Saturday, December 30, 2006

ROBERTO BOLAÑO

Hoy, de nuevo, una comida. Sobrepeso. Comida hoy de las amigas (los hombres haremos un año más de acompañantes, sobrellevando esa complicidad que entre ellas se crea). Para estos días me llevo a Roberto Bolaño ("Putas asesinas"). Escribiré algo sobre ello. Sobre la comida (o sobre el libro) el año que viene.

Tuesday, December 26, 2006

PACIENCIA

Cuántas veces en mi vida me ha faltado paciencia. Paciencia para esperar.

En latín, paciencia (patior) tiene el sentido de sufrir, soportar (pasivamente). Ésta, la he tenido con más frecuencia (en mi vida no han faltado adversidades).

Pero en griego, paciencia (hypomonte), aporta otro matiz: "quedarse atrás". Y esto me ha faltado: la fuerza de esperar, de quedarme atrás con el que tardaba más que yo, con el que va más lento, con el que tiene otro ritmo, para ayudarle. Queriendo impacientemente que llegue donde yo estoy. Paciencia para esperarme y pararme a escucharle, para no invadir el diálogo con urgencias, para no apremiarle, para no apartarle. Esto, que es una virtud activa: la fuerza de esperar. No he tenido esa paciencia.

Y dice Jacques Ellul una cosa que me ayuda: la paciencia es confianza. "Ser paciente cuando se espera el autobús es permanecer en calma, no ponerse nervioso, porque se tiene la seguridad de que va a llegar". Mantenerse en calma, abierto al otro, resistiendo la tentación de la "impotencia", de abandonarle, de no poder con él. Y no ponerse nervioso, porque el otro llegará, a su hora, en su momento, a su ritmo. Llegará a entender, llegará a valorar, llegará a agradecer, llegará a madurar.

Y -en la educación, en la relación con los alumnos, con los hijos- confiar en su capacidad; en el proceso educativo, en la eficacia del cariño, de la escucha constante, de la proximidad (con él, quedándose atrás con él, si es necesario). Pronto a escuchar, para acompañarle en su camino.

Paciencia es esperanza en que el camino es el que lleva a cada uno. De que uno es sólo una etapa en ese camino del otro: una etapa precisa. Es insistencia, iniciar y reiniciar el diálogo. Es aceptar no tenerlo todo ahora, no tener resultados ahora. Porque aún no es tiempo. Y trabajar confiado en que los frutos llegarán aunque uno no sea quien los recoja.

Friday, December 22, 2006

FELICITACION NAVIDEÑA



















¿Qué hacéis mirando al Cielo?
Adorad al niño que acaba de nacer.
Dios está en cada niño.
Dios juega en cada niño.
Dios ríe en cada niño.
Dios tiene hambre y muere en cada niño.
Dios es esperanza del mundo en cada niño.

¿Qué hacéis mirando al Cielo?
Adorad al hombre que fue niño.
Dios está en ese niño.
Dios juega en ese niño.
Dios ríe en ese niño.
Dios tiene hambre y muere en ese niño.
Dios es esperanza del mundo en ese niño.

¿Qué hacéis mirando al Cielo?
Adorad en vosotros al niño.
Adorad en los otros al niño.
Adorad en el abrazo, en la risa y el beso
Lo divino que habita en cada hombre y cada niño.

Wednesday, December 20, 2006

FIRMEZA

"Hubo muchas cosas de las que simplemente prefirió no darse cuenta".

Tuesday, December 19, 2006

PALABRAS DE BUIKA



He leído una entrevista a Concha Buika. Dice cosas muy importantes. Cosas que pondría como un recuento de propósitos para el año que, cada año, empieza en Navidad.

Concha, mallorquina de nacimiento pero formada como cantante autodidacta en los casinos de Las Vegas, dice que "la música viene del más allá". Habla de sentir sin límites, de saber quién nos quiere, habla de orientar nuestra vida a favor de nosotros mismos, de aceptar el dolor como parte de la felicidad y la mentira como parte de la verdad. Habla, fundamentalmente, de la libertad como condición de la vida. He aquí sus palabras, que tienen, para mí, todo el peso de la evidencia, de lo vivido:

  • "La pasión es la brújula más sensata que tenemos".
  • "Como el futuro es incierto no sé por qué hay que estar amarrado a un pensamiento cuando uno tiene la capacidad para retractarse".
  • "Cuando viene un amor atravesado lo paso mal, pero bendito sea porque siento esa verdad: cuando te dan una torta, te duele, y lo que quiero sentir cuando me la dan es ese dolor, no vaya a ser que me confunda y me vaya a tirar toda la vida recibiendo bofetadas. Prefiero que las cosas que tengan que doler, duelan".
  • "No me preocupa la mentira porque es tan necesaria como la verdad. Me preocupa más quien miente. Que me mienta mi mamá incluso me hace gracia; ahora, que mienta Bush, pues tenemos un problema. El arte vive en gran parte de la mentira".
  • " Yo soy ilimitada emocionalmente, quien quiera frenar mi capacidad de amor es que no me quiere. Ya que nos condicionan en tantas cosas, aprovechemos que no tenemos límites para sentir. ¿Tu ves normal que a alguien de 20 años le digan que nadie más, en toda tu vida, te va a tocar la piel, hacerte sentir...? Eso es vivir como un leproso".

Saturday, December 16, 2006

INSTANTE

"...hacia la incierta patria del olvido".
(Jesús García Calderón)

Quizás lo perfecto es el olvido.
Yo pensé que al menos Dios recordaría...
Mas Dios es puro instante eterno,
que culmina en amor,
vida que se vive en ápice fugaz
sin eco. Basta así la inocencia pura
del ser. Y no hay memoria ni suceso.
Solo amor que colma el ansia,
hacia la incierta patria del olvido.

Tuesday, December 12, 2006

SENTIMIENTO VERDIBLANCO

Barrio de Híspalis. 14,30. Barra del Jamaica. Han llegado en autobús desde el pueblo (tres horas de viaje). Vienen con niños. En Córdoba hay muchos aficionados. Es un partido poco conflictivo. Se pueden sacar las entradas en Seviilla. Llegó hace un rato el autobús. Padres, hijos, jóvenes, mujeres. Vienen con sus atuendos verdes, sus bufandas y sus camisetas. Acaban de comprar trompetas y otros objetos de ruido. Al llegar, abrazo a mi cuñado y mis sobrinos. Al final acabo comiendo con toda la peña. No me dejan pagar. Revuelto de bacalao, solomillo con patatas, habas con jamón, y un extraordinario vino de Martinez Lacuesta. Luego se van de cubatas, antes de que empiece el partido, entre canciones, ya hermanados con los de aquí. Yo me quedo. Me tomo la copa en la terraza del bar de al lado. Al poco se levanta un rugido. El vendedor ambulante (mecheros, esto y lo otro) canta el primer gol del Betis. Hemos comprado pipas para acompañar las copas, mientras se despeja el terreno para poder coger el coche. Según van pasando los minutos de partido va apareciendo un rosario de gentes, parejas estrafalarias (¿abuela-nieto? ¿lesbianas?), gentes extrañas, personajes curiosos, novios uniformados en verde, forofos sin entradas, con sus bufandas anudadas a la muñeca, con sus radios enchufadas a la oreja. Son béticos sin entrada, béticos sin dinero, pero con ganas de disfrutar, de vivir el ambiente, de vivir una victoria de su equipo, personajes de la fiesta, después del partido. Familias enteras. Padres e hijos. Hijas con sus madres. Hombres raros que se colocan en el kiosko, callados, serios. El partido se disputa. Hay un público fuera del campo, que sigue sus incidencias, cruzando miradas cómplices, haciendo comentarios. Béticos de verdad, sin entrada, béticos de la calle, de los niños que viven un domingo vestidos de blanco y verde. “Está en la idiosincrasia del Betis –me dicen- perder, incluso descender de categoría, el año del centenario”. Y comiendo pipas descubro a toda esa tipología maravillosa del beticismo. Sentimiento verdi-blanco. Sentimiento de familia, de barrio, de gente de la calle, sana, de sevillanos de toda la vida. Qué bonito un domingo por la tarde en el Villamarín.

Saturday, December 02, 2006

LOS DESEOS SÓLIDOS

También los deseos tienen peso.
Cuenta lo que soy,
mas también lo que deseo.
Colocarme la capa
y, como un héroe, volar,
elevarme, haciendo un guiño
a todos los que no vuelan.
Abandonar la cárcel del silencio,
salir indemne del dolor
de los días tímidos,
del corsé de los prejuicios,
para llenar de vida
los sesenta minutos de mis horas.
A mi paso.
Alejado, tranquilo.
Llenarme siquiera de deseos.
Deseos sólidos, que ya son algo.
Una cierta realidad que va cambiando
la realidad oscura de mi tedio.
Sólo mío, deseo, sólo mío.
Deseo de sentir y de estar vivo.

Wednesday, November 29, 2006

ESCRITURA TERAPEÚTICA

Estoy leyendo “La Dalia Negra”, de James Ellroy. No he querido ir a ver la película de Brian de Palma, para no perderme el placer de la lectura. Conforme ésta avanza, la violencia del texto me disuade de acudir a la proyección, conociendo la fama que precede al director americano.
Buscando información sobre el escritor, visito varios sitios de Internet, donde encuentro la biografía de Ellroy, prácticamente calcada (el cortar y pegar debería practicarse con más rigor). Nacido de una relación fugaz entre su madre y su padre (veinte años mayor), sufre la separación conyugal a los seis años, y a los diez el asesinato de su madre (que aparece en la calle, estrangulada con sus panthys por alguno de sus frecuentes acompañantes masculinos).

La escritura funcionó también como terapia, ya que en 1979 empezó a dar forma literaria a sus ensoñaciones policíacas y publicó su primera novela, Requiem por Brown, con importantes elementos autobiográficos.

Esta frase, repetida por sus biógrafos, me sugiere el tema de la motivación del escritor. La motivación terapéutica parece menos noble que la literaria. Por otra parte, frecuentemente ese “con importantes elementos autobiográficos”, funciona en manos de los críticos para desacreditar a los autores noveles y sus operas primas. Sin embargo, es una verdad sabida que los sicólogos suelen surgir entre las personas que han sufrido problemas síquicos. En este caso, el hijo obsesionado por el asesinato de su madre, proyecta esa obsesión sobre un asesinato similar sucedido un año antes de su nacimiento: el caso de la Dalia Negra, una joven mujer cuyo cadáver aparece en un solar, cortado en dos por la cintura.

Ellroy, en su juventud perdida de delincuente habitual, sufre de alucinaciones y padece ensoñaciones sobre asesinatos de mujeres, entra furtivamente en casas particulares donde consigue ropa íntima femenina, sueña con cometer el asesinato que le obsesiona. La literatura permite encauzar esa obsesión. La literatura opera como terapia. Hoy Ellroy habla en términos de gran escritor (ver entrevistas en la red), es un sujeto admirado, que viaja por todo el mundo presentando sus libros, es “uno de los mejores escritores americanos”. Esto me recuerda a Bukovsky, que en sus últimos tiempos disponía de una mansión con piscina climatizada interior y jacuzzi, él, que había dormido en los cubos de basura.

Por lo tanto ¿cabe abominar de la escritura terapéutica o de la autobiográfica? No necesariamente. Uno también escribe para entenderse, para entender su vida, sus tragedias vitales. Uno repasa en lo que escribe el dramón del que ha sido protagonista. Porque uno es el protagonista de lo que escribe. La literatura es…otra cosa. Un marchamo que alguien da a otro. Alguien que tiene socialmente reconocida la autoridad para dar marchamos (aunque esa autoridad, muchas veces, la conceda el dinero de las editoriales). Escribir no es vender libros. Eso es cosa de agentes.

