Wednesday, January 06, 2010

LOS OPUESTOS



De vuelta de vacaciones, vuelvo al ordenador y abro el correo de estos días. José María Sánchez-Ros me ha dejado su felicitación con un regalo: la noticia de la página Los perros de la lluvia, donde aparece una fotografía familiar de Marilyn Monroe leyendo el Ulises de Joyce. Aparente armonía de contrarios. Es una forma estupenda de empezar el año, con un sano relativismo y un propósito insospechado: leer hasta llegar a ser tan bello como ella.

Comienza Enero. Iannuarius. El mes dedicado a Jano, el dios bifronte. Jano del que recibe su nombre la puerta: Ianua, en latín. El dios romano de las puertas, de los cruces de caminos, de los puentes, de todo lo que pasa de un estado a otro. Dos cabezas, pero un único dios que armoniza en sí todos los contrarios, porque, irónicamente nos recuerda que todo acaba siendo poco más o menos la misma cosa. La pescadilla se muerde la cola y el círculo se cierra.

Una cabeza mira al año que empieza y otra al que termina. Pero encuentro en Internet una foto de esta divinidad humanizada y en este Jano humano me doy cuenta de que las dos cabezas pudieron no ser sino una limitación plástica de los antiguos. No se trata de un monstruo bicéfalo: las dos cabezas parecen, en realidad, captar el movimiento.



Ese movimiento que es el presente continuo, el ahora, lo único que existe: este minúsculo y humilde momento en que escribo y en que se integra todo lo que fui y seré. Armonía de opuestos: nada es imposible, ni siquiera que Marilyn leyera el Ulises en su piscina, mientras tomaba el sol. También Raphael canta a dúo con Sabina y no pasa nada.

Y mientras invoco a este dios travieso, inquieto, a este dios del cambio y la transformación, abro el blog y compruebo que Olvido ha transformado también el suyo y vuelve en su nueva singladura a la palabra, desde el casi silencio que había elegido. Pero la palabra puede ser silencio también, como nos recuerda la bella música de Lhasa de Sela, a la que dedica una entrada. No hay contradicción. A veces son necesarias muchas palabras para llegar al silencio.

Y así, pensando en esa dualidad integradora, en esa Marilyn que lee a Joyce, cuando busco como otras veces la página de la La Mala, me llevo la alegría de reencontrarla bien, escribiendo con su mejor estilo. Tras leer su entrada me queda la duda de si la escalera de mi vida me estará conduciendo hacia arriba o hacia abajo, o si la escalera nunca lleva a ninguna parte. De todas formas, ya que empieza el año, hay que ser optimista y contando con la ayuda de Juno, aunque uno sospeche que la escalada le conduce a las cimas más altas de la miseria, mantener siempre (como quiere Elisabeth) L'esprit de l'escalier. Es esto lo que importa: permanecer en movimiento. Y en verdad: nadie es perfecto. Ni los superhéroes. Ni Marilyn.

7 comments:

  1. Sin embargo si hay momentos perfectos y se parecen mucho a éste: las tres de la madrugada, un café con leche, tres perros burlándose de la lluvia desde el sofá y la preciosa sorpresa de algo parecido a mi nombre en el teclado de Francisco Aranguren. Gracias.

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  2. Efectivamente Francisco, el presente continuo, como una escalera de esas sin fin, miles de pasos dados, equivocados o no. Caminar a veces sin movernos del sitio.
    Gracias por todo y por esa frase “A veces son necesarias muchas palabras para llegar al silencio.” que para mí se vuelve muy significativa, ya que camino por ese fino borde de tiza entre la palabra y el silencio.
    Un abrazo y caminemos pues.

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  3. Es verdad, Mala, hay momentos perfectos. Esta mañana en el Rompido, una luz preciosa, en una terraza, al sol, mirando la ría con los barcos. Unos amigos, una copa de manzanilla. Un momento luminoso, cálido. O un momento abrigado, calentito -casero- como el que cuentas. Momentos en que sólo falta que sonase una música (el jazz más nocturno, más de las sombras, el flamenquito, más de la luz). Vivir estos momentos, muchos de estos momentos este año, te deseo, Mala. Un beso.

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  4. Exploradores del abismo, leo -Olvido- en un libro, en mi estantería del dormitorio. El abismo, esa línea de tiza que dices. Entre el decir y el dejar que el silencio hable. Escuchar al silencio es mi propósito de este año, y al contártelo me lo intento grabar en la cabeza. Valorar el beneficio del silencio. Pero...la palabra. Qué cosa humana la palabra. Eso que hace al hombre la palabra. Y esa palabra que queda en el silencio...y se confunde con la brisa. Un abrazo.

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  6. Jano... no conocia yo a este Dios. Pero cuanta razon! Nuestra vida actual es una consecuencia de nuestro pasado, de igual manera nuestra vida futura será la consecuencia de nuestra vida presente. Todo lo que queremos esta a nuestro alcance!

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  7. El dios Jano te oiga, Zoé. Me gusta la mitología clásica que contaba con dioses para invocar en cada ocasión. Nosotros contamos con los ángeles (a lo mejor se parecen Nicolas Cage en Ciudad de Angeles), aunque les echamos poca cuenta.

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