Tuesday, January 27, 2009

HOY, AYER, SIEMPRE TODAVÍA

La belleza es eterna. Hoy lo podemos comprobar, gracias a la imagen grabada. Ella que es hoy, vieja ya, se enfrenta a esa belleza que fue (que siempre habrá sido), con un tanto de furia, con una ironía crítica. Pero existió. Tuvo su momento. Brilló. Y hoy brilla para nosotros la magia de esa mirada del pasado, cautivándonos de nuevo: Mónica Zetterlund, "Waltz for Debie". Hoy podemos enamorarnos de ella todavía.

Monday, January 26, 2009

MUY POCO SE PRECISA EN LA VIDA, CASI NADA


Muy poco se precisa en la vida, casi nada;
un lunes con dos dedos de sol, algún empeño
en darse a los demás y ¡que te vaya bien
en ese largo viaje! Tal vez sea cuestión
de echarse al hombro un hato de alegría
como un hombre que sabe lo que quiere, que no ce-
ja y se acepta sin más viendo que aún le queda
por llegar bastante, y sigue, y ve a otros, como
él, en ruta, y que pretenden lo mismo, igual
que él, y sigue, y sigue, y sabe que muy po-
co se precisa en la vida, casi nada: un lu-
nes con dos dedos de sol, algún empeño en dar-
se a los demás y punto. Luego, se puede uno
ir tranquilamente al ritmo que mejor le con-
venga, puesto ya, qué le da si él se sabe due-
ño de sus pasos, si conoce que aquél camino
es suyo, es su vida, ¡la suya!, y que ese tiempo
es suyo, y se recrea en él, ¡en qué si no!,
y mira, y ve a otros, como él, en ruta, y
sabe que debe dirigirse por allí, y va
derecho, y ahora le conviene tomar aquél
atajo y se lanza: un pasito tras otro,
tan seguro, tan libre que los años no pesan,
que la muerte no pesa porque así es feliz y
sabe, y sigue, y ve a otros, como él,
cuya única ambición es hacer lo que hacen.

Carmelo Guillén Acosta

Saturday, January 24, 2009

EN EL TRABAJO

He aprendido a pegar videos y estoy con el sarampión de hacerlo. Éste es para reírse un buen rato.

Sunday, January 11, 2009

TÚ ME AMAS


La canción del pajarillo
nos hace una pregunta sobre el amor,
"¿cómo puedo querer a un pajaro
si no le dejo volar?"
Es como pretender poeseer
la belleza del vuelo de una mariposa
clavándola con un alfiler en mi album.

Yo soy pájaro también,
y el que me ama bien deja que vuele.
Quiero creer que le gusta saber que vuelo
aunque sea lejos,
aunque no me vea junto a su ventana,
quiere que sea un pájaro feliz que vuela.

Vuelo porque soy pájaro,
volar es mí ser y mi destino,
y volando honro a quien me dio las alas.
Porque soy pájaro
y quien me ama me enseñó a volar.

Cuando me habla Natxo de estas cosas
recuerdo una canción de Serrat:
"Sinceramente tuyo",
y recuerdo que cuando la oí
mi amor era distinto
y no entendí lo que decía.
Me pareció egoista
no entregar al otro toda mi persona.

"No escojas solo una parte
tómame como me doy
entero y tal como soy
no vayas a equivocarte.
Soy sinceramente tuyo
pero no quiero mi amor
ir por tu vida de visita
vestido para la ocasión,
preferiría con el tiempo
reconocerme sin rubor.
...
Y no es prudente ir camuflado
eternamente por ahí,
ni para estar junto a tí,
ni para ir a ningún lado.
No me pidas que no piense
en voz alta por mi bien,
ni que me suba a un taburete,
si quieres probaré a crecer.
Es insufrible ver que lloras
y yo no tengo nada que hacer.
Ve y cuéntale a tu corazón,
que existe siempre una razón
escondida en cada gesto.
Del derecho y del revés
uno es sólo lo que es
y anda siempre con lo puesto.


Nunca es triste la verdad.
Lo que no tiene es remedio
".

Y ahora vuelvo a escucharla
y me emociono otra vez
Y pongo esta foto.
No quiero subir más alto
y pensar que soy ese de allá arriba.
Tú me quieres con mi estatura.
Y yo te quiero a tí, por que me amas
volando libre.

Friday, January 02, 2009

TÚ Y YO

Ayer noche -primera noche del año que empieza- volví a ver "Tú y yo", la película de Leo McCarey que protagonizaron en 1939 Charles Boyer e Irene Dunne. Durante el día había estado leyendo "La Hermandad de la Buena Suerte", el libro premiado de Fernando Savater.

No sé por qué casualidad, ambos (la película y el libro) insisten en un mismo tema: la casualidad. Estaba dando vueltas estos días -como corresponde a las fechas- a mis objetivos personales para este año (bajo la perspectiva de que uno "orienta" su vida y fija sus objetivos). Que sea la vida, con sus casualidades, la que establece el guión me pareció una buena respuesta. Una respuesta, si se quiere, irónica.


