Thursday, July 07, 2011

DUBLINESCA Y VILA-MATASDUBLINESCADUBLINESCA Y VILA-MATASDUBLINESCA

Releo a Vila-Matas, preparando mi viaje a Dublín. Como Riba, el protagonista de "Dublinesca", vivo en una sensación de `fin de todo` y de autismo afectivo y repliegue social y preparar el viaje es una forma de dar un poco de sentido y orientación a estos días que faltan, días de espera, yo campeón del mundo en esperar, sin que sepa en verdad porqué he de ir a Dublín, pero suponiendo que allí me espera una revelación o un mensaje, algo que tendrá que ver con el fantasma de un niño que jugaba solo en un patio y que era a la vez el equipo visitante y el equipo local, esa plenitud soñada, y tendrá que ver con la celebración de un comienzo de funeral, el funeral de un proletario borrachín, alguién que reventó, o de un hijo que busca eternamente a su padre, un héroe moderno que vuelve a casa después de un largo viaje, con sensación de paraqué, pero aún sediento de algo de entusiasmo tras los afanes arrumbados por la poderosa y tozuda realidad de los años.

Wednesday, July 06, 2011

En la vida también suelen venir los toros venga zumbar y nosotros corriendo que no nos pillen con un pobre periódico en la mano para hacernos el quite. Pero ahí esta la gracia del capotico de San Fermín, milagro nuestro de cada día.
Con el móvil es escribir letra a letra. Mi natural perezoso me lleva al laconismo, casi al telegrama. Voy a intentar, desde este lugar de descanso -sanatorio veraniego- algún mensaje breve. Hoy con mi corazón ante el balcón consistorial, junto a Cristina, prestos a saltar cuando suelten el chupinazo. Viva San Fermín.

Thursday, June 30, 2011

LA VIDA EN EL PUEBLO



¿Cómo construir una intimidad? Con tiempo.

En la película francesa “Conversaciones con mi jardinero”, dos personas muy diferentes, antiguos compañeros de colegio, se reencuentran e inician una relación de amistad. Uno, famoso pintor que vive en Paris, en trámite de separación, busca la serenidad en su pueblo natal, se instala en la casa familiar, abandonada tras la muerte de su madre. El otro, felizmente casado,un ferroviario prejubilado, que nunca ha salido de su pueblo, se presenta como candidato al puesto de jardinero.
La relación se va construyendo poco a poco. Sin prisas. De forma natural. Uno escucha al otro. Se cuentan cosas. Van abriéndose mutuamente. El hombre de ciudad, el pintor, aprende de su antiguo compañero el gusto por la naturaleza, por las cosas sencillas de la vida. La pesca, los arenques, una buena navaja y un cordel siempre en el bolsillo. La vida rural, en apariencia rutinaria, se acompasa a los ritmos de las estaciones, da tiempo a las personas, da espacio. Y las personas se acompasan a ese ritmo lento, despacioso, que les permite disfrutar con calma de las cosas, de las pequeñas alegrías, que permite el silencio, la contemplación. Así se explica que las vacaciones del matrimonio puedan consistir en ir una semana, siempre al mismo lugar, a Niza, para pasear juntos por el paseo marítimo, y sentarse en el mismo banco a mirar juntos el mar.
Ese mismo ritmo pausado, amable, es el ritmo de la película, ritmo al que nos vamos acomodando, confortablemente.
Estos dos hombres, tan distintos, van construyendo despacio su intimidad. La intimidad, tan añorada en las grandes ciudades. Y la intimidad se va haciendo al ritmo lento del campo.
La intimidad es dar espacio al otro en mi vida. Ir dedicándole espacio en mis pensamientos, en mis sentimiento y, a la vez, construir con el tiempo un espacio común, nuestro, de los dos, hecho de lugares que disfrutamos juntos (aún en silencio), sabores que compartimos, cosas que son nuestras y vamos mostrando al otro, cosas que vamos haciendo nuestras con tiempo, porque van siendo hitos en la historia de nuestra amistad.
Vuelta al pueblo. Al espacio para vivir. Para vivir de-espacio. Con el tiempo que nos falta en la ciudad. Con tiempo para vivir con los otros, para descubrir poco a poco una intimidad, un placer de estar juntos. Con tiempo, para estar, para no hacer nada, para hablar, para comer despacio, para construir un huerto o una complicidad, para acabar pintando el pintor las cosas del jardinero. Vida en el pueblo, fuera del tiempo, con ir y venir de estaciones, con auroras, con ocasos, con frutas, con verduras, con animales, con ríos para pescar y montañas para ascender, con vecinos, rutinas, almuerzo, siesta. Eternidad de tiempo detenido. Sencillo. Natural. Curativo. Amable. Tranquilo. Íntimo. Como esta película francesa.

