Friday, May 04, 2007

 

JAVIER GOMÁ, FILÓSOFO


Leo unas declaraciones del filósofo Javier Gomá, quien después de terminar las carreras de filología y filosofía, hizo Derecho en tres años y ganó con el número uno una de las oposiciones jurídicas más difíciles: Letrado del Consejo de Estado. Aparte su actividad jurídica, dirige la Fundación March y publica libros de pensamiento, habiendo obtenido el Premio Nacional de Ensayo. Un impresionante currículum, para un hombre que en la foto aparece todavía joven (tiene 42 años) y con todo su pelo, aunque grave y circunspecto.
De sus declaraciones me interesa la referencia autobiográfica precisa acerca del momento en que el romántico estudiante de filología dio paso al fulgurante triunfador social: “En determinado momento, en torno a los 24 años, tomé la decisión totalmente meditada y consciente, de pasar al estadio ético, el amor comprometido y la productividad profesional, sabiendo lo que eso significaba y con todas sus consecuencias.” Decidió, en palabras vulgares, “ser un hombre de provecho”, y aspirar a lo más alto del escalafón en la Administración Pública. No conocemos las razones. Pero podemos lanzar hipótesis. Podemos suponer que la referencia a un “amor comprometido”, tuviera que ver con el deseo de formar una familia (24 años es edad para ello). La “productividad profesional”, en tal caso, justificaría la necesidad de mejorar las perspectivas profesionales de un filólogo. Es una historia repetida (y si no es la suya, es la mía).
En definitiva, unos años más tarde, con 38, este Letrado hace su aparición en la escena de la literatura, publicando un primer libro, que recibe un Premio Nacional (“Imitación y Experiencia”, Pretextos 2003), y que podemos figurarnos, por lo que cuenta el autor, escrito a ratos sueltos, -en el metro, o con la tele puesta y con los hijos alrededor- ¿El libro de un filósofo metido a Letrado?
El propio Gomá –elaborando sus conceptos- formula una afirmación curiosa: “la finitud debe elegirse”. Como Aquiles, uno debe en un momento dado de su vida, renunciar a la inmortalidad y ofrecer a la sociedad ese sacrificio: asumir su papel. La mortalidad, para Gomá, supone adquirir conciencia de que uno puede ser sustituido por otro en la sociedad, de que uno es prescindible, y la vida seguirá igual cuando uno falte. “Debemos aprender a tener un precio”.
Y, leyendo esto, con cierta tristeza, recuerdo lo que escribió un amigo: el proceso educativo convierte personas diferenciadas e insustituibles en “personajes” absolutamente intercambiables y por tanto prescindibles…
Gomá, aunque como muchos hizo un día la gran renuncia, no dejó de ser el filólogo, el filósofo que es. Esa es su esencia y la esencia siempre acaba saliendo a flote.
Pero la salida ¿cuál es? Mi amigo, curiosamente un triunfante opositor como Gomá, ha encontrado una: "no confundas tu personaje contigo mismo y vive tu propia vida; puesto que vives en un sistema, juega tu personaje o personajes, pero de la misma manera que el niño juega a policías o ladrones, sabiendo que él no es ni una cosa ni otra, pero se divierte haciendo de…”. Es decir, mantén cierta ironía sobre tí mismo y los demás. Eres y serás único.
Recuerda que eres mortal”, le decían a César. A un triunfador le conviene esta filosofía. Pero, sobre todo, diviértete con el juego y que tu propio personaje no acabe contigo.

Comments:
Hola, Francisco. He leído ahora el comentario que dejaste en el blog de Danae. Sentía nostalgia y fui a dar un paseo por Manhattan. Lo siento, sé que esto llega tarde. Decías que hacía tiempo que querías hablar con innes. Ahora debe de hacer todavía más tiempo. Tardo en hacerlo, pero al final respondo.
 
Qué alegría de volver a escucharte. Tu blog me resulta inaccesible, porque se requiere invitación (no sé cómo funciona eso). Me gustaría seguir conectados. Te echaba de menos, como echo de menos a Danae. Entro de vez en cuando en su última página, "Farewell" y la vuelvo a leer. Lo que dice lo he pensado también algunas veces. También releo la última entrada de "Mercadillo de Pensamientos" que incide en lo mismo, la necesidad de guardar en el alma las cosas. Y ahora, Liter-a-tres tambien plantea lo mismo. Yo accedía, a través de otro blog, a las últimas letras tuyas en abierto. Las últimas palabras de un blog tienen el mismo peso en los que quedan que la despedida de un amigo querido que se va. Me alegro de que hayas vuelto. Un beso y espero seguir estando en contacto contigo.
 
No sé si para la invitación a tu blog se necesita mi dirección de correo es:
fjaranguren@telefonica.net.
 
Innes! Coco y yo comentábamos el otro día lo mucho que os echamos de menos a Danae y a ti. Me alegro de que te hayas hecho presente. Yo tampoco puedo acceder a tu blog. Un beso muy fuerte.
(otro para ti Pachi)
 

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