En "Tú y yo", Michel y Terry se encuentran casualmente en un trasatlántico rumbo a Nueva York. Ya no son jovenes, tienen un pasado tras de sí que no les aportó demasiada felicidad y ahora han decidido casarse, sentar la cabeza y llevar "una vida normal", como todo el mundo. Ambos flirtean durante la travesía convencidos de que dominan la situación y sólo desean aprovechar lo que les trae el momento, porque la vida debería ser "divertida y burbujeante como una copa de champán rosado".



Pero el barco hace escala en Madeira, y una visita a Janou, la abuela de Michel, que vive entregada al recuerdo de su esposo, les pone frente a otra dimensión de la vida: más verdadera y profunda. Y de repente se miran y se hacen conscientes de que están ante su última oportunidad. Y sienten vértigo ante lo que se les viene encima (“Vamos hacia la tormenta”, se dicen tras el primer beso). Tanto que necesitan un plazo para recapacitar. Y se dan cita para seis meses después, en lo alto del Empire State, "lo más cercano al cielo, en esta ciudad". Nada más desembarcar, ambos rompen sus respectivos compromisos. Terry vuelve a cantar, y Michel recupera su vieja afición por la pintura. Ambos recobran aquello más profundo suyo, con el objetivo de dar al otro la mejor versión de sí mismos. Como si en el amor no sirvieran ya las medias tintas.

Luego, un accidente impide el reencuentro. Existe, pues, la casualidad: la suerte y la mala suerte. Quizás - como hace decir a uno de sus personajes Fernando Savater- la casualidad supone la refutación de Dios, de la providencia, del sentido de la vida o de la significación moral de los aconteceres humanos, siempre aleatorios. No hay (parece) una razón para las cosas. Pero el azar no es la clave: lo que sucede es que el azar nos cuestiona, nos pone ante una pregunta esencial. Y la respuesta es nuestra: uno decide hacer frente a la tormenta o resguardarse de ella. Leo McCarey, en su película, nos propone el amor como una instancia superior de la vida, un lugar difícil, exigente. Un lugar de ventisqueros, que impone a los que comparten ese espacio un trabajo interior: ser aquello que les hace ser. Tener vida, para compartirla.

Wednesday, December 24, 2008

HOY NACE UN NIÑO


Va a nacer entre los más pobres, pero es Dios. El todopoderoso elige hacerse todomenesteroso. Y quiere estar ahí, con los más humildes, con los pequeños del Mundo. Desde entonces podemos encontrarlo en la debilidad (en lo débil que hay también en cada uno de nosotros). En mi debilidad, te haces fuerte Tú.
Feliz Navidad.
Foto: Maternidad en Cité Soleil. Cristina de Middel (Haití)

Tuesday, December 23, 2008

POR TU AUSENCIA



POR TU AUSENCIA

Algunos años han pasado ya,

Y mi corazón no deja de llorar

Por tu ausencia, por tu ausencia

Y no comprendo yo

Porque te llevo Dios

Y te quito de mi

También te quiero yo

Sin ser tu creador

Naciste para mi

Yo te canto de corazón,

Yo te canto con mi voz

Yo te canto de corazón,

Yo te canto con mi voz

Y si me falta la voz yo te canto con las manos

Y si me faltan las manos, yo te canto con el corazón

Y si me falta el corazón, es que en el cielo estamos los dos

Lamentándose están ya las cuerdas de aquella guitarra

Que tu con tus manos tocabas y yo la escuchaba

Y aquel pajarillo escondido cantaba y cantaba ah ah ah

Mientras yo soñador como siempre la ventana miraba

Y yo ya no me hago reproches pues ya no te tengo

El señor ha querido que vivas con el en cielo

Y yo como siempre me quedo llorando y cantando ah ah ah

El destino ha querido tenernos a los dos separados


(26 de diciembre)

Sunday, December 21, 2008

SUPRIMIR UN BLOG, SIN UN ADIÓS

Empecé mi blog por emulación. No sabía que existía esto hasta que me dijeron que mi amigo Jesús García Calderón tenía un blog. En él escribía de poesía y contaba sus viajes, sus lecturas, sus descubrimientos culturales. Sería bonito tener un blog -pensé- tan elegante como ese . Y empecé el mío, tomando el suyo como modelo. Fue mi primer enlace. Algunas veces estuve tentado de dejarlo y él me animó a seguir. Ayer quise entrar a visitarlo pero ha sido suprimido. Ya no existe. Todo lo escrito, todo lo leído allí. Sentí, como otras veces, un especial desasosiego.

Algunos no suprimen su blog, se limitan a silenciarlo. Pero nos dejan lo que escribieron, como José Ángel cuya última página suelo leer de vez en cuando y que contó cosas nuestras en su blog, como Gatito Viejo, con quien fuimos fieles corresponsales durante casi dos años. Éstos blogueros silenciados permiten que volvamos por allí -de puntillas o dejando nuestros comentarios- y así, conservamos archivos de una gran calidad literaria y gráfica, como el de Danae. Otros desactivan la posibilidad de hacer comentarios nuevos y quieren permanecer aparentemente solos en el espacio, como Amanda. Esta Amanda tremenda, que compartió con todos nosotros (con una sinceridad espeluznante) el día a día riguroso de su ruptura matrimonial, dejándonos al final una última entrada en la que -bajo el epígrafe "el futuro"- con esa fotografía del agua que cae en la alberca y se funde en ella, parece anunciarnos la opción por el anonimato.