Monday, June 27, 2011

EPITAFIO



En una callejuela de Sevilla encuentro esta placa, en memoria de Alejandro Sawa, el escritor que apenas escribió y al que los escritores de su tiempo consideraron -a pesar de ello- el mejor de todos. El bohemio cuya vida constituía su mejor y más acabada obra de arte, que fue dejando en las tabernas y las tertulias la destilación de su pureza literaria (literaria era su vida y la obra era innecesaria o redundante). El amigo de Manuel Machado, que le dedicara ese tremendo epitafio que en las baldosas sevillanas se lee: "Jamás hombre más nacido para el placer, fue al dolor más derecho".
Y me viene a la cabeza ese lema taoísta del "hacer no haciendo" y la certeza de que muchas veces dejan estela profunda de sabiduría los que menos dicen y hablan. Ese arte que mi suegro tan bien ejercitaba: el arte de convertir la apatía en una forma de acción. Alguien dijo "es urgente no hacer nada", y recuerdo a Sawa, que tan necesario sería en estos tiempos, ahora que el silencio superaría en elocuencia a cualquier palabra y el gesto será lo único que nos quede. Como contrapunto al "estrepitoso silencio" con el que se derrumba nuestro sistema, ese otro silencio despectivo.
Toda palabra es efímera. Las palabras más importantes que se dijeron entre dos personas, el aire las dispersó. Los recuerdos más imborrables que atesoramos un día, cayeron en el olvido ("Recuerdo de un olvido", tituló un amigo -también bohemio- su libro de relatos). Y allí, encabezando el cortejo de los que van derechos al dolor, aunque nacieron para el placer, de los que trágicamente se empeñan elegir el mutismo, de los que dilapidan su juventud con generosidad, para sembrar el recuerdo de un gesto rebelde y desafiante, este Alejandro Sawa del azulejo, denuncia silenciosa de la futilidad de toda ostentación o engreimiento, de toda seriedad, mártir de los bohemios de España, de los que en nada creen, salvo apenas en el amor y en el romanticismo del gesto, pañuelo digno en el bolsillo de la solapa, Alejandro, con su amigo Manuel oficiando su epitafio.

Saturday, June 18, 2011

FOTOGRAFÍA



En "La Gaviota", Sándor Márai se debate entre el cuerpo y el alma. El álma de cada uno, su identidad, la considera él mismo única. Sin embargo, puede haber en el mundo muchas personas que físicamente sean idénticas a nosotros mismos (no son tantas las combinaciones y modelos con que juega la naturaleza).
Hace poco me felicitaban en un Congreso por una ponencia que no dí. Yo mismo asistí a esa ponencia y me impresionó el parecido conmigo del conferenciante. Sentí ese sobresalto de verme desde fuera, como espectador de mí mismo.
Al funcionario protagonista de la novela se le presenta un día, al cabo de los años, en la puerta del despacho, la mujer que amó. La muerta. Y por un momento piensa que ha vuelto de la tumba, que es una segunda oportunidad que le ofrece el destino. Aunque sabe que es otra, que es el simple azar que le permite encontrar un cuerpo idéntico al que le falta. Se forma así un trío, en el que uno de los protagonistas se resiste a abandonar la escena.
Mira su fotografía. La de la otra. La fotografía retiene esa parte material. Esa parte que es intercambiable y común, que puede reencarnarse y se ha reencarnado, está reencarnada ahora, en muchas otras personas en el planeta. Esa parte física en la que, casi siempre, ninguno se reconoce, porqué ¿éste cuerpo soy yo? ¿este instinto que me arrastra soy yo? ¿ese deseo de coger, de agarrar las cosas soy yo?.

"Dime ¿es esto el amor?", había preguntado al protagonista de la novela de Márai su amante, sentada junto al lecho, pocos días antes de suicidarse. Hay algo que no sacia en el cuerpo. Algo insufiente, porque con el cuerpo, como con la materia, todo es lucha, forcejeo insatisfecho. El alma quiere comunicarse en caricia o abrazo, pero la materia se resiste, no parece porosa al alma. El alma queda fuera. Sólo la palabra, y deficientemente, puede llegar al otro. Y esa insatisfacción del ser que no se identifica con su cuerpo, que como yo no quiere que le fotografíen porque no reconoce esas orejas, ese pelo, esos ojos, esa expresión pasmada, ese cuerpo que no ha elegido, esa insatifacción y esa desdicha la conocemos.
¿Cómo casa eso con la evidencia de amar el cuerpo del otro? Porque el cuerpo no es su identidad. Cuando retorna ese cuerpo de la tumba y se presenta de nuevo al funcionario de la novela, éste sabe que comienza de nuevo, con otra, la historia que la muerte dejó interrumpida. "¿No se trata de una ofensa hiriente? Uno cree que ama a determinada persona, que ama algo personal, algo trágica y grandiosamente individual...". ¿O es que uno sólo puede amar el amor?

