Wednesday, October 03, 2007

PADRES E HIJOS ( I )

LOS NIÑOS, LAS TARDES


El parque guarda el sur algunas tardes,

lo hace al recoger la luz que vierte

desde las hojas limpias

exactamente al verde de tus ojos.

Te miro junto a mí sin que lo sepas

y no importa el silencio ni el cansancio,

ni la dicha vulgar que justifica

sólo el curso del tiempo.

Yo tan sólo quisiera,

desde tus siete años,

que te hicieras tan fuerte

como aquel olmo, igual de vertical,

como aquel olmo aceptando ese lastre

sencillo y necesario de las ramas,

tan esbelto y viril,

dispuesto a soportar calmadamente

y con ese rebosar de templanza

noches del norte adverso,

que guardaras su luz en la dorada

rama del corazón como sus ramas

guardan el dulce verde de tus ojos,

que también me quisieras

tal como soy ahora,

con la sinceridad de estos altivos

árboles que me conmueven,

no cuando el tiempo falte entre nosotros

y el recuerdo nos mienta.

El parque guarda el sur y tus palabras

guardan mi corazón, así lo envuelven,

como sus hojas brillan

envolviendo este tronco

en ropajes de sueños.

Sólo por verte aquí, junto a este árbol,

jugando alrededor de mis confusos

ademanes de asombro,

aceptando que nadie se conmueva

por contar estas cosas,

aceptando que incluso se desate

en algunos la envidia,

que provoca la maliciosa burla;

sólo por verte así, junto a este árbol,

porvenir del otoño,

mirador de la calma,

elevado confín, alto murmullo,

me pasara en el norte

el tiempo más intenso de mi vida.

Ese tiempo eres tú.

Y también eres tú todo este parque.

Y eres también el norte y me conmueve.




Jesús García Calderón

(De "Un lugar en el norte", Del Oeste Ediciones, Badajoz, 1999. Recogido en "La soledad partida (Antología 1991-2006)" Editora Regional de Extremadura, 2006)



11 comments:

  1. Anonymous7:15 AM

    Espléndido poema. Trabajo desde hace algún tiempo en un pausado estudio, de momento impublicable y anónimo, sobre la poesía de Jesús García Calderón. En el magnífico y excepcional prólogo a esa Antología de Antonio Carvajal se resume, casí lacónicamente y sin grandes aspavientos críticos, el verdadero valor de esta forma de expresión poética: Poesía de la vivencia, como paso hacia adelante respecto de la poesía de la experiencia. Vivencia como -en la definición literal de la Academia citada por Carvajal- "hecho de la experiencia que, con participación consciente o inconsciente del sujeto, se incorpora a su personalidad". Creo que a la tan alabada y reconocida poesía de la experiencia, que tan afamados y clónicos poetas y poemas ha brindado a la Literatura del siglo XX, le faltaba un poco esta "vuelta de tuerca", esta fusión de rara y perfecta naturalidad entre lo consciente y lo inconsciente -lo real y lo onírico- que se da en la poesía de García Calderón. Por lo demás, esta vivencia, tan sólidamente asentada y exigente, universaliza el texto poético y lo reconcilia con la mejor tradición lírica clásica, evitando los excesos -permitaseme expresarlo- a veces cómicos de la denominada Poesía de la experiencia. Mi reconocimiento a este interesante y crítico blog y, en particular, a la poesía de García Calderón, que descubrí casi al azar, por circunstancias coyunturales, hace ya bastantes años, pero que sigo con extraordinario interés. Un cordial saludo anónimo.

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  2. Me parece muy interesante tu comentario, lector anónimo. La viviencia -como dices- es un suceso tranformador. Epifanías, como los llamaba Joyce. Es un momento de luz distinta en el que intuímos con un golpe de vista, una zona de realidad que queda iluminada y al hacerlo, esa intuición nos transforma. En el poema, ese golpe de luz es físico, se produce como continuidad del verde de la hoja en los ojos de la niña. Y la luz que desciende nos hace elevarnos hacia la verticalidad del árbol y hacia la edad adulta de la hija. Como el padre, el arbol envuelve y "conserva el sur" (la tradición de otro lugar, del lugar de los padres). Pero la verticalidad "anuncia el otoño" (del padre) y el deseo de ver crecer a su hija, llega con la intuición de que este tiempo de ahora, estos que son ahora padre e hija, desaparecerán, y el recuerdo confundirá esa relación, y es esa intuición la que trae la vibración amorosa del deseo imposible -que me quieras como soy ahora- que transforma ese momento de juego y lo trasciende. Es la magia del poema al recoger ese instante de lucidez amorosa (contradictoria) del padre que quiere y no quiere que su hija deje de ser niña. Un abrazo y gracias por tus palabras.

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  3. Yo diría que es magnífico, lleno de recovecos y de sentimiento.
    Un beso

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  4. Anonymous3:58 PM

    El parque guarda el sur algunas tardes. El norte es adverso. Pero el norte es ella. Y el libro se llama "Un lugar en el norte".

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  5. Hermoso poema, intenso, lleno de todo. Gracias por compartirlo, amigo.

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  6. Leí este poema hace tiempo y se encastró en algún lugar de los recuerdos.

    …no cuando el tiempo falte entre nosotros
    y el recuerdo nos mienta.

    El poeta muestra bravura, ternura y miajón. Miajón en el sentir extremeño: entraña, esencia.

    Seguiré llamando a este libro LA SOLEDAD COMPARTIDA

    Fuerte abrazo

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  7. Un poema especial...para mi, intenso.

    En esas tardes de niño que ahora vivo, de repente notas que todo se para y empiezas a pensar que realmente vivir, es disfrutar de esos segundos.

    B x C

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  8. Los poetas que son capaces de traducir, como si de un código morse se tratara, la verdadera velocidad de las palabras son una auténtica pasada. Este poeta cumple con creces ese requisito que hace que el lector se sienta protagonista.

    Saludos

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  9. Es un extraordinario poema. Con una gran fuerza. Me ha gustado mucho.
    Un abrazo.

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  10. Escuché a mi madre decir: "Cuando tengas hijos me entenderás". Esa brecha de incomprensión que se abre entre hijos y padres, a la que se refiere Leo McCarey en una de sus películas: no comprendemos sus risas ni sus lágrimas y sólo puede salvar el abismo lo que dijo el sabio, "Honrarás a tu padre y a tu madre". Ese abismo que separa a los jóvenes de sus mayores es presentido por el joven padre, que al serlo, pasa a ser consciente de la propia incomprensión hacia los suyos. Un abrazo a todos.

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  11. Me siento abrumado por sus amables comentarios. Me animan esta misma tarde a publicar un poema inédito en mi blog. Muchas gracias.

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