Desaparecer para siempre como la gota en el agua, desaparecer sin dejar huella, no es, sin embargo, humano...Es imposible haber sido y no haber cambiado en nada el Universo. La demostración es este blog, epígono del suprimido. O esa parte de su vida compartida con nosotros por Amanda. Algo queda, aunque sea -como diría el poeta- el recuerdo de un olvido. Suprimir lo que existió es una decisión irrevocable y que nos empobrece a todos. El creador ejerce el derecho de destruir su criatura, sí. Pero también el lector habría de tener derechos, siquiera a la despedida. Porque el que suprime su blog se va sin darnos ocasión de despedirnos, como el suicida. Peor, sin dejar siquiera una carta.

Justo Serna cree la mayor parte de lo que se escribe en los blogs es perfectamente prescindible. En la plétora de Internet, los blogs aparecen y desaparecen, son efímeros. Cuando lleva uno tiempo -no demasiado incluso- en esto, como los viejos, tiene que acostumbrarse a las sombras de los muertos, poco a poco van sumándose nuevas pérdidas y es como si las voces que callan nos fueran dejando solos. En este sentido, si uno sigue adelante, habrá que conformarse con la desaparición de los textos, de las imágenes, contenidos quizás prescindibles, pero no me conformo con el carácter prescindible de las personas que en los blogs se nos dan a conocer: no para mí.

Tengo que suprimir ahora esos dolorosos enlaces con los blogs suprimidos, y me da rabia y no me resigno. Por eso rebusco en Internet algo que haya sobrevivido del blog que he perdido: otros copiaron retazos de la brillante escritura de Jesús, algo se ha salvado y -quizás contra la voluntad de su autor- como lector, rescato, para celebrarlo esas líneas y copio esa hoja suelta, débil, del poema, tan frágil como la memoria, o como el blog, pero que nos acompaña y da calor en el invierno.
P.D. Ahora que esta añoranza me ha devuelto (como de otro mundo) la querida voz de Amanda, con el maravilloso regalo de una presencia que sin haberlo sabido yo me acompañaba, quisiera decir que a veces, rastreando por ahí, en algún rincón de la blogosfera, me agarra la emoción de escuchar de nuevo una voz callada (el otro día Innes, en el blog de la Princesa), y entonces es como si tuviera noticias de un amigo que marchó lejos, pero que sigue bien y envía sus recuerdos.
Innes, por cierto, de cuyo blog del subsuelo copié en su día para mi disco duro un texto originalísimo sobre el escritor y las letras de su teclado y así lo salvé de la destrucción.

Friday, December 19, 2008

PRESENCIA DE FERNANDO SARRÍA

Fernando Sarría ha escrito un texto que quiero guardar aquí, porque con su velocidad de escritura ha pasado ya a "entradas antiguas" en su blog. Ese texto melancólico de algún modo me refleja y en él me veo yo también siendo a veces la fiel copia de todo aquello que no quiero ser. Gracias por escribirlo con esa belleza. Probablemente, en los bolsillos de tu abrigo, se van juntando palabras aladas a lo largo de tus paseos zaragozanos (cierzo que va, cierzo que se queda), y luego nos las muestras como un puñado de brillantes en tu mano.
Esa melodía en prosa tuya es para mí evocadora de unas horas juntos, hablando en lucha por comunicarnos, posiblemente mixtificando literariamente nuestras personalidades, en ese encuentro esperado. La maravillosa música que acompaña esas reflexiones es también algo mío, jazz profundamente evocador. Quiero añadir que la melancolía del texto reside, según creo, en la sorpresa que nos asalta a veces de ser fantasmas de nosotros mismos. Un día tras otro, te dices: "que no soy yo". Eres ese ser huidizo, colonizado por tu cabeza.

Una noche tras otra, al volver de una cena con los amigos, te das cuenta de que las palabras te han ocultado, de que no has podido evitar esconderte, por pura timidez, entre galas y fuegos de artificio, por pura necesidad menesterosa de la atención de los demás y de su amor.

Y asombrado compruebas que no has consiguido estár ahí, con el otro, que no has conseguido comunicarte con él. Que hay algo que siempre queda dentro y no sabes manifestar. Y eres menos o más que tú. Y muchas veces acabas siendo una copia casi idéntica del que no quisieras ser.
Fotos: Depardon y Richter

Saturday, December 13, 2008

DIAS DE POESÍA EN ZARAGOZA

No la conocía. No les conocía.

Iba en el AVE pensando en qué diría. Tenía que decir algo, estaba anunciado. En este viaje se mezclaban tantas cosas...Empezó siendo un poema que irradiaba en mí algo profundo. Pero había también un factor biográfico: este viaje parecía un bucle del destino. Leí aquél poema y deseé editar el libro. Luego resultó que la autora -la misteriosa mujer de pelo irlandés- era de Zaragoza. Allí, hace veinticinco años fui muy desgraciado. Y ahora regresaba a esa ciudad que nunca supe hacer mía, esa ciudad en la que iba por las calles como encerrado en una cárcel. Para mí era importante volver, era importante encontrar esa ciudad, ahora, tanto tiempo y tantas cosas después, de la mano de una amiga -la primera allí- alguien a quien no conocía. El poema era pues, también, un regreso para mí.