Thursday, November 23, 2006

REFLEJOS

"Nuestro primer encuentro tuvo lugar en una oscura librería de la rue Montmartre, donde la casualidad de que ambos anduviéramos en busca de un mismo libro -tan raro como notable- sirvió para aproximarnos. Volvimos a encontrarnos una y otra vez. Me sentí profundamente interesado por la menuda historia de familia que Dupin me contaba detalladamente, con todo ese candor a que se abandona un francés cuando se trata de su propia persona. Me quedé asombrado, al mismo tiempo, por la extraordinaria amplitud de su cultura; pero, sobre todo, sentí encenderse mi alma ante el exaltado fervor y la vívida frescura de su imaginación. Dado lo que yo buscaba en ese entonces en París, sentí que la compañía de un hombre semejante me resultaría un tesoro inestimable, y no vacilé en decírselo. Quedó por fin decidido que viviríamos juntos durante mi permanencia en la ciudad, y, como mi situación financiera era algo menos comprometida que la suya, logré que quedara a mi cargo alguilar y amueblar -en un estilo que armonizaba con la melancolía un tanto fantástica de nuestro carácter- una decrépita y grotesca mansión abandonada a causa de supersticiones sobre las cuales no inquirimos, y que se acercaba a su ruina en una parte aislada y solitaria del Faubourg Saint-Germain...Nuestro aislamiento era perfecto. No admitíamos visitantes. El lugar de nuestro retiro era un secreto celosamente guardado para mis antiguos amigos; en cuanto a Dupin, hacía muchos años que había dejado de ver gentes o de ser conocido en París. Sólo vivíamos para nosotros."
Edgar, como Vincent, soñaron en una hermandad espiritual perfecta. Ayer leía esto y hoy he sentido de nuevo, al volante (la música sonando alta en el equipo) el deseo de compartir con alguien estos sonidos alucinados (el milagroso solo de Stefon Harris, en 5/8 In Flow, por ejemplo), alguien con el que me hubiera encontrado casualmente, al interesarnos por el mismo CD en la tienda de discos, alguien a quien indicaría la posibilidad de escuchar a Ahmad Jamal, y que quizás hubiera escuchado Jordu, en el concierto en que intervino, junto al bajo James Cammak, un desconocido negro de nombre francés tocando el steel-drum (ese instrumento jamaicano que parece una olla de cocina abollada, pero cuyo timbre encaja maravillosamente con el pianismo de Ahmad en Jordu, Ahmad cuya introducción al tema es pura música clásica, impresionismo francés -Debussy o la Gypnopedie- enfrentado el oyente, así, con dos mundos de sonido, el piano clásico, refinado y los sonidos primarios de esa olla de carne jamaicana, cuyas limitadas posibilidades únicamente eran compensadas por la habilidad prodigiosa de esa mano negra relampagueante entre una y otra abolladura, esa ciencia que no se aprende en las partituras ni en los consevatorios, sino en las calles de la pobreza y del gheto, habilidades prodigiosas del analfabeto musical, y de ahí ese crak sensorial que se produce al escuchar este enfrentamiento cultural inaudito en ese tema oscuro, sometido al bajo preciso del poderoso Cammak) y en ese momento esa otra persona te revela una comunión que no imaginaste y (¿cómo sería?), volvéis a encontraros y -cada vez más- escucháis vuestras músicas particulares pensando en el otro, soñando en compartirlas y (abiertamente) uno plantea la posibilidad -lógica sólo en términos novelescos- de iros a compartir esas músicas a una casa que pudiéseis decorar, para vivir retirados con vuestros CD, viviendo "sólo para nosotros". Y llegas al parking y apagas el equipo y subes a casa.

Thursday, November 16, 2006

PERO...ESTE VERANO

Pero he estado a punto de perderla...
...la fe en la palabra, digo (tras leer "Doctor Pasavento", rectius, tras subrayarlo en esas largas tardes de pueblo, enfundado en mi sillón, donde me aíslo del personal local, del entusiasmo local por ese pueblo al que voy, verano tras verano; digo más, tras escribir en los márgenes, con letra minúscula, mis pensamientos concordantes, mis asentimientos, mis deslumbramientos).
No en vano fui a Nápoles ("Neipols" en inglés), el año pasado y...todo era pura reminiscencia, desde la calle Toledo al pasaje de Vittorio Emanuele. Desde la bahía perfecta, con el Vesubio al fondo (cuya erupción pintara Turner en una tela que estalla, como el volcán, en colores dorados, igneos; vista desde la colina de los vips a donde nos subió el taxista, cuya media hora apalabramos en un regateo latino como Dios manda), hasta el puerto. Ese Napoles donde se esconde Vila-Matas (perdón, Pasavento), escapado (como a mí me gustaría) de Sevilla, en un equívoco: alguien que me suplante, que pase por mí a partir de ahora, para darme la vuelta...y marchar a ese Paris, para instalarme permanentemente en el Hotel Venice, bajo nombre supuesto (¿por qué puse a este blog mi verdadero nombre?), mi Paris, mi barrio latino (mi cava de jazz, con mi pipa, como en "Funny Face", en un ambiente creativo y degenerado, donde pudieran, en cualquier momento, salir a la pista Fred Asteire y la maravillosa Audrie Hepburn). Perder la identidad...un sueño, pero ¡qué parecido a volverse loco! O fingir la locura, quizás. Para librarse de las obligaciones...libertad de horario en el balneario. Veinticuatro horas para mí: largos paseos en los Alpes. Y morir sobre la pura nieve (con las botas de caminar -de pasear relajado, olvidado- puestas), habiendo engañado a todos, habiéndose sacado gratis, con este ardid de debilidad, el mantenimiento y el alojamiento, incluso el cuidado médico y los mimos de las enfermeras (esos cuidados y ese amor a que también los cuerdos tendríamos derecho), e incluso tras sacarse gratis la admiración un tanto snob de los que nunca te leyeron, y ahora vienen a visitarte (y se convierten en especialistas en tu obra, biógrafos y editores póstumos) y se fotografían con "el que lo dejó todo y se fue", el que hizo la gran renuncia. La renuncia a ser alguien. El que mandó todo al carajo, como nadie se atreve a hacer, para ser libre y...(hoy precisamente he vuelto a ver al ocupante de esos cartones abajo, en los soportales; otro loco).
Y así, por estar entre los que no cuentan (los que renuncian a contar), por sumarse uno a la nómina de los sin voluntad, sin futuro, sin nada, accedo a saber que mi vocación quizás hubiera podido ser la de mayordomo (servir ¿no es eso lo que nos hace felices?).
He estado, este verano, a punto de perder las ganas de escribir más, de contar más, para nadie...pues ya no contaba (eso creo). Y ahora vuelvo, y vuelvo nuevo, renovado, para escribir si sí, sí, si no, no. Para no ser leído, para no comentar con nadie lo que escribo, para ser un ser que es o quiere ser lo que puede imaginar de sí mismo. Y puede (imaginar tan solo, pero ya es algo) imaginar que es capaz de amar y de sobrevivir en el anonimato del amor. Y quiere seguir renanciendo de todas sus muertes y hallando almas gemelas, como Vila-Matas encuentra almas gemelas en su soledad balnearia o hospedera, como descubre a ese caballero de la foto de portada, con la niña subida a una silla, su hija, segura con esa seguridad del niño sostenido por su padre (oh! padre, oh capitán! ¿dónde me tiendes la mano?). Y así, entre almas gemelas imaginadas o soñadas, soñar, amigos, con la belleza del silencio.

Sunday, November 12, 2006

LA FE EN LA PALABRA

Elías Canetti, en sus apuntes del año 1980, dice: “nada de Sartre me ha importado nunca. Encuentro opresiva su verborrea conceptual. Si se puede llamar tonto a quien cae una y otra vez, y por completo, bajo el hechizo de los conceptos, yo diría también que es tonto”.

Confío más en la palabra que en la racionalización de la vida. Esa fe en la palabra que nos proporciona la verdadera literatura, es la fe de los judios, como Canetti y tantos otros escritores. Dice Canetti: “Quizá sea eso lo que me queda de la fe en la Biblia, la fe en las palabras”.

La palabra tiene un poder creador: en nuestra infancia “abracadabra”, era el poder de la magia. La palabra podía dar vida, como en el Golem de Praga.

La fe en la palabra, de la que hablaba Canetti, justifica que los judíos sean el pueblo del Libro, o mejor, como alguien ha sugerido, el pueblo de las interpretaciones del libro. La riqueza de un texto es directamente proporcional a la posibilidad de aportar niveles de lectura distintos y satisfactorios. El autor cree tener la clave de su obra, sin embargo, lo mismo que el Autor de la Biblia, su Revelación pone en marcha la Palabra, que en sí tiene el poder de lo infinito. La palabra va acumulando sentidos, tiene una capacidad de desenvolvimiento y adaptación a la cambiante realidad, a la subjetividad ilimitada de los múltiples lectores que accedan al texto.

Por eso, ningún libro acaba de ser leído. Cada libro es mi libro (con un significado exclusivo para mí). Cada texto forma parte del contexto personal del que lo escribe y del que lo lee. Leo y me leo. Releo y me releo. Lo que leí ya no puedo volverlo a leer, aunque el texto no haya cambiado. Soy inevitablemente contemporáneo al texto. Hoy ya dejé de creer lo que creía. Hoy ya no leo igual. Porque nadie es inocente al leer.

Thursday, November 09, 2006

UN BUEN SOLO


Para él, un buen solo era el que contaba una historia. Una historia: algo con principio, desarrollo y final. Una unidad de sentido, aunque muchas veces el sentido sea precisamente el sinsentido. Una historia porque cuenta algo. Una historia hecha de música, pero también de silencios. Esos silencios que dan sentido a cada nota. Espacios de silencio en que reposa la melodía. Silencios prolongados, a veces. Necesarios para que resurja el sonido.
Ahí está: el autor anónimo lo dibujó en la pared de un local de copas. Así de vivaracho. Contándonos historias. Como la historia de esos garitos nocturnos y esas noches de libertad, al son de un jazz. Sin prisa y sin tiempo. Noches en que hemos puesto notas al silencio de los días.
Los silencios también dicen su historia y evocan melodías en el aire.
Un buen solo, un buen solitario que canta su solo, queriendo contar su historia, interpretando su historia, con sonidos y silencios.