Tuesday, June 14, 2011

AL LEVANTAR LA ACAMPADA



Ahora que levantan la acampada, recuerdo los años de la música. Los años de la única revolución juvenil. Luego vino el venderse a lo fácil, al consumo. Pero aquellos años fueron de música y sueños. Sueño de libertad, de integración racial, de paz en la guerra, de amor más o menos libre o liberado, de liberación de la mujer. De todo eso algo fue quedando y todos los que lo vivieron, lo viven de alguna manera. O lo reviven ahora, viendo de nuevo a los jóvenes movilizarse y cantar y hacer asambleas, y ser disueltos a golpes por las fuerzas del orden público, los nuevos grises, con la misma furia contra los revoltosos del idealismo, que ensucian, que fastidian, que ocupan la vía pública, que molestan. Pero cómo no indignarse. Mucho habían tardado en abrir la boca, en revelar la desvergüenza del rey desnudo. Qué alivio saber que no estáis muertos todavía. Qué alegría escuchar vuestras voces, leer vuestros carteles que anuncian una juventud sin casa, sin curro, pero también sin miedo. Que prometen pesadillas a quienes destruyen sus sueños. Vale: no funcionaron las comunas, no funcionó el poder de las flores, no funciono el sesenta y ocho. Pero todo eso junto, esa risa de fondo, esa insolente risa ante la mentira, eso funciona y funcionará y cambiará el rumbo de nuestras vidas. Otro mundo es posible. Otra sociedad es posible. Tenemos que hacerla posible. Tenéis que soñarla para hacerla, entre todos, posible.
Arcadio: he estado contigo en tu valerosa presencia, joven filósofo, amante de la vida. En tu detención, en los golpes recibidos. Me he sentido orgulloso de vosotros. Que estábais allí, pacíficamente, diciendo verdades con vuestras manos. Y he creído en esa metáfora: en esta sociedad oscurecida, vosotros habéis abierto la Puerta del Sol.

Tuesday, May 31, 2011

LOS ENAMORAMIENTOS



"No podemos pretender ser los primeros, o los preferidos, sólo somos lo que está disponible, los restos, las sobras,los supervivientes, lo que va quedando, los saldos, y es con eso poco noble con lo que se erigen los más grandes amores y se fundan las mejores familias, de eso provenimos todos, producto de la casualidad y el conformismo, de los descartes y las timideces y los fracasos ajenos, y aún así, daríamos cualquier cosa a veces por seguir junto a quien rescatamos un día de un desván o una almoneda, o nos tocó en suerte a los naipes o nos recogió de los desperdicios; inverosímilmente logramos convencernos de nuestros azarosos enamoramientos, y son muchos los que creen ver la mano del destino en lo que no es más que una rifa de pueblo cuando ya agoniza el verano".

Javier Marías (o su voz femenina en "Los enamoramientos", Maria Dolz) ¿es demasiado pragmático? ¿se puede ser demasiado pedestre? A veces es necesario remontar el vuelo del romanticismo. Quizás necesitamos un poco menos de realismo. Sí, es cierto: cuando se nos muere un ser querido, a pesar de nuestras protestas de amor eterno, sabemos que pasado un periodo de tiempo, unas etapas de duelo, iremos olvidando (aunque no hubiéramos nunca querido), sabemos que traicionaremos esas promesas, que tal es la fuerza del presente que oculta y entierra el pasado, que olvidaremos a nuestros muertos, que las protestas de amor eterno serán risibles al cabo del tiempo. Sabemos que somos así, poco fiables, inconstantes, incapaces de morir de amor (porque no obedecemos a ese impulso de irnos con él). Que nos podemos acostumbrar a todo, a su ausencia, con tal de seguir viviendo. Incluso sabemos que todo esto es razonable e incluso sano, que es natural que encontremos una nueva vida para nosotros, una nueva persona que ira convirtiendo al otro, poco a poco, en un dato de nuestra vida, un dato biográfico, como la fecha de nacimiento, o el lugar dondes hicimos el Bachillerato. Mientras hay recorrido...mientras hay tiempo, la vida se impone, el presente y su poder acaban por enterrar a todos los muertos. Y sobrevivimos, y renacemos de los restos de cualquier naufragio. Sabemos todo eso, esa mierda que somos. Seres superficiales, que un día amamos y al día siguiente odiamos, que no soportamos la continuidad en nada, que todo lo rompemos por aburrimiento y ansia de cambio.

Sabemos esa mierda. Pero ¿hay que recordar esto -tan evidente- en un texto literario? Esta filosofía de lo chato, de lo rastrero ¿precisa de un maestro que bellamente la exponga? Marías es el típico aguafiestas. Yo necesito que me hablen de amor, necesito elevar el vuelo, creer que puedo amar con un amor eterno. Necesito seguir enamorándome, sin razones, sin argumentos, irracionalmente. Dejar la razón a Marías, las pausadas radiografías de la insignificancia humana, para que se vean los huesos del muerto viviente que soy. No hay engaño: los huesos están ahí. Pero la belleza pertenece a otro territorio. Un territorio mágico que Marías no transita, porque no sabe o no quiere. Será así, te olvidaré, pero no quiero vivir en un mundo en que pueda olvidarte.

