, porque nos ha hecho más libres, más creativos. Aunque ahora vistamos y hasta sintamos de otra manera.
Sunday, May 24, 2009
CORAZÓN CORAZA

Leo en "El rincón de Shelma", estos versos de Benedetti:
"porque te escondes dulce en el orgullo...pequeña y dulce
corazón coraza..."
Como el cangrejo, de tierna carne, que por fuera es duro. ¿Cómo llegar a ese corazón que no se asoma? Hay que adivinar el gesto por bajo de la dureza. Hay que hablar a esa concha dura con ternura, para llegar a la profundidad delicada. Hay que tratar con un rostro impasible, el ademán adusto, la severidad distante que protege, pero también limita y encierra; y adivinar, más adentro de eso que se muestra, la textura finísima de un corazón sensible y vulnerable de esa mujer lejana, que es mía y no es mía, que es la otra cara de la luna.
Friday, May 22, 2009
EL ALMA DEL FETO
El feto de menos de trece semanas no es únicamente un ser vivo, como dice la ministra Bibiana Aído, es un ser humano. Abortar es -pues- eliminar una vida humana. Eso no habría que discutirlo, por evidente. Lo difícil, lo imposible es tratar de fijar "la humanidad" del feto como una cualidad que éste "adquiere" a partir de un determinado momento de la gestación. Imposible, por absurdo. Es volver a la distinción entre cuerpo y alma. Ese ser minúsculo, único e irrepetible, producto de millones de años de evolución y de historia, es, desde el primer momento, persona, con toda la dignidad humana que ello comporta, y con todo el derecho a la protección jurídica, mayor cuanto su indefensión lo requiere.
Una cosa es el efecto jurídico que la ley anude al hecho de destruir esa vida humana (desde castigarlo como delito a favorecer su práctica por vía de liberalizar la dispensación de medios contraceptivos). Ello podrá depender de la consideración de otros intereses en conflicto, que se consideren igualmente dignos de protección. De la elección que haga el legislador dependerá nuestra calificación de la ley como justa o injusta (según nuestros criterios éticos). Pero cosa bien distinta es pretender negar la entidad del hecho en que el aborto consiste, hacer de ese hecho algo irrelevante y convertir el feto en poco más que una víscera, una excrecencia. El aborto es de un acto de una trascendencia humana tremenda y en todo caso constituye un mal, tanto a nivel personal como social.
El Derecho, para sus propios fines, utiliza ficciones. Por ejemplo, a la hora de atribuir derechos a un nacido, requiere que viva veinticuatro horas desprendido del seno materno: entre tanto, se considera que no tiene "personalidad", que no puede tener derechos. La razón es impedir que el nacimiento de un ser inviable pueda alterar el destino familiar de los bienes. Esto justifica la ficción de no considerar persona al nacido. Pero nadie, en su sano juicio, negaría por ello que matar a ese recién nacido sea un delito.
Por lo mismo, hemos de distinguir lo que es la política legislativa de un determinado gobierno, de lo que es la realidad de las cosas. La ley debe regular conflictos y efectuar opciones, pero no puede -no es su misión- transformar la realidad de los hechos ni su calificación moral.
Una cosa es el efecto jurídico que la ley anude al hecho de destruir esa vida humana (desde castigarlo como delito a favorecer su práctica por vía de liberalizar la dispensación de medios contraceptivos). Ello podrá depender de la consideración de otros intereses en conflicto, que se consideren igualmente dignos de protección. De la elección que haga el legislador dependerá nuestra calificación de la ley como justa o injusta (según nuestros criterios éticos). Pero cosa bien distinta es pretender negar la entidad del hecho en que el aborto consiste, hacer de ese hecho algo irrelevante y convertir el feto en poco más que una víscera, una excrecencia. El aborto es de un acto de una trascendencia humana tremenda y en todo caso constituye un mal, tanto a nivel personal como social.
El Derecho, para sus propios fines, utiliza ficciones. Por ejemplo, a la hora de atribuir derechos a un nacido, requiere que viva veinticuatro horas desprendido del seno materno: entre tanto, se considera que no tiene "personalidad", que no puede tener derechos. La razón es impedir que el nacimiento de un ser inviable pueda alterar el destino familiar de los bienes. Esto justifica la ficción de no considerar persona al nacido. Pero nadie, en su sano juicio, negaría por ello que matar a ese recién nacido sea un delito.
Por lo mismo, hemos de distinguir lo que es la política legislativa de un determinado gobierno, de lo que es la realidad de las cosas. La ley debe regular conflictos y efectuar opciones, pero no puede -no es su misión- transformar la realidad de los hechos ni su calificación moral.
Thursday, May 21, 2009
DAR TIEMPO
"Defender la alegría" he leído en tu blog. En los momentos en que llega la tristeza, en que se aproxima el abatimiento...renunciar a renunciar. La paciencia no consiste en aguantar, no es algo pasivo, sino algo activo, es un ejercicio de fuerza: resistir y hacer de esa resistencia una afirmación de nuetro proyecto de ser. A pesar de los pesares y de las dificultades.
También leí que debemos dar tiempo a los demás y dárnoslos a nosotros mismos. Todo tiene una duración, cada proceso. Y las cosas maduran a su tiempo. No se pueden precipitar. No se puede coger el fruto antes de que madure. La impaciencia puede impedir ese proceso. Y tener paciencia es saber que aún no es el momento y tener la capacidad de consentir esa duración (mayor de la que quisiéramos) de las personas o de las cosas.
Defender el tiempo, dar tiempo y darnos tiempo, es la manera de conservar la alegría, de resistir con alegría.
También leí que debemos dar tiempo a los demás y dárnoslos a nosotros mismos. Todo tiene una duración, cada proceso. Y las cosas maduran a su tiempo. No se pueden precipitar. No se puede coger el fruto antes de que madure. La impaciencia puede impedir ese proceso. Y tener paciencia es saber que aún no es el momento y tener la capacidad de consentir esa duración (mayor de la que quisiéramos) de las personas o de las cosas.
Defender el tiempo, dar tiempo y darnos tiempo, es la manera de conservar la alegría, de resistir con alegría.
Tuesday, May 19, 2009
LOS ÁRBOLES DEL MUNDO
A Nacho, que gusta de Benedetti
Este poema de Benedetti, cantado por Serrat, que escuchábamos cuando éramos más jóvenes e ilusionados, expone muy bien algo que todos deberíamos sentir y que Benedetti ha querido hacernos recordar: bajo la inmensa y mayestuosa variedad de la naturaleza, bajo la rica diversidad de este mundo, late -en el fondo- una esencial unidad entre todo y todos somos, en lo esencial, iguales. Lo que nos hace de alguna forma responsables, los unos de los otros. Y, con la magia de la poesía, sueña el poeta esa entrañable y desconocida solidaridad entre los árboles del mundo, que trama nuestra propia solidaridad humana, y nos alerta para reconocer el verdadero enemigo común que nos separa y divide. Precioso mensaje en una música llena de gracia.
Este poema de Benedetti, cantado por Serrat, que escuchábamos cuando éramos más jóvenes e ilusionados, expone muy bien algo que todos deberíamos sentir y que Benedetti ha querido hacernos recordar: bajo la inmensa y mayestuosa variedad de la naturaleza, bajo la rica diversidad de este mundo, late -en el fondo- una esencial unidad entre todo y todos somos, en lo esencial, iguales. Lo que nos hace de alguna forma responsables, los unos de los otros. Y, con la magia de la poesía, sueña el poeta esa entrañable y desconocida solidaridad entre los árboles del mundo, que trama nuestra propia solidaridad humana, y nos alerta para reconocer el verdadero enemigo común que nos separa y divide. Precioso mensaje en una música llena de gracia.
Monday, May 18, 2009
NIETO Y LLEDÓ
Hoy, en Sevilla, un encuentro dialéctico entre Alejandro Nieto y Emilio Lledó, con ocasión del libro del primero "El desgobierno de la política". El administrativista, ya jubilado, está escribiendo libros importantes, en los que hace la "anatomía patológica" del Estado en nuestros días.
Me quedo con esto: no queremos ver la realidad. Preferimos una realidad virtual, hecha de frases pomposas como "Estado social y democrático de Derecho", "justicia para todos", "Soberanía del pueblo", "Democracia representativa". Queremos ver lo bonito: "no hay problema, vivimos en el mejor sistema posible". Cerramos los ojos y no queremos ver la realidad: los partidos no son el cauce de nada, los partidos están dominados por un grupo, que a su vez se preordena a un jefe; y en cuanto ganan las elecciones, lo que hacen es ocupar el poder y desalojar al enemigo de sus sillones. Quítate tú pa que me ponga yo. Es el poder lo que se trata de conseguir. Y luego están los socios de los vencedores, los que obtienen las prevendas. El Estado no es que sea una estructura con deficiencias: es que es un sistema perverso en sí mismo, porque su único fin es otorgar el poder a una minoría, y eso intrínsecamente supone la injusticia. Siempre hubo los de abajo y los de arriba, siempre el poder fue un instrumento para sojuzgar a una mayoría. Además el poder quiso obtener de esa mayoría sojuzgada la aquiescencia: primero, a través de la legitimación por la religión (Dios designa al Papa y el Papa corona al Emperador), luego -cuando Dios calló o no se le hizo caso- la legitimación democrática, el pacto social.
Hasta aquí Nieto. Lledó -que me convence más- se vuelve a los griegos, y en ellos descubre el inicio de una preocupación altruista: ante la menesterosidad del ser humano, hay que organizar la polis, y para ello hay que educar ciudadanos que se comprometan con el bien común y se entreguen al trabajo por la comunidad, bajo el principio de la decencia. En paralelo con los cuatro elementos que vemos en la naturaleza -agua, aire, fuego y tierra- también hay cuatro objetos para la cultura: la verdad, la justicia, la bondad y la belleza. Se trata de objetivos, de tensiones hacia algo que nunca se alcanza en su totalidad, pero que funcionan como impulsos de la acción del hombre, que le llevan más allá del egoismo primordial y necesario (para la propia subsistencia) hacia un territorio más amplio, hacia lo público, donde lo que cuenta no es el tener, sino el ser, el proyectarse más allá de los propios objetivos particulares, en pos de la grandeza, de la decencia política.
Nieto critica nuestra pasividad, nuestro conformismo ante una manipulación que nos induce a considerar nuestro sistema político como el mejor posible. Critica nuestra negativa a ver la dominación que sobre nosotros se ejerce y justifica. Critica nuestro deseo de no ser molestados con la una realidad deformada que no queremos ver.
Pero Lledó mantiene la necesaria llama de la utopía: necesitamos proyectos virtuales, necesitamos soñar con algo mejor, con belleza, con bondad, con justicia, con verdad.
Los dos tienen razón. Los dos son exquisitamente educados. Se dejan hablar. Conservan la calma. Exponen sus puntos de vista. Sin intentar convencer. Intranquilizando, provocando, Nieto. Porque, como alguien dice hoy, hay que meter libertad en la cabeza. Y supone tanta libertad cuestionar el hoy, como volver a Grecia para encontrar las claves del futuro.