En el AVE había cargado con "Doctor Pasavento", para releer cómo Vila-Matas cuenta que también él pensaba en el AVE de qué hablaría al llegar a Sevilla. El viaje hoy era a la inversa, pero el tema -en definitiva- el mismo: cómo la realidad se confunde con la ficción, cómo se preñan una a la otra, cómo a veces siente uno como si esperase que el cuento de su vida se siga contando por su cuenta.


Pesaba mucho para mí el paralelismo: la sincronicidad te deja perplejo, como si se tratase de un diseño artístico del destino. Por eso, durante el viaje, pensé contar que hace veintinco años estaba en Zaragoza desesperadamente solo, que hace diez años era yo el autor que presentaba su libro y Bernardo Víctor Carande -mi amigo ya muerto- el editor que amparó en su colección una novela de un autor desconocido, mi novela, que contaba aquellos años míos en Zaragoza. Pensé decir que "El Desembarco" había nacido como editorial -precisamente- para publicar un texto de Bernardo, una humilde columna de periódico del "Hoy" de Badajoz, titulada "Añora el hambre de Van Gogh" -que me llegó muy dentro- y en la que Bernardo rememora a Vicent Van Gogh por esos campos de la Camargue francesa, con sus pinceles al cinto y su caballete a cuestas, anda que te andarás, sin haber comido nada, pintándose lo que se le presenta, si es un cielo nublado o un trigal, si pobre, por lo mismo libre...Ese texto había despertado en mí un deseo, no conocido hasta entonces: el de editar. Ese mismo deseo que había sentido de nuevo leyendo "Regreso a Taormina"...Añoraba Bernardo ese hambre de Van Gogh cuando tenía que hacer pasillos para rellenar instancias, pedir subvenciones, llevar ese papeleo burocrático para el que no servía, para el que ningún poeta sirve, con tal de llevar adelante la finca que su padre le dejó, Capela, su pequeña explotación ganadera, de la que vivía.


Y yo pensaba que -si no lo suficientemente valiente para vivir con la libertad que él- al menos como editor vivía la pobreza, en un voluntario apartamiento del tráfico comercial, con la perentoriedad de poder ser cada libro el último de mi vida como editor, lo que enriquece la elección, lo mismo que se llena de valor y autenticidad la vida que está a punto de perderse.


Y meditaba en todo esto -que era mío, pero era pasado- cuando llegué a Zaragoza para la presentación del libro. Pero no dije nada de lo que había escrito.


Ya he vuelto. Se presentó el libro, "Ocho islas y un invierno". Pero sucede que conocí a Marta Navarro, su autora. A ella y a Chesus Yuste, a Fernando Sarría, a Luisa Miñana...compartí ese momento de celebración con sus amigos, con Alfredo, con Mónica, con Inma...con José Antonio Labordeta, en la distancia, con la poesía de Pedro Casaldáliga, presente entre nosotros desde Brasil...Han sido días de amistad y de poesía.


Y el pasado -mi pasado- desapareció con todo su peso. Porque me inundó el presente como un regalo, me inundó incluso la promesa de futuro de una amistad naciente. Comprendí que el azar no me traía a Zaragoza, Yo era apenas un instrumento para que se materializase esa belleza -que ya no nos pertenece, que es de todos- y todo esto era el arte que sucedía, en versos cotidianos y sencillos. Y supe que la literatura es una excusa de la realidad para ir más lejos. Gracias Marta, por tu naturalidad y cariño. Gracias Chesus por el acompañamiento y por los links. Gracias por estos días pasados junto a vosotros.

Tuesday, December 09, 2008

HOUDINI, POR ARTE DE MAGIA

La vuelta comenzó antes de lo previsto. Comenzó en el AVE. Comenzó con una película de Catherine Zeta-Jones y Guy Pearce, “El último gran mago”, que relata los últimos días de Harry Houdini, el judío que asombró al mundo con su capacidad para liberarse de todo tipo de ataduras.

El AVE me conducía hacia el norte, pero hasta unos días después no pensaba volver a Zaragoza. Mi primera noticia de Houdini fue en esos lejanos años que viví en esa ciudad. Aparecía en una filmación de los años veinte, en Nueva York, en otra película, “Ragtime”, de Milos Forman, que se estrenaba en un cine del Paseo de la Independencia. Yo iba al cine los sábados por la tarde. En la ciudad no había otra cosa que hacer. Era barato y me encontraba solo. De hecho fui a ver "Ragtime" dos días consecutivos (tanto me gustó). Escapar era para mí –en 1981- algo impensable. Estaba sometido a un destino que yo mismo había forzado y cuyo final incierto me tenía atrapado en esa ciudad...Paseaba por las calles como si llevase una camisa de fuerza puesta, una de esas camisas de fuerza de las que siempre escapaba Houdini.


