Sunday, June 21, 2009

TANGERINE DREAM


Cada día abría su casillero, esperando encontrar la notificación del préstamo que había solicitado y que le habría de permitir abrir su propio negocio para obtener, al fin, un pedazo del sueño americano que le habían prometido.

Tarde de domingo en la ciudad. Ella se fue a la playa y yo me quedé aquí. Ayer noche, veintinueve grados. Aire acondicionado. Reviso las fotos de mis alumnos y mis alumnas. Deseo lo mejor para ellos y voy leyendo sus exámenes. Estos días he colgado música en el blog. No tenía nada mejor que contar. Esta mañana he colgado otra música que alguien escuchará. Y ahora que un amigo mío se fue de su casa, que una amiga mía no entiende porqué su marido se fue, recuerdo la película que ví ayer y que me ha conmocionado. "El asesionato de Richard Nixon". La regalaban con El Público, y ayer que estaba solo, que hacía demasiado calor para salir, la ví. Sean Pen es alguien que simplemente ha querido ser honrado. Alguien que abandona todos los trabajos que le ofrecen por ética, porque no está dispuesto a engañar a los demás, no está dispuesto a condescender con el engaño institucionalizado. Y el sistema se basa en gente que condesciende al engaño. Su mujer ha sido capaz de soportar un trabajo de camarera en el que le obligan a vestirse como una buscona, con tal de mantener a su familia. Su amigo negro está dispuesto a aguantar que le grite un cliente en el taller, con tal de seguir con su negocio. Pero él no es capaz de eso, él reclama que se respete su dignidad. Y cuando le exigen en su trabajo que se afeite el bigote...acude a su esposa. Él se dejó el bigote por ella...Pero ella le prohíbe volver a aparecer por su casa: a esas alturas, ya es un desequilibrado, cuya influencia para sus propios hijos es totalmente negativa.



Ahora que en el Primer Mundo cada cual planea sus vaciones (dónde iremos, a Brujas, a Ibiza, quizás a Estocolmo, que es más fresquito...), recuerdo los días pasados en Tánger. Vuelvo a la plaza del Zoco Chico. Allí, mientras otros del grupo iban a hacer sus compras, convencí a Mariángeles para que se sentara conmigo, simplemente para tomar un té y ver a la gente pasar...sólo así, al cabo de un tiempo, quizás media hora, podríamos sentir algo de lo que pueda ser vivir en este lugar, un lugar donde todavía las personas se encuentran en los cafés, con todo el tiempo para ellos, tiempo para el silencio o la conversación; un lugar en el que los niños huyen del vendedor de baratijas contrahecho que los persigue, las mujeres pasean envueltas en esas telas que resaltan sus misteriosos ojos oscuros...un muchacho de unos doce años empuja un cochecito (será su hermano) llevando de la mano a dos niños pequeños, que caminan formales y serios, entre las mesas de los cafés. Jóvenes marroquíes tomados de la mano pasan por delante, con sus ropas deportivas occidentales, con ese contoneo de la plenitud física. Aquí uno se gana la vida día a día, se vive el momento sin prisas, ante un té con un matojo de hierbabuena, al que hay que dejar que se vaya enfriando.



No hay nada que ahorrar, no es posble planificar, todo puede suceder en un momento, cada uno tiene mil oficios y habilidades, el extranjero es una fuente de oportunidad, lo inesperado está en el aire. La mujer no le abandona a uno, no le deja en la estacada, ni hay que temer que le impidan a uno relacionarse con sus hijos...La mujer, en su casa, es una diosa para su esposo, la sexualidad es algo escondido y privado, como debiera ser. No sé si esto que escribo es correcto o no. Ella decide, me dicen. Ella es la que opta por utilizar el velo, reservando sus dones... Vemos la casa que fue de la multimillonaria Bárbara Hutton. Siete veces casada...la pobre niña rica. Lo tenía todo y no tuvo nada. No tuvo lo que tienen las mujeres enlutadas de Tánger.
Tánger es una ciudad de gatos. Se cruzan una y otra vez. Los perros son cosa de los europeos que quieren adueñarse de la Medina. Los europeos que se enamoran de este lugar lo ensucian con la suciedad de sus perros. Se enamoran de los olores, de los sabores, de la sensualidad intensa de sus adolescentes...esta sensación de fragilidad y de imperturbable fortaleza milenaria, siempre igual, vida humana que persevera en su esencial humanidad. En telares imposibles, hechos de cañas unidas con cuerdas. En ruecas, hechas de ruedas de bicicleta, de las que salen lujosas telas rojas y doradas que compran nuestras mujeres...
El sueño americano: Sam Bicke (Sean Penn) sólo aspira a una parte del sueño americano, conducir su Cadillac, poder mantener a su familia. Aquí, en Tánger, la vida es otra cosa. La vida se ve pasar por delante, con sólo sentarse en uno de los veladores de los cafés en el Zoco Chico.

2 comments:

  1. Qué crónica tan bonita Pachi...y con qué delicadeza está escrita, se ve que te sienta bien el calor!

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  2. Uf. Demasiado calor, la verdad. Ni queda el consuelo de las terrazas al caer la noche. Este finde reclusión en casa, bajo el aparato del aire y dos películas: la que cuento en la entrada, y luego ví otra gran película, que me ha encantado: "Búfalo 66" (bueno, y no contaba la otra, el sábado noche, "Heavy", también estupenda, he tenido suerte con la selección). Son todas películas de periódico, de estas que casi regalan con tal de que les compres el papel. Sabía que iba a ser un finde cinematográfico a tope. Gracias por tus elogios. Te enío un beso volador a Pamplona.

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