Saturday, May 21, 2011

EL PLACER DE VIVIR



André Comte-Sponville es un filósofo francés, un filósofo que cree que la claridad es una exigencia del filósofo (frente al tradicional prestigio que ha proporcionado a los profesores la oscuridad). No sabe más el difpicil de entender sino el que se impone a base de esfuerzo y concisión, la exigencia de la claridad. Por eso se le entiende y se le lee tan bien. Poder leer filosofía y disfrutar de ella es algo que hace tiempo no me ocurría. Tras el éxito de sus primeros libros publicados en España ("La felicidad desesperadamente" y "Pequeño tratado de las grandes virtudes"), está en las librerías una recopilación de artículos periodísticos, que puede servir para empezar a leer a este pensador que cree en el placer y en el deseo como motores de una felicidad posible: "El placer de vivir", es el título sugerente de este volúmen, que se puede leer a ratos perdidos y siempre aporta algo positivo.



Creo que tiene razón Comte-Sponville cuando dice que la vida es, fundamentalmente, vida cotidiana. Es cierto: el 90 por ciento de mi vida es pura cotidianeidad. Nada especial. Cosas sencillas y hábitos arraigados. La memoria olvida este porcentaje y suele recordar ese diez por ciento de momentos especiales, y dentro de ellos, suele quedarse con los de más carga dramática, con los momentos de dolor, sobre todo. Por eso, muchas veces evocando mi infancia, no recuerdo apenas nada: es porque la vida cotidiana no deja huella. Y esa cotidianeidad que no se recuerda suele ser la felicidad. Lo que no recordamos fue la felicidad real que sucedió a diario, en nuestro entorno familiar, en nuestro barrio, con los amigos, con los vecinos. El alma es un alma vernácula -ha dicho Thomas Moore- es decir, el alma se anuda sobre todo lo cercano, encuentra su felicidad en lo cotidiano.

Leyendo a Comte-Sponville, cuando habla del deseo, me parece muy clara su distinción entre dos formas de deseo: el deseo como carencia (el deseo de lo que nos falta) y el deseo como fuerza o acto (el deseo de lo que tenemos). La felicidad no es posible si sólo deseamos lo que no tenemos: el deseo de felicidad está condenado al fracaso, a la frustración, porque basta que obtengamos lo que deseábamos, para que pasemos a desear otra cosa, para que llegue el aburrimiento de aquello que antes nos faltó y nos alentó. En cambio, hay quien descubre en sí la felicidad del deseo: la capacidad de gozar. Entre el hambre y la saciedad está el disfrute de comer.



El amor, entonces, hace referencia a lo real. Amar es amar lo que tenemos, aquello de lo que disponemos, la persona que está con nosotros, nuestro hogar, nuestro barrio, nuestros amigos, nuestras posibilidades de goce. Sacar el mayor partido a eso que está ahí para nosotros. La esperanza se refiere a lo que no tenemos, a algo que -por ahora- no es real. En cambio, el amor, se refiere a lo que es, tal como es. La esperanza es pura potencialidad, a la espera de una realización o una falta de realización. El amor es un acto: coger lo que ofrece el momento.

Recuerdo haber invitado una vez a alguien en un bar y haber pedido unos langostinos, con sus copitas de manzanilla y recuerdo cuando me decía: "Están buenos, pero...como los que me comí una vez en Sanlúcar de Barrameda...". Sentí la tristeza (e incluso la rabia) de esa incapacidad de disfrutar lo que uno tiene delante, lo que tiene en el plato. Sentí cómo lo ideal, lo fantaseado (porque ese recuerdo de un olvidado día en Sanlúcar seguramente era ya el deformado recuerdo de un recuerdo), lo imaginado, dido suele ser enemigo de lo real. Comer con buen apetito, en cualquier tasquilla, lo que haya. Ser capaz de disfrutar de lo que brinda el ahora, de quien está aquí conmigo, de su compañía...ese es el amor que puedo hacer crecer en mi vida. Para recuperar, si he perdido, el placer de vivir.

