Friday, November 21, 2008

MAÑANA DE LIBROS USADOS

Salgo y me encuentro la Feria. El libro antiguo y de ocasión se expone en Plaza Nueva, donde han colocado obras de Rodin ("El pensador" parece meditar a las puertas del Ayuntamiento). Sevilla resplandece y decido perderme por los puestos en esta hora del mediodía. Es una fiesta que aspira a los encuentros.


Y encuentro y compro una edición de "El mago de Lublín". Isaac Bashevis Singer debe ser uno de los Premios Nobel que menos se reeditan. El libro lo leí adolescente y quedó con los demás en mi casa, cuando me fui. Entonces sentía que nada era mío todavía. Quería, como todos a esa edad, empezar de cero a construir mi vida. El adolescente se despide cuando todavía no hay nada que ocupe el lugar vacío.


Sigo. Y encuentro una biografía de Dante, de Giovani Papini. Es una de mis fijaciones. Recuerdo aquella clase en el Instituto Ximenez de Rada, en que don José Lampreabe, con su estilo engolado de catedrático redicho, nos contó los pormenores de la vida del poeta, precisando el lugar, el día y la hora del encuentro con Beatriz. Fue a la salida de misa mayor, de la Iglesia de la Trinidad, ese momento único que plasmó el pintor inglés Henri Holiday en su famoso cuadro.


Luego, llegaría a mis manos un ejemplar de la Divina Comedia, regalo de mi tía Remedios en una de sus visitas anuales. La traducción de José Eugenio Hartzenbuch, romántica hasta el éxtasis, me hacía parar a cada frase para padalear cada palabra; las ilustraciones de Gustavo Doré, las notas eruditas al pie...fue mi primer libro verdadero. Al comprar ahora esa biografía secretamente quiero recordar la hora concreta y los minutos, no sólo de aquél encuentro mítico, sino de aquella lejana clase en que mis compañeros no atendían, en que mis compañeros se dormían o se burlaban de don José. abstraído en su discuros, lleno de ampulosidades y afectación, pero también de una erudición que me tenía embelesado. La literatura era más que los libros, una forma de vivir: la de los escritores.
Ahí empezó quizás mi fetichismo. Como me pasa con Onetti. Un hombre al que imagino tumbado permanentemente en su cama, fumando y bebiendo, contra el dictamen de los médicos: enfrentado a un destino literario, como lo dibuja Delfini.

Compro sus "Cuentos completos" en edición primorosa del Círculo de Lectores, y meto en la bolsa mi propio miedo a la vida. Y termino comprando "Madrid de corte a checa", de Agustín de Foxá, otro que vivió sin miedo y que nos dejó ese verso: "Y pensar que después que yo me muera, aún surgirán mañanas luminosas". Sigo mi camino al sol y vuelvo a casa.

5 comments:

  1. Transmites muy bien como has disfrutado tu paseo por la feria. ¡Envidia me das!

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  2. Prosa de postín, tocayo, es la que se alcanza después de haber navegado mucho por las aguas rocosas y profundas de la literatura; se nota. Sobre tu escritura sabe uno que no estamos ante aguas quietas, a pesar de que lo aparentan, sino ante la perplejidad que nos depara su reposo.
    Pedro Francisco Aranguren
    Caracas, Venezuela
    concienciadepaismcp.blogspot.com

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  3. Pedazo de texto!!!
    Tengo la impresión de haber ido de paseo también. Pero no, en mi Zaragoza, mi ciudad, no ha habido Feria.

    Un kiss,

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  4. Anonymous11:33 PM

    Es una hermosa crónica, sí, bella y excelentemente ilustrada, pero a mí me da un poquito de pena que el homenaje de afecto a Don José quede un tanto ensombrecido por la referencia a su ampulosidad y su afectación, que no vienen a añadirle mucho al excelente texto ni lo enriquecen temática ni literariamente. No sé si se hallará ya indiferente en su mansión postrera, como supongo, pero en realidad es la clave de bóveda de estas bellas reflexiones pues, a la posrte, fue quien alimentó su amor e interés por los libros. Pero sí, es fina prosa bien regada como dice su tocayo venezolano. Un cordial saludo.

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