Tuesday, January 27, 2009
HOY, AYER, SIEMPRE TODAVÍA
Monday, January 26, 2009
MUY POCO SE PRECISA EN LA VIDA, CASI NADA

Saturday, January 24, 2009
EN EL TRABAJO
Friday, January 16, 2009
Sunday, January 11, 2009
TÚ ME AMAS

"¿cómo puedo querer a un pajaro
si no le dejo volar?"
Es como pretender poeseer
la belleza del vuelo de una mariposa
clavándola con un alfiler en mi album.
Yo soy pájaro también,
y el que me ama bien deja que vuele.
Quiero creer que le gusta saber que vuelo
aunque sea lejos,
aunque no me vea junto a su ventana,
quiere que sea un pájaro feliz que vuela.
Vuelo porque soy pájaro,
volar es mí ser y mi destino,
y volando honro a quien me dio las alas.
Porque soy pájaro
y quien me ama me enseñó a volar.
Cuando me habla Natxo de estas cosas
recuerdo una canción de Serrat:
"Sinceramente tuyo",
y recuerdo que cuando la oí
mi amor era distinto
y no entendí lo que decía.
Me pareció egoista
no entregar al otro toda mi persona.
"No escojas solo una parte
tómame como me doy
entero y tal como soy
no vayas a equivocarte.
Soy sinceramente tuyo
pero no quiero mi amor
ir por tu vida de visita
vestido para la ocasión,
preferiría con el tiempo
reconocerme sin rubor.
...
Y no es prudente ir camuflado
eternamente por ahí,
ni para estar junto a tí,
ni para ir a ningún lado.
No me pidas que no piense
en voz alta por mi bien,
ni que me suba a un taburete,
si quieres probaré a crecer.
Es insufrible ver que lloras
y yo no tengo nada que hacer.
Ve y cuéntale a tu corazón,
que existe siempre una razón
escondida en cada gesto.
Del derecho y del revés
uno es sólo lo que es
y anda siempre con lo puesto.
Nunca es triste la verdad.
Lo que no tiene es remedio".
Y ahora vuelvo a escucharla
y me emociono otra vez
Y pongo esta foto.
No quiero subir más alto
y pensar que soy ese de allá arriba.
Tú me quieres con mi estatura.
Y yo te quiero a tí, por que me amas
volando libre.
Friday, January 02, 2009
TÚ Y YO
No sé por qué casualidad, ambos (la película y el libro) insisten en un mismo tema: la casualidad. Estaba dando vueltas estos días -como corresponde a las fechas- a mis objetivos personales para este año (bajo la perspectiva de que uno "orienta" su vida y fija sus objetivos). Que sea la vida, con sus casualidades, la que establece el guión me pareció una buena respuesta. Una respuesta, si se quiere, irónica.
En "Tú y yo", Michel y Terry se encuentran casualmente en un trasatlántico rumbo a Nueva York. Ya no son jovenes, tienen un pasado tras de sí que no les aportó demasiada felicidad y ahora han decidido casarse, sentar la cabeza y llevar "una vida normal", como todo el mundo. Ambos flirtean durante la travesía convencidos de que dominan la situación y sólo desean aprovechar lo que les trae el momento, porque la vida debería ser "divertida y burbujeante como una copa de champán rosado".