Muchos años después había visto en televisión “Katchanka”. El niño protagonista está también encerrado, en una casa en el campo, lejos de sus amigos, aburrido. El niño encuentra entonces un libro que cuenta la vida de Houdini, un libro en el que el niño aprende el arte de escapar, el arte de desmaterializarse y desaparecer. Houdini, su nuevo héroe, había sido un niño pobre y solitario, había tenido que trabajar de limpiabotas, luego de aprendiz de un cerrajero y contorsionista en un circo; había aprendido a aguantar todo eso, a aguantar el dolor, a aguantarlo todo, para ser el mejor mago del mundo y desaparecer. Houdini se había casado con Bess, una chica menuda y morena, a la que hacía desaparecer en sus números juveniles. El niño, al leer esta parte de la vida del mago, probablemente soñaba con encontrar también una chica con la que poder compartir sus juegos, con la que tener la misma complicidad que ellos tenían.

Viendo en el AVE la película, viendo a Houdini con los pies encadenados, para ser introducido boca abajo en una pecera, recuerdo cómo a Houdini le gustaba el peligro de la inmersión, desafiando a la asfixia. Y recuerdo ese dato biográfico que leí en algún lugar y que crea un vínculo misterioso entre el mago y yo. Ambos, siendo niños (concretamente, a los siete años) vivimos la experiencia de caer a un río y estar a punto de ahogarnos. Recuerdo, haber contemplado el sol a través del agua y las burbujas de mi propia respiración, mientras caía al fondo. Y luego, al recuperar la consciencia, recuerdo la impresión extrañamente irreal de la gente que me rodeaba; era como si estuviese "en otro mundo". Había escapado de la muerte. O había vuelto de ella.


Escapar cuando uno está a punto de ahogarse. Hundirse y salir a flote de nuevo. Eso es la vida. Burlar a la muerte, irse y volver. Escapar puede ser tan fácil como ser capaz de esconder una pequeña llave en cualquier orificio del cuerpo, o –como hacía Houdini- tragarla y regurgitarla luego. Eso no es más que un truco: pero en Houdini, junto al truco está la verdad, el trabajo constante, durante años, para aprender a aguantar, a aguantar el frío, mediante inmersiones en bañeras con hielo; aguantar la respiración, hasta casi de tres minutos; aguantar los golpes que cualquier desconocido quisiera propinarle (uno de ellos, que le sorprendió antes de que pudiera prepararse para encajarlo, le llevó a la muerte, en 1926). Houdini aguantaba todo, y aguantaba con una sonrisa. Porque sabía fingir. En el fondo era un hombre del espectáculo, un actor o si se quiere, un farsante. El siguió siendo siempre un niño pobre, un niño judío, un niño junto a su madre, a la que adoraba, con una pasión extraña.

Por arte de magia, con Houdini, he escapado hoy de nuevo, escribiendo esta entrada, a Zaragoza, a la sala de proyección en que un joven asustado libraba una batalla con la desesperanza.

Sunday, November 30, 2008

EL MUNDO COMO REPRESENTACIÓN


Como este Al-Idrissi, que trazó su mapa situando a África por encima de Europa. ¿Qué -de lo que creemos- es una imposición? Iba a decir que el Norte siempre está arriba del Sur, pero ¿arriba y abajo tiene sentido hablando de puntos cardinales? ¿No será que bajo cuerda del idioma se nos cuela un gol ideológico?

Hay que representarse la realidad, hay que diseñar los mapas, para situarse uno y situar las cosas. Pero está bien saber que trabajamos con meras convenciones. A veces, darle la vuela al pensamiento habitual, pensar al revés, puede ayudar a relativizar. Y ver a Europa por debajo de África sorprende y cuestiona.

Friday, November 21, 2008

MAÑANA DE LIBROS USADOS

Salgo y me encuentro la Feria. El libro antiguo y de ocasión se expone en Plaza Nueva, donde han colocado obras de Rodin ("El pensador" parece meditar a las puertas del Ayuntamiento). Sevilla resplandece y decido perderme por los puestos en esta hora del mediodía. Es una fiesta que aspira a los encuentros.


Y encuentro y compro una edición de "El mago de Lublín". Isaac Bashevis Singer debe ser uno de los Premios Nobel que menos se reeditan. El libro lo leí adolescente y quedó con los demás en mi casa, cuando me fui. Entonces sentía que nada era mío todavía. Quería, como todos a esa edad, empezar de cero a construir mi vida. El adolescente se despide cuando todavía no hay nada que ocupe el lugar vacío.


Sigo. Y encuentro una biografía de Dante, de Giovani Papini. Es una de mis fijaciones. Recuerdo aquella clase en el Instituto Ximenez de Rada, en que don José Lampreabe, con su estilo engolado de catedrático redicho, nos contó los pormenores de la vida del poeta, precisando el lugar, el día y la hora del encuentro con Beatriz. Fue a la salida de misa mayor, de la Iglesia de la Trinidad, ese momento único que plasmó el pintor inglés Henri Holiday en su famoso cuadro.


Luego, llegaría a mis manos un ejemplar de la Divina Comedia, regalo de mi tía Remedios en una de sus visitas anuales. La traducción de José Eugenio Hartzenbuch, romántica hasta el éxtasis, me hacía parar a cada frase para padalear cada palabra; las ilustraciones de Gustavo Doré, las notas eruditas al pie...fue mi primer libro verdadero. Al comprar ahora esa biografía secretamente quiero recordar la hora concreta y los minutos, no sólo de aquél encuentro mítico, sino de aquella lejana clase en que mis compañeros no atendían, en que mis compañeros se dormían o se burlaban de don José. abstraído en su discuros, lleno de ampulosidades y afectación, pero también de una erudición que me tenía embelesado. La literatura era más que los libros, una forma de vivir: la de los escritores.
Ahí empezó quizás mi fetichismo. Como me pasa con Onetti. Un hombre al que imagino tumbado permanentemente en su cama, fumando y bebiendo, contra el dictamen de los médicos: enfrentado a un destino literario, como lo dibuja Delfini.