Sunday, May 15, 2011

VOLAR EN LA CAÍDA


Ha sido un día especial. Era tu cumpleaños. Hace mucho que nos conocimos y todavía estoy intentando hacer aquello que me dijiste: escuchar mi voz. Y en la fiesta, antes de que soples las velas, hablamos de este 2012 que amenaza, que tú me dices es un año de transformación, en el que acaba un mundo y comienza un mundo nuevo. Y te digo que estoy sintiendo eso mismo. Y te cuento que esta mañana he terminado un libro de Bernhard Schlink -"El fin de semana"- en el que se habla de eso que siempre me has dicho: lanzarme al vacío y volar. Eso que tú hiciste un día y que yo hice un poco, pero quedándome en la cornisa.
Y te cuento que en ese libro se habla de terrorismo, del alma del terrorista. Algo que yo -que he vivido los años de plomo en Pamplona- siempre he querido penetrar. Y te digo que el atentado del 11 de septiembre es para mí un icono del milenio: las dos torres, atravesadas por dos aviones en vuelo, cuya estela dibuja una "ese" entre las torres, formando el signo del dolar. Y digo que no creo que ni siquiera Bin Laden haya sospechado que pudiera crear ese icono, que las Torres implosionaran hacia adentro, reduciéndose a la nada. No creo que nadie pudiera predecir lo que resultó: el camino del dinero, el símbolo del mundo financiero, de la codicia ilimitada, cayendo sobre sí mismo. El icono del cambio de mundo. Sí, Bin Laden es responsable de todas esas muertes, pero el icono, tan poderoso, tan rotundo, tan preciso, no es obra suya...es un mensaje, como el dedo de Dios pintando las paredes de la prisión de Daniel, o como los muros de Jericó cayendo al son de las trompetas. Señores: esto no puede seguir por donde va. Hay que tirarse de la torre del dinero al vacío de no sé yo qué cosa, pero algo nuevo, algo en que el hombre sea libre y solidario. De todo esto hablamos.
Y tú me dices que comienza el signo de Acuario. Termina la era de Piscis, dominada por la mente. Y comienza la Era del corazón. "¿Quién puede hacer que amanezca?" Nadie puede hacer la revolución. Llega cuando llega. Y hoy amanece. No hay nada que hacer ni que dejar de hacer. En este cambio de mundo -leo el Apocalipsis- habrá dos hermanos y uno ira para un camino y otro irá para el otro. Hoy estamos en la encrucijada y hay que elegir: un camino (lo hemos visto) no tiene salida. ¿Seremos capaces, seré yo capaz, de tomar el otro, el que no sé a dónde lleva? Es como tirarse al vacío, pero no para morir: lanzarse con el deseo de volar, de disfrutar de un vuelo delicioso, antes del final.

"Tiene que saltar. La mesa también empieza a calentarse y pronto estará ardiendo. Por algunos puntos del suelo empiezan a verse las llamas. Jan sabe que no gritará ni agitará los brazos y las piernas, pero tampoco quiere tensar los músculos y apretar los dientes. Quiere volar. Quiere no temer el rápido, brusco e indoloro final y disfrutar del vuelo. Siempre quiso ser libre y rechazó cualquier atadura. Ha vivido bajo la luz de la libertad y con su espanto. Todo cuanto ha hecho habrá sido correcto si ahora vuela.
Salta con los brazos abiertos
" (página 192)

Esto dice, en la novela, un terrorista. Un terrorista atrapado en las Torres: toda una metáfora. Y le cuento a Mary que, tras el atentado, la imagen que ha quedado, la que impresiona, la que ha inspirado a escritores, a filósofos, es la de ese hombre saltando al vacío (fueron muchos), saltando...con la libertad de ir a la muerte que a todos se nos da desde el nacimiento. Ir a la muerte, no se si desesperado, no se si consciente. Esa es -en realidad- nuestra vida: un salto en el vacío. Pero podemos elegir volar.

Friday, May 06, 2011

BUENA GENTE



Es muy sencillo y muy difícil a la vez.
Ser buena gente.
Buena gente.
No digo inteligente, ni gente con recursos.
Digo buena gente.
Alguien que llena tu copa.
Alguien que te mira y te escucha.
Alguien que te anima a bailar.
Alguien con el que ríe tu corazón y quieres cantar.
Alguien calmado, que espera contigo.
Con quien estás a gusto.
Porque no hay que demostrar nada.
Porque todo se hace sencillo.
Alguien con quien te sientas a esperar.
Alguien con el que no hay malentendidos.
Ni neuras raras.
Alguien a quien pides algo.
Una persona que te dice las cosas como son.
Uno que comparte lo suyo.
Uno que también se ocupa de tus cosas.
Buena gente mía.
Buena gente que atesoras.

Friday, April 29, 2011

LA PLAZA DE LA VIDA



Querían teñir de sangre la plaza de la vida. Querían cerrar para siempre una plaza abierta de todos. Querían ensombrecer la plaza donde la luz nunca se apaga. Acabar con la cultura milenaria de la hospitalidad, con los aguadores y los que cuentan historias, con los encantadores de serpientes y los que venden dentaduras postizas. Querían expulsar a los extranjeros de la plaza del mundo, la plaza universal, la plaza de la cultura. Pero la plaza de Djemma el Fna permanece abierta, permanece luminosa, humeante, plena de todos los sabores, los colores, los olores de la vida. No matarán la vida, la regarán con sangre de amantes que vinieron a vivir aquí un mundo olvidado de humanidad sonriente. No matarán la cultura ni derribarán la Kutubya que domina la ciudad, no impondrán la cultura de muerte ni podrán invocar un libro sagrado para eso. Volveré a Marrakech para tomar un té moruno, entre sus gentes, en lo alto de un bar que domine la plaza. Y dejaré perderse la vista y la memoria entre esos tenderetes, y pasearé una vez más por la Djemma el Fna, sintiendo que regreso al lugar del origen, que el tiempo se para, que la noche no termina, que el amanecer se confunde con el mediodía. Volveré y recordaré esa sangre, tributo del amor de los forasteros, mezclada para siempre con la sangre de los pobladores de esta ciudad de sueños.