Me quedo con esto: no queremos ver la realidad. Preferimos una realidad virtual, hecha de frases pomposas como "Estado social y democrático de Derecho", "justicia para todos", "Soberanía del pueblo", "Democracia representativa". Queremos ver lo bonito: "no hay problema, vivimos en el mejor sistema posible". Cerramos los ojos y no queremos ver la realidad: los partidos no son el cauce de nada, los partidos están dominados por un grupo, que a su vez se preordena a un jefe; y en cuanto ganan las elecciones, lo que hacen es ocupar el poder y desalojar al enemigo de sus sillones. Quítate tú pa que me ponga yo. Es el poder lo que se trata de conseguir. Y luego están los socios de los vencedores, los que obtienen las prevendas. El Estado no es que sea una estructura con deficiencias: es que es un sistema perverso en sí mismo, porque su único fin es otorgar el poder a una minoría, y eso intrínsecamente supone la injusticia. Siempre hubo los de abajo y los de arriba, siempre el poder fue un instrumento para sojuzgar a una mayoría. Además el poder quiso obtener de esa mayoría sojuzgada la aquiescencia: primero, a través de la legitimación por la religión (Dios designa al Papa y el Papa corona al Emperador), luego -cuando Dios calló o no se le hizo caso- la legitimación democrática, el pacto social.
Hasta aquí Nieto. Lledó -que me convence más- se vuelve a los griegos, y en ellos descubre el inicio de una preocupación altruista: ante la menesterosidad del ser humano, hay que organizar la polis, y para ello hay que educar ciudadanos que se comprometan con el bien común y se entreguen al trabajo por la comunidad, bajo el principio de la decencia. En paralelo con los cuatro elementos que vemos en la naturaleza -agua, aire, fuego y tierra- también hay cuatro objetos para la cultura: la verdad, la justicia, la bondad y la belleza. Se trata de objetivos, de tensiones hacia algo que nunca se alcanza en su totalidad, pero que funcionan como impulsos de la acción del hombre, que le llevan más allá del egoismo primordial y necesario (para la propia subsistencia) hacia un territorio más amplio, hacia lo público, donde lo que cuenta no es el tener, sino el ser, el proyectarse más allá de los propios objetivos particulares, en pos de la grandeza, de la decencia política.
Nieto critica nuestra pasividad, nuestro conformismo ante una manipulación que nos induce a considerar nuestro sistema político como el mejor posible. Critica nuestra negativa a ver la dominación que sobre nosotros se ejerce y justifica. Critica nuestro deseo de no ser molestados con la una realidad deformada que no queremos ver.
Pero Lledó mantiene la necesaria llama de la utopía: necesitamos proyectos virtuales, necesitamos soñar con algo mejor, con belleza, con bondad, con justicia, con verdad.
Los dos tienen razón. Los dos son exquisitamente educados. Se dejan hablar. Conservan la calma. Exponen sus puntos de vista. Sin intentar convencer. Intranquilizando, provocando, Nieto. Porque, como alguien dice hoy, hay que meter libertad en la cabeza. Y supone tanta libertad cuestionar el hoy, como volver a Grecia para encontrar las claves del futuro.
Friday, May 15, 2009
SENTIMIENTOS PESADOS
Estos días he tenido sentimientos pesados. Y he recordado a Bukowski y su forma de vivir extremada, esa boca profanada y profanadora. Leí un libro suyo, creo que se titulaba "Todo lo que Shakespeere no hubiera hecho", en el que contaba un viaje suyo a la vieja Europa, ya como escritor consagrado, y su borrachera en directo, en el mítico programa "Apostrophe", completamente ajeno a cualquier dignidad, sólo fiel a su deseo de seguir bebiendo y viajando, en compañía de una preciosa mujer joven y rubia, con la que hacía el amor a cada momento, mientras ambos apuraban la vida a sorbos de vino blanco, botellas y botellas, enfrentándose físicamente a otros borrachos, envueltos en peleas con bujarrones y transitando los bajos fondos de cualquier ciudad. Vuelo bajo, arrastrado, sin destino, pero a la vez voz profunda, purísima y verdadera al leer sus poemas. Auténtico y emotivo viaje a la nada, con la misma pasión sin remedio con la que Charles Lloyd toca su música.
Tuesday, May 12, 2009
ANTONIO Y ENRIQUE
Hoy recuerdo a Enrique Urquijo, abandonado en ese portal de Malasaña. Hoy recuerdo ese grito: "agárrate fuerte a mí". Y recuerdo a ese Antonio Vega desdentado, consumido por la mala vida, casi sin fuerzas, pero cantando su canción. Han sido seres torturados pero enteros, cantando al amor hasta el final, engullidos por algo más poderoso que ellos mismos, algo de lo que no pudieron escapar, una sombra negra que les impidió ser felices. Que les impidió, sobre todo, hacer felices a los que amaban. Niños tristes y solitarios que nos entregaron su voz y sus poemas, para que ahora remontemos el vuelo hacia el cielo con que ellos soñaron.
En su recuerdo, con Xuso67 que colgó estas imágenes en la red.
Monday, May 11, 2009
LA BELLEZA
Michel Petrucciani era como un ruiseñor. Algo extremadamente frágil y sin embargo, lleno de vitalidad. Su vida estaba condenada por una enfermedad invasiva. Encerrado en un cuerpo grotesco, su alma grande y generosa estaba condenada al desamor. Y sin embargo qué belleza, qué energía era capaz de transmitir. Fue capaz de dar mucho más que cualquiera otro. Y fue capaz de vivir esa vida, con sus limitaciones, hasta el prematuro final. Feo, repulsivo casi, aprendió a asumir su identidad y desplegó su luz por todo el mundo. Quizás llegó a ser bello también, un ser de una especial y quebradiza belleza.
Sunday, May 10, 2009
MADELEINE PEYROUX, EN SEVILLA
Y hablando de imposibles, ayer estuvimos en el concierto que daba en Sevilla Madeleine Peyroux. Llevaba puesto el mismo sombrero que solía pasar al final de sus actuaciones en sus días de música callejera en Paris. Por la mañana habíamos ido al centro y atravesado por calles llenas de músicos. Pasamos delante del violinista, delante del chino que toca su raro instrumento de una sola cuerda, delante del grupo de jóvenes con sus marionetas...Pero esta Madeleine triunfó. Alguien la escuchó y le hizo recordar la forma de cantar de Billy Holliday, editó su primer disco y consiguió vender millones de copias.
Me sorprendió el llenazo del Teatro de la Maestranza. Era ese tipo de público del jazz, informal en su forma de vestir, original, hombres y mujeres que, a pesar de la edad, siguen conservando toda su belleza, todo su atractivo. Gente que había oído hablar de esta cantante americana, criada en Paris que, como Cenicienta, salió de la pobreza. El conjunto de Madeleine me resulto un tanto serio y su música tampoco me llegó a entusiasmar. No era jazz, o no era el jazz que a mí me gusta. Pero hubo un momento mágico. Los músicos se levantaron y se aproximaron a la cantante: el pianista cambió el piano por un juguete de plástico, el guitarrista tomá una pequeña mandolina, el batería apareció arrastrando una gran caja de cartón -como las que utilizan para dormir los sin techo- y comenzó a emplear en ella sus escobillas, y de pronto todos ellos reprodujeron la escena de un conjunto de músicos callejeros, tocando una melodía con acentos del Sena y de Pigalle. Fue un momento emocionante, porque nos sentimos transportados a una calle del Barrio latino, ante unos músicos fantaasmales. Madeleine no olvidaba sus orígenes, y todos los que allí estábamos casi esperábamos que al final pasara su sombrero pidiéndonos una propina. Fue un momento de libertad. Y he buscado en la red y -entre tantas canciones bellas suyas- he encontrado este vídeo simpático en el que Madeleine nos muestra a la gente antipática de este mundo, mientras recibe en la funda de su guitarra esas monedas de amor y simpatía que todos los dias lanzan por las calles de la ciudad las personas sencillas que están salvando el Planeta, esas personas que merecen la pena y para las que canta Madeleine Peyroux, con la misma frescura de entonces.
Me sorprendió el llenazo del Teatro de la Maestranza. Era ese tipo de público del jazz, informal en su forma de vestir, original, hombres y mujeres que, a pesar de la edad, siguen conservando toda su belleza, todo su atractivo. Gente que había oído hablar de esta cantante americana, criada en Paris que, como Cenicienta, salió de la pobreza. El conjunto de Madeleine me resulto un tanto serio y su música tampoco me llegó a entusiasmar. No era jazz, o no era el jazz que a mí me gusta. Pero hubo un momento mágico. Los músicos se levantaron y se aproximaron a la cantante: el pianista cambió el piano por un juguete de plástico, el guitarrista tomá una pequeña mandolina, el batería apareció arrastrando una gran caja de cartón -como las que utilizan para dormir los sin techo- y comenzó a emplear en ella sus escobillas, y de pronto todos ellos reprodujeron la escena de un conjunto de músicos callejeros, tocando una melodía con acentos del Sena y de Pigalle. Fue un momento emocionante, porque nos sentimos transportados a una calle del Barrio latino, ante unos músicos fantaasmales. Madeleine no olvidaba sus orígenes, y todos los que allí estábamos casi esperábamos que al final pasara su sombrero pidiéndonos una propina. Fue un momento de libertad. Y he buscado en la red y -entre tantas canciones bellas suyas- he encontrado este vídeo simpático en el que Madeleine nos muestra a la gente antipática de este mundo, mientras recibe en la funda de su guitarra esas monedas de amor y simpatía que todos los dias lanzan por las calles de la ciudad las personas sencillas que están salvando el Planeta, esas personas que merecen la pena y para las que canta Madeleine Peyroux, con la misma frescura de entonces.
Saturday, May 09, 2009
LO IMPOSIBLE
¿Qué cosa hay imposible? Un Presidente negro en Estados Unidos. Un lendakari no nacionalista en Euskadi, llamado López. Que desaparezca ETA. Cuántos han cejado en su empeño abatidos ante lo que parecía imposible. Y sin embargo, otros insistieron y se enfrentaron al desánimo, con la fe con la que Allende proclamó, en su última jornada que, más pronto que tarde, volvería la libertad a las alamedas de Santiago.
Pienso esto ahora, recordando los tiempos del crimen y del miedo allí en mi tierra, mientras escucho música de Horace Parlan. Ese niño al que la polio había paralizado el lado derecho de su cuerpo, y que aprendió a tocar el piano con la mano izquierda, y a dejar caer la otra, deformada, con esos dedos imposibles, sobre el teclado, y que acabó creando su propio estilo de tocar con su mano buena, para convertirse en un maestro, ejemplo y estímulo para otros, componiendo melodías como este "Amor y Paz", que quiero aquí dedicar a todos los que padecieron la violencia y la intolerancia en el País Vasco y en el resto de España y quizás perdieron la esperanza de ver días como estos, de reconocimiento por su sacrificio y admiración por su valor y por su integridad. Con mi esperanza en un futuro de paz.
Pienso esto ahora, recordando los tiempos del crimen y del miedo allí en mi tierra, mientras escucho música de Horace Parlan. Ese niño al que la polio había paralizado el lado derecho de su cuerpo, y que aprendió a tocar el piano con la mano izquierda, y a dejar caer la otra, deformada, con esos dedos imposibles, sobre el teclado, y que acabó creando su propio estilo de tocar con su mano buena, para convertirse en un maestro, ejemplo y estímulo para otros, componiendo melodías como este "Amor y Paz", que quiero aquí dedicar a todos los que padecieron la violencia y la intolerancia en el País Vasco y en el resto de España y quizás perdieron la esperanza de ver días como estos, de reconocimiento por su sacrificio y admiración por su valor y por su integridad. Con mi esperanza en un futuro de paz.
Thursday, May 07, 2009
NUNCA DECIMOS ADIÓS
Llevaba unos días doliéndome y hoy la dejé marchar. Una gran muela al final de la hilera superior. Me acompañó muchos años, pero ya no tenía abajo otra que le hiciera el juego, no había pareja y, claro, sin nada que mascar, sin desgaste, había ido creciendo más y más, a su aire, sin utilidad. Y algo que ya no sirve acaba dando problemas. Hay que decirle adiós y sacártelo de encima.
En esas estaba -pensando en otros ciclos que se cierran en la vida- cuando, en la sala de espera, una revista de Nathional Geographic me informa del descubrimiento de la momia de la reina Hatshepsut, cuyo mausoleo me maravilló en nuestro viaje por Egipto.

