Sunday, April 22, 2007

TALAVANTE

Estuve allí. Fue un natural largo, profundo, eterno...alguien ha dicho "sobrenatural". El tiempo parecía detenido, mientras el toro (Soleá) seguía recorriendo el camino marcado por la mano baja del torero, el recorrido no tenía fin. Fue en medio de una tanda cuando sucedió. La faena iba siendo correcta pero no vibrante. De pronto salió ese natural y todos supimos que había ocurrido algo importante, algo diferente. Surgió una ovación cerrada, unánime, entusiasta. La ovación a un único pase. Algo que nunca había visto. Tal fue la importancia del momento, que se interrumpió al torero. Como queda en suspenso el tenor, así quedó quieto el joven Talavante, en medio de la tanda de naturales, aclamado ya como "torero, torero". Ese chico, que en su primer toro, me había parecido muy verde, falto de recursos y quizás sobrado de un valor proclive al tremendismo, que no me gusta. La plaza reaccionó con frialdad. El torero no parecía saber colocarse delante del toro, quedando más de una vez a su merced, descubiero. Pero llegó aquel natural y siguieron otros con una estética y una verdad difíciles de olvidar. Al entrar a matar todos queríamos la muerte. No pudo ser. Talavante nos ha dejado el recuerdo de ese momento, en una tarde de lluvia fina, diminuta, más propia de San Sebastián que de Sevilla. El recuerdo del momento inaugural y mágico de una futura figura del toreo.

1 comment:

  1. Y a mi que me da pena ver a los pobres toros......

    No se, no entiendo lo de la fiesta.

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