Wednesday, April 05, 2006

LABERINTO


De pequeño, por Sanfermines, mi madre nos llevaba a mi hermana pequeña y a mí a "las barracas” (en Sevilla le llaman “la calle del Infierno”). Recuerdo que las barracas eran como otro mundo, lleno de olores a churros y patatas, de humos de frituras, con el suelo de tierra, entre árboles, a las afueras de la ciudad, con muchas luces y ruido, con las atracciones de todos los años (la noria, los baturros pisando uva, el tren de la bruja, el látigo).
Es en esa época cuando tuve la experiencia del laberinto. Se trataba de un laberinto de cristal. Recuerdo el miedo que pasé cuando no encontraba la salida. Veía a mi madre reírse, pero yo una y otra vez me encontraba con las paredes de cristal que me cerraban el paso.
En el laberinto tenemos la experiencia del miedo. Es un miedo irracional a quedar atrapados para siempre, cuando todos sabemos que la salida existe y es cuestión de poco tiempo el encontrarla. Pero, aún así, llega el miedo y llega la angustia y uno se pone muy nervioso, y –si es niño- hasta llora y nunca olvida la risa de su madre.
Ahora, a veces, de mayor, tengo ese miedo. Quedar atrapado entre ideas y miedos que me cierran el paso a la realidad. Esa forma de vivir en la mente, en el pensamiento que separa de la vida, que nos pone del otro lado de la vida. Pero tal vez ese miedo es también irracional…y puedo reírme y estar seguro de que se puede salir.

3 comments:

  1. Al laberinto no se entra voluntariamente. Del laberinto es imposible salir. En el laberinto no se entra ni se sale: se está en él.

    El laberinto no es una forma sino una idea. Quizá la mejor expresión que ha encontrado la especie humana para pensar su realidad.

    ReplyDelete
  2. ¿Sabes que hay una forma de encontrar siempre la salida de un laberinto?

    Si se pone una mano en la pared y se sigue ésta si levantarla, siempre se llega a la salida.

    Es consecuencia de un teorema matemático: el laberinto es "topológicamente" equivalente a un cilindro con una entrada y una salida - aunque eso sí, con muchas "rugosidades" -.

    ReplyDelete
  3. Siempre existe salida para todo, aunque a veces esa salida no la veamos. Comprendo esa sensación de angustia de la que hablas. Seguro que todos la hemos sentido alguna vez y es el tiempo, efectivamente, el que te proporciona la salida, la solución ¡Qué fácil parece todo cuando está resuelto y qué difícil cuando estamos en ello!
    Saludos

    ReplyDelete