Compro sus "Cuentos completos" en edición primorosa del Círculo de Lectores, y meto en la bolsa mi propio miedo a la vida. Y termino comprando "Madrid de corte a checa", de Agustín de Foxá, otro que vivió sin miedo y que nos dejó ese verso: "Y pensar que después que yo me muera, aún surgirán mañanas luminosas". Sigo mi camino al sol y vuelvo a casa.

Friday, November 14, 2008

WHAT'S NEW


Esta tarde de viernes permanece acostado. Escucha de nuevo a Betty Carter. Nada entiende de letras y poco sabe de la vida de esta mujer (murió en el noventa y ocho) que deletrea melodías emotivas con inverosimil lentitud. Escucha cómo canta y siente cosas, es como si ambos pudieran comunicarse en esas prolongadas notas, que él acompaña con su voz, fundiéndose con ella, como compañeros de un secreto viaje y dueños de una clave secreta que los une y hermana, de un sentimiento excesivo, quizás, que comparten en esta tarde de viernes, en que ha despertado de la siesta, despues de tomar, sí, unas copas y de ahí ese estado excesivamente receptivo, esa forma de percibir la música tan honda. Y así, cuando ella canta "What's New"...es cierto: qué hay nuevo en su vida...y es como si ambos sintieran ese vacío, sintieran que nada nuevo hubiera ya para uno y que nada había ya para la otra, como si hubiera acabado la magia y se hubieran representado todos los papeles. Y así, "Every Time We Say Goodbye", suena realmente triste, porque siempre estamos diciendo adiós, decir adiós...a personas que no aparecen de nuevo en nuestra vidas, a lugares que ya hemos olvidado y sobre todo que ya nos han olvidado, esas cartas que no se reciben y sobre todo esas cartas que no se envían...porque ya no tienen destinatario. Betty es esa mujer amiga que canta para él esta tarde, esa mujer que él imagina como alguien que se despide también cada vez que canta, de alguien o de su pasado, desde la oscuridad del escenario, sola, con sus fieles músicos, que intentan acompañar esa soledad, creando un fondo musical que tejer de silencios la interpretación de Betty, en un tempo lento...lentísimo. Como contrapunto "What a Little Moonlight Means To You", una pequeña luz de luna (quizás el recuerdo de una noche enamorada), cuando la luna era una presencia...o ese "Social call", que recuerda la llamada que hay que hacer más tarde, esa llamada que nos mantiene unidos a otros, otros con los que esta noche él saldrá, pero la música sigue sonando todavía un rato. "Whit no Words": no hay palabras -piensa- es bueno, cuando no se dicen palabras está uno cerca de la verdad, cuando no son necesarias o cuando no son posibles, porque a veces uno no puede decirlas (no se entenderían) o uno, en todo caso, no las dice -piensa- porque la vida tiene unos limites de realidad, porque las palabras engañan, encierran y confunden. Ha ido perdiéndose, así, en la música, en sus ensoñaciones, en su cama todavía, con la lasitud de esta tarde que se prolonga hasta que salga esta noche con los amigos. Pero llega "Favourite Things", y eso le recuerda esas cosas que prefiere, esas aficiones, esas cosas a las que se entrega para pasar la vida, entre tanto la vida llega (como cuando deja perder sus pasos por los expositores de libros del VIPS, antes de subir a casa), esa vida esquiva que acaba presentándose un viernes como este, por la tarde, vestida de melancolía y música. Y recuerda el blog y que no ha escrito nada, y se levanta y escribe esta entrada.

Sunday, November 09, 2008

REGRESO AL PRESENTE

Ibamos a emprender el viaje a Sicilia. Barajas T4, día 29 de septiembre de 2008. La crisis económica mundial, desatada por la quiebra de Lehman Brothers, tiene al mundo pendiente de la aprobación del plan de recuperación de Bush. Cada uno lleva dentro su propia crisis, su angustia. Yo, desde hace unos meses me descubro pensando en lo que fue, esperando de algún modo que lo que fue vuelva. Esa despreocupada abundancia. Este viaje que emprendo es también una forma de olvido.

De nuevo la majestad arquitectónica del aeropuerto madrileño me sobrecoge: luz, mucha luz, en esta mañana de promesas, como siempre al emprender vuelo. Y en esa nos movemos, sin prisa, como paseantes despreocupados de Domingo.


De repente, nos sorprente en un hall de la terminal la exposición de Manolo Valdés, ese escultor que ha hecho procesionar a sus meninas por los paseos y parques de media Europa, dotando de gracia a la imponente materia de sus grandes volúmenes.