Fue en 2007 cuando el famoso arqueólogo Hawass dió a conocer la noticia. Una momia olvidada en el tercer piso del Museo Arqueológico, una momia con el brazo doblado sobre el pecho, signo de su procedencia real, fue identificada como Hatshepsut gracias...a una muela encontrada en una caja junto con vísceras en una tumba del Valle de los Reyes. Como el zapato de Cenicienta, la muela se fue probando en las momias hasta que encajó en la olvidada momia del piso tercero.
Y ahora, cuando ya hace rato que llevo mordiendo el algodón empapando la sangre de la herida, pienso en que cualquier cosa pequeña nuestra (mi muela que ya habrán tirado a la basura), es -aunque no lo parezca- algo importante, algo que encaja en lo demás y nos identificaría un día si alguien nos buscara. Y pienso que hay que decir adiós pero que nunca se dice adiós a nada, porque queda el hueco donde encaja aquello de lo que nos despedimos. Y aunque puede que este Hawass sea un tramposo y le guste demasiado el show bussines, y aunque no tengamos que creernos todo lo que nos cuentan, la historia de esa muela, hoy que he perdido la mía, es como un guiño de algún diosecillo bromista, que me ha hecho sonreir. Hoy simbólicamente entierro la muela y hoy -simbólicamente- entierro eso que ya no me sirve.
Hoy es siete de mayo.
En esas estaba -pensando en otros ciclos que se cierran en la vida- cuando, en la sala de espera, una revista de Nathional Geographic me informa del descubrimiento de la momia de la reina Hatshepsut, cuyo mausoleo me maravilló en nuestro viaje por Egipto.

