Al llegar, mi niño había recuperado el recuerdo de Vinagre, ese cabezudo de la berruga que veía pasar por las calles repartiendo vejigazos, ese cabezudo malo que nos asustaba.

Los gigantes, solemnes y tiesos, incluso los negros con sus plumas, bailaban por las calles mientras buscábamos aparcamiento.

Luego seguimos al Iruña, el café desde donde con mi madre veíamos pasar las peñas hacia la plaza. Hoy hemos tomado posiciones en el Niza para ver desde allí una fiesta de la que, este año, nos sentíamos un poco fuera: la misma alegría, la misma irrevente actitud, la insolencia alegre de sus pancartas. Bullanga y risas, bromas y disfraces. Es fiesta y todos guardan la fiesta hoy.
Al volver al hotel, leo en el último libro de Milan Kundera -"El encuentro"- que solo existimos en nuestra concreta edad: no recordamos como piensa, como siente, como es una persona de una edad que ya no es la nuestra. Yo pensaba correr en el encierro, iba a ver los toros en sol, iba a salir acompañando a las peñas, con los amigos de mi joven amiga de Pamplona. Iba con la edad que no tengo ya, para hacer lo que quedó pendiente entonces. Al final no ha habido nada de eso. He ido a pasear por la Media Luna, a la sombra acogedora de esos árboles, he ido por donde me llevaba mi abuelo en sus interminables caminatas, para ver desde allí recortarse las torres de la Catedral.

De este día me queda la alegría sana, noble, la luz prodigiosa de los hombres y mujeres vestidos de blanco y rojo, comiendo juntos, en familia, disfrutando de la música del acordeón, de la ocurrencia del momento. Una fiesta que es encuentro con ellos. Que es reencuentro con mis raíces. Gracias amigos.
Hola Francisco:
ReplyDeleteVeo que fuiste buscando unos sanfermines y te encontraste con otros, llenos de nostalgia y muy familiares.
Me alegro que los hayas disfrutado, aunque estoy segura, tras haberos conocido, que si hubiéseis ido a los toros, habríais sido los reyes del tendido de sol.
Mi padre es un claro ejemplo de que la juerga no tiene edad!
Sois encantadores, fue un placer compartir almuerzo, vino, risas y acordeón.
Hasta la próxima! Besos para los dos.
Qué oportuna la frase de Kundera! Me encantó veros en mi ciudad con mi familia, degustando ese almuerzo lleno de música, aunque se me hizo demasiado corto, hemos dejado muchas cosas pendientes para la próxima vez!!
ReplyDeleteThis comment has been removed by a blog administrator.
ReplyDeleteThis comment has been removed by a blog administrator.
ReplyDelete