Por cierto, esa gracia que no entienden algunos. Hace unas semanas habíamos acudido al reclamo de sus esculturas a ese desastre urbanístico en que han convertido la Alameda de Hércules. Me habían impresionado el tamaño y la rotundidad de sus figuras. Pero más me apenó la falta de respeto y la incomprensión de esos desaprensivos que habían pitorroteado las piezas: arte popular, según ellos. Me dio pena de aquellas piezas indefensas en medio del paseo, con las heridas de la incultura encima.

En Barajas se exponen tres piezas, tres cabezas de mujer, con textos de Vargas Llosa. La coqueta (adoro la mujer coqueta). La realista..no me gusta. Pero me detengo a leer y enseguida transcribo en mi libreta de notas, el texto al pie de esta cabeza.


LA REALISTA


Sólo existe lo que piso, miro, siento y toco:
la lluvia que nos moja, los perros que nos huelen
y los apresurados transeuntes.


Detesto las mentiras de la irrealidad.
Acato sin protestar la tiranía de todo lo existente.

Sólo amo lo posible
y me sublevo contra el hechizo de las ilusiones.

Pobres amigas, ustedes tienen miedo a la vida
y por eso se esconden
entre las musarañas de la fantasía.

Yo sé vivir.

Las frases me llegan como una verdad tan rotunda como las piezas de Valdés. Es como si me hablase una desconocida (una mujer bella y distante) para traerme a la realidad y darme un un tirón de orejas. Es como si me dijera que para vivir tengo que silenciar todo ese jaleo mental que llevo encima y que me impide acercarme a las cosas y abrazarme a ellas, ese lastre que es como esas cajas que Valdés coloca a ambos lados de las cabezas de sus piezas, cajas que imagino llenas de libros, de discursos, de razones.

Tanta palabrería, tanto ladrar y tan poco morder. Vivir es soltar ese lastre para salir corriendo al encuentro de lo que está justo a nuestro lado. Aquello que nos mira y se acerca.

Y así emprendo el viaje (vuelto al centro del presente), con el propósito de abrazar todo aquello que encuentre y aprovechar cada momento para disfrutar de lo que ese momento depare. Ahora, es el momento. Esto que hay es el regalo que la vida tiene para mí

Sunday, November 02, 2008

HERBIE HANCOCK: CONCIERTO EN SEVILLA

Para Miguel y Amelia, y para su hijo.

Recuerdo que en mi casa había un piano. Yo era un niño y me sentaba frente a él y tocaba una música que sólo yo comprendía. Más tarde, en algún cambio de fortuna familiar, el piano fue vendido. Nadie me dijo nada, por eso debo suponer que no hubo más remedio. Años despué, ya en el piso nuevo, mi madre compró un pequeño piano. Yo tenía quince años y sólo escuchaba discos de jazz. Nunca aprendí música, pero me gustaba teclear mis discos favoritos y disfrutaba acompañando de oído las composiciones que sabía de memoria. Era una pasión vivida en soledad y yo abría la ventana de mi habitación para que alguien pudiera participar de eso que para mí era belleza y placer, alguien que -de alguna forma- pudiera ser un amigo desconocido. Eran momentos de descanso en mi estudio, en los que me evadía totalmente de la esclavitud memorística de las lecciones y me sentía un poco músico de jazz también, evocando la libertad de esas vidas viajeras, siempre en alas de la inspiración del momento, como las que leía en las contraportadas (a veces adivinando una traducción del inglés, idioma que tampoco nunca he llegado a aprender). Uno de esos discos a cuya música intentaba aportar mis notas, fue un doble album de Chick Corea y Herbie Hancock: un duo de piano solo que formaron en los setenta. Recuerdo "Fiesta", recuerdo, casi de memoria, "Lisa", colgada ahora en You Tube (tampoco he aprendido a colocar aquí músicas, espero que Marta me enseñe cuando nos veamos).

Ayer, antes del concierto, estaba muy nervioso. Toda esta historia de soledad adolescente terminaba. Iba a tener la oportunidad de escuchar en directo al propio Herbie Hancock en persona. Y además había conseguido un asiento en la fila cinco. Allí iban reuniéndose ese tipo de personajes que yo hubiera querido ser. Ese chico enclenque descansando la cabeza en el hombro de su compañera, que le acaricia el pelo. Esa pareja de aficionados maduros con sus ropas amplias, gorras y sus cortes de pelo especiales. Gente informal. Todos estos hubieran podido ser mis amigos. Todos compartimos esta música.
Mi emoción crecía y tuve que hacer una llamada, a Cristina, para contarle dónde estaba, pero su teléfono no estaba disponible. Quería decirle que iba a escuchar a una leyenda viva del jazz.

Inevitablemente el concierto me defraudó. Herbie Hancock (ha hecho bien) decidió no quedarse en los setenta (como quizás yo sí me quedé). Hubo mucho ritmo, pero poca melodía. Una música a ratos estridente. Aporreaba el piano bien, sabiamente, pero yo no veía ahí sino energía en bruto, sin una finalidad, sin un sentido. Poca alma.