Monday, November 06, 2006

KILLER'S KISS


Todo aquí es recuerdo, mientras se espera el final.
Como en el recuerdo o el sueño, hay imágenes que se repiten, imágenes que nos han enganchado. La memoria es superposición de estas imágenes fragmentarias; más que palabras o razones, hay en el recuerdo imágenes inconexas que quedaron impresas por una cierta fuerza de resonancia o evocación. Ahora mi vida son esas imágenes que vienen, mientras intento dar con el argumento que las hilvane. Espero en una estación al tren que me lleve a otro lugar. Recuerdo, así, la noche en que ella fue a despedirse. Un par de borrachos con gorros raros iban por la calle bailando y cayendo en una especie de procesión grotesca. Uno toca una armónica o algo parecido y el otro se contorsiona. Parecen enanos, encogidos con esos gorros como de turco, como si hubiesen salido de una fiesta navideña. Pero no es Navidad. Vienen y van, se acercan y se alejan por la misma calle, arriba y abajo, vuelven otra vez y rondan en torno mío que les miro sin sonreír; uno me quita la bufanda y se la pasa por el trasero, como si de una toalla de baño se tratase, mi cashmire,…no tiene gracia, se la quiero quitar y se ríen, escapan con ella, les persigo…todo el mundo se ríe de mí que intento recuperar mi ridícula toalla…
Es recuerdo o sueño...
Me levanto y miro por la ventana: ahí, inalcanzable, fugaz, mi vecina, que se sirve una copa. Apago la luz voy a la cama y me recuesto, pero vuelvo a levantarme y a mirar a mi vecina desde la ventana, ella apaga la luz… y yo la enciendo. Ella estará mirándome como yo (o sueño que me ha mirado) con detenimiento y agrado, mientras bebe una taza de café despacio, y yo me muevo delante de la ventana con el torso desnudo, hasta que ella enciende la luz y yo la apago, y ella se irá a quitar la blusa, cuando llaman al teléfono, y vuelvo y no la veo ya, pero se que se está mirando al espejo y sueño con su extraña ropa interior.
Parece un sueño en el que ella duerme y velo su sueño. Estoy en su habitación…dando vueltas, rondando mientras duerme y miro esa muñeca de porcelana en lo alto de su cama…ella duerme con un brazo cruzado sobre el pecho…en lo alto del cabecero hay una muñeca de porcelana…usa este perfume que ahora olfateo en su tocador…esa muñeca de porcelana…su brazo cruzado…sueña, dueña…huesuda.
Al despertar de su sueño, sueño que me contó una larga historia, en la que ella baila pero fue su hermana la bailarina, que dejó el baile, yo sólo veo mientras me habla a la bailarina que danza, gira y gira, interminablemente, con sus medidos pasos de baile, elegantes vueltas mientras alza la barbilla y la sonrisa y alza la pierna …girando, sólo veo eso, pero no escucho nada de lo que me cuenta…sino que veo a su hermana bailando todo el tiempo…sobre el escenario de un teatro…bailando como una diosa de mirada fija, como una diosa de la muerte.
Y vienen a mi memoria las pesadillas, esas imágenes que se repiten obsesivas…el último combate, golpe tras golpe, caída tras caída, mi “barbilla de cristal”, una paliza que ya nunca acabará - el cartel del combate por el suelo- . El antro donde ella trabaja como compañía de baile alquilada por hombres esquinados –el son al que van bailando como un lento ritornello esas bellezas que bailan de mentira el baile sin fin del sexo alquilado, un baile sin arte, impuro, en otro teatro lúgubre, como detenido.
Pesadillas son esas persecuciones por tejados en los que no se encuentra ninguna puerta abierta, esas bajadas y subidas, escaleras, aleros…y el fin del mundo, el almacén de maniquíes, el almacén de muertos del infierno, piernas y cabezas que son arrojadas como armas, cuerpos que destroza el hacha que ya no distingue a dónde dirige el golpe (la violencia es un espectáculo cómico de energía furiosa, en la que rueda por los suelos el que ataca y queda confundido con un mar de cuerpos y piernas femeninas, él, el libidinoso, entre los cuerpos de las muñecas). Como en una borrachera, aquí nadie acierta a golpear en el lugar debido, golpea fantasmas, cada uno combate solo, combatimos contra sombras…en una danza que se prolonga y reinicia, entre golpes mortales al vacío.
Y mientras, Irene Kane, con esa expresividad suya confusa -¿si o no?- no importa lo que esté diciendo, sus ojos y su boca desmienten todo, inasequible a la comprensión del espectador. Impenetrable, como una efigie huesuda. Misteriosa en su fragilidad pétrea, de porcelana fría. Abre la puerta y abre la boca, se deja abrazar, besar, duerme…va de uno a otro abrazo, de una boca a la siguiente.
¿Quién es el asesino que besa?

Thursday, November 02, 2006

PRESENTACION EN "LA CARBONERÍA"



Mañana viernes, a las ocho de la tarde, presento un libro en "La Carbonería", dentro de los otoños literarios que dirige Pisco Lira. Es "El Forense", de Lucía Parrilla Sagra, novelista que ha velado sus armas por los foros literarios de Internet y llega a la capital hispalense desde Santisteban del Puerto, el pueblo de Jaén en que vive. Allí se presentó su libro este verano, con asistencia de un gran número de vecinos.
Se trata de una novela interesante en más de un sentido. Por una parte, es obra de una mujer, lo que todavía sigue resultando excepcional. Además, es una mujer que se atreve a asumir la voz literaria de un hombre. El protagonista es masculino y resulta muy verosimil como hombre (su sexualidad, por ejemplo, es desarrollada con gran capacidad de asimilación y convicción). Tercero: es una opera prima de una mujer madura, que "a la mitad del camino de la vida", emprende la aventura literaria, llena de juvenil entusiasmo. "A riesgo y ventura" y contracorriente, con una novela directa, clásica, profundamente humana.
Yo presentaré el libro, como digo, y pienso hablar de "la época del malestar", los cincuenta que ya avizoro, y de la idea de Gil de Biedma de que -perdido el paraíso de la infancia- sólo existen dos edades interesantes, la juventud y la vejez, y en medio, un páramo: "la madurez", esos años descoloridos.
En "El Forense" están presentes los fantasmas de la mente: está el fantasma de "el que pudimos haber sido" (ente puramente imaginario, a veces patéticamente irreal: el poeta frustrado, el pintor frustrado, la bailarina de ballet frustrada); está ese sentir la vida rural como fracaso, como frustración de posibilidades (otra fantasía: "la gran metrópolis", Eldorado de la modernidad, promesa de una vida sin rutinas ni aburrimientos).
Contra todas ess imaginaciones (estos demonios interiores del fracaso), el protagonista, situado ante la muerte -empieza su novela al día siguiente de sufrir un amago de infarto- escribe. Y la escritura, desencantada, desesperanzada, autoflagelante, según va recomponiendo los pedazos de su biografía, le permite ir haciendo las paces consigo mismo.
A veces, los fantasmas ocupan demasiado sitio. La vida real requiere una mirada de indulgencia, una mirada serena y una apiadada sonrisa. Y quizás, como Rafael, el narrador, recuperemos la capacidad de ver eso que siempre ha estado ahí, disponible: la realidad de una sencilla felicidad cotidiana.

Thursday, August 17, 2006

LAS LUCES DE LA NOCHE


En “La educación de las hadas” (Cuerda) el amor de ella por él, le lleva a abandonarlo para vivir en soledad la grave enfermedad cuyo diagnóstico ha recibido en secreto. Lo que queda es peor que lo que se tuvo y por eso se va. Queda el sufrimiento y el sufrimiento ¿no acaba con el amor?

En “Los restos del día” (Ishiguro), Stevens, el mayordomo, se da cuenta durante su encuentro con la antigua dama de llaves, de que lo mejor de su vida –los años que trabajaron juntos- ha pasado, que la ocasión del amor pasó, que en su trabajo empieza a cometer errores (errores que él sabe bien lo que significan)…y cuando piensa sobre todo esto durante el final de una tarde en Cornuailles, observando que todos esperan que se enciendan las luces del paseo, el desconocido sentado a su lado en un banco le explica: “hay muchos que prefieren la noche al día”. Queda la noche…y las luces de la noche.

Tuesday, August 08, 2006

SU AMIGA


En el parque de Oviedo olía a césped recién cortado. La niña solitaria jugaba con su amiga de piedra. Inventaba juegos con ella. De niños, todo tiene vida, todo nos habla, con todo podemos jugar. En ese momento, cuando iba a hacer la foto, parece que la estatua por un momento se giró.

Thursday, August 03, 2006

¿ARTE?


Esta foto la saqué en Oviedo, en una exposición de arte contemporáneo. El autor, francés o belga (un tal Jean J. Parent), forma bolitaS con trozos de hoja de periódico, de distintos colores y tamaños y las coloca sobre una superficie plana. Tirar papeles puede constituirse en arte, si uno es capaz de apreciar la belleza. La sensibilidad de cada uno se despierta o no ante esta imagen, evocando o no, gustando o no. Así, mirando esta "tontería" sin prejuicios, me parece contemplar un bello universo accesible y portátil de planetas y satélites. ¿No es bella esa cercanía de formas irregulares, próximas y lejanas, solitarias o gremiales? ¿no es grata la gradación de tonos claros, ante la firmeza de lo azul y lo negro, o la sutileza entre lo blanco y lo beige? Es, en todo caso, un placer poético.

Monday, July 31, 2006

UN MÚSICO FRACASADO

El hermano mayor de mi madre era un soltero de cuarenta y tres años, larguirucho y de nariz aguileña, que se ganaba la vida como clarinetista. Como todos los Fogg, tenía tendencia a la apatía y la ensoñación, a fugas repentinas y prolongados letargos. Después de un prometedor comienzo en la Orquesta de Cleveland, estos rasgos de su carácter acabaron por dominarle. Llegaba tarde a los ensayos porque se había dormido, se presentaba en los conciertos sin corbata y una vez tuvo la osadía de contar un chiste verde delante del concertino búlgaro. Después de que le despidieron, Víctor fue de un sitio a otro con varias orquestas menores, a cual peor, y cuando regresó a Chicago en 1953 ya había aprendido a aceptar la mediocridad de su carrera...Víctor sabía que le faltaba ambición, pero también sabía que había otras cosas en el mundo aparte de la música. Tantas, en realidad, que a menudo se sentía abrumado por ellas. Como era de esa clase de personas que siempre están soñando con hacer otra cosa mientras están ocupadas, no podía sentarse a practicar una pieza sin detenerse a resolver un problema de ajedrez, no podía jugar al ajedrez sin pensar en los fracasos de los Chicago Cubs, no podía ir al estadio de béisbol sin acordarse de un personaje secundario de Shakerpeare y luego, cuando al fin volvía a casa no podía sentarse delante de un libro más de veinte minutos sin sentir la urgente necesidad de tocar el clarinete. Por lo tanto, dondequiera que estuviese o adondequiera que fuera, dejaba tras de sí un desordenado rastro de malas jugadas de ajedrez, marcadores con resultados provisionales y libros a medio leer...Víctor no pretendía ser algo que no era.
(...)
Pondremos rumbo al Oeste, internándonos en las tierras salvajes. Creo que será interesante, independientemente de lo que salga de ello. Una panda de tipos urbanos en la tierra de los vaqueros y los indios. Pero me atrae la idea de esos espacios abiertos, la idea de tocar mi música bajo el cielo del desierto. ¿Quién sabe si no se me revelará allí una verdad nueva?.- El tio Víctor se rió, como para disimular la seriedad de ese pensamiento.

(Paul Auster, "El Palacio de la Luna")

Friday, July 28, 2006

ENCUENTRO



Me lo crucé por la calle en Oviedo. Pasé a su lado, pero creo que no me vió. Iba pensativo y con las gafas rotas. Preferí no decirle nada.

Wednesday, July 26, 2006

AFORISMOS DE ESTE MOMENTO

Para la vida, son más importantes las excepciones que las reglas.
Perdonar es haber comprendido nuestra propia estupidez.
Vivir de verdad es estar dispuesto a vivir menos tiempo.
Amar es afrontar que el otro ama de otra manera.
La mayor conquista es ser capaz de no tomarse uno en serio.
La libertad consiste en superar el miedo a equivocarse.
Inteligencia es sacar de nuestras imperfecciones algo valioso.
Nadie es bueno, pero ¿quien quiere ser nadie?

Tuesday, July 25, 2006

OPINIONES

Que algo lo diga Agamenón o su porquero, siendo cierto, debe dar igual.
No es así. Según quien hable, lo que diga será juzgado. Fulano ha dicho...ah, fulano es un comunista, o fulano es un facha. Y no escuchamos lo que dijo.
Kurt Cobain nos dejó estas seis leyes, escritas en su diario:

1.- No violes.
2.- No tengas prejuicios.
3.- No seas sexista.
4.- Ama a tus hijos.
5.- Ama a tu vecino.
6.- Ámate a tí mismo.
No dejes que tus opiniones obstruyan esta lista.

No me importa quién fue Kurt Cobain, lo que hizo ni cómo murió. No me importa la fama de su viuda. Sólo digo que, en su sencillez, el suyo me parece un buen programa. Lo dijera Kurt Cobain, o su porquero.

Thursday, July 20, 2006

CORAZÓN

Detente, corazón mío!
No pienses! Deja el pensar en la cabeza.

