Monday, November 15, 2010

Y EN PAMPLONA, PACO DE LUCÍA



El Sur vino conmigo. Ese sol y la buena temperatura. Y la sorpresa de Paco de Lucía, en concierto, en el Pabellón Anaitasuna. Allí que fuimos, para encontrarnos con el entusiasmo de los pamploneses, mayores y jóvenes, arrebatados por el ritmo, entusiasmados con este poeta de la guitarra. Antonio Serrano tocando la armónica en un estilo de jazz fusionado bien con el flamenco. Esa caja de ritmo. Y los cantaores y Farruco al baile. Aquí, en Pamplona, el Norte se entregaba al Sur y yo embelesado en ese fluir de dos mundos comunicándose, comulgando con música y arte. Y al día siguiente, el día norteño, montañés, lluvioso, neblinoso, subiendo a Almandoz para comer en Beola, con Ana que -rubia- tanto me recuerda a Caterine Deneuve. El encuentro en el Baztán (tras la ascensión del puerto de Velate, los árboles animados como gigantes de mi infancia). Aqui ya es allí y allí aqui. Un milagro ha abolido las distancias. El milagro de Paco de Lucía y lo universal. Porque -leo ese mismo día en el diario que me presenta el azar en la cafetería del hotel- el universo es psicofísico: uno sueña con un pájaro y por la mañana el pájaro entra por la ventana. No hay separación. Y también leo (todas las noticias hoy -día de mi vuelta- son mensajes cifrados) que la realidad es algo que nos inventamos y por tanto algo que podemos cambiar. Porque la realidad es en un 99 por ciento vacío, un relato que nos contamos, un cuento, del que somos autores y protagonistas, mediante el cual ponemos un orden al caos. Y hoy ha cambiado mi cuento. Ahora me estoy contando una historia amable, cariñosa, una historia indulgente con ese pasado que odié, ese pasado en que no era capaz de decir lo que deseaba decir, en que hacía lo contrario de lo que quería, en que todos eran hostiles, los mismos que hoy me atienden con cariño: en este nuevo cuento que me cuento todo empieza a ser distinto, desde el color de tu pelo, hasta esa cercanía de ahora que antes se mezclaba de azoramiento y timidez. El Sur ha vuelto conmigo a conquistar este Norte ya no tan frío, acogedor ahora, limpio, nuevo, mío. Y no hay nada que explicar: el fenómeno mismo es la teoría (dijo Goethe, como recuerda Siruela en la entrevista de la Vanguardia). Y lo demás, las interpretaciones, más o menos acertadas, no interesa. El fenómeno -inexplicable- es que Paco de Lucía toco ese día y que al día siguiente, el Sevilla jugaba en Zaragoza y fui, sin haberlo sabido, un sevillano más en la Plaza del Pilar, entre la algarabía de la victoria. El fenómeno son estos sentimientos del Sur en mi tierra: lo demás son teorías. El fenómeno es este cante de alegrías gaditano, disfrutado junto con mis paisanos.

6 comments:

  1. Hola, Francisco.
    Paco,une todos los puntos cardinales y algunos más.
    Le vi hace muy poco.
    Lo que me resulta realmente grato es que hayas unido el Norte y el Sur, dentro de tí y que nunca más separes unos del otro.

    Un abrazo muy, muy fuerte.

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  2. Gracias. Sí ha sido un viaje un poco mágico y siento en efecto que se han unido los dos polos, que se han achicado las distancia. Un abrazo para tí.

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  3. Que bueno volver a los orígenes y reconciliarse con ellos. Y que difícil.
    ¿Y pasaste por Zaragoza? El día del Sevilla yo había marchado a Pamplona.

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  4. Llegué por avión a Zaragoza, con el nuevo vuelo de Ryanair, desde Sevilla. Era la única manera de aprovechar los días de ida y de vuelta. Zaragoza estaba preciosa. Desde allí fuimos a Pamplona. Hay que madrugar pero es una combinación buena. Sevilla y Zaragoza están más cerca ahora. Habrá que aprovechar estos vuelos que (si no facturas maleta) tienen un precio baratísimo.

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  5. Me gustó mucho lo que cuentas de ese concierto, y el encuentro con el sur.

    Te envío este enlace, por si te gusta.

    Saludos cordiales

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  6. http://www.dorantes.es/esp/dorantes.html

    Ahora sí te lo mando.

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