Decidí no buscar lo que esperaba encontrar y aprovechar el momento, con lo que me ofrecía. Dejar de vivir el recuerdo. Entonces cerré los ojos y escuché. Escuché esa exhibición de un joven músico suizo, que toca la armónica con un sentido del tempo increíble (Gregoire Maret, Ginebra, 1975, un músico que ha tocado con Marcus Miller).
Sus genuflexiones rítmicas junto al guitarrista (el africano Lionel Loueke) generaban bellos momentos de música pura. Y sobre todo la dirección de aquello parecía llevarla un bateria para mí desconocido (Kendrick Scott), formal con su corbata, capaz de engrasar la máquina en cualquier momento, de lanzar o frenar, de galopar o mantener el trote, creativo a tope. Entre todos ellos, Hancock oficiaba de mero pianista (quizás, con sus casi setenta años, su sabiduría consiste en descubrir el genio en los demás y avanzar con los jóvenes por nuevos caminos).


Cuando ya el concierto iba por la mitad, Herbie se quedó solo en el escenario y el piano sono solo. Era música inclasificable. El tema, unas cortas escalas, ascendente y descendente, me hizo imaginar la voz de una niña, una pequeña que juega en la casa y ríe, y después cerre los ojos y escuche esos sonidos como caricias. Pensaba que Herbie pensaría quizás, como yo, en aquellos músicos de jazz que se fueron ya, o en aquellos niños que fuimos y ellos fueron. Se me cortó el rollo y me enfrié durante un buen rato.

Al final del concierto, la música se transformó en un juego intrascendente, en un fin de fiesta, con aires un poco de comedia. "Chamaleon", un antiguo éxito, sacó a Herbie de su piano y con una guitarra-piano lo llevó por todo el escenario, compitiendo en solos con sus compañeros, en una alegre y hueca exhibición de piruetas. Un Herbie Hancock feliz, que acaba de recibir un premio Emy, al mejor disco de jazz de 2007 ("River: The Joni Letters"), y que sigue su camino sin mirar atrás.
Al salir afuera, siento que los discos conservan una música perdida, que el músico verdadero tiene que reinventarse cada día, y que el aficionado verdadero no puede apegarse a sus recuerdos. Evolucionar y seguir vivo.
Y salimos todos disparados a tomar unas tapitas por el Arenal.

Saturday, November 01, 2008

BUSCA EL CAMINO


La mujer está saliendo a la superficie, viene del fondo de un sótano, de un lugar claustrofóbico y se dirige a la salida, se ha abrigado para salir porque hace frío, quizás llueve afuera...
Pero no, si miramos bien, la mujer viene de la calle y asciende hacia el piso donde vive. En ese caso, regresa a un lugar cerrado donde se quitará la gabardina y abandonará el paquete que lleva bajo el brazo.
No. La mujer de la foto está en medio, en un lugar inhóspito, donde no es posible permanecer mucho tiempo, un lugar que invita a salir de allí hacia otra parte, un lugar que no es suyo y en el que se encuentra sola.

Friday, October 31, 2008

BOTHISATVAS

He leído que existen "bothisatvas" inversos. Seres muy evolucionados que vuelven a la tierra para ayudarnos, haciéndonos precisamente la puñeta, fastidiándonos y haciéndosenos odiosos. Así nos enseñan a trabajar el amor en nuestro interior. El amor incondicional que reconoce en el otro parte de nosotros mismos, y en lo que rechazamos del otro, aquello que en nosotros devemos perdonar y reconciliar.

Aprender a amar. Porque amar a alguien es mirarlo con amor, en su debilidad, ver por debajo de su careta de agresividad, de reproches, de quejas, de desdén.

Amar a alguien es ver en él lo mejor que hay, lo más inocente, y admirarlo en eso, confiar en esa parte que en él hay, ese don, en sus posibilidades, por encima de nuestra incomprensión a sus actitudes, a veces, o sus defectos o errores.

Amar a alguien es renunciar al amor propio, a pedir explicaciones, a tener derechos adquiridos, a que todo con él nos resulte claro, seguro y fácil, a que nos haga felices, a entenderlo siempre, a que todo en él sea equilibrado, a ser lo único que él necesita para ser feliz

Thursday, October 30, 2008

MI UNIVERSIDAD

Como antiguo alumno de la Universidad de Navarra, quiero condenar desde este modesto rincón el atentado de esta mañana. Las fotografías del Edificio Central en llamas o de ese maravilloso campus humeante, son muy dolorosas para todos los que creemos en la cultura, en el diálogo, en el estudio y en el esfuerzo. Querer destruir todo esto no es sino una expresión salvaje del odio analfabeto de los intolerantes fundamentalistas. Todo lo opuesto a lo que es la Universidad.

El campus universitario es un lugar hermoso, espléndido, un jardín botánico en que cada árbol y cada rincon ha sido cuidado con mimo. Es el lugar donde muchos jóvenes pasean sus primeros noviazgos o comparten los momentos distendidos de la jornada docente. La Universidad es algo hecho con el cariño de mucha gente, un lugar por el que, los que hemos pasado por allí, conservamos un cariño especial.

Mi recuerdo para todas las familias que tienen hijos estudiando en Pamplona y que hoy habrán vivido el sobresalto la noticia y la inquietud por sus chicos. Mi solidaridad con los heridos, sus familiares y amigos. La Universidad es una gran familia impulsada por un espíritu de superación y apertura, y estoy seguro de que este espíritu pasa por encima de los odios. Allí aprendí muchas cosas para la vida. Gracias a mis profesores de entonces y a todos los que continúan esa noble tarea.