Alvaro de Campos

Wednesday, July 19, 2006

LEVIATÁN


En “Leviatán”, Paul Auster plantea, como en otras novelas suyas, el tema de la pérdida de peso del presente y la angustia ante el cambio: una situación de peligro para la vida (en este caso una caída desde un cuarto piso, amortiguada en último momento por las cuerdas de un tendedero) determina una toma de conciencia del protagonista. Algo, para él, muy grave: es consciente de que –sin saberlo- ha provocado el accidente. Se da cuenta de que algo en él, algo que no era consciente hasta entonces, ansiaba esta crisis, buscaba una salida, un desenlace. El accidente (que se produce un 4 de julio, mientras Ben está contemplando los fuegos artificiales sobre Manhatan) no es pura casualidad, de alguna forma encierra un mensaje, materializa algo profundo, una necesidad radical de cambio. Desde ese momento –desde esa toma de conciencia- Ben sabe que debe cambiar su modo de vivir o volverá a encontrarse con la muerte, tarde o temprano. No es sólo que deba dejar sus hábitos, dejar de escribir sus artículos o interrumpir su acelerada vida social. Él siente que sólo podrá cambiar realmente cuando desate el vínculo más sólido en su vida: el de su matrimonio. Su natural bondad, sin embargo, le hace imposible concebir el comienzo de algo nuevo, a partir de un acto de crueldad (en este caso hacia su esposa). Por ello, envuelto en un pensamiento circular, empieza a provocar –también inconscientemente- que ella tome la decisión de abandonarlo.
Auster vuelve –así- al leit motiv del relato: cada persona da vida a sus propios fantasmas (a la infidelidad de su pareja, cuando deja de sentirse deseada; a la marcha del otro, cuando desea ella misma romper y no puede; a la muerte, cuando no desea ya su vida). ¿Cómo acabar con esos fantasmas? En el caso de Ben y Fanny, es mucho ya lo que han vivido. Han superado problemas de pareja. La pérdida de autoestima de Fanny que generó sus celos hacia Ben (quien quizás se entregó a los encuentros que en principio fueron fantasías de su esposa, como forma de justificarla ante sí misma y como modo de mantener el fuego de su relación), celos que sólo pudieron curarse cuando Fanny forzó una relación extraconyugal con Peter, el mejor amigo de Ben (recuperando así el sentimiento de ser una mujer deseable y salvando a Peter de la tentación de reanudar su rota relación anterior).
Cuando Ben acabe forzando el abandono de Fanny, se dará cuenta de que ha perdido para siempre lo único que tenía, de que tiene entre manos un final y no un principio. La libertad como sueño de escapar a nuestra propia identidad (la estatua de la Libertad es una constante referencia, el vértigo a la caída, como peligro y como destino), es un Leviatán, un monstruo que destruye.
El narrador, Peter (Auster siempre está presente con un alter ego en todas sus novelas), se refiere a un momento en que se vio, por primera vez y con toda claridad, de pronto envejecido: sintió que la vida pasada había cristalizado en este presente suyo, en las personas con las que ahora estaba, las que ahora tenía en su corazón…Eso era su vida: esto de ahora. Creo entender a lo que Auster se refiere. A la fantasía de otra vida distinta de la que hemos ido construyendo, como algo posible y que requiere desbaratar (malbaratar) todo lo conseguido. Pero –nos advierte- no hay otra vida, se trata de una pulsión autodestructiva, siempre presente en cada uno de nosotros: tirar por la borda lo que tenemos es una forma de negar nuestra vida, de anticipar nuestra muerte, por un deseo de “serlo todo”, que viene a ser lo mismo que “no ser nada”.

Monday, July 17, 2006

DOS CABEZAZOS


Nos fuimos del hotel para ver la prórroga (la televisión del hall era pequeña y apenas distinguíamos a los jugadores desde nuestro sitio). Callejeamos y entramos en un bar del centro en el que vimos una mesa libre. No había muchos parroquianos. Pedimos una botella de sidra y un surtido de quesos. Allí el camarero tira la sidra justo en el momento, para que bebas ese trago burbujeante al romper el líquido en el vaso. Los quesos son repulsivos en su contextura, color y olor, pero el paladar resulta exquisito. La prórroga está siendo para los franceses. Luis me dice, por enésima vez esa noche, que parecen drogados: no pueden correr así con más de veintinueve años de media en las botas. Se anima a Italia (yo, sin embargo, tengo mis silenciosas simpatías por el equipo francés, cuyo esquema de juego es el que más me gustó durante el campeonato). Hay un entrar y salir de gentes, casi todas habituales, a lo que parece. Uyyy. A punto ha estado de marcar Zidane, de cabeza. La ha girado bien, pero el portero ha evitado el tanto. Un cliente al lado se dirige a nosotros en busca de conversación. Está solo. Junto a él una sillita de niño (seguramente su esposa le dejó bajar a ver el fútbol, pero con la condición de llevarse al pequeño). El niño, de tres o cuatro años, no deja de corretear por entre las mesas. Se sigue el partido con profusión de comentarios entre los clientes habituales. De repente el niño pasa por delante de nuestra mesa y se cae para atrás. Ha resbalado en el suelo encharcado de sidra y se ha dado un fuerte golpe en la cabeza. Ha quedado en el suelo, llorando y doliéndose. Nos incorporamos, mientras el padre acude a recogerlo. Por un momento dejamos de atender al partido, y en esto, se produce un jaleo en el bar ¿qué ha pasado? Zidane ha dado un cabezazo en el pecho a un defensa italiano, el árbitro consulta, va y viene, saca la tarjeta roja. Le han expulsado “¿Qué hiciste Zidane? ¿qué hiciste?” –grita el señor de la barba- . Ha sido una agresión grave. Un gesto lleno de rabia y violencia. “Han tomado algo”, insiste mi amigo. El padre intenta tranquilizar a su hijo, que se revuelve en la silla y le tapa la boca con un chupete para que deje de llorar, mientras grita al señor de la barba. “Ya le ha pasado otras veces, a éste se le va la cabeza”. Era su último partido. “De héroe a villano, en un momento”. “Esto es lo que se recordará de este Mundial”. ¡Qué pena! “Demasiado bueno, Zinedine” (pienso en mi mujer, que tanto lo admira). En esa confusión aparece la madre de la criatura gesticulando a su marido, airada. “¿Por qué le diste el chupete?”, “Se cayó, mujer. Se cayó”. El marido da explicaciones, mientras están tirando los penaltis.
Pero ya…da lo mismo. Estoy decepcionado. “¿Por qué tuvo que acabar así uno de los mejores jugadores”. Entonces, recuerdo lo que dijo Borges. El Infierno y el Paraíso son desproporcionados: los actos de los hombres no merecen tanto. Ninguno somos ángeles ni demonios. Hacemos ídolos de hombres de carne y hueso. Y mostrarse como tal, como humano, es algo que hay que agradecer al dios argelino. Y pienso, y se lo digo a Luis, que lo que ha pasado demuestra que Zidane no se preocupó de sí mismo, de su prestigio, de su historial, no jugó para alimentar su aureola de hombre equilibrado, correcto, caballeroso. Se metió en el partido sin reservas, como siempre lo había hecho. Y esto, a mi modo de ver, lo ensalza y lo muestra como un verdadero deportista (a pesar de lo poco deportivo de su conducta). La pareja de al lado, desentendidos del partido, siguen su romántico cortejo. Yo espero que Zidane salga a recoger su medalla. Se lo digo a Luis: “Todos le perdonarían”. Todos necesitamos perdonarle: basta que pida perdón. Que reconozca su error: es un ser humano. Pero su arrogancia puede más. La fiereza de su mirada afilada continuará fuera del estadio y ya nunca habrá un final a este partido. Esta es la decepción verdadera, la que me llevo de vuelta al hotel.

Friday, July 14, 2006

CON LAS MANOS AL VOLANTE


Ya hice todo lo que tenía que hacer. He ganado y he perdido, he amado y he sufrido. Ahora todo está consumado. Y, sin embargo, sigo aquí. Hay una vida residual ¿qué sentido tiene? Ayer me salté un stop. Pude morir, pero no circulaba ningún vehículo por la otra vía en ese momento. Frené bruscamente y paré en el arcén, con el corazón desbocado. “Se me concede una nueva vida. Todo lo anterior no cuenta. Empiezo de nuevo. Otra ciudad. Otra identidad”. Oviedo ¿por qué no? Podría ir por esa nueva vida como un turista japonés. Podría ir por esa vida nueva como aquél catedrático borracho que tuve, que sólo daba su clase después de trasegarse un whisky en el bar, ese hombre cuyas clases eran geniales, en las que hablaba inspirado y profético, con aquél énfasis y aquella brillante embriaguez. Podría ir por esa vida como aquél vaquero que llegó al rancho, donde nadie conocía su pasado de boxeador o pistolero que había matado a alguien, y empezar a trabajar honradamente con el ganado, junto a esa mujer sola y su hijo adolescente, al que enseñaría a hacer nudos o ha tallar con la navaja.
¿Qué dirá de esto Paul Auster? Leo en “La noche del oráculo” que las palabras modifican la realidad…Hay que tener cuidado de cómo nos contamos la historia de nuestra vida, porque la fantasía se puede convertir en realidad. A veces, como le sucede a uno de los personajes, me siento encerrado en un refugio antinuclear sin llave (sin saber cómo seguirá la historia) o me cuento mi propia realidad como un callejón sin salida. Pero, ya al decirme esto, estoy tirando la llave. La llave es el amor: el escritor al que da vida Paul Auster, acaba rompiendo ese cuaderno azul que le ha llevado a escribir historias sin final, historias de desamor, de traición, de amargura. Sólo es real el deseo de terminar con esos fantasmas, el deseo de comprender al otro, de vivir en cada momento en la realidad (sin que la escritura o la fantasía nos impidan escuchar el teléfono que suena, o a nuestra mujer que entra en la habitación en que escribimos). Estar presente y contarnos nuestra historia con palabras de ternura ¿es eso lo que dice Paul Auster? ¿es ese el oráculo extrañamente moralizante del libro que he leído?
En todo caso, decido recordar ese stop la próxima vez que pase por aquí y me prometo a mí mismo conducir con más atención y dejar de fantasear con un volante en la mano.

Thursday, July 13, 2006

Wednesday, July 12, 2006

MÚSICA DE TERCIOPELO




A la vuelta de unos días por tierras asturianas y gallegas, el trabajo me ha estado aguardando. Hay que afrontarlo. Nada mejor (aunque este post encajaría mejor quizás con mis "Mitologías Personales"), que ponerse dandy y recordar el lujo escénico de "The Style Council", ese grupo tremendamente pijo, del pijo mayor del Reino Unido, Paul Weller.Por que, en la guerra eterna entre mods y rockers, he de reconocer que fui siempre un mod, y admiré los sonidos y las indumentarias de estos chicos británicos para los que la música era una proyección de una vida cómoda y risueña de "niño bien".
En "Las insólitas aventuras del pez", leo dos entradas sobre el grupo (creo que ya se puede decir "de culto")recomendables para quien guste de su música. Moda, alegría de vivir, todo un reto en la época del thacherismo y las huelgas mineras. Un modo de ir por la vida un tanto serio, orgulloso, seguro de uno mismo, con ropa de marca y buenos cortes de pelo, al parecer sin grandes cosas en qué ocuparse (fuera de uno mismo y su ropa). Ese tipo de vida muelle, de salida nocturna por el puerto para dejarse ver por las niñas bien y tomar una copa, dejándose querer y encantado de haberse conocido, vida a la que uno -ahora con el trabajo encima de la mesa- dirige la imaginación y el deseo.
http://aventuraspez.zoomblog.com/archivo/2006/01/18/the-Style-Council-Las-Pruebas.html

http://aventuraspez.zoomblog.com/archivo/2005/04/21/the-Style-Council-Dandismo-Critico.html



Paul Weller, el "padrino" del mod (antiguo vocalista de "The Jam") y otro elegante, el pianista Mick Talbot. Sonidos distinguidos producidos por estos dos jóvenes limpios y aseados, con sus blazers, sus pulligans por los hombros, los naúticos, ese cigarrillo rubio sin filtro en la comisura de los labios y un concepto de "estilo", en el que se mezclan los martinis y el café capuchino con el gin-tonic de Bombay Saphire. Los noventa ingleses aportaban estas cosas: distinción con ese punto hortera, típico de los hollygans. Una música suave, aterciopelada, relajante, para una vuelta al trabajo también pausada y amable.