Fue en 2007 cuando el famoso arqueólogo Hawass dió a conocer la noticia. Una momia olvidada en el tercer piso del Museo Arqueológico, una momia con el brazo doblado sobre el pecho, signo de su procedencia real, fue identificada como Hatshepsut gracias...a una muela encontrada en una caja junto con vísceras en una tumba del Valle de los Reyes. Como el zapato de Cenicienta, la muela se fue probando en las momias hasta que encajó en la olvidada momia del piso tercero.
Y ahora, cuando ya hace rato que llevo mordiendo el algodón empapando la sangre de la herida, pienso en que cualquier cosa pequeña nuestra (mi muela que ya habrán tirado a la basura), es -aunque no lo parezca- algo importante, algo que encaja en lo demás y nos identificaría un día si alguien nos buscara. Y pienso que hay que decir adiós pero que nunca se dice adiós a nada, porque queda el hueco donde encaja aquello de lo que nos despedimos. Y aunque puede que este Hawass sea un tramposo y le guste demasiado el show bussines, y aunque no tengamos que creernos todo lo que nos cuentan, la historia de esa muela, hoy que he perdido la mía, es como un guiño de algún diosecillo bromista, que me ha hecho sonreir. Hoy simbólicamente entierro la muela y hoy -simbólicamente- entierro eso que ya no me sirve.
Hoy es siete de mayo.
Wednesday, April 29, 2009
AMORES NO HABLADOS