Sunday, April 24, 2011

JORGE OTEIZA Y EL VACÍO


El teatro se ha convertido en librería. Entra uno como un actor por el escenario y mira a la sala de butacas y a los palcos. Todo lo que le rodea son libros. Su presencia, recorriendo los pasillos, me recuerda a la Biblioteca de Buenos Aires, en la que Borges sintió la "gravitación" de los libros. Entonces, uno es actor y se da cuenta de que el papel es lo de menos. Lo importante es ser capaz de vivir tu propia vida dentro del personaje, utilizando apenas el personaje. Ser el doble de ese que eres (porque alguien te contrató para hacer de él). Pienso que no hay tiempo de ojear tanto libro. Sería mareante. No podría. Pero mientras voy camino de la calle Sierpes, un sólo libro entre millares veo y me llama. Más bien un nombre: "Oteiza". Me ha llamado y me acerco y veo su cara en la portada: la del profeta anciano, no, la del hombre que tenía mi edad, la que tengo ahora, cuando lo dejó todo y renunció a seguir una carrera que le llevaba a la más alta proyección internacional. En lo más alto de su carrera, tras recibir el Premio de Escultura de la Bienal de Sao Paulo y publicar un manifiesto definitivo ("Propósito experimental"), dijo basta. El hombre que el autor del libro define como "hacedor de vacíos", hizo el vacío de sí mismo y se retiró a mi tierra (a Navarra), para olvidarse del mundo entre tizas y alambres.
Ese libro es el que me lanza hoy su guiño. Hacer el vacío. Porque antes de Oteiza, el escultor desocupa la materia para crear la figura, mientras que a partir de él, es posible la creación del espacio por combinación de pequeñas piezas relacionadas entre sí, que generan precisamente un espacio vacío, interior, en el que puede moverse el hombre.
Y recuerdo que la tumba vacía es el origen del cristianismo. El vacío es una pregunta. Y a partir de la pregunta es cuando todo puede cobrar sentido. Puede aparecerse el sentido cuando uno se ubica precisamente en el vacío. Y ese vaciamiento, previo a cualquier conocimiento, ese alejamiento y abandono de la escena que llevó a cabo Oteiza, cuando tenía mi edad, es el acto valeroso de decir no al personaje, o decir sí al que vive tras él. O es que todo ha sido dicho y el tiempo se ha consumado. Procede abandonar la escena y ocupar el tiempo que falte (faltaban más de cuarenta años) hablando solo, haciendo de profeta, de científico nuclear, de político, de terrorista inofensivo u ofensivo, de personaje mediático entrevistado por Paloma Chamorro para las jovenes audiencias, de revolucionario, de furibundo y torrencial ser libre, radicalmente y abandonadamente libre.
Quizás.

Wednesday, April 20, 2011

AGUAS



Para mis amigos Miguel y Ana

La procesión que no pudimos ver el Lunes y la marcha de la Virgen de las Aguas, de la Hermandad del Museo.
Como recuerdo de estos días vividos juntos.

Sunday, April 17, 2011

FLORECIMIENTO EN DOMINGO



En China no tienen el concepto de "felicidad", sino el de "florecimiento". Es algo más natural. Algo que llega con el tiempo, a su tiempo. Estamos hechos de tiempo. Y el Domingo de Ramos florece el Parque de Maria Luisa, al paso de la Paz. Es tiempo que se para. Si tu te detienes...el tiempo se detiene. Date tiempo, da tiempo a los otros, para que florezcan, para que florezcan las situaciones. Porque lo que pasó no volverá, pero si pasó, pasó para siempre. El tiempo se detiene hoy, si le das tiempo...si esperas a que florezca la semilla que viene con él.

