
Hay personas que tienen una ilusión. Ella tenía la ilusión de ir a su boda en un Mercedes rojo. Era una tonteria. Es verdad. Pero era "su" tontería. Era donde ella ponía su corazón. Se veía llegando a la Iglesia en ese coche, el Mercedes Rojo de sus sueños, y saliendo del coche, con su ramo de flores y su vestido blanco, con su larga cola, sujetada por sus pajes. Pero el día de la boda no pudo conseguirse el Mercedes rojo. Fué a buscarla su suegro con un Audi A-8 (pedazo de coche) gris metalizado. Qué disgusto más grande. No paraba de llorar. No quería casarse así. Esa no era la boda que soñó. Y el suegro intentaba consolarla, mirando de vez en cuando al coche mal estacionado, con sus adornos de flores y guirnaldas y los intermitentes parpadeando. No me caso. Pero ¿qué más dará? Sí. Sí da más. Porque siempre he soñado con ir al altar en un Mercedes rojo.
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