Leo en el blog de Antón Castro sobre la muerte de la escritora Idea Vilariño.
Y dentro de ese relato de su amor con Juan Carlos Onetti, me sorprende esta frase dicha por ella:
"Nos moriremos sin aprender a hablarnos".
¿Cómo se amaron? ¿Cómo fue la pasión de ese amor no hablado? Nos hablan sus poemas.
DESPUÉS
Es otra
acaso es otra
la que va recobrando
su pelo su vestido su manera
la que ahora retoma
su vertical
su peso
y después de sesiones lujuriosas y tiernas
se sale por la puerta entera y pura
y no busca saber
no necesita
y no quiere saber
nada de nadie.
DÓNDE
Dónde el sueño cumplido
y dónde el loco amor
que todos
o que algunos
siempre
tras la serena máscara
pedimos de rodillas
EL FUEGO
Sin él
aquí
sin él.
Su fuego susurrando.
ENTRE TUS BRAZOS
Entre tus brazos
entre mis brazos
entre las blandas sábanas
entre la noche
tiernos
solos
feroces
entre la sombra
entre las horas
entre
un antes y un después.
ESCRIBO, PIENSO, LEO
Escribo
pienso
leo
traduzco veinte páginas
oigo el informativo
escribo
escribo
leo.
Dónde estás
dónde estás.
Tuesday, April 28, 2009
FERIA DE ABRIL

