Wednesday, January 18, 2006

¿PODEMOS FILOSOFAR?


Un joven profesor que ha padecido un ataque de manía persecutoria permanece ingresado en el siquiátrico. Un día, el director del centro visita su pabellón, y el joven atrae de inmediato su atención. El director vive solo en el pueblo y se aburre soberanamente. Considera inútil cualquier esfuerzo por cambiar los brutales métodos del establecimiento y lo ha dejado todo en manos de sus subordinados, que aplican una disciplina férrea sobre los enfermos. Pero, ahora, el director tiene la oportunidad de hablar con alguien de talla y se muestra entusiasmado. Desde el primer momento simpatiza con este joven, que se ha levantado de su camastro cuando el pasaba y ahora le planta cara y vocifera, acusándole de ser su carcelero. "Cálmese -le dice- , estoy tan atrapado como usted. Sólo soy sólo una pieza más en el engranaje de una sociedad corrupta. Pero para un hombre inteligente como usted es posible mantener la integridad y la libertad interior, por adversas que sean las circunstancias contingentes de la vida. Como enseñó Marco Aurelio, el dolor no es más que la representación viva del dolor. Quite usted la idea del dolor y el dolor desaparecerá". "Esa filosofía suya será muy buena en Grecia, donde hace calor y uno puede vivir a la intemperie, alimentándose de lo que el campo ofrece, pero esto es Rusia, estamos a veinte bajo cero, en la comida que nos dan hay gusanos, el guadián nos zurra impúnemente cada noche...Si usted estuviera encerrado en mi lugar, no aguantaría, gritaría, se desgañitaría gritando de dolor...Ah...Pero un día llegará, sí, en que los humildes se alcen contra la opresión. Ese día tomarán el destino en sus manos...Marchad... Sí, yo os saludo ¡Me enrogullezco de vosotros! ¡Adelante!...". El director está gozando de lo lindo, ante esta exaltación un poco teatral del interno. Decidídamente ha encontrado alguién interesante con quien conversar, y se siente feliz.
(Versión libre. Chejov, "El pabellón numero 6" ).

9 comments:

  1. La niña que riega la albahaca3:13 PM

    Decidídamente yo también he encontrado a alguien interesante con quien conversar, y me siento feliz.

    Ha estado genial, Enhorabuena.

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  2. Robert Walser fue un escrito, para mi magnifico, que ingresó voluntariamente a un hospital psiquiatrico para alejarse de la escritura. No lo consiguió del todo. Escribía a lápiz sus pensamientos, con escritura diminuta, en papeles sueltos. Recientemente se han editado en España con el nombre de Microgramas.
    Vila-Matas trata en su obra "Doctor Pasavento" del encierro voluntario como negativa a la escritura, impulso imparable y que conviene detener.
    Es débil y facilmente trasladable el muro que separa a los cuerdos de los locos y más aún el de la extravagancia y la locura. ¿Hay alguien que no haya transpasado esa invisible frontera alguna vez?

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  3. Al leer este texto me ha venido a la memoria Leopoldo María Panero, el mediano de los Panero, confinado en distintos psiquiátricos desde su juventud. Un loco muy cuerdo. Un loco brillante ("Mis hermanos y yo llevamos tantos hectolitros de alcohol en sangre tanto por parte de padre como por parte de madre, que ya no damos más de sí"). Un loco lúcido que todas las mañanas sale del hospital psiquiátrico donde vive para dirigirse a un Mc Donalds donde pasa el día escribiendo poemas y bebiendo coca-colas.

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  4. Gracias niña. Lo que digo yo: sólo puede hablar del dolor el que sufre. Sólo puede hablar del amor el que ama. Sólo puede hablar de la locura el loco.
    Otrosí: el que tiene una parcela -por pequeña que sea- para mejorar las condiciones de vida de los demás, no tiene derecho a decir "no se puede hacer nada". Es muy cómodo. Yo no puedo salvar a los miles de estrellas de mar que quedan abandonadas en la arena, cuando se retira la marea, pero sí a esta. El pequeño gesto que me corresponde es importante. Un niño. Aunque haya miles. Aunque no soluciones nada. Y menos filosofias. Eso quería decir. El Efecto mariposa.

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  5. Para Jotaá: muchas gracias por tu comentario, que me hace pensar y mucho, y escarba en un miedo que yo mismo siento (todos quizás). Walser no podía dejar de escribir. Yo sí. Y de hecho estoy pensándomelo.Pero creo que todo es cuestión de ritmo, dosis...

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  6. Querida Princesa: me atrae mucho Leopoldo María Panero. Ví El desencanto y me causó una profunda huella. Es un hombre que ha llegado a todos los límites que más nos asustan. "Lasaitasuna". No sé casi euskera, pero compré un diccionario en Pamplona. Tómate un pote a mi salud y a la de Leopoldo.

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  8. Lasaitasuna es calma, sosiego. A mí también me marcó mucho "El desencanto", al poco tiempo ví su segunda parte "Después de tantos años", mucho más triste que la anterior pero con una imagen preciosa: la del reencuentro de Leopolodo y Michi ante la tumba de su madre.
    Un abrazo.

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  9. No sé por qué se os ha -se nos ha- ido la cosa por la vía de la locura y la escritura ¿qué relación hay? Más bien estaría en los límites que el artista bordea en su peligrosa vida: por ejemplo, el alcohol o la droga. He leído que el hijo de un alcohólico -cuando es niño y se siente responsable de todo lo que pasa a su alrededor- sufre muchísimo pues no es capaz de saber qué hacer para conseguir que su padre sea afectuoso: unos días se le acerca cariñoso y otros le responde lleno de ira...esa desorientación quizás haya pesado mucho en esta familia, como en tantas. La madre me impresiono por su porte y su rara elegancia: también por el esfuerzo que hacía por dialogar ante los ataques furibundos de sus hijos...qué pena debió sentir o qué impotencia.

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