Saturday, April 16, 2011

EL MUNDO, SEGÚN KUNDERA



Leí un libro de Milán Kundera, un libro de ensayos, en el que afirmaba que sólo podemos ver el mundo "desde nuestra edad". Es decir: el mundo no es algo objetivo, sino que yo veo el mundo y sólo puedo verlo desde los años que tengo. Yo he visto el mundo con quince años. No es igual verlo con treinta. O con cincuenta. No sabes cómo verás el mundo dentro de unos años. Y ya no te acuerdas de cómo lo veías antes. Tu mundo en nada se parece al que ve el joven de 18 años, recién estrenado a la vida, con esa confianza en sí mismo que se enfrenta a todo.
Recuerdo, con 18 años, el mundo. Era Pamplona. Los sucesos importantes de esos años. Una muchacha esperando la Villavesa. Me ha hablado, me ha sonreído. La Villavesa. La parada del autobús. La casa. El mundo.
No encuentro a nadie que quisiera volver a esa edad: "volvería atrás, pero sólo sabiendo lo que sé ahora". Eso responden. Porque, claro, es que no sabíamos nada de nada. Hacíamos las cosas guiados por una intuición, arrojándonos al vacío y sobreviviendo a los trompazos. Hoy el mundo se ve con más paz. Con más sosiego. Se echa de menos, a veces, el entusiasmo, la locura del enamoramiento, el sufrimiento extremo del desamor. Ahora el mundo es ya conocido: los sueños se han realizado. He visitado las Pirámides. El Partenón. He visto ponerse el sol en el Bósforo. El mundo soñado existe. Pero el sueño es más bello. Sigo temblando en París.
¿Cómo será hoy la muchacha de la parada del autobús? A lo mejor esta tarde me la encuentro por las calles de Sevilla...Pero no se si puede uno encontrarse con el que fué hace tantos años.

Wednesday, April 13, 2011

ESCAPAR DEL DOLOR



La otra tarde ví una película en el video: "La habitación de Marvin". Es de 1996. Trata de dos hermanas. Bessie (Diane Keaton), soltera, ha pasado los mejores años de su vida cuidando a su padre, inválido, y a una tía suya con demencia senil. La otra, Lee (Meryl Streep), se fue hace veinte años, se quitó de enmedio y ha roto desde entonces todo contacto con Bessie y su padre. Ahora, a Bessie le han diagnosticado una leucemia y Lee tiene que volver, con sus dos hijos, para hacerse las pruebas para un trasplante de médula.
La enfermedad terrible del padre, que no puede hablar, exige toda la dedicación de Bessie, dia y noche. Pero, a pesar de ello, Bessie se entrega a ese destino con cariño y buen humor. "Papá se muere -le dice al doctor-. Lleva muriéndose unos 20 años. Lo hace muy despacio, por eso no me pierdo detalle".
En un momento de la película, cuando Bessie recibe el resultado de las pruebas para el trasplante y ve abrirse ante ella un futuro de dependencia, dice a su hermana:
"Oh, Lee, he tenido tanta suerte. He tenido tanta suerte de tener a papá y a Ruth. He tenido tanto amor en mi vida. Ahora miro atrás, y veo que he tenido tanto amor". "Ellos te quieren mucho", contesta Lee. Pero Bessie le responde: "No, no quiero decir eso, no. Me refiero al amor que yo he sentido por ellos. He tenido tanta suerte de haber podido sentir tanto amor por alguien".

Hoy, leo una entrevista a Éric-Emmanuel Schmitt, escritor y dramaturgo. Estrena este viernes en España su película "Cartas a Dios", que trata del dolor, la enfermedad. El amor quizás es cuestión de imaginación. "La imaginación es dejarse invadir por el mundo y por la gente. Cuando estoy frente a alguien, me dejo penetrar por todas las sensaciones y las imágenes que emanan de ese individuo; es un conocimiento empático". Bessie, tiene esa empatía con su padre. Con un espejo proyecta reflejos de luz en su habitación y el padre sonríe, se extasía con esas luces que se mueven. Ambos comparten esa felicidad de la luz. Amar es dejarse fascinar por otro ser -dice Schmitt en otra entrevista-.

Pienso en Lee. Ella no es feliz. No puede con su hijo adolescente (Hank-Leonardo DiCaprio). Ella siente fuertemente ese derecho a ser la autora de su vida (yo lo siento también). Y lo tiene. Nadie le podría exigir que se quedase a cuidar a su padre, a su tía y a su hermana. No es razonable. Tiene derecho a vivir sin ataduras. Se siente incapaz de renunciar a su libertad. Intenta huir por dos veces. No hay padre ni hermana que valga. Siente miedo (yo lo siento también). Pero todo cambia: su hijo le dice que él se queda. En esa casa que a ella se le representaba una prisión, Hank ha encontrado, por primera vez, un hogar. Sus hijos están aprendiendo a querer a Bessie, al abuelo, a tía Ruth. Aquí, en el lugar del sufrimiento, sus hijos han descubierto su familia. Y si se queda, ella podrá formar parte de ella. Ser parte de aquello a lo que siempre ha pertenecido. La condena de repente puede transformarse en una bendición. El amor puede encontrarse en medio del dolor. El dolor es parte de la vida y escapar del dolor es vivir huyendo de la propia sombra. Lee se decide entonces: entra en la habitación de su padre y su hermana le sonríe, y le invita a participar con ellos en el juego de la luz.