Ayer comenzó la Feria en Sevilla. En la caseta volvimos a reunirnos como cada año. Los de la barra, el Presidente, el grupo del flamenquito, los amigos y las bellas mujeres que bailan. Era la noche del alumbrao y de la cena.

Ya estamos en Feria.
Lo que pase a partir de ahora nadie lo puede predecir. Es Feria y todo es distinto. En eso consiste la fiesta: en el embrujo de una ciudad diferente, la magia de los colores y los aromas de la primavera, cielos azules y farolillos, caballos y mujeres que bailan y se pintan los ojos.

Ya es Feria en Sevilla y están todos invitados.
Sunday, April 26, 2009
RECUERDA LAS FLORES DE PONTE DE LIMA

Salimos de Ponte de Lima, desde la puerta de esa Iglesia, al otro lado del puente. El día anterior habíamos descubierto las flores, los jardines, el vino rojo espeso. Ahora, Luisi Marina me envía este poema de Abelardo, que resume esos días de abril, caminando hacia Santiago, y recuerdo las ilusiones de ese día anterior a ponernos en marcha, y a Luisi, Abe, Juana, Marisa y Mariángeles, y todos los demás.
Carecíamos de sol
pero una lluvia,
algo que mojaba, estuvo con nosotros
halagando los sentidos.
Andábamos y andábamos.
¿Qué buscábamos con tanto andar?.
No sólo bucólicos caminos había
también asfalto gris y grasiento
- sin detenernos,
y sendas inundadas de extrañas luces,
diferentes colores,
aromas o nieblas protectoras;
siempre una voz junto a nosotros
o una figura callada,
un pálpito, una caricia,
un ensimismamiento
que explotarían luego,
con las últimas luces de la tarde
o en alguna taberna
y en una compañía irrepetible.
No buscábamos nada
todo estuvo allí.
En esos días de camino
mojados por su brillo
ahora deslumbrante.
Friday, April 24, 2009
ENCUENTRO