Tuesday, July 11, 2006

PINTADAS (EL ARTE DE LOS GRAFITEROS). 1


Este gran ojo, con hojas a modo de verdes pestañas, está en un muro a la salida de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Cada vez que he pasado por allí, lo he mirado, absorto en su mirar, no se si triste o gozoso. Ojo de mujer, para mí, que llora o ha llorado y ése es para mí el brillo que refleja esa luz y si ha llorado, mira ahora hacia arriba, hacia el cielo.

Thursday, July 06, 2006

ACERCA DE LOS HÉROES



El otro día me bajé a la playa con el libro que estaba leyendo. Era “Homero, Ilíada”, de Alessandro Baricco. Quizás no haya otro momento menos épico para leer una obra épica –pensé mientras las bañistas se sumergían en esas aguas, las mismas que en tiempos de Homero se teñían de sangre, las bañistas cuyos cuerpos semidesnudos no serían muy distintos de aquellos por los que pelearon Menelao con Paris o Aquiles con Menelao- y mientras me embadurnaba de protección solar, pues era una hora peligrosa, con mis gafas de sol graduadas y bajo la sombrilla, una vez refrescado con un breve chapuzón, me disponía -sin convicción- a proseguir la lectura, comenzada la noche anterior, aislándome de la conversación que M y C mantenían a mi lado, una conversación que versaba seguramente sobre héroes modernos cuya efímera fama es cantada por los medios, no de distinta manera que Homero cantara las gestas de los difuntos héroes, para que perdurasen sus hechos, pues la muerte no debía acabar con la memoria. Estaba leyendo cómo Aquiles no quería guerrear y se dedicaba a la música mientras innumerables aqueos morían –como un moderno pacifista- y sólo entró en combate por un exceso de amor, por vengar la muerte de su amado Patroclo. Y para que su alma no descendiera sola al Hades, sacrificó ante su túmulo a doce jóvenes guerreros, apenas muchachos, a los que degolló sin concederles la piedad que suplicaban, llorando agarrados a las rodillas del héroe, pero él no tuvo piedad, y tal matanza provocó que el río a cuya orilla los ultimaba uno a uno se encolerizase –tanta era la sangre juvenil que lo iba tiñendo- y formase una ola gigante para arrastrar lejos al impío Aquiles (cuando la religión dotaba a la Naturaleza de una voluntad propia y admitía que un río pudiera encolerizarse o el viento enfurecerse ante los hechos de los hombres y éstos podían, así, reflexionar y aplacar a tales fuerzas naturales con ofrendas, religión que nos sería ahora tan conveniente y sin embargo el hombre ya no cree que la Naturaleza pueda enfrentársele, ni que exista un alma ni una furia que castigue, no cree en ese castigo, se cree inmune y dueño de todo lo demás que existe y actúa como un depredador). Y volvía entonces –entornados los ojos por la luminosidad- a contemplar las aguas y a los niños que se bañaban, y me volvía introducir en el mar, tragando sí un poco de agua o aspirándola de mi mano, para gozar de su sabor antiguo, y me lanzaba con brío y entraba a las olas que venían, cuando –al salir de una de ellas- me encontré rodeado de cuatro jóvenes de pechos desnudos, saltando como ninfas que jugasen con la espuma, ceñidas sus caderas por las aguas, y era como estar en el libro, con Helena y sus doncellas (moderno Paris). Y volvía otra vez a mi silla y a mi libro, secándome al sol, mientras algunas de las ninfas seguían riendo ruidosas entre juegos, y allí encontraba a Aquiles enfrentado a Héctor, el héroe troyano que había causado estragos entre las naves aqueas y estando ambos a las puertas de Troya y a la vista de todos sus compatriotas y de todos los aqueos, Héctor flaquea y empieza a correr perseguido por Aquiles y llevan dadas tres vueltas a la muralla, uno huyendo del otro, cuando un hermano menor de Héctor sale de la fortaleza y se enfrenta a su hermano recordándole que la suerte de la ciudad está en sus manos, y Héctor recupera el aplomo y se decide a aceptar su destino (los héroes de entonces podían huir -otra vez ya Héctor se había escabullido entre las filas del ejército troyano y había entrado disfrazado por la puerta falsa de la ciudadela franqueda por su nodriza, para buscar el cobijo de las mujeres, y recuperar entre ellas la propia estimación, pues en aquellos tiempos era compatible el miedo y el arrojo y las mujeres no afeaban las flaquezas del héroe, porque cuando uno era valiente, era un dios el que lo poseía y combatía a su lado y en tal caso éramos invencibles y nadie podría vencernos y en tal caso no era indigno huir y alejarse de la muerte, lo que es propio de nuestra naturaleza, pero tampoco al matar decidíamos la muerte del otro sin contar con la venia de los dioses –pero hoy vivimos sin dioses y creemos que los héroes no huyen y que el que huye es un cobarde, y nos creemos héroes o cobardes, inventando así una identidad que nos aprisiona y nos cierra cualquier salida, condenados a ser nosotros los que matamos o los que morimos). Y al levantar los ojos, la marea que ha subido y está a punto de mojar la toalla y hay que plegar la sombrilla y hay que irse a almorzar.

Wednesday, July 05, 2006

REFLEXIONES PRE-SANFERMINERAS


Pensando en tanto kalimocho y zurrakapote, he rescatado de mi archivo de noticias importantes la siguiente:

La 'pastilla del KGB' contra la resaca, que hace furor en EEUU, llegará a España en unos meses
la ru-21, inventada hace 30 años,elimina los efectos de la metabolización del alcohol

El producto ayudaba a los agentes secretos soviéticos a mantenerse sobrios mientras emborrachaban a sus rivales

WASHINGTON. Lapastilla del KGB , la píldora contra la resaca que inventó un científico ruso durante la Guerra Fría, está causando furor en EEUU, donde los que buscan sacudirse de los excesos del día anterior se han gastado dos millones de dólares en un mes.
Y la cosa no queda ahí ya que los fabricantes de la RU-21, nombre con el que se comercializa la pastilla, están dispuestos a llegar "hasta el último rincón del planeta" para librar al mundo de la temida pokhmelie , -resaca en ruso-.
El producto, que se vende en 12 países, entre ellos Chile, Vietnam y el Reino Unido, estará disponible en España antes de finales de año y debutará en México en las próximas semanas, según aseguró Emil Chiaberi, presidente de Spirit Sciences USA, la compañía californiana que distribuye la pastilla.
RU-21, conocida en Rusia como Antipokhmelin , nació en un laboratorio de Moscú hace más de 30 años cuando Yevgeny Mayevsky desarrolló un compuesto con vitamina C, hidratos de carbono y aminoácidos.
El invento de Mayevsky reduce la producción de acetaldehído, un químico nocivo resultado de la metabolización del alcohol que no sólo es el causante de la resaca, sino que se transforma en un pernicioso ácido para el hígado, el ácido acético.
Según la leyenda, que Spirit Sciences se ha encargado de alimentar, los primeros clientes de Mayevsky fueron los agentes del KGB quienes creían que la Antipokhmelin les ayudaba a mantenerse sobrios mientras extraían jugosas confesiones de sus ebrios rivales.
La ciencia no evolucionó por esos derroteros pero los espías rusos sí podrían haberse librado del amargo trago de la pokhmelie . Pese al revolucionario invento, Mayevsky y su pastilla permanecieron en el anonimato hasta el 2000, año en el que Dmitry Myasnikov, socio de Chiaberi, comenzó la producción masiva del producto en Rusia.
El siguiente paso de la Antipokhmelin fue el debut en EEUU en mayo del 2003 con el nombre de RU-21, en alusión a la edad legal para empezar a consumir alcohol, los 21 años. Desde Estados Unidos, Spirit Sciences ha diseñado una agresiva estrategia comercial que se ha traducido en ventas anuales en todo el mundo de 36 millones de dólares.
De todos modos, el embriagador éxito del producto ha ido acompañado de una buena dosis de controversia ya que la gente bebe más de lo habitual al ofrecer una falsa sensación de seguridad. EFE.

Tuesday, July 04, 2006

LEER LAS CARPETAS


Dean Brown ha actuado en Tenerife con el grupo de David Samborn. Según cuenta Tritácora ha sido un concierto fabuloso. Dean Brown, con sus contorsiones convulsas, es un guitarrista -más que eléctrico- electrificado. Espasmódico. Cuando toca parece poseído por su música, a la que acompaña con todo el cuerpo y con ese rostro, tan parecido al judío Fagin, de Oliver Twist. Pero -a pesar de todo ello- estamos ante un músico totalmente controlado y con un gran nivel técnico (singularmente afinado, como apunta Tritácora, y dominando en todo momento el sonido que quiere extraer de su guitarra). Brown formó parte en los noventa del grupo del bajo barriobajero Marcus Miller, momento al que pertenece esta foto. En esa banda dotaba a sus breves solos de una increíble intensidad. Los preciosos temas que el Sr. Miller compuso para el último Miles Davis.
Leyendo el comentario del concierto, percibo en Tritácora un gran aficionado. Escribir sobre jazz es difícil ¿cómo transmitir la emoción de la música? Es, con toda seguridad, un género literario. Los buscadores de excesos (en mi caso, vicarios), gozamos de esa lectura, de esas biografías en el límite, de esas vidas arrastradas por hoteles de mala muerte, entre vómitos. Es un género difícil. Por eso, entre nosotros, muy pocos son los críticos especializados que saben relatar un solo o dar el contrapunto literario a determinado tema (Rubio, el inefable Cifu). Escribir carpetas es un arte. Requiere el dominio de una jerga especial. A mí me gusta leer, también, lo que dicen los propios músicos. El ambiente de la sesión o su impresión sobre sus compañeros. De Tete Montoliú dijo el productor de uno de sus discos (Bues for Nuria, Joachim Berendt) que tenía "el sonámbulo instinto del ciego". Yo leí una y otra vez aquella carpeta. En ella se contaba la historia de un niño ciego, al que su padre, maestro de la Banda de Barcelona, llevaba al Conservatorio. Y allí, en Barcelona, se presentó y le dió clases Don Byas, y ese ciego se hizo músico de jazz (esa música viciosa de las madrugadas, llenas de tabaco y whisky, una vida no apta para ciegos adolescentes). Y ese negro mujeriego (era bajito pero llego a enamorar a grandes damas), arribó por razón de amores a Barcelona, y vivió de dar clases de música (saxofonista él), como yo ahora recibo clases de un americano varado en Sevilla. Y descubrió el jazz, y dedicaba un tema a su bajista, alemán, prematuramente muerto (Visca L'Ampurdá), y a su hija (ese sexo ciego de los ciegos), y la carpeta contaba tantas historias a la vez, para un chico de quince años, que leía solo...otro munto. Frases como esas me aficionaron a leer (no a sentir el jazz: ese lo sentí siempre, es lo más auténticamente mío que tengo) las carpetas de los álbumes, para aprender de los músicos y algo para adivinar lo que dicen (a duras penas por mi falta de inglés). En mi recluída adolescencia, esas lecturas y esas audiciones llenaron muchas horas y compensaron mucha infelicidad. Ahora estudio inglés. Me gustaría entender algunas letras de Ben Sidran, me gustaría leer por fin algunas de las carpetas que sólo he imaginado. Una vida de jazz.

