Salgo y me encuentro la Feria. El libro antiguo y de ocasión se expone en Plaza Nueva, donde han colocado obras de Rodin ("El pensador" parece meditar a las puertas del Ayuntamiento). Sevilla resplandece y decido perderme por los puestos en esta hora del mediodía. Es una fiesta que aspira a los encuentros.

Y encuentro y compro una edición de "El mago de Lublín". Isaac Bashevis Singer debe ser uno de los Premios Nobel que menos se reeditan. El libro lo leí adolescente y quedó con los demás en mi casa, cuando me fui. Entonces sentía que nada era mío todavía. Quería, como todos a esa edad, empezar de cero a construir mi vida. El adolescente se despide cuando todavía no hay nada que ocupe el lugar vacío.

Sigo. Y encuentro una biografía de Dante, de Giovani Papini. Es una de mis fijaciones. Recuerdo aquella clase en el Instituto Ximenez de Rada, en que don José Lampreabe, con su estilo engolado de catedrático redicho, nos contó los pormenores de la vida del poeta, precisando el lugar, el día y la hora del encuentro con Beatriz. Fue a la salida de misa mayor, de la Iglesia de la Trinidad, ese momento único que plasmó el pintor inglés Henri Holiday en su famoso cuadro.

Ahí empezó quizás mi fetichismo. Como me pasa con Onetti. Un hombre al que imagino tumbado permanentemente en su cama, fumando y bebiendo, contra el dictamen de los médicos: enfrentado a un destino literario, como lo dibuja Delfini.

Transmites muy bien como has disfrutado tu paseo por la feria. ¡Envidia me das!
ReplyDeleteProsa de postín, tocayo, es la que se alcanza después de haber navegado mucho por las aguas rocosas y profundas de la literatura; se nota. Sobre tu escritura sabe uno que no estamos ante aguas quietas, a pesar de que lo aparentan, sino ante la perplejidad que nos depara su reposo.
ReplyDeletePedro Francisco Aranguren
Caracas, Venezuela
concienciadepaismcp.blogspot.com
Pedazo de texto!!!
ReplyDeleteTengo la impresión de haber ido de paseo también. Pero no, en mi Zaragoza, mi ciudad, no ha habido Feria.
Un kiss,
Es una hermosa crónica, sí, bella y excelentemente ilustrada, pero a mí me da un poquito de pena que el homenaje de afecto a Don José quede un tanto ensombrecido por la referencia a su ampulosidad y su afectación, que no vienen a añadirle mucho al excelente texto ni lo enriquecen temática ni literariamente. No sé si se hallará ya indiferente en su mansión postrera, como supongo, pero en realidad es la clave de bóveda de estas bellas reflexiones pues, a la posrte, fue quien alimentó su amor e interés por los libros. Pero sí, es fina prosa bien regada como dice su tocayo venezolano. Un cordial saludo.
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