Hoy nos hemos conocido. Hoy hemos roto esa barrera de la pantalla, del nombre en clave, de la imaginación tuya y la mía. Hoy nos hemos encontrado, dos personas que nunca nos habíamos visto, pero que llevábamos tiempo carteándonos.
Como siempre, el miedo. A la desilusión posible. A los malosentendidos. A ese encuentro personal que nos descubre y nos compromete. A defraudarnos.
Pero nada de eso pasa. Somos dos personas con una cita, una cita que nació un día en Internet y se convierte ahora en este compartir un rato de charla en un bar en Sevilla, frente a unas copas de manzanilla y un par de tapas. Encuentro que es ya lo real y verdadero, porque nunca más seremos quienes éramos (entes de ficción, creación mutua) sino el otro, el que está frente a mí y me cuenta y le cuento mi vida, y quién soy y cómo dimos uno con el otro. Y hablamos, de Alemania y la conciencia crítica de la sociedad, de la Pamplona de hace cuarenta años, de los tiempos de la guerra y de estos tiempos, de política y honradez, de dioses y de paraísos. Hablamos de emoción e intelecto, esos dos caminos de conocimiento y le digo que Dios -lo mismo que el amor- entiende más de emoción que de argumentos. Y hablamos claro está, de vosotros, de los demás que nos leéis y a quienes leemos, de nuestros amigos en la Red. Esta Red que nos ha permitido conocernos. Y hablando, hablando...surgen los misteriosos hilos que teje el destino. Nació en mi tierra, yo conocí el lugar donde su abuelo trabajaba, la fuente a la que mi abuelo me llevaba él la conocía, estuvimos en la misma ciudad por el mismo tiempo...Misterio es todo. Misterio el no haberse visto nunca y conocerse. Misterio verse y reconocerse ahora.
Monday, April 20, 2009
EL ÁRBOL DEL AMOR

El árbol del amor está hecho de muchas flores pequeñas, flores rosadas como besos.
Hoy perdí una ilusión. Alguien me ha decepcionado. En un momento así, la imagen ideal se desvanece y aparece la realidad tal cual es, aparece la evidencia de la medida y el límite del otro. Culpa mía es, sí, ese querer adornar la amistad de los atributos de incondicionalidad y desinterés, como si todos tuvieran que ser conmigo como madres, y no lo son. La madre no hay que buscarla ahí, aunque uno se sienta huérfano de un amor sin condiciones. Somos imperfectos y fallamos a la gente. Yo, el primero.
Ahora, en el empeño de evitar el desaliento o el rencor, quiero pensar que algo gano cada vez que pierdo. Porque es necesario ganar algo a cambio del dolor. Y, en ese aprendizaje, creo que toca insistir en la amistad, en ese esfuerzo de caminar juntos, aunque durante un tramo caminemos a distinto paso, y a lo mejor el camino parezca alejarnos durante un tiempo. Seguir haciendo juntos camino, como los peregrinos, sin dejar que puedan con nosotros la lluvia, el barro, el cansancio o la distancia, aliviándonos unos a otros la sed, contándonos por los campos la historia de nuestras vidas, de dónde viene cada uno y a dónde vamos. Caminar juntos es suficiente.
Sunday, April 19, 2009
LA MUJER ESTATUA

Volviendo de comer hemos pasado delante de la mujer-estatua, una señora vestida de época, pintada de purpurina plateada, entre May Fair Lady y Mary Popins. Un grupo se había formado entorno suyo. Una música romántica de violines sonaba mientras ella se movía suavemente, con gestos elegantes, haciendo girar entre sus dedos flores plateadas, y se inclinaba para acercárselas a un niño que, embelesado, volvía hacia su madre unos ojos muy abiertos y luego se volvía a la sonrisa de la estatua viviente. Ellas siguieron adelante, pero yo me quedé allí un momento, cautivado. Se han ido acercando hombres y mujeres a la estatua, tras depositar su moneda en un jarrón, para hacerse con ella la fotografía. Se acercaban como niños, ilusionados, y mirando a la cámara, pero -de repente- la mujer de las flores se movía y se inclinaba hacia ellos dulcemente y les ofrecía su flor y su sonrisa y ellos dejaban de atender al fotógrafo y respondían con una sonrisa también, en un diálogo sin palabras, como en una danza acompañada por la música, que daba a esos gestos silenciosos un acento romántico que conseguía emocionarme. Así pasaron unos minutos y yo me sentía capturado en aquél sitio por la ternura que la mujer-estatua sabía encontrar dentro de esos hombres y mujeres hechos y derechos, por la elegancia y la armonía de sus movimientos, por el encanto de esos encuentros anónimos. Tuve que seguir adelante, pues ya me hacían señales desde lejos para que no me retrasara. Durante un buen rato me quedó en el corazón el calor de la simpatía. Era bonito sentir en uno el inesperado romanticismo, recuperado en las calles de la ciudad.
Wednesday, April 15, 2009
EN LA TUMBA DE CELA