Monday, July 03, 2006

RAZONES PARA EL SILENCIO

Ya me lo advirtieron: escribir es vaciarse. Hay que llenarse para eso. Pero, además, me ha pasado como dice Gil de Biedma: lo que me gustaba cuando empecé era ese "apostarse entero" en cada cosa que escribes, esa pasión. La he puesto, y a cambio, he vivido momentos emocionantes, que recordaré siempre. Pero la pasión decae (y más a falta de piel y miradas). E indudablemente, cuando ya no hay pasión, sobrevive la costumbre y entonces surge el personaje, ese yo más falso que verdadero, con el que nos identifican y acabamos identificándonos. Ese corresponsal previsible. No me gustan las artes que ese personaje va aprendiendo para defenderse, sus tonos y soniquetes, sus rabietas y sus moralinas, sus celos y sus ensoñaciones amorosas, sus discursos asertivos o melancólicos que, inevitablemente, va reiterando de forma aburrida (y consabida). También decía Gil de Biedma para justificar sus años de voluntario silencio: "a lo largo de estos años he aprendido, bien o mal -bien y mal-, a ser un encajador, un aprendizaje modesto pero absorvente, que apenas permite escribir poemas". Encajar ¿qué? Seguramente mi realidad, para distinguirla nítidamente: quién soy y cuántos años tengo, cuál es mi presente y cual fue mi pasado. Aunque sea para inventar en el futuro una identidad, pero real y cobrando los frutos de mi trabajo. No sé. Se me ha contagiado el estrés ambiente, pre-vacacional, luego vendrá el post-vacacional (de estrés todos sabemos). Los blogs que leo -los que más asiduamente visito, echan el cierre por vacaciones. He pensado yo también en tomarme un descanso, para procurar encontrarme con los que tengo a mi lado y ser feliz con ellos. Pero, escrito esto, me desdigo en seguida. No creo ni quiero creer en las despedidas. Mientras estén ahí mis amigos, no quiero cerrar el puesto. Un beso para todos y todas.

Friday, June 30, 2006

ESCUCHANDO JAZZ




Jazz es libertad, pasión, magia, potencia. Estos días vuelvo a escuchar a Randy Brecker. Sus últimos discos. Menos experimental que su hermano Michael. Más funky, como a mí me gusta. Con compañeros de lujo, este trompetista legendario (formo parte de "Blood, Sweat & Tears" en los sesenta), se muestra con una juventud en los planteamientos que ya quisieran muchos.

Los dos discos que escucho -"Hanging in the city", y "34th n Lex" (ver portadas, para orientarse en la tienda), son de los que gustan a la primera audición, muy recomendables para los no iniciados en el jazz que quieran entrar en esta música. Se utilizan tratamientos del pop, con un poco de todo, hay gran variedad de sonidos, pero siempre destaca Randy con su sonido poderoso, su fraseo ágil y con sentido, su gusto por el funky, dejando espacio para los solos de guitarra, bajo, saxo...y desde luego trompeta, fiscornio...Delicioso. Para llevar en el coche (como yo), y no parar de mover la cabeza y marcar el ritmo con el pie libre. Un trayecto al trabajo, en esas condiciones, pierde parte de su carga dramática y hasta siente uno que termine. Discos anti-atasco.

Se trata de obras terminadas, con una producción muy costeada (Randy pone la pasta). Hay que destacar las portadas, gráficamente magníficas. En cada tema aparece indicado en el interior el orden de los solos, por lo que se puede seguir estupendamente a cada instrumentista. También -para los que sepan inglés- vienen los textos pergeñados por este tipo para las secciones vocales.

Los músicos que colaboran son todos ellos líderes con trabajos en solitario. Sobre todo, a destacar la presencia de dos saxos de lujo: David Sanborn y Michael Brecker, pero también participan Ronnie Cuber y Fred Wesley: está toda la panda de músicos neoyorkinos que habitualmente sólo se unen para estas cosas.

En "Hanging in the city", para mí el mejor de los dos trabajos, por concepción y unidad, Randy se atreve a rapear, utilizando un personaje de los bajos fondos que es su alter-ego: "Ramroid, mi otro yo, no tiene edad, ni límites, ni se preocupa por ser políticamente correcto. Aparece a medianoche y te lo puedes encontrar en cualquier callejón. El siempre estuvo ahí, pero yo no lo había encontrado".

Por cierto, envidio a este sujeto, no sólo por su creatividad, no sólo por vivir de lo que a mí me gustaría vivir y como a mí me gustaría haber decidido vivir, no sólo por su sentido lúdico y desacomplejado al enfrentarse con sus álbumes, no sólo por aceptar y asumir su otro yo, su lado de sombra y pecador, sino por el hecho fundamental de haber conquistado el amor de la dulcísima pianista brasileira Eliane Elias, cuando ella contaba sobre diecinueve años y era un ángel turbador. Nacida en Sao Paolo, en 1981, llegó de Brasil a New York, de la mano que Mike Manieri, el vibrafonista lider de "Steps Ahead", el mejor grupo de jazz en los 80 y del que formaban parte además, el bajista Eddy Gomez, el batería Peter Erskine y el saxo tenor Michael Brecker, el hermano guapo de Randy. Pero el feo se llevó a la chica.

En http://www.andaluciajazz.com/entrevistas/randybrecker.htm le hacen una entrevista sobre estos dos trabajos.

Wednesday, June 28, 2006

REFLEXIONES PRE-SANFERMINERAS

(Para seguir haciendo sonreír a Princesa)

"El sexo en Euskadi no es pecado. ¡Es un milagro! No sólo los afectos están reprimidos, también se evita cualquier contacto por superficial que sea: si usted va de tapas y nota que alguien a su espalda hace equilibrios y retuerce el brazo de forma grotesca para poder llegar hasta el pincho de tortilla de la barra sin tener que tocarle ni decirle: "Perdona ¿Me permites?"... Es que está usted en Euskadi. Allí los vascos y vascas nos separamos como si fuéramos de planetas enemigos. Y tampoco expresamos afecto con los amigotes. Si das un abrazo de más ya te salen con un: "¡¡¡Sin mariconadas, eh!!!". Yo siempre he envidiado a las chicas que se pueden juntar para abrazarse y besarse sin miedo. Y del barro de todas esas represiones... salen los lodos de la violencia, porque si follas, no pones bombas. El terrorismo vasco, como el de los islamistas es consecuencia de todas esas represiones sublimadas en la violencia por una causa paranoide. Por eso el gran problema vasco no es el terrorismo, sino el sexo. Si solucionáramos uno, al final acabaríamos con el otro. ¡Comer! Ese vacío afectivo que sufrimos los vascos lo llenamos con comida: quedamos a comer porque hemos aprobado, quedamos a comer porque hemos suspendido; que gana la Real, quedamos a cenar; que pierde la Real, quedamos a cenar".

(Juanma Bajo Ullóa, cineasta, entrevistado en "La Vanguardia", 24 de abril de 2005)

Tuesday, June 27, 2006

DESIDERATA


PROGRAMA DEL ADOLESCENTE PROFESIONAL
(Post para hacer sonreir a una joven Princesa)


INSUFLAR HUMOR E INMADUREZ

- a los discursos aburridos;
- a los tonos solemnes;
- a las palabras sagradas;
- a la tendencia a creer en la realidad;
- a lo convencional;
- a lo coherente;
Convirtiéndolo todo en juego y combate.


IRRADIAR ENCANTO

- ocultándose en las regiones inferiores;
- ejerciendo la fascinación;
- permitiéndoselo todo;
- dando a todo un colorido artístico;
- gustando de la provocación y el desatino;
- siendo gozosamente estúpido;
Disfrutando de la libertad de no ser nada.

Saturday, June 24, 2006

CÓMO COMBATIR EL MIEDO CON HOMERO ( I )

Héctor (a Andrómaca): "No sientas demasiada aflicción en tu pecho. Nadie logrará matarme, si así no lo quiere el destino; y si el destino lo quiere, entonces piensa que ningún hombre, desde el mismo momento en que nace, puede escapar a su destino. Por muy cobarde o valiente que sea. Nadie."...(A los aqueos, en el campo de batalla):"Los dioses nos engañan con sus promesas, pero luego lo único que hacen es condenarnos a sufrimientos y desgracias...Hoy quiero ir al encuentro de mi destino".

CÓMO COMBATIR LA ANSIEDAD CON LAO-TSE ( I )

Un buen caminante no deja huellas.
Un buen orador no duda ni se equivoca.
Un buen calculador no necesita instrumentos de cálculo.
...El buen maestro no tiene interés y a su material no le tiene apego, permanece oscuro a pesar de ser resplandeciente.
...El sabio prefiere salvar a las cosas y no rechazar a ninguna.
...El mundo es un jarro sagrado que no se puede manipular ni retocar.
Quien trata de hacerlo lo deforma.
Quien lo aferra lo pierde.
Por eso el sabio no intenta modelarlo,
luego no lo deforma.
No lo aferra, luego no lo pierde.
Hay quienes marchan adelante, hay quienes marchan atrás.
Hay quienes permanecen callados, hay quienes hablan.
Algunos son fuertes, otros son débiles.
Cuando las cosas alcanzan su extremo comienzan a declinar.
Y lo que se opone al Tao camina rápidamente a su fin.

Wednesday, June 21, 2006

UNA PALABRA TUYA


He leído “Una palabra tuya”, novela de Elvira Lindo que ha obtenido el Premio Biblioteca Breve 2005. Elvira Lindo escribe bien, con frescura, con una difícil facilidad. Se trata de una mujer fundamentalmente optimista y con una vis cómica notable que hace resaltar su capacidad de observación y le permite penetrar en los suburbios más tristes y sombríos de la sociedad, y hacernos transitar por ellos con una sonrisa. ¿De qué nos habla? De la soledad en que viven hoy muchas personas. De la dificultad de comprometerse en una convivencia. De la pérdida de la infancia. De la añoranza de la vida rural. De la solidaridad entre las mujeres. Temas en los que me parece apreciar una sensibilidad muy similar a la de Almodóvar. Elvira Lindo crea personajes vivos y reales. Rosario, la narradora, una mujer que no está contenta con su cara ni con su nombre, que convive con una madre enajenada, que considera todo lo de su vida provisional: su trabajo y su relación con el Mosca, son algo coyuntural, mientras sale otra cosa, otra cosa que nunca sale. Queda así representada nuestra propia sensación de provisionalidad: ese coge lo primero que llega y tirar para adelante “de momento”. Milagros, la mejor amiga de Rosario (si se puede ser amiga de una mujer así), es un descubrimiento continuo durante la novela, de la que acaba adueñándose. La vamos descubriendo a medida que la propia Rosario se da cuenta de todo lo que no ha sabido ver en su amiga. Morsa es un tipo de hombre hispánico que también evoluciona desde su inicial brutalidad insensible, descubriéndonos en parte su escondida vulnerabilidad. En fin, una novela salpicada de momentos emotivos, duros, tiernos, de sentimientos, como es esta Elvira Lindo, que escribe bien y desde una sensibilidad verdadera y noble.

Monday, June 19, 2006

TAL COMO ÉRAMOS


Tal como éramos. Así, al terminar la carrera. Era la cena de despedida. Mi cumpleaños siempre ha coincidido con los exámenes finales. Ahora coincide con la declaración de la renta (ese otro examen anual). En aquellos días, Suárez era el Presidente de Gobierno. Teníamos una Constitución recién estrenada (cuya elaboración habíamos seguido durante la carrera, a pie de obra: estrenamos el primer curso con la muerte de Franco). El futuro se abría ante nosotros: ¿qué hacer ahora con nuestro título bajo el brazo? Pero ese día nada de eso contaba. Estábamos todos eufóricos y algo tristes. Casi todos se iban de Pamplona y muchos –lo sabíamos aunque nos diésemos las direcciones- no volveríamos a vernos. Hoy llegan los 48. El cuatro es como una silla para sentarse a ver las cosas con una mirada abierta. El ocho es el infinito (la cinta de Moebius), y relativiza también el tiempo. Sentarse y mirar la realidad infinita (por supuesto, con gafas).

