Wednesday, February 25, 2009

DECISIONES



"Parece que en la vida todo ocurre al ritmo de un cronómetro invisible: no se puede "decidir" nada ni siquiera un segundo antes de que las cosas y las situaciones hayan decidido por sí mismas...La vida se encarga de tomar las decisiones de una forma maravillosa y sorprendente...y entonces todo resulta sencillo y natural...lo más importante no se puede decir, cada uno tiene que aprenderlo por su cuenta.
...
Simplemente hay personas, y en cada una una pizca de la persona justa, pero ninguna tiene todo lo que esperamos y deseamos. Ninguna reune todos los requisitos, no existe esa figura única, particular, maravillosa e insustituible que nos hará felices. Sólo hay personas. Y en cada una ha siempre un poco de todo, es a la vez escoria y un rayo de luz...porque sin duda es cierto que no existe la persona justa y que las ilusiones se desvanecen, pero yo lo amo, y eso es distinto. Cuando uno ama a alguien siempre se le sobresalta el corazón al verlo o al oír algo sobre él. En resumen, creo que todo pasa, menos el amor. Aunque eso no tiene ningún sentido práctico".

La mujer justa. Sándor Márai.

3 comments:

  1. Es verdad todos somos luz y oscuridad, dos caras o incluso más... Sólo el amor nos salva aunque la persona sea imperfecta es la que nos abraza y nos rpara cada noche rescatándonos de nuestro propio abismo y nuestra soledad. Un abrazo

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  2. Adoro la forma de escribir de Sándor Márai y este fragmento que traes es, a la vez, certero y consolador. Un beso muy fuerte.

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  3. Fackel1:55 PM

    Ciertamente, Márai da en el clavo. La vida tiene tanto -¿todo?- de azar...Todo lo que deseamos encontrar en otra u otras personas, en situaciones, en logros, en adquisiciones...¿no son acaso nuestras proyeccciones -a veces ansiosas y enloquecidas-, nuestro deseos, nuestras aspiraciones más o menos difusas?

    Lo vital no sé si es el amor (tan sublimado, por otra parte; tan frustante porque las expectativas que sobre él nos creamos tienen fecha de caducidad antes o después) Lo vital es el encuentro: la posibilidad que nos acerca a tocar, a veces sólo rozar, el cariño, la complacencia, el intercambio sensorial, el compartir relativo pero gratificante, el aprendizaje de la libertad...Pero todo tan relativo (qué peligroso el envenenamieno de las palabras...) Las personas que deseamos sean nuestra proyeccción definitiva no existen, porque el cada uno definitivo tampoco existe, pero estamos tras una búsqueda. Se trata de no renunciar a la búsqueda, no renunciar al/ a los encuentros. Cada encuentro nos pone a prueba, nos renueva, hace desalojar de nosotros unas cosas y adquirir otras.

    Por supuesto, valoro ese proceso de ficción y entrega denominado "Amor", y no animo a nadie a que renuncie a él. Tampoco voy a decir como dijo Joyce -y no del todo errado- en cierta ocasión: "Cuando oigo la palabra amor me dan ganas de vomitar" Particularmente me enfada tanto un sentido excesivamente sublime del concepto Amor como una denigración abyecta del concepto Amor.

    No renuncio a intentar separar los sentimientos y las sensaciones más hondas e íntimas de los conceptos verbales y las categorías que los enfangan con frecuencia (Ya ves, sigo apostillando tu lista de renuncias)

    Brillante Sándor Márai, pues.

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