"Piensa en tus postrimerías y no errarás el camino". O "así pasa la gloria del mundo". Porque lo nuestro es pasar y volver al polvo del que salimos ("entre dos oscuridades, un relámpago"). Y ante la tumba en piedra de Cela y la inscripción "marqués de Iria Flavia", recordaba esa altanería de que hizo gala el escritor, cuando brindaba sus premios a sus enemigos "que le habían ayudado tanto". Este hombre que tambien dijo que en este país el que insiste gana. Y pensaba que, bueno, aquí descansa uno que siempre luchó lo suyo, contra viento y marea, creando un personaje mitad popular, mitad aristócrata. Este Cela Trulock, cuyos ancestros ingleses trajeron el ferrocarril a Galicia. Un trabajador incansable de la literatura. Lo suyo habrá disfrutado de la comida y la bebida este señor. Lo suyo habrá vivido y se habrá reido del mundo (y recuerdo su vuelta a España con la choferesa negra). Delante de su tumba, recuerdo lo que he disfrutado yo leyéndole, descubriendo tras la aspereza y el desgarro salvaje a veces, un algo de ternura hacia esa Humanidad doliente y mucho de perplejidad ante la estupidez. "Las aguas siempre vuelven a sus cauces. Las aguas siempre vuelven a salirse de sus cauces".
Quedan fuera de este sitio de paz, junto a la Iglesia de Iria Flavia, tantos litigios por su herencia, el desamor y el amor otoñal, la decadencia y la gloria, la avidez social y económica postreras, el escandaloso baile sueco de Cela con "la otra", el hijo y la viuda malqueridos. La triste deslealtad póstuma de algunos, el triste libro de ocasión de Umbral.
Ibamos con nuestra marcha de peregrinos madrugadores, despistados, mirando desde la tapia y buscando su tumba, y uno de los operarios del camión de la limpieza nos ha dicho "¿Buscáis a Camilo? Está ahí". El Nobel siguió siendo Camilo en su pueblo, y aquí queda, bajo este árbol, a su sombra tranquila, en el verde paraje de un cementerio eclesial, recóndito, en su Galicia natal y transitada. Hizo su vida e hizo su obra. En sus páginas queda su verdad.
Monday, April 13, 2009
EL CAMINO PORTUGUÉS

Nos pusimos en marcha desde Sevilla, desde Córdoba y desde Madrid. Eramos veinticuatro peregrinos, deseando andar juntos esta Semana Santa del dos mil nueve. Deseando andar juntos este nuevo Camino de Portugal, que va desde Ponte de Lima a Santiago en una semana.
El Camino ha sido para mí el descubrimiento de los camelios. Portugal y Galicia en primavera son camelios en flor. Otros años fueron las hortensias, pero este año desubrí esa flor preciosa, roja o blanca, que adornaba los jardines y cubría de pétalos los senderos.
Ha sido el camino de la retama amarilla en los montes, de las calas en los huertos, de los manantiales de agua aportando su sonido a nuestro caminar.
Hemos andado entre el verde de los campos y los bosques de roble, las riberas de los alisos -que cantó Gil de Biedma- y los helechos. El aire aromatizado por los eucaliptos. Las hojas de los eucaliptos hembras, que son hojas de olor que llevamos apretadas en la mano para que acompañen nuestro andar. Y esas flores rosas que se ponen las mujeres peregrinas en el pelo.
Las parras altas de estas tierras forman pasillos al peregrino, que discurre bajo ese adorno de hojas, buscando las señales del Camino.
Han sido siete días de andar juntos, contándonos la vida unos a otros, encontrando señales, pistas para nuestras cuestiones personales, descargando nuestras penas en forma de piedras sobre los cruceros de Galicia, para que el Santo vea lo que hace con ellas.

Días de recapitulación y de esperanza, respirando el aire olvidado de los pinares, recuperando el olor de la madera en el fuego, el sonido del gallo cantando en la mañana, el sabor del pulpo a feira en Padrón o los cantos de Misa en los Santos Oficios en un pueblo cualquiera.
Ese puente románico, esa vía romana, la tumba de Cela o la plaza de la Leña en Pontevedra.

El Ribeiro y el Albariño que al cansancio de los cuerpos añadían la blandura espiritual precisa para llegar al abrazo y llegar al placer de la risa tonta que, en la noche, presagia un dulce dormir, para al día siguiente caminar de nuevo. Santiago que siempre nos citas a la hermandad del Camino. Caminar juntos, compartir camino y comida, convivencia y naturaleza. Una ilusión renovada. Un parón para cobrar fuerza. Un atillo de recuerdos y palabras, para ir adelante cada uno con su vida.
Friday, April 03, 2009
AHMAD JAMAL
Ahmad Jamal es, tocando, suave como la seda. En su trío -desde su vuelta en los 80- con Idris Muhamad y James Cammac, hace una música eterna, creativa. El trío, básico en el Jazz, que él renovó al dar protagonismo a los humildes contrabajo y batería. Es un diálogo, una demostración de la posibilidad de unión perfecta, espiritual, entre las personas. Una felicidad que siempre es, como ha dicho un poeta, mágica. La felicidad mágica de la unión, de la armonía, entre los hombres. Y, como dice el pianista en la entrevista, queda el espíritu si la vida es buena, queda el espíritu de esa vida. Me voy a hacer el Camino de Santiago y os dejo, a los que leais, esta música mágicamente armónica, como un deseo espiritual para esta Semana Santa.
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