Friday, April 08, 2011

POROSIDAD DE LOS CUERPOS



Por la mañana hasta Carlos Herrera estaba deprimido. Sus propias noticias le deprimían, como a todos los que escuchábamos la radio mañanera ¿qué más? Encima van a subir los tipos de interés...Yo me estaba duchando y casi me olvido de sentir el olor del gel de esta semana (es un pequeño tratamiento particular de aromaterapia que me impongo de vez en cuando). Y no. No puede ser que hasta los propios periodístas se caigan de tristeza y desesperanza. Así que esta noche decidí poner a prueba las teorías de los científicos. La impenetrabilidad de los cuerpos, por ejemplo. Y me planté a las nueve y media en Zelai (calle Alvareda). No se podía entrar. Pero entré. Lleno de gente. Pero hay que prepararse para las dificultades inherentes a las fiestas que se avecinan. Y conseguí hacerme un sitio pegado a una pared, apoyado en una mínima repisita que me permitía estratégicamente colocar mi platito y mi copa. Sevilla desmiente a la ciencia. Porosidad de los cuerpos. Todos cabemos, y sigue entrando gente, y siguen saliendo platos que de forma inverosímil encuentran un lugar donde ser colocados y devorados. Hamburguesas de Cobe, huevos estrellados, croquetitas de jamón...delicias de esa cocina que trae este joven vasco, primo de una amiga que pronto vendrá por aquí a conocer su primera Semana Santa. Brindo, pensando en ella, con una copa de Verdejo. Y me vuelvo a admirar de lo que hace la cultura: todos podemos estar aquí, achuchándonos un poquito, poniendo un poquito de nuestra parte. No hay malas caras, hay sonrisas, amabilidad, confort humano. Hemos venido a comprobar que no todo son cifras, ni todo son malos augurios. A veces podemos romper las leyes físicas ¿por qué no pensar que es posible vivir juntos en este planeta? Vale. Todo va mal. Pero hay ganas. Queremos. Y quizás podamos. Aquí en Sevilla se aprende. Zelai da para esto y más.

Thursday, April 07, 2011

ASTENIA PRIMAVERAL


Puede que sea el polen (hoy había gente que iba por la calle con su mascarilla), puede que sea la astenia primaveral...pero qué bajón. Casi no puedo levantarme de la siesta (no sé si es de día o de noche). Luego, por la tarde, voy cayéndome de sueño por la calle. Arrastrándome, haciendo impulso con los brazos. Estoy mayor (me digo). Tengo que quitarme de tantas cosas que me quitan tiempo. Esta mañana estuve insoportable, descontrolado. Necesito descansar. Salí de casa con sed. No encontré mi botella de agua en el coche (¿quién me la ha quitado?). Luego, en la reunión, sediento pero sin poder pedirle a nadie un vaso de agua. Me angustiaba sufrir un golpe de calor de un momento a otro, mientras íbamos por la calle -yo sin enterarme de nada- y hemos tenido que parar directamente en un bar, porque si no me muero de sed. Hasta que me pusieron delante mi Cruzcampo. Ahhhh...No soy sino un alcohólico redomado. No puedo vivir ya sin ella. Luego, fui recuperando el gusto por la vida, mis fuerzas...el tabernero, amigo, me ha hecho reír con sus historias, allí todo es alegría, y a eso de las doce me he vuelto a casa. Me he puesto un cubata y he pensado: estos días pasados, embelesado por la primavera, las flores, los olores...me he subido mucho. Iba haciendo fotos por la calle. Y mira ahora. Estás viejo, quítate de tantas cosas que te traen de cabeza. Qué quieres demostrar ya. Déjalo. Dedícate a vivir, a la contemplación. A estar con tu gente por esos baretos que os gustan, mirando a las niñas guapas, tomando unas tapitas caseras y unos finos. Entre amigos. Allí, en el Volapié, en mi esquinita de la barra, en esa isla jerezana en Triana, he recuperado las ganas de vivir.

Wednesday, April 06, 2011

UN MERCEDES ROJO



Hay personas que tienen una ilusión. Ella tenía la ilusión de ir a su boda en un Mercedes rojo. Era una tonteria. Es verdad. Pero era "su" tontería. Era donde ella ponía su corazón. Se veía llegando a la Iglesia en ese coche, el Mercedes Rojo de sus sueños, y saliendo del coche, con su ramo de flores y su vestido blanco, con su larga cola, sujetada por sus pajes. Pero el día de la boda no pudo conseguirse el Mercedes rojo. Fué a buscarla su suegro con un Audi A-8 (pedazo de coche) gris metalizado. Qué disgusto más grande. No paraba de llorar. No quería casarse así. Esa no era la boda que soñó. Y el suegro intentaba consolarla, mirando de vez en cuando al coche mal estacionado, con sus adornos de flores y guirnaldas y los intermitentes parpadeando. No me caso. Pero ¿qué más dará? Sí. Sí da más. Porque siempre he soñado con ir al altar en un Mercedes rojo.