Thursday, June 15, 2006

MI MADRE




Mientras mi madre bregaba en su trabajo y seguía con sus preocupaciones económicas, mientras luchaba en la vida, a costa de cansancio e imaginación, con pocas ilusiones (en aquellos tiempos, viuda era lo mismo que muerta), a veces con optimismo pero casi siempre –supongo ahora- entre tristes recuerdos de lo que era y dejó de ser su juventud despreocupada y feliz, de joven matrimonio que empieza, con dos niños que habían representado la plenitud de las promesas y ahora eran la preocupación del mañana incierto, con una casa que sacar adelante, ella sola, joven viuda sola, en una ciudad inhóspita, con la angustia de la responsabilidad sobre sus hombros y el muro de silencio que nuestra inocencia le imponía (¿con quién hablar en esa familia, un adulto y dos criaturas?)…allí, entre esas ocupaciones de los domingos, cuando había que buscar un suplemento a los ingresos, y ayudar a mamá se convertía en un juego…en ese naufragio personal de una vida truncada, yo viví con placidez mi infancia, sin preocupaciones, sin amenazas, eterna y completa, sin que me rozara la densidad del mundo adulto, sintiéndome protegido y a salvo, junto a esa mujer todopoderosa y alegre, moderna y bellísima. Pude tener mi niñez, a su lado, gracias a ella.

Wednesday, June 14, 2006

EXAMENES

(Para Badly)

Aquél examen iba a ser definitivo en mi vida. Me jugaba mi futuro a una carta. Por eso, una semana antes, una tía mía me había enviado una estampita de Santa Gemma Galgani, con una reliquia (un minúsculo trocito de tela o madera). La llevaba en la cartera. Comencé a recitar los temas que me habían correspondido ante el tribunal. Estaba muy nervioso. En el segundo tema, repentínamente, perdí el hilo y mi mente quedó en blanco, no sabía seguir. Me bloqueó el pánico. El tiempo se detuvo. Estaba paralizado, en pie ante aquellos señores oscuros. Entonces, por un momento, me acordé de la estampa y me toqué instintívamente el costado. Y fue en ese instante cuando vino a mis labios el resto de la frase que había dejado interrumpida. Y no sé cómo, como un autómata, continué sin pensar, soltando la retahila hasta el final. Y así, según diría mi tía, Santa Gemma me hizo aprobar y debo a su reliquia lo que luego he sido.

Suerte a todos los que, en estos días, se examinan.

Monday, June 12, 2006

CENSURA

ROLAND BARTHES: La censura hoy no consiste en prohibir pensar, sino en conducir a pensar de una determinada manera, a desistir de pensar en forma diferente.
¿Qué es en tal caso la auto-censura?
"Los amantes de la sabiduría deben dejar la mente abierta" (Heráclito). El miedo es lo que te lleva a encerrar al otro en sus palabras. Pero estamos llamados a "ir entre libres". Atrapar al otro, arrinconarlo, es perderlo. Ganar es dejar que soplen todos los vientos, en una cambiante dialéctica.

Sunday, June 11, 2006

MAESTROS

Sólo aprendo de aquello que me enfrenta. Mi maestro es el que me refuta. Si algo me molesta, ahí hay algo que aprender, creo yo. Si reacciono es que eso que me dicen me lo estoy diciendo yo antes. No seré entendido, ni se trata de eso. No seré querido, ni se trata de eso. No gustaré, ni se trata de eso. Este es mi rincón y aquí escribo. No sé si soy visitado o no. No se trata de recibir comentarios laudatorios, tampoco condenatorios. No se trata de tener en versión digital mis tonterías completas, ni de encontrar pareja o amigos por Internet (los tengo ya). Hoy me dicen que ejerzo un detestable (y por mí detestado) buenismo: el que ejerce de bueno, condena a los demás a la condición de malos. No es mi intención (creo ser lo bastante malo, en verdad). Me dicen que creo en los violentos, que soy de derechas (o de izquierdas, daría igual, es un cartel)...en realidad, he sido de todo y no soy de nada, creo en París, en la cultura, en Europa, en los viajes, en la palabra y la música...También en los surrealistas y en los juegos literarios. Pero escribir es difícil, comunicarse más, conocerse totalmente imposible. Qué más da lo que los demás piensen. Escribo para mí (y si acaso para tres o cuatro lectores amigos). Soy yo el que juzgo, el único control (muy amplio) de mi calidad. Soy yo el que vivo, y el que juego. Soy dueño de mí. Y, cómo no, los demás lo serán de sí mismos y de su opinión. No aspiro a la calidad literaria (mi única novela se vendió poco), no tengo ese filtro, ni creo que aquí (en los blogs) deba establecerse. Puede pasar a leer quien quiera, pero espero no venderme a mis visitantes, ni estar tan solo que acabe por escribir para ser leído. No quisiera ejercer una dignidad de cartón, pero sí una dignidad como persona que se muestra a los otros. Aspiro a sentirme a gusto y a expresarme con la posible autenticidad, a ir en mi propia dirección.
Pero cierto es que sólo aprendo de lo que me hace reaccionar (es la reacción la que me enseña). El "no" me baja a tierra, porque me duele. El "no", doliéndome, me dice dónde estoy (aunque lo sepa). La ausencia o el desdén, enseñan también. Como decía Nietzsche "lo que no acaba conmigo me hace más fuerte".

Friday, June 09, 2006

SOLEDAD

La soledad en que he abierto los ojos.

Esa soledad esencial

desde la que miro y veo,

hacia el amor y la vida.

Tuesday, June 06, 2006

HALLAZGO

¡Qué alegría recuperar algo que uno había perdido!

Que en la vida todo va siendo perder
pero alguna vez se encuentra
lo que un día fue de uno
y no supo retener.

Monday, June 05, 2006

TRAVESURAS DEL VIEJO ESCRITOR


La última novela de Mario Vargas Llosa (“Travesuras de la niña mala”), es una novela lineal, en primera persona, sencilla y directa como una primera novela. Es lo primero que me ha sorprendido, tratándose de la enésima novela de un autor consagrado, de setenta años de edad (¿candidato al Nobel?). Creo que es una muestra de libertad como escritor, pues no es el tipo de libros que van a gustar a los críticos literarios (ni siquiera a los lectores exquisitos). Vargas Llosa dice algo cierto: cada historia pide su forma, y ésta es –al parecer en un cincuenta por ciento- autobiográfica. Quizás sea por eso que parece una primera novela: por la carga autobiográfica. Por cierto, reconocer ese carácter autobiográfico me parece muy bien, pues todos los que escribimos hemos tenido el prurito de negar que escribamos sobre nosotros mismos: parece que le restase valor al texto, pues al parecer se valora la imaginación, la creación de mundos verbales y en cambio parece “demasiado fácil” ponerse a escribir lo que a uno le ha pasado. Qué gran mentira. Eso desanima a cualquier joven aspirante a escritor. Pues no chicos: un escritor consagrado de setenta años no repudia lo autobiográfico, lo sencillo, los sentimientos. Me parece que, así, nos da una lección.
En cuanto a mi opinión como lector. Me he leído la novela del tirón. Para mí es ya importante. Me ha interesado. Sin embargo, se me ha quedado un tanto corta, superficial. Abarca tantos lugares (Lima, París, Londres, Japón, Madrid), tantos momentos históricos y culturales distintos (la burguesía limeña, el sesenta y ocho francés, la época hippy londinense, la movida madrileña…) que de tanto abarcar aprieta poco. Cierto es que el escritor ha querido centrar el peso de la novela en una relación amorosa muy peculiar, intermitente y errática. Dice Vargas Llosa que es un amor moderno, en el que predomina el erotismo y domina la mujer. No sé. No veo que el amor moderno consista en que la mujer busque al hombre para que “la haga venirse con la boca”, abierta de piernas, mientras ella se tapa la cara con el brazo concentrada en su propio placer. Me parece más bien una parodia (un tanto machista).
París es el lugar mejor evocado, pero es muy fácil. La simple mención de los nombres de restaurantes, bistros, brasseries y cafés (Procope, Les Deux Magots, La Closerie des Lilas…), tiene todo el atractivo del Barrio Latino. Por lo demás, Ricardo, el protagonista, no ha sido revolucionario, no ha sido hippy, no ha sido utópico soñador, ni siquiera comprometido políticamente. Ha sido un burgués, cuyo único sueño ha sido vivir en París, como el colmo de la felicidad. La felicidad como cruasán. No sé en qué medida el personaje se pueda identificar con Vargas Llosa, pero, desde luego, no sale muy bien parado: es alguien que se ha dedicado a trabajar y a disfrutar de ese paraíso cultural que es la capital gala. Alguien escasamente solidario, escasamente comunitario. De nuevo, Vargas Llosa no aspira a embellecer su imagen, ni dotarla de perfiles. Si bien, es lógico pensar que la situación económica alcanzada por el autor poco tendrá que ver con la modesta posición de su protagonista.
Los americanismos, los modismos de lenguaje peruanos, dan una cierta gracia al texto, pero el resultado final es un tanto mediocre. Poco más que una novela entretenida, si bien –como he dicho y creo es su principal mérito- revela una aleccionadora libertad literaria, ajena a la afectación, de quien la firma.

Thursday, June 01, 2006

OBJETIVIDAD

El jurista gusta de la asepsia, de presentarse como un mero técnico imparcial que, con exquisita objetividad y sin ningún a interferencia de sus intereses personales, se pronuncia sobre lo que sea derecho en cada caso...cuando los filósofos de la ciencia nos han enseñado hace tiempo que el mayor prejuicio en que puede incurrir un científico es pensar que él mismo carece de prejuicios (Manuel Gonzalez-Meneses).

Tuesday, May 30, 2006

CUATRO ACERCAMIENTOS A JESÚS (III)

Noche oscura en el Gólgota. Hay tres crucificados. Jesús es un profeta conocido. Dimas es un delincuente. Jesús sufre su agonía interior: no entiende por qué, no encuentra su fe en el Padre. Se siente abandonado, solo, fracasado. Entonces, el crucificado a su lado le pide algo: "acuérdate de mí". Y Jesús, que ya no tenía fe para sí mismo, hace una promesa al desconocido, una promesa que sale de él, y que a él mismo le sorprende: "hoy estarás conmigo en el Paraíso". Su fe es dar esperanza a los demás, y dándola aprende él mismo a confiar. El amor enseña al amor. Jesús ha pasado su vida consolando a todos los fracasados del mundo, a los indefensos del mundo. Incluso después de muerto, sigue consolando: se aparece -bajo la apariencia de un viajero- a los discípulos que van desanimados camino de Emaús; a la mujer que le amaba, bajo la apariencia de un agricultor; a los apóstoles, en la figura de un pescador que les invita a compartir el pez que está asando en la orilla. Amar es seguir con alguien más allá de la muerte. Amar es creer en un amor eterno. El discípulo que amaba a Jesús reconoce la verdad oculta a la vista: ¡es el maestro! La mujer que amaba a Jesús reconoce la verdad oculta a la vista: ¡maestro! Todos los que lo amaban lo ven después de muerto, aunque vean a otras personas: ven su espíritu, su recuerdo, su misteriosa presencia, y al verlo alcanzan el gozo del triunfo del amor sobre la muerte: ¿no saltaba nuestro corazón estando con él? Creo en ese amor loco. Creo en ese amor que ve lo que no ven otros, que entiende lo que no entienden quienes han decidido no ver. Creo en ese Jesús, que quiere seguir amando después de morir.

Friday, May 26, 2006

EL TEMA Y EL TRATAMIENTO

El pasado lunes asisto a una conferencia. Su título, "Reflexiones sobre el contrato de concesión de obras públicas y las fórmulas de participación público-privada en la financiación de dotaciones públicas (PPP/PFI)". Así enunciado, no promete, pero mi asistencia es obligada. El conferenciante comienza, ante un auditorio reducido, desperdigado por la sala. Al poco de empezar su charla, queda claro que se trata de un hombre brillante. Habla con facilidad y elegancia, introduce conceptos sugerentes, sugiere ideas interesantes, traza una panorámica abierta y accesible de un tema de por sí complejo, pero que va exponiendo con brillante sencillez. Me interesa. Me resulta ameno. Sigo el argumento con facilidad. El conferenciante nos recoge, vuelve, envuelve, con delicadeza, en una faena en que nos va cautivando la atención. Aquí y allá aporta toques humanistas, conceptos culturales, crítica sociológica...En definitiva, resulta una conferencia entretenidísima, tanto es así que el tiempo transcurre sin sentirlo y cuando termina todos estamos esbozando una sonrisa complacida. Fantástico ¡Como me hubiera gustado escuchar su exámen de Abogado del Estado! Y queda así claro que no es el tema lo que importa, sino el tratamiento. Que el arte no está en el qué sino en el cómo. Que la inteligencia es un gozoso don, que quien atesora reparte en cualquiera de sus actividades. Y que la elegancia en el porte, en el habla, en el desarrollo de la argumentación, distingue al buen conferenciante, que consigue que un tema aburrido se resuelva en agradabilísima filigrana verbal.

Wednesday, May 24, 2006

QUE NO SE LO QUITEN

....

Esta tarde he ido al centro y la he visto en su sitio de Tetuán. Es la chica del perro. Hoy estaba de espaldas, sobre su cartón. Peinaba la cola del perro con un cepillo de púas. Lo cuida bien. El perro, cuando ella duerme, se le pega al cuerpo y mira al transeunte con ojos casi humanos. Es, seguro, un buen compañero. Cuando la he visto, así ocupada, he recordado al mendigo guitarrista de mi calle, el extranjero rubio que duerme en la puerta del VIP'S. Sería el sábado de Feria. Cuando bajé a por el pan y los periódicos, él estaba en la tienda, haciendo cola con su pequeña compra en la mano. Hablaba con el dependiente y se explicaba con grandes gestos de los brazos. Me lo han robado, decía subiendo la voz. Ya ves tú...tiene diez años -decía- no se va a acostumbrar un amo nuevo. El chico de la tienda se mostraba comprensivo. Seguramente se ven a diario. A pesar de la suciedad y el olor, el dependiente se interesó por los detalles. Sin prisa. Le dió su tiempo. Todos le escuchábamos callados. Se veía que necesitaba desahogar su furia. "Serían las cuatro de la madrugada...no me he enterado...y me lo han quitado". Su perro grandote era su sombra. Esta mañana ya lo ví sin él, urrucado en el suelo, hecho un ovillo, ante los gestos de asco o piedad de los transeuntes. A su perro alguna vez le gritaba, en su borrachera, y un día que se le escapó le ví soltarle soltarle una patada.
Cuando he visto a la chica yonki hablando con su perro, mientras le peinaba la cola he deseado que no le vayan a quitar nunca. No sé si ella podría soportarlo. Luego, cuando pasé de vuelta a casa, ya estaba durmiento, menuda como es, con su cartelito pidiendo una ayuda. Dormía con la cabeza bajo el petate, junto a su perro guardián. Que no se lo quiten.

Monday, May 22, 2006

EL CONSUELO FILOSÓFICO


Boecio escribió su obra más famosa, “De consolatione philosopiae”, durante el año en que permaneció encarcelado antes de su muerte por decapitación. Habiendo alcanzado el cargo de primer ministro en la corte de Teodorico, su caída fue debida a los celos que despertó su suerte entre los opositores políticos, siendo falsamente acusado de conspiración. Su suerte fue, por tanto, la causa de su desgracia.
Entre una sesión de tortura y la siguiente, procuraba recuperar la paz que la injusticia cometida con él le había quitado. Para ello, aislado del mundo como estaba, inventó una mujer (Filosofía), que le consolara con sus palabras, y diera alivio a sus muchas quejas. Escrito quizás como acusación a sus enemigos, más que como íntimo desahogo, el libro se encargó de proporcionar al ajusticiado el triunfo imperecedero de la fama.
Todos, de alguna forma, estamos condenados a muerte. Todos podemos desatar los celos del destino. Alain de Botton, emulando a Boecio, escribió “Las consolaciones de la Filosofía”, un ensayo en el que, con humor, expone los consuelos que los distintos filósofos pueden dar a nuestras decepciones y penas. La pena de no tener dinero, la de no ser lo bastante inteligentes o bellos, la pena de ver como la juventud se acaba y llegan los achaques de la edad. En la inteligencia cabe encontrar consuelo, esto es, gozo, alivio, alegría. Y ésto es lo que nos propone el autor. Tomarnos las cosas "con filosofía". En sus ensayos, Alain de Botton mira las realidades con una sonrisa, a la manera de los ilustrados (de Voltaire). La evidencia de las injusticias en la vida es tan desconsoladora que me parece lícita esta forma de acercarse a la realidad, tan francesa (aunque Botton sea suizo). No se trata de escapismo. Se trata de reírnos, de inventarnos un interlocutor (femenino si es posible) que nos ayude a sobrellevar las penas y, sobre todo, el tedio.

Wednesday, May 17, 2006

CONFUSIÓN


La confusión es lo propio de la mente. Cuando acudimos a la razón para decidir, ésta nos propone toda clase de argumentos, a favor y en contra. La pasión, en cambio, decide de otra forma.
En el último libro de Coetzee, "Hobre lento", se plantean estas cuestiones. Alguien lleva una vida normal y de repente un accidente le convierte en un inválido. Sólo entonces se da cuenta de que es un viejo. Y de que está solo. Depende de otra persona. Y, en esa relación nueva, de dependencia, cuando tiene que ser ayudado a sentarse en el baño, cuando tienen que lavarle y enjabonarle, incluso su sexo, una mujer aparece, una mujer fuerte, a la que poco a poco va pasando de admirar a amar. Confusión: ¿ama o necesita que le cuiden? ¿ama o quiere agradecer lo que hacen por él? Desea pero quiere vestir el deseo de generosidad con una inmigrante que necesita ayuda. Confusión: ¿su deseo justifica que se declare o ha de pensar primero lo inapropiado de esa declaración, tratándose de una mujer casada? Mi pasión ¿es suficiente, ya que yo soy el que muere y el que desea? ¿o he de pensar las cosas con prudencia, sensatamente, ya que tengo sesenta y seis años? ¿Basta el deseo o he de pensar qué puedo ofrecer o qué diablos quiere la otra persona? A lo mejor uno confunde la amabilidad con el amor. A lo mejor confunde la gratitud con el amor. O el deseo con el amor ¿Qué es el amor y qué derechos me da amar a otro? Alguien dice al cojo protagonista: dedícate a hacer feliz a otra tullida, te necesita. No. No se trata de eso. Alguien le dice: sigue tus deseos hasta el final, hasta donde te lleven, pues si no lo haces esa persona no cobrará vida para tí, pero tú tampoco para ella. Seguir un sentimiento hasta donde te lleve ¿es sensato? ¿es más sensato ahogar el sentimiento que nace, apenas nacido, y vivir como un muerto que ha matado en él la vida? ¿se debe pagar el precio de actuar como un canalla y destrozar una familia?
Todas estas preguntas y unas cuantas más, en esta novela preciosa, importante, de Coetzee.

Friday, May 12, 2006

COLA DE PESCADO

Tras un post un tanto descorazonador (gracias a todos por vuestros ánimos y apoyo), hoy os revelo el desenlace. Día D. Vuelta a clase. He preparado una presentación en Power Point de lo que quiero explicar. Antes que nada, advierto que lo que entra para exámen es lo que voy a dar en clase, pero que tengo preparado un escrito alternativo, tres veces más voluminoso, por si no pudiera desarrollarse con normalidad. Silencio. Atención. Expongo. Sin problemas.Formalidad. Y ahora, cuando concluyo, lo digo: traigo otra presentación pero es "sólo para subir nota". Nadie se va. Advierto: no está en el programa. Siguen todos. Y les endilgo una presentación sobre la comunidad universitaria, los valores comunitarios y societarios, las teorías de Alvaro D'Ors, mi maestro, sobre la autoritas y la potestas y su distinta conceptuación y valor en la Universidad, el tiempo privilegiado de ser de Azorín, la responsabilidad del universitario frente al contribuyente (pagano del 80% de los costos de la Pública), la obligación de devolver a la sociedad lo que ésta está invirtiendo en ellos. La figura del Profesor Asociado, como profesional de prestigio, en la Universidad, que abre ésta a la sociedad, con la que debe imbricarse cada vez más...es un auténtico "speach", en el que incluso consigo que rían y se relajen (por fín), y hasta la complicidad posterior de la mayoría...¿un éxito? No. El susodicho no acudió. Pero hoy he hablado para sembrar en "los otros" y, quizás, en alguno quede algo de lo dicho, y se implique en hacer comunidad universitaria ("ayuntamiento de maestros e escolares"), en extender los valores de la afección, la cooperación y la exigencia propia, ojalá cale mi definición de Derecho como aspiración a la justicia de cada caso concreto (dar a cada uno "lo suyo", lo que le corresponde, lo que la edad y circunstancias, le han atribuido), y de la autoridad, no como saber, sino como coherencia de vida en los valores que uno profesa: respeto, en primer lugar. Gracias a todos vosotros, que me habéis hecho pensar en cada uno de mis alumnos (realidad) y no en la clase (abstracción). Os lo debía y me lo debía.
Y, ahora que lo pienso, es como una cola de pescado: a estos chicos se les coge por "la nota", por la "utilidad", por "el exámen", pero por ahí podemos meterles la cola en la boca, como cola de pescado.

Tuesday, May 09, 2006

A VUELTAS CON LA EDUCACIÓN

Esta tarde voy a por el coche, recién levantado de la siesta. Son las cuatro y hace una temperatura de treinta y tantos a la sombra. Pero tengo que dar mi clase. En los soportales, junto a la puerta del OpenCor, la mendiga portuguesa con los pies descalzos, tendida en el suelo. Cruzan la calle, delante de mí, dos chavales. Uno, alto, de unos quince, con el pelo al rape y tatuajes en el cráneo. El otro un niño de siete u ocho (su hermano quizás). Pasan delante de la portuguesa y se la quedan mirando. Yo iba por la otra acera (seguramente, para evitar el apuro de negarle la moneda que pide). Pero algo en esos chicos me ha inquietado. Son canis. Y para mí, hombre de prejuicios irremediables, los canis son violentos. Llegan a la altura de la portuguesa y se vuelven. Empiezan a reírse entre ellos, se burlan de ella...la mujer da voces, se queja a los otros que por allí están. Yo tengo miedo. Pero los niñatos siguen para adelante, fanfarroneando, y yo respiro (estaba dispuesto, qué se yo, a tener que defender a la mendiga). Recuerdo entonces que el periódico de hoy traía una encuesta: uno de cada cuatro profesores dicen haber sido objeto de malos tratos físicos o verbales por parte de los alumnos. ¡Qué gente estamos criando! Y llego a mi clase. Y, al cabo de unos minutos, consigo que se haga el silencio. Empiezo la explicación. A cada paso, me interrumpen. Me piden que repita, que vaya más despacio. No me concentro. Es desesperante. Se quejan. Voy demasiado deprisa. Un alumno se levanta, se me pone delante y dice que él se va: él ha pagado por las clases y a la velocidad que voy no puede tomar apuntes. Intento disuadirle. La Universidad -le digo- no es una escuela: aquí se supone que distinguimos entre un dictado y los apuntes. Pero insiste, y se va. Lo malo es que el alumno en cuestión ¡tiene casi tantos años como yo! ¿Esto es lo que hay? Corto y les remito al texto escrito de la clase, que les mandaré por internet. No estoy para seguir la clase. Yo me voy. Esto de la educación parece cada vez más difícil.