FIDELIDAD
Hay cosas que se tuercen.
Cosas que ya no es posible enderezar.
Hay cosas que murieron.
Y no pueden revivir. Ya no.
Y no basta mirar hacia otro lado
o seguir viviendo por inercia.
Porque el tiempo pasa inexorable.
Y ya no queda tiempo ni queda amor.
Cuando ya no es posible hablar
porque las palabras tan sólo son sonidos
que cubren el vacío de las almas.
Cuando no recuerdas ya el tiempo de caricias.
Cuando la vida se parece a una muerte lenta
y tú, sin embargo, te aferras a la vida.
Cuando el corazón se encoje de soledad
y de noche vienen cólicos y no puedes dormirte.
Todo es ya silencio y pena, duda y reproches.
Y sólo una idea fija, que de todo se apodera:
serte fiel, empeñarte en tí, guardarte.
Y a fuer de loco, seguir ese camino que te aleja.
Para sentirte libre de amar aquello que amas
y cuyo amor fue puesto en tí por un aliento de Vida.
Serte fiel y ser aquello que deseas
y que otros no comparten.
Libertad que es tu íntimo derecho.
Tu sola posesión: el gozo de tu herencia.



Quizás en el invierno, coincidiendo con Hallowen, la plaza de la vieja ciudad le recordaría a su tierra, la Navidad española. Los villancicos y las canciones populares.