Pero el barco hace escala en Madeira, y una visita a Janou, la abuela de Michel, que vive entregada al recuerdo de su esposo, les pone frente a otra dimensión de la vida: más verdadera y profunda. Y de repente se miran y se hacen conscientes de que están ante su última oportunidad. Y sienten vértigo ante lo que se les viene encima (“Vamos hacia la tormenta”, se dicen tras el primer beso). Tanto que necesitan un plazo para recapacitar. Y se dan cita para seis meses después, en lo alto del Empire State, "lo más cercano al cielo, en esta ciudad". Nada más desembarcar, ambos rompen sus respectivos compromisos. Terry vuelve a cantar, y Michel recupera su vieja afición por la pintura. Ambos recobran aquello más profundo suyo, con el objetivo de dar al otro la mejor versión de sí mismos. Como si en el amor no sirvieran ya las medias tintas.
Luego, un accidente impide el reencuentro. Existe, pues, la casualidad: la suerte y la mala suerte. Quizás - como hace decir a uno de sus personajes Fernando Savater- la casualidad supone la refutación de Dios, de la providencia, del sentido de la vida o de la significación moral de los aconteceres humanos, siempre aleatorios. No hay (parece) una razón para las cosas. Pero el azar no es la clave: lo que sucede es que el azar nos cuestiona, nos pone ante una pregunta esencial. Y la respuesta es nuestra: uno decide hacer frente a la tormenta o resguardarse de ella. Leo McCarey, en su película, nos propone el amor como una instancia superior de la vida, un lugar difícil, exigente. Un lugar de ventisqueros, que impone a los que comparten ese espacio un trabajo interior: ser aquello que les hace ser. Tener vida, para compartirla.
Wednesday, December 24, 2008
HOY NACE UN NIÑO

Tuesday, December 23, 2008
POR TU AUSENCIA

POR TU AUSENCIA
Sunday, December 21, 2008
SUPRIMIR UN BLOG, SIN UN ADIÓS
Algunos no suprimen su blog, se limitan a silenciarlo. Pero nos dejan lo que escribieron, como José Ángel cuya última página suelo leer de vez en cuando y que contó cosas nuestras en su blog, como Gatito Viejo, con quien fuimos fieles corresponsales durante casi dos años. Éstos blogueros silenciados permiten que volvamos por allí -de puntillas o dejando nuestros comentarios- y así, conservamos archivos de una gran calidad literaria y gráfica, como el de Danae. Otros desactivan la posibilidad de hacer comentarios nuevos y quieren permanecer aparentemente solos en el espacio, como Amanda. Esta Amanda tremenda, que compartió con todos nosotros (con una sinceridad espeluznante) el día a día riguroso de su ruptura matrimonial, dejándonos al final una última entrada en la que -bajo el epígrafe "el futuro"- con esa fotografía del agua que cae en la alberca y se funde en ella, parece anunciarnos la opción por el anonimato.
Friday, December 19, 2008
PRESENCIA DE FERNANDO SARRÍA
Saturday, December 13, 2008
DIAS DE POESÍA EN ZARAGOZA
Iba en el AVE pensando en qué diría. Tenía que decir algo, estaba anunciado. En este viaje se mezclaban tantas cosas...Empezó siendo un poema que irradiaba en mí algo profundo. Pero había también un factor biográfico: este viaje parecía un bucle del destino. Leí aquél poema y deseé editar el libro. Luego resultó que la autora -la misteriosa mujer de pelo irlandés- era de Zaragoza. Allí, hace veinticinco años fui muy desgraciado. Y ahora regresaba a esa ciudad que nunca supe hacer mía, esa ciudad en la que iba por las calles como encerrado en una cárcel. Para mí era importante volver, era importante encontrar esa ciudad, ahora, tanto tiempo y tantas cosas después, de la mano de una amiga -la primera allí- alguien a quien no conocía. El poema era pues, también, un regreso para mí.

En el AVE había cargado con "Doctor Pasavento", para releer cómo Vila-Matas cuenta que también él pensaba en el AVE de qué hablaría al llegar a Sevilla. El viaje hoy era a la inversa, pero el tema -en definitiva- el mismo: cómo la realidad se confunde con la ficción, cómo se preñan una a la otra, cómo a veces siente uno como si esperase que el cuento de su vida se siga contando por su cuenta.
Pesaba mucho para mí el paralelismo: la sincronicidad te deja perplejo, como si se tratase de un diseño artístico del destino. Por eso, durante el viaje, pensé contar que hace veintinco años estaba en Zaragoza desesperadamente solo, que hace diez años era yo el autor que presentaba su libro y Bernardo Víctor Carande -mi amigo ya muerto- el editor que amparó en su colección una novela de un autor desconocido, mi novela, que contaba aquellos años míos en Zaragoza. Pensé decir que "El Desembarco" había nacido como editorial -precisamente- para publicar un texto de Bernardo, una humilde columna de periódico del "Hoy" de Badajoz, titulada "Añora el hambre de Van Gogh" -que me llegó muy dentro- y en la que Bernardo rememora a Vicent Van Gogh por esos campos de la Camargue francesa, con sus pinceles al cinto y su caballete a cuestas, anda que te andarás, sin haber comido nada, pintándose lo que se le presenta, si es un cielo nublado o un trigal, si pobre, por lo mismo libre...Ese texto había despertado en mí un deseo, no conocido hasta entonces: el de editar. Ese mismo deseo que había sentido de nuevo leyendo "Regreso a Taormina"...Añoraba Bernardo ese hambre de Van Gogh cuando tenía que hacer pasillos para rellenar instancias, pedir subvenciones, llevar ese papeleo burocrático para el que no servía, para el que ningún poeta sirve, con tal de llevar adelante la finca que su padre le dejó, Capela, su pequeña explotación ganadera, de la que vivía.
Y yo pensaba que -si no lo suficientemente valiente para vivir con la libertad que él- al menos como editor vivía la pobreza, en un voluntario apartamiento del tráfico comercial, con la perentoriedad de poder ser cada libro el último de mi vida como editor, lo que enriquece la elección, lo mismo que se llena de valor y autenticidad la vida que está a punto de perderse.
Y meditaba en todo esto -que era mío, pero era pasado- cuando llegué a Zaragoza para la presentación del libro. Pero no dije nada de lo que había escrito.
Ya he vuelto. Se presentó el libro, "Ocho islas y un invierno". Pero sucede que conocí a Marta Navarro, su autora. A ella y a Chesus Yuste, a Fernando Sarría, a Luisa Miñana...compartí ese momento de celebración con sus amigos, con Alfredo, con Mónica, con Inma...con José Antonio Labordeta, en la distancia, con la poesía de Pedro Casaldáliga, presente entre nosotros desde Brasil...Han sido días de amistad y de poesía.
Tuesday, December 09, 2008
HOUDINI, POR ARTE DE MAGIA
El AVE me conducía hacia el norte, pero hasta unos días después no pensaba volver a Zaragoza. Mi primera noticia de Houdini fue en esos lejanos años que viví en esa ciudad. Aparecía en una filmación de los años veinte, en Nueva York, en otra película, “Ragtime”, de Milos Forman, que se estrenaba en un cine del Paseo de la Independencia. Yo iba al cine los sábados por la tarde. En la ciudad no había otra cosa que hacer. Era barato y me encontraba solo. De hecho fui a ver "Ragtime" dos días consecutivos (tanto me gustó). Escapar era para mí –en 1981- algo impensable. Estaba sometido a un destino que yo mismo había forzado y cuyo final incierto me tenía atrapado en esa ciudad...Paseaba por las calles como si llevase una camisa de fuerza puesta, una de esas camisas de fuerza de las que siempre escapaba Houdini.
Muchos años después había visto en televisión “Katchanka”. El niño protagonista está también encerrado, en una casa en el campo, lejos de sus amigos, aburrido. El niño encuentra entonces un libro que cuenta la vida de Houdini, un libro en el que el niño aprende el arte de escapar, el arte de desmaterializarse y desaparecer. Houdini, su nuevo héroe, había sido un niño pobre y solitario, había tenido que trabajar de limpiabotas, luego de aprendiz de un cerrajero y contorsionista en un circo; había aprendido a aguantar todo eso, a aguantar el dolor, a aguantarlo todo, para ser el mejor mago del mundo y desaparecer. Houdini se había casado con Bess, una chica menuda y morena, a la que hacía desaparecer en sus números juveniles. El niño, al leer esta parte de la vida del mago, probablemente soñaba con encontrar también una chica con la que poder compartir sus juegos, con la que tener la misma complicidad que ellos tenían.
Viendo en el AVE la película, viendo a Houdini con los pies encadenados, para ser introducido boca abajo en una pecera, recuerdo cómo a Houdini le gustaba el peligro de la inmersión, desafiando a la asfixia. Y recuerdo ese dato biográfico que leí en algún lugar y que crea un vínculo misterioso entre el mago y yo. Ambos, siendo niños (concretamente, a los siete años) vivimos la experiencia de caer a un río y estar a punto de ahogarnos. Recuerdo, haber contemplado el sol a través del agua y las burbujas de mi propia respiración, mientras caía al fondo. Y luego, al recuperar la consciencia, recuerdo la impresión extrañamente irreal de la gente que me rodeaba; era como si estuviese "en otro mundo". Había escapado de la muerte. O había vuelto de ella.
Escapar cuando uno está a punto de ahogarse. Hundirse y salir a flote de nuevo. Eso es la vida. Burlar a la muerte, irse y volver. Escapar puede ser tan fácil como ser capaz de esconder una pequeña llave en cualquier orificio del cuerpo, o –como hacía Houdini- tragarla y regurgitarla luego. Eso no es más que un truco: pero en Houdini, junto al truco está la verdad, el trabajo constante, durante años, para aprender a aguantar, a aguantar el frío, mediante inmersiones en bañeras con hielo; aguantar la respiración, hasta casi de tres minutos; aguantar los golpes que cualquier desconocido quisiera propinarle (uno de ellos, que le sorprendió antes de que pudiera prepararse para encajarlo, le llevó a la muerte, en 1926). Houdini aguantaba todo, y aguantaba con una sonrisa. Porque sabía fingir. En el fondo era un hombre del espectáculo, un actor o si se quiere, un farsante. El siguió siendo siempre un niño pobre, un niño judío, un niño junto a su madre, a la que adoraba, con una pasión extraña.
Por arte de magia, con Houdini, he escapado hoy de nuevo, escribiendo esta entrada, a Zaragoza, a la sala de proyección en que un joven asustado libraba una batalla con la desesperanza.
Sunday, November 30, 2008
EL MUNDO COMO REPRESENTACIÓN

Friday, November 21, 2008
MAÑANA DE LIBROS USADOS


Luego, llegaría a mis manos un ejemplar de la Divina Comedia, regalo de mi tía Remedios en una de sus visitas anuales. La traducción de José Eugenio Hartzenbuch, romántica hasta el éxtasis, me hacía parar a cada frase para padalear cada palabra; las ilustraciones de Gustavo Doré, las notas eruditas al pie...fue mi primer libro verdadero. Al comprar ahora esa biografía secretamente quiero recordar la hora concreta y los minutos, no sólo de aquél encuentro mítico, sino de aquella lejana clase en que mis compañeros no atendían, en que mis compañeros se dormían o se burlaban de don José. abstraído en su discuros, lleno de ampulosidades y afectación, pero también de una erudición que me tenía embelesado. La literatura era más que los libros, una forma de vivir: la de los escritores.Ahí empezó quizás mi fetichismo. Como me pasa con Onetti. Un hombre al que imagino tumbado permanentemente en su cama, fumando y bebiendo, contra el dictamen de los médicos: enfrentado a un destino literario, como lo dibuja Delfini.
Compro sus "Cuentos completos" en edición primorosa del Círculo de Lectores, y meto en la bolsa mi propio miedo a la vida. Y termino comprando "Madrid de corte a checa", de Agustín de Foxá, otro que vivió sin miedo y que nos dejó ese verso: "Y pensar que después que yo me muera, aún surgirán mañanas luminosas". Sigo mi camino al sol y vuelvo a casa.Friday, November 14, 2008
WHAT'S NEW

Sunday, November 09, 2008
REGRESO AL PRESENTE
De nuevo la majestad arquitectónica del aeropuerto madrileño me sobrecoge: luz, mucha luz, en esta mañana de promesas, como siempre al emprender vuelo. Y en esa nos movemos, sin prisa, como paseantes despreocupados de Domingo.

De repente, nos sorprente en un hall de la terminal la exposición de Manolo Valdés, ese escultor que ha hecho procesionar a sus meninas por los paseos y parques de media Europa, dotando de gracia a la imponente materia de sus grandes volúmenes.
Por cierto, esa gracia que no entienden algunos. Hace unas semanas habíamos acudido al reclamo de sus esculturas a ese desastre urbanístico en que han convertido la Alameda de Hércules. Me habían impresionado el tamaño y la rotundidad de sus figuras. Pero más me apenó la falta de respeto y la incomprensión de esos desaprensivos que habían pitorroteado las piezas: arte popular, según ellos. Me dio pena de aquellas piezas indefensas en medio del paseo, con las heridas de la incultura encima.
En Barajas se exponen tres piezas, tres cabezas de mujer, con textos de Vargas Llosa. La coqueta (adoro la mujer coqueta). La realista..no me gusta. Pero me detengo a leer y enseguida transcribo en mi libreta de notas, el texto al pie de esta cabeza.LA REALISTA
Sólo existe lo que piso, miro, siento y toco:
la lluvia que nos moja, los perros que nos huelen
y los apresurados transeuntes.
Detesto las mentiras de la irrealidad.
Acato sin protestar la tiranía de todo lo existente.
Sólo amo lo posible
y me sublevo contra el hechizo de las ilusiones.
Pobres amigas, ustedes tienen miedo a la vida
y por eso se esconden
entre las musarañas de la fantasía.
Yo sé vivir.
Las frases me llegan como una verdad tan rotunda como las piezas de Valdés. Es como si me hablase una desconocida (una mujer bella y distante) para traerme a la realidad y darme un un tirón de orejas. Es como si me dijera que para vivir tengo que silenciar todo ese jaleo mental que llevo encima y que me impide acercarme a las cosas y abrazarme a ellas, ese lastre que es como esas cajas que Valdés coloca a ambos lados de las cabezas de sus piezas, cajas que imagino llenas de libros, de discursos, de razones.
Tanta palabrería, tanto ladrar y tan poco morder. Vivir es soltar ese lastre para salir corriendo al encuentro de lo que está justo a nuestro lado. Aquello que nos mira y se acerca.Y así emprendo el viaje (vuelto al centro del presente), con el propósito de abrazar todo aquello que encuentre y aprovechar cada momento para disfrutar de lo que ese momento depare. Ahora, es el momento. Esto que hay es el regalo que la vida tiene para mí
Sunday, November 02, 2008
HERBIE HANCOCK: CONCIERTO EN SEVILLA

Sus genuflexiones rítmicas junto al guitarrista (el africano Lionel Loueke) generaban bellos momentos de música pura. Y sobre todo la dirección de aquello parecía llevarla un bateria para mí desconocido (Kendrick Scott), formal con su corbata, capaz de engrasar la máquina en cualquier momento, de lanzar o frenar, de galopar o mantener el trote, creativo a tope. Entre todos ellos, Hancock oficiaba de mero pianista (quizás, con sus casi setenta años, su sabiduría consiste en descubrir el genio en los demás y avanzar con los jóvenes por nuevos caminos).
Saturday, November 01, 2008
BUSCA EL CAMINO

La mujer está saliendo a la superficie, viene del fondo de un sótano, de un lugar claustrofóbico y se dirige a la salida, se ha abrigado para salir porque hace frío, quizás llueve afuera...
Pero no, si miramos bien, la mujer viene de la calle y asciende hacia el piso donde vive. En ese caso, regresa a un lugar cerrado donde se quitará la gabardina y abandonará el paquete que lleva bajo el brazo.
No. La mujer de la foto está en medio, en un lugar inhóspito, donde no es posible permanecer mucho tiempo, un lugar que invita a salir de allí hacia otra parte, un lugar que no es suyo y en el que se encuentra sola.
Friday, October 31, 2008
BOTHISATVAS
Aprender a amar. Porque amar a alguien es mirarlo con amor, en su debilidad, ver por debajo de su careta de agresividad, de reproches, de quejas, de desdén.
Amar a alguien es ver en él lo mejor que hay, lo más inocente, y admirarlo en eso, confiar en esa parte que en él hay, ese don, en sus posibilidades, por encima de nuestra incomprensión a sus actitudes, a veces, o sus defectos o errores.
Amar a alguien es renunciar al amor propio, a pedir explicaciones, a tener derechos adquiridos, a que todo con él nos resulte claro, seguro y fácil, a que nos haga felices, a entenderlo siempre, a que todo en él sea equilibrado, a ser lo único que él necesita para ser feliz
Thursday, October 30, 2008
MI UNIVERSIDAD

