Saturday, April 28, 2007

ADIÓS A UNA FERIA

La vida avanza. Quererla detener en un punto no funciona, porque la vida es continua renovación: como el río, no podemos bañarnos dos veces en las mismas aguas, porque cambian las aguas, pero también nosotros somos distintos. La Feria de Abril está ya terminando y algo parace que termina en nosotros también con ella. Cada año igual pero siempre renovada e indefinible. Como otros años hemos estado allí, dejando que ocurran las cosas. Dejando que se produzca la magia de un encuentro, que surja el baile, que aparezca por sorpresa la belleza, en forma de mujer o bulería. Los sentimientos no se puede sujetar y vivir consiste en renunciar a fijarlos, a definir lo que siempre es nuevo. La Feria es un ámbito espiritual y como tal, siempre algo fugitivo: "el espíritu sopla". El momento hay que estar allí para vivirlo. Contarlo no sirve. La Feria es como el fuego: querríamos cogerlo, pero el fuego no es para cogerlo: el fuego calienta, lo que se recogen son cenizas. Escribir sobre la Feria es recoger cenizas de estos días pasados. La Feria de Abril no se puede contar, hay que calentar en ella el corazón.

4 comments:

  1. Pués a ver si un año me acerco.
    Un abrazo

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  2. Sí, parece una fiesta mágica. Sentir, dejar que ocurra lo que tiene que ocurrir...
    Un abrazo

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  3. Si no la conocéis, merece la pena. Sevilla está muy bella en estos días. Hay muchos aromas, olores, luces. Después de quince años en esta ciudad, sigo admirando la forma de vivir del sevillano, la forma de disfrutar con "su gente" y de hacer gente suya a tantos que vienen de fuera y que hacen ya una tradición de su visita estos días, acoplándose en las casetas y adaptándose al ritmo de aquí (hasta que el cuerpo aguante). Es un tiempo de ver a amigos que no ves hace tiempo y compartir con ellos esas copas de manzanilla y esa ración de gambas o de jamón, charlando, viendo pasar los coches de caballos o las guapas vestidas de flamenca, bailándose unas sevillanas, con esos cruces de miradas y gestos, y luego ir a esa otra caseta del otro amigo común, o dejarse llevar a conocer a un tercero, y así irse haciendo la tarde y la madrugada, de visita en visita, sin que existan las distancias habituales de la vida cotidiana: todos abiertos y todos por la labor de pasarlo bien. Sin embargo, y a pesar de todo, lo que el sevillano echa de menos cuando acaba no es la Feria, sino la Semana Santa. Se cuentan los días para el próximo Domingo de Resurrección, no para el próximo lunes del "pescaíto". Una y otra son manifestaciones festivas, pero la primera es una tradición de siglos y la Feria se inventó el siglo pasado. Hay mucha diferencia. Un abrazo Gatito y Madi.

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  4. Perdón, para el próximo Domingo de Ramos (el principio de la Semana Santa)...si me lee algún